Crítica: Primos

CartelComienzo la crítica de “Primos”, adulando al director de cine español Daniel Sánchez Arévalo, por sacar un producto totalmente distinto en cuanto a diseño y forma a sus antecesoras obras “Azul oscuro casi negro” (2006) y “Gordos” (2009). Me parece muy apropiado que los cineastas españoles nos muestren todos sus recursos.

Teniendo en cuenta que, en esta ocasión, el arquetipo es una historia desenfada, el humor, habita, agarra y llena las diversas temáticas que propone.

Sin lugar a dudas la película trata de retratar circunstancias en la vida de unos “Primos”, tres, que nos sacan con suficiencia la carcajada, el primo Diego (Quim Gutiérrez), el primo Julián (Raúl Arévalo) y el primo José Miguel (Adrián Lastra). A Diego, lo ha plantado su novia en el momento mismo de la boda; él, con sus primos en la iglesia, con un tremendo bajón, desea que le trague la tierra, pero Julián tratando de ayudar, le convence para viajar los tres juntos a Comillas, un bello pueblo de Cantabria, donde de pequeños pasaban las vacaciones juntos. Allí se encuentran con Martina (Inma Cuesta), una guapa chica amiga de los tres, y que ahora es madre de un niño, Dani (Marcos Ruiz); también en el pueblo están el Bichi (Antonio de la Torre) el dueño del antiguo videoclub, y su hija Clara (Clara Lago). El pueblo está en fiestas, y entre los festejos y el paradisíaco entorno, viven situaciones emocionales, tiernas, irresistibles y alguno de ellos disfrutará en exceso e irremediablemente del agua del mar.

Sánchez Arévalo presenta en “Primos” distintas alternativas cómicas, así desde el primer momento hasta el último, se van soltando las situaciones para generar la jocosidad idónea, pero en el fondo desde la forma burlesca de contarlo se vislumbra una mirada a los claroscuros de las relaciones actuales, toca sin que el espectador lo perciba, el tema de de la superprotección, la identidad, el desamor, la superación, y propone y lanza un divertido mensaje en contra de la soledad.

Me gustaría cerrar mi opinión sobre la película “Primos”, hablando de los actores, tres de ellos asiduos en las películas de este director, Arévalo, Gutiérrez y de la TorreRaúl Arévalo representa un tipo divertidísimo realizando un papel casi protagónico con una enorme habilidad. Quim Gutiérrez, en su papel de protagonista sumido en la tristeza de los desamores, confiere a su personaje la ingenuidad y la indecisión necesarias para mostrarse entrañable. Antonio de la Torre es tremendo en la escena, el personaje y el oficio que representa es totalmente decadente, ni su oficio, ni su vida, funcionan. (Me encanta su deformación profesional, me identifico). Genial. Adrián Lastra está superlativo como el más desamparado y débil de todos los primos, llevando con gracia su carácter hipocondríaco. Inma Cuesta nos deja siempre sin palabras ante su serena belleza, sabe posar y resulta expresiva y sensual ante la cámara, su camino está siendo bien abonado. Marcos Ruiz, otro de los niños que nos sorprende en el cine. Clara Lago, Alicia Rubio, Nuria Gago, correctas con un papel más limitado.

“Primos”, de Daniel Sánchez Arévalo, puede ser considerada con certeza como una comedia muy divertida, para mí, su lenguaje crudo y rudo, desentona por reiterativo pasando a ser casi obsceno, por lo demás debo decir que he reído con ganas porque es divertidísima.

Crítica: Una hora más en Canarias

CartelUn prólogo cómico y refrescante es lo que el director español David Serrano pone en imágenes en su nueva película “Una hora más en Canarias”. En ella, Serrano da vida a Claudia (Angie Cepeda), una mujer preciosa de treinta y cinco años, que tiene todo lo que desea, un marido Alberto (Diego Martín), un amante, Pablo (Quim Gutiérrez), un hijo, una hermana, mucho dinero y encanto para siempre salirse con la suya. El problema es que, ahora, su amante, ha decidido que está harto de ser solamente eso: su amante, y la ha dejado por Elena (Miren Ibarguren), una joven simpática, tierna, cariñosa. Claudia que no está dispuesta a dejarle escapar, con la ayuda de su hermana Mónica (Juana Acosta), y de un poco de chantaje económico y emocional, organiza lo que a primera vista parece un sencillo plan para recuperar a Pablo. Se lo lleva lejos de su novia, a Tenerife, para así poder seducirle más fácilmente. No sabemos si todo saldrá tal y como lo ha planeado Claudia o puede que las cosas se le compliquen un poquito durante el viaje.

“Una hora más en Canarias” está realizada desde un buen estado de complicidad entre director y reparto, en la que el cuarteto protagonista modula y dosifica bien los recursos cómicos, energía y autenticidad, y que muy probablemente mantiene una escasa distancia entre sus resultados y sus ambiciones.

Esta película tiene enredo, gracia y está muy bien aderezada con números musicales al tanto de la escena conveniente.

No es original en planteamiento, ni en ritmo, ni en frescura. Pero el trabajo de David Serrano en “Una Hora más en Canarias” tiene la precisión exacta para cazar la comicidad y contarla sencilla y eficazmente, consiguiendo que la película arranque unas buenas carcajadas. La causticidad y el buen hacer la convierten en meritoria.

La ambientación recrea un mundo reconocible, con bonitos escenarios de Madrid y Garachico, en Tenerife, buena la fotografía, y muy especiales los momentos musicales encuadrados en el instante exacto.

El elenco de actores elegidos, todos de forma adecuada, se sitúan en el núcleo de la narración, ocupando la pantalla y realizando todos un papel estrella, trabajando cada uno de ellos como protagonista independiente. Angie Cepeda no puede estar más convincente en su papel de mujer inconformista y egoísta, Quim Gutiérrez está enorme, dando vida al joven acosado y desesperado por salir de la encrucijada, Miren Ibarguren, más gracia no se puede tener, Juana Acosta buenísima, y más abajo los demás, Eduardo Blanco, Kiti Manver, Isabel Ordaz. Como he dicho, fenomenales.

Una comedia divertida, partiendo de una premisa absurda, que contiene un cúmulo de situaciones delirantes sin más pretensiones que las de hacer reír. Cine español, cine actual.