Crítica: The Company Men

CartelCon absorbentes interpretaciones se desarrolla “The Company Men”, película en el ojo de la crítica de hoy, dirigida por el debutante John Wells, un desconocido director de cine en la gran pantalla, aunque popular por sus series de televisión.

En esta su opera prima presenta a Maggie (Rosemarie de Witt) y Bobby Walker (Ben Affleck, The Town Ciudad de ladrones, Que les pasa a los hombres). Son matrimonio y está viviendo el sueño americano: tienen un gran trabajo, una familia estupenda, una espectacular mansión y todo lo necesario para permitirse una gran serie de lujos, lo que adoran, sobre todo Bobby, es su coche lujosísimo y sus partidas al golf. Sin embargo, cuando la compañía para la que trabaja decide reducir plantilla, tanto él como sus compañeros Phil Woodward (Chris Cooper, Recuérdame) y Gene McClary (Tommy Lee Jones, En el centro de la tormenta), se quedan en el paro. Desde ese momento, los tres tendrán que replantearse sus vidas y sus funciones como maridos y padres. Jack Dolan (Kevin Costner, La otra hija) hermano de Maggie, les dará un apoyo, pero les esperan etapas de malestar por la subsistencia, se comprende que aunque ganan muchísimo dinero no han ahorrado nada para esta eventualidad.

Seguramente no exista una práctica más triste y complicada para el ser humano que estar en el paro por mucho tiempo y necesitar un puesto de trabajo urgentemente. Sin embargo, el universo del cine en general no se ha ocupado de esta contrariedad con la asiduidad que merece. Son muchos millones de personas en nuestro país en esa situación, España y una gran parte del mundo está pasando ahora mismo por una crisis financiera como nunca. Esta crisis capitalista, como todas, trae consigo las consecuencias de siempre para las víctimas de siempre, empresas que cierran o reducen plantilla y con ello la reacción en cadena que hace años llevamos padeciendo, personas que pierden la confianza en sí mismos y que no recuperan la autoestima porque verdaderamente son las víctimas humanas del momento.

En esta película John Wells parte de una base común a la de cualquier película de crítica social, y elabora un esquema poco usual dentro del cine americano, inspirado en la popularidad que el tema tiene en estos momentos. “The Company Men” tiene un buen argumento donde poder mostrar subliminalmente los entresijos de la conciencia que corresponde a cualquier nivel de compromiso político, bien trabajada hubiese sido una película de didáctica y etología, pero Wells no toca la raíz de las políticas de estado que son las que han llevado la miseria a los trabajadores, se columpia escribiendo un guion inclinado hacia el lado del alto nivel de los superejecutivos. Las diferencias deImagen de la película
estos codiciosos empleados de sueldos descomunales, con los, digamos, trabajadores normales, son abismales, con lo cual no encuentras paralelismo, no te identificas con los personajes, y me molesta mucho. El espectador medio se identifica más con películas como “Tocando al viento”, “Los lunes al sol” o la inolvidable “Full monty” pero gracias a los grandes actores que forman el conjunto de la representación, sacan adelante “The Company Men”, un film que podía haber sido el punto de referencia del nuevo cine norteamericano.

Tiene John Wells la extravagancia de la perfección cincelada y, como siempre pasa en este tipo de películas aparentes, en “The Company Men” se adorna todo. Y llega el final, propio de cualquier otra película americana.

En fin, con todo lo dicho, “The Company Men” es una película que se deja ver.

Crítica: La otra hija

CartelParafraseando a Luis Berdejo, “fui a Hollywood por una razón matemática”, es donde más se rueda.  Él se siente satisfecho de haber hecho una película de estas características y los espectadores elogiamos a un joven español que tiene la fuerza y la energía del riesgo.

En “La otra hija” el director español clava sus retinas en la perspectiva del futuro nada convencional ni típico, sino, brusco y maléfico de una familia americana. John James (Kevin Costner, The Company Men) es un escritor de novelas  americano, se acaba de separar de su esposa y decide que su nueva residencia sea en Carolina del Sur, tiene dos hijos, un chico Sam (Gattlin Griffith) y una chica Louisa (Ivana Baquero) , la niña no está de acuerdo ni en la separación de los padres ni en el sitio en el que van a vivir, tiene esa edad, en la que todavía no se comprenden las cosas que nunca se debieran de producir, una edad en la que todo en la cabeza discurre desde la lógica. En una soleada mañana de primavera, en un mes en que la campiña es de verde intenso, el señor James llega a su nuevo hogar, una hermosa residencia, toda ella rodeada de una corta hierba, enmarcada con grandísimos sauces y pinos, el olor a campo la hace más esplendorosa. En un extremo un visible montículo cubierto de briznas de ramas y de una tierra grumosa, por el que suben y bajan un reguero de hormigas buscando las  semillas para su sustento, más al frente, el bosque poblado de formidables árboles, y justo detrás de la casa, un estanque donde los nenúfares se desarrollan a sus anchas, como dueños absolutos del entorno inmediato. La percepción primera deja una buenísima impresión, es un precioso lugar en plena naturaleza, una casa enorme con un jardín magnífico. John James, baja del coche y espera que bajen sus hijos, mira al frente admirando  lo que tiene delante, en ese momento Sam llega a su altura y abriendo los ojos con sorpresa coge las llaves de las manos de su padre, apresurándose para abrir la puerta, con Louisa las cosas no han  mejorado, antes de entrar en la casa, le pregunta James “¿qué te parece?”  Y la joven hace una pausa en su caminar para después proseguir diciendo: sabes lo que me parece. Ahí comienza lo que podía ser una estancia maravillosa, pero esta película es de miedo y el género no da para bienestares.

La otra hija”, si algo tiene de contradictorio la película, a pesar de todos los aplausos que puede recoger, es que la historia está muy agotada, por lo que no hay tanta intriga como nos gustaría para poder disfrutar de resolver la trama. Con esta película, la ópera prima de Berdejo, estamos  al corriente, de entrada, de las intenciones de cada personaje y sólo queda por despejar en qué forma se desarrollan los acontecimientos. Creo que el guión de John Travis, sacado de una narración corta de John Connolly, proporciona un paquete un tanto aceptable en el exterior, de buena y correcta factura, pero hueco y vacío en el interior, no está confeccionado de forma intrigante para ir consiguiendo un progreso emocional del espectador, sino que por el contrario ya sabemos de antemano el final que se nos va a proporcionar, particularmente su avance dramático resquebraja la amabilidad del conjunto. Por otra parte, es digno de elogio, como antes  he dicho, que un joven cineasta español, después de trabajar con acierto y fortuna en los cortos, haga un largo y tenga el éxito que está manejando esta película. Está realizada  en EEUU pero allí no ha salido para el cine sólo se estrenó  en DVD.

El reparto cumple, no puedo decir que las actuaciones sean magníficas pero son convincentes, menciono especialmente a Kevin Costner como el más verosímil, Ivana Baquero en un papel principal  le pone nota de solvencia, y la interpretación de Gattlin Griffith, como  personaje secundario, aceptable, ya que su papel tiene menos relevancia.

Bajando las escaleras de la sala, me pregunto: ¿Por qué los escritores, en las películas se cambian de casa para escribir un nuevo libro? ¿Por qué las cercas de las fincas son siempre de tablitas blancas y poco altas?

¿Por qué esta película tiene un título que revienta el misterio?