Crítica: Martha Marcy May Marlene

Martha Marcy May MarleneAnoche, al regresar a uno de los lugares donde mejor me siento, inmersa en mis pensamientos, retrocedí a conjeturar acerca de la última película de Sean Durkin, que ya visioné hace un tiempo. Hoy la volví a ver y me sigue pareciendo que contiene porfiadas y decisivas dosis de calidad. Crítica de la película “Martha Marcy May Marlene

La sinopsis que la productora brinda, como explicación oficial de la trama: Atormentada por dolorosos recuerdos y dominada por una creciente ansiedad, Martha (Elizabeth Olsen) abandona una secta liderada por Patrick (John Hawkes) y se va a vivir con su hermana Lucy (Sarah Paulson) y con Ted (Hugh Dancy), el marido de ésta. Intenta adaptarse al estilo de vida de la clase media-alta, pero acosada por constantes pesadillas, no le resulta nada fácil. Mientras asume su soledad, la paranoia resquebraja su existencia. Finalmente, desciende a un vertiginoso estado de pánico cuando comienza a sospechar que alguien sigue todos sus movimientos.

El guión escrito por el propio Sean Durkin va deslizando la historia por toda la película, sin llamar la atención, sin la más mínima inconveniencia.

De nuevo, vuelvo a revivir el choque psicológico, la ilimitada estampa en la depresión humana de sus personajes y el minimalismo en el dibujo que encarna cada secuencia. De frente al correcto y positivo esmero de la película, lo realmente inmenso y que atrae de “Martha Marcy May Marlene” es su protagonista, esa mujer de comportamiento errático, captada hasta no se sabe cuánto.
“Martha Marcy May Marlene” es una película basada y movida para mostrar el poder de la sugestión dentro de un círculo cerrado y desordenado, me parece significativo y digno de destacar cuando al inicio se nos muestra a una mujer que pone la mesa para que se sienten a comer hombres solos, a continuación, en el siguiente fotograma las mujeres comen solas para después dar paso aquietando la cámara en una imagen del fregadero de la cocina a rebosar de cacharros sucios mientras, todo en silencio, duerme el desorden, creo que esta pequeña alegoría que solo dura un minuto escaso muestra y demuestra el desequilibrio de la historia que vamos a ver.

Imagen de Martha Marcy May MarleneNo hay en “Martha Marcy May Marlene” enredo ni giros sorprendentes, el ritmo que la mueve se deja llevar y hace disfrutar de una historia seria donde los flashback van abriendo el camino del pasado para comprender el presente, sin que la duda deje de impregnar la narración. A medida que la trama va desplegándose adquiere mayor interés o, al menos, lo mantiene en su mejor nivel sin atisbo de decaer. Durkin consigue una película que se ve con complacencia, interés, miedo, recelo y escarmiento, y que ayuda a valorar y, por supuesto, hacerte reflexionar sobre el tema de fondo planteado y todo ello transmitido, ofrecido, en bandeja de plata por grandes y accesibles interpretaciones de excelentes actores. Hay que felicitarse ante lo trabajados que están los personajes y lo bien que encajan en el guión. Inmejorables , Elizabeth Olsen, Brady Corbet, Hugh Dancy, John Hawkes, Sarah Paulson, Julia Garner, Louisa Krause y Christopher Abbott.

Está claro que aunque es una película del año 2011, la recomiendo. Tiene mucho de lo que hablar. La pueden conseguir en DVD, después comentamos.

Crítica: Hysteria

CartelElaborada con tintes de comedia costumbrista, con fondo histórico, romanticismo y el humor chispeante de una terapia sexual en el siglo XIX. Critica de la película “Hysteria”.

Nos situamos en Inglaterra, finales del siglo XIX, década 1880. El doctor Joseph Mortimer Granville (Hugh Dancy) siendo aún joven, incomodado por su poco éxito en su especialidad médica, y hallándose viviendo en casa de su amigo Lord Edmund (Rupert Everett), tuvo la suerte de inventar un artilugio eléctrico creado para tratar los dolores musculares, pero que por una serie de casualidades pasó a convertirse en uno de los aparatos que revolucionaron el comercio de la época victoriana y que hoy sigue comercializándose por encima de muchos electrodomésticos de primera necesidad: “el vibrador”. Monopolizado por el doctor Dalriymple para calmar la “histeria” femenina, una selectiva enfermedad que padecían las mujeres de vida acomodada y que el inteligente médico calmaba a base de aceites y ungüentos, hasta el momento que el aparatito se puso en marcha, por natural razón ambas posibilidades les eran gratísimas a las señoronas.

Inventar una historia sin en realidad inventar nada, es lo que más sorprende de esta película.

El caso es que cuando asistí a ver esta película quedé encantada, pero me admiró la guasa y la ironía de la gente con la que después la comenté, las cuales no la entendieron o están demasiado lejos de dar una opinión como realmente exige la película. Se me hizo muy difícil que alguien me hiciera un comentario serio, no ya del hecho real sino en cuanto al guion y el trato de la directora Tanya Wexler a la trama, por fin una tarde tomando café, una amiga me dijo: “es una muestra del humor británico con un escondido espíritu feminista que lucha contra el fingimiento de las mujeres y el conservadurismo de algunas”, esto es lo que yo necesitaba escuchar, pues la visión humorística de la historia es evidente, las connotaciones sexuales son imprescindibles y palpables, pero la combinación de pensamiento progresista a favor de la mujer queda en segundo plano y quizás un poco tapado por lo llamativo del resto. En este sentido mi reflexión es que Wexler de forma eludida y presente a la vez, nos regala un símbolo de reconocimiento universal; la mujer ya avanzando y expulsando los fantasmas de la doble moral, rompiendo la diplomacia constituida y convirtiéndose en una mujer libre para decidir, una mujer entre el desacuerdo de sus ideas y las de las capas superiores, con una habilidad consumada para adaptarse a sus aspiraciones en un enunciado perfectamente definido. El personaje que lleva esta obligación es Charlotte (Maggie Gyllenhaal), esta sufragista, a pesar de la oposición de su padre el doctor Dalriymple y del rechazo de su dulce hermana Emily (Felicity Jones), defiende con especial énfasis la igualdad de género y de clase.

En el plano actoral, me parece que está muy bien interpretada, no me convence Rupert Everett, no ya por su interpretación que aunque sea aceptable queda nublada por el cambio tan radical y brusco de su aspecto físico.

Tanya Wexler, de su segunda película, llena de complacencia y risas para los espectadores, yo me quedo con todo menos con la resolución. Merecía mayor esmero.