Crítica: Birdman
15 febrero 2015 Deja un comentario
El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu tiene una reputación ya consolidada, eso es incuestionable. Es un cineasta colmado y definitivo que no comete errores. Sabe elegir sus trabajos, retarse y superarse a sí mismo, “Biutiful”, “21 gramos” y “Amores perros” entre otras, son su ejemplo indudable. Sin embargo, una vez que nos ha demostrado que sabe manejar los distintos signos cinematográficos regresa con un filme que está dentro de un género profundo que domina. Crítica de la película “Birdman”.
No revelo nada de la trama por respeto, pues cualquier cosa que diga puede resultar un spolier, solo lanzo un ligero esbozo: Después de hacerse famoso interpretando a un célebre superhéroe, un actor, Riggan (Michael Keaton), trata de darle un nuevo rumbo a su vida, recuperando a su familia y preparándose para el estreno de una obra teatral en Broadway.
“Birdman” es lo mejor de González Iñárritu, en ella exprime todo su talento para rodar una obra extraordinariamente buena.
Con una historia atractiva, el toque originalidad de “Birdman” radica en el mundo que presenta; un trabajo perfecto y rompedor, con la estructura argumental más original que he podido ver en el último año y no en el sentido comercial de la palabra, sino en el plenamente artístico. Así, entramos en consonancia con los personajes, exprimidos en su condición de edificio laberíntico y resultando toda una metáfora de la añoranza y la depresión.
Estilización, violencia, humor negro y una atmósfera agreste, “Birdman” es todo eso, encuadres perfectos de plano único, diálogos, giros, ritmo y un ambiente sórdido y desesperanzador. Los decorados y vestuario creados para recrear un universo de ensueño o pesadilla, la caracterización de los actores en las distintas fases de la película, la fotografía, así como la dirección artística, nos aportan en “Birdman” imágenes magníficas y por si fuera poco, ahí está la música, una joya en instrumentos de percusión.
Michael Keaton es otro de sus logros, demuestra su portentoso poder de transmitir al espectador el desorden en todo momento, factura con elegancia su personaje y evita la infección sentimental y el efectismo. Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts y Amy Ryan firman con mano estable uno de los mayores logros del cine de los últimos tiempos.
“Birdman” en mi opinión es un título mayor, lleno de inagotables estímulos para el análisis: un clásico moderno llamado a permanecer. Toda una experiencia inédita.

En un arranque que invita a decir, esto es puro Allen, en un juego de distintas y entendidas ideas, como distintas formas de plantear el juego, tiene su punto de partida y pasa su recorrido y toda su narración esta película; como la cocinera que te enseña a hacer pan o a cuidar las viejas teteras con clases de lucidez actúa el director, y como en la cocina, los espectadores dejamos al maestro que dicte el ritmo, que intervenga con su cámara mostrando esos contrapuntos y esa maravillosa luz resplandeciente en el rostro de Sophie, mientras el resto del escenario goza de luz diferente, de la música que pone y sirve en bandeja de plata el compositor Darius Khondji, de los ingeniosos diálogos y de sus situaciones delirantes que hacen del creer y el no creer un conflicto rico en matices, y demuestra que crear cine y comer debe de ser ante todo, un acto de respeto a uno mismo.








Cuéntame…