Crítica: Los descendientes

CartelDos fuerzas combaten a lo largo de la película. Viene cargada de buenas intenciones desde el humor, al tiempo que infunde fuerza la dramática situación de la trama. Una y otra totalmente opuestas, en este caso, combinan con un alto grado de armonía. Critica de la película “Los descendientes”.

Alexander Payne, junto con Nat Faxon y Jim Rash compone el guion de “Los descendientes”, basada en la novela de la escritora estadounidense Kaui Hart Hemmings.

Dirigida por Alexander Payne, empieza con la voz en off  de Matt King (George Clooney), un hombre casado y padre de dos niñas. En este momento está releyendo su pasado, se plantea reconsiderar el futuro en un momento en el que su esposa sufre un accidente en una embarcación a las afueras de Waikiki.  Matt King tiene miedo, pero su miedo tiene relación consigo mismo, con algo latente en su interior y no tanto con quienes le rodean. Nada puede saberse con certeza de los remordimientos que fabrica su mente pero se intuye la niebla que turba su espíritu. Matt  se arrepiente de haber tenido a su familia desatendida e intenta compensar el trato que tiene con su hija, Scottie (Amara Miller), de 10 años, y Alexandra, de 17 años (Shailene Woodley), al tiempo que toma la decisión de vender la tierra de sus antepasados. Sus primos y él son dueños de una parte de las últimas parcelas vírgenes de playa tropical de la isla, que fueron parte de un legado de la realeza hawaiana. Matt debe de replantearse totalmente su vida, sin dejar atrás el trato por la venta de los terrenos. Transformará recuerdos y sueños en pesadillas durante una semana. Acompañado por sus hijas a lo largo de su complicado camino, vivirá  encuentros distraídos, confusos y graves, pero este hombre fuerte, finalmente está en vía en la recuperación de su existencia y la de sus queridas  hijas.

La tendencia de Alexander Payne a fragmentar la narración y hacer paralelismo con ella, acercando acciones y momentos distintos entre sí, se aprecia en “Los descendientes” más que en cualquiera de otra de sus obras (Election, Entre copas, Paris je t’aime, entre otras). Todo se mueve cerca de la tormenta pero sin llegar a desencadenarse el vendaval, Payne disgrega sus posibilidades, entretiene con suficientes ingredientes para proponer un divertimento muy al gusto del espectador. Junto a esto el gran calado de construcción del guion. También cabe mencionar el magnífico trabajo de Phedon Papamichael al cuidado de la fotografía, sin olvidar la gran labor de producción que promueve ese diseño tan, tan… hawaiano, que puede ser incluso llamativo. Los personajes en manos de los actores se convierten en auténticos, donde todo es lo que parece y creemos lo que se nos cuenta. George Clooney pasea a Matt King de manera extraordinaria.

Resumiendo, una película entretenida donde el lado cómico, solapa, sin anular a la parte dramática de la historia.

Crítica: El americano

CartelAnton Corbijn no es un director con el que estemos familiarizados, El americano es su segunda película y es aquí donde pone todas sus armas cinematográficas. Es reconocido como director de fotografía, un fantástico director de cámara y un prestigioso creador de videos musicales, aunque lleve años trabajando en el mundo del cine. Ahora se arriesga con un nuevo largo, nos presenta una historia de crisis existencial, drama de carácter intimista, que le da alas al novel director. Ha contado con la colaboración absolutamente imprescindible de Rowan Joffe (28 días después) creador del guión, sobre  la novela de Martín Booth, en la música le acompaña Herbert Grónemeyer y para la fotografía cuenta con el apoyo de Martin Ruhe.

El americano nos sitúa entre el paisaje de una bellísima Suecia nevada. Jack (George Clooney), un hombre de unos cuarenta años con una profesión atípica. Jack trabaja como asesino a sueldo y sigue las directrices que sus contactos le dictan, Larry (Bruce Almam) y Mathilde (Thekla Kouten). En este momento la recomendación es que siga su misión en otro país, en una especie de escondite donde no sea fácil localizarle, rápidamente se traslada a Italia, a un precioso pueblo de estilo medieval, Castel del Monte, aquí, su vida no va a ser mucho más relajada, pues sus enemigos le seguirán la pista, vivirá momentos de auténtico peligro pero también conocerá a personas que le harán plantearse que hay otros sentidos en la vida muy distintos a lo que él conocía hasta ahora. La relación con el padre Benedetto (Paolo Bonacelli) y con Clara (Violante Placido) le proporcionarán un sentir distinto a este frío hombre.

El argumento es bueno y su desarrollo significativo, con un tono templado y taciturno, el punto de partida se realiza de una forma impactante, para los espectadores puede ser una sorpresa esta película cálida y tenue. Aunque es americana está planteada al más claro estilo europeo, su forma frugal en conjunto, la sobria atmósfera interna y externa, su matiz fosco y su lenguaje también particular, (parece que Corbijn quiere crearse su propia expresión en el mundo del celuloide).  A pesar de todo eso y de su tono pausado no se quiebra en ningún momento, consiguiendo el director una unidad temática envidiable con escenas de una primerísima calidad visual. Desde lo técnico  estamos en presencia de una película muy conseguida, con una buena fotografía y unos encuadres de cámara perfectos, que dan maravillosos matices a las situaciones.

El americano es un cabal estudio de caracteres y complejidades del personaje, desplegadas en un bello paisaje, con un conseguido acabado estético, los escenarios naturales donde se desata la narración, el entorno que envuelve su recorrido, todo es perfecto. En lo que la película decae es en lo escueto, en lo ajustado de su narración, el director nos la entrega demasiado contemplativa, no sugiere, no insinúa, deja demasiado abierta la historia y consigue menos de lo que pretende.

A la calidad de la película no es ajeno el gran trabajo interpretativo de un elenco en estado de gracia, desde George Clooney, que cambia de registro para meterse en la piel del asesino y borda su papel, a la guapa Violante Placido en un papel trabajado y creíble.

Para mí un film recomendable, sin esperar emoción en el discurso.

Up in the air

Del director Jason Reitman y con guión del propio Reitman y Sheldon Turner, “Up in the air”, está basada en una novela de Walter Kirn que  reflexiona sobre la sociedad moderna presentándonos a un consumado experto en recortes de empleo, Ryan Bingham (George Clooney), especializado en amputar gente de plantilla y realizar despidos de trabajadores, comportándose como un miserable, con su buena presencia y su maravillosa sonrisa, sin alma, sin piedad, sin la más mínima sombra de culpa sobre su conciencia, cual verdugo del sistema.  Este peón del capitalismo más fiero entra en la vida de cada persona para romper su supervivencia, para  robarle el futuro, quitándole lo que únicamente no se le debe arrebatar a un obrero, el trabajo.  Este perro fiel de la súperestructura no se da cuenta que su trabajo le impide tener una vida asentada, ya que pasa la mayor parte del tiempo sobrevolando el cielo de los Estados Unidos, durmiendo en hoteles y conduciendo coches de alquiler, sin familia, sin amigos, sólo trabajo, mucho, y sucio. Su realidad cambia cuando entra a trabajar de compañera, una agresiva mujer joven, Anna Kendrich(Natalie Keener).

Esta película tiene el Globo de Oro al mejor guión, otorgado en la última edición de los Globos de Oro hace pocos días.

Apenas aprecio o distingo en esta película lo que no sea su mensaje base, nada más empezar me daña, me hiere. Pocas veces he visionado una película tan realista como ésta, que mostrando una imagen refleje tanto su intención, una cinta que nos hace reflexionar. En ella se desarrollan situaciones tristes e indignantes tales como el cercenamiento del hombre,  la discriminación, los prejuicios y la falsificación, todo ello narrado de forma inteligente.  Desde el discurso, el director apuesta por desestabilizar la sensibilidad del espectador con una historia, inquietante y personal, sobre la manipulación de sentimientos. Un filme interesante sobre la  rendición del hombre para el que ya no hay apoyos ni sociales ni sindicales. Aquí se nos dice, y es verdad, que somos para el sistema, un número y se nos aconseja  visitar al psicólogo. Nos mandan al paro, y nos recomiendan un psicólogo, ¡Serán  hipócritas!

A mí me  ha gustado, es un filme interesante, me cae bien porque en su propósito y  en  su   manifestación, logra lo que busca. Los actores todos fenomenales, sobre todo Clooney, no lo puede hacer mejor.

Al director ya le cogimos cariño en “Gracias por fumar” y “Juno”, este fresco cineasta  viene pegando fuerte. Ya me comentareis si os ha interesado.