Crítica: Tentación en Manhattan

CartelCritica de la película “Tentación en Manhattan”, el último largometraje de Douglas McGrath. Recordamos su anterior trabajo, año 2006, “Historia de un crimen”, recreación de la vida de Truman Capote. Después de cinco años de ausencia, el director, guionista y actor estadounidense llega a nuestras pantallas con una comedia privada de comodidad y superflua.

Narra la vida de Kate Reddy (Sarah Jessika Parker), pero no es cualquier vida, es una vida caótica en la que desembocan una serie de acontecimientos que deberá superar, además de muchos obstáculos dificultosos a fin de armonizar sus roles de mujer, esposa, madre y ejecutiva triunfadora “banquera de inversiones”. Durante el día, se deja la piel en la empresa; al caer la noche, vuelve a casa con su esposo Richard Reddy (Greg Kinnear), un arquitecto que acaba de perder su trabajo y con sus dos hijos pequeños. También su mejor amiga y compañera de trabajo, la mordaz Allison Henderson (Christina Hendricks), tiene las mismas dificultades para conciliar trabajo y familia. En cambio, Momo (Olivia Munn), la competente subalterna de Kate, trata de evitar a toda costa llegar a una situación como la de su jefa. Al tiempo que Kate recibe un importante encargo que la obliga a realizar frecuentes viajes a Nueva York, Richard, su marido, consigue el trabajo de sus sueños, circunstancia que deteriora aún más la estabilidad familiar y conyugal. Por si fuera poco, el nuevo y encantador colega de Kate, Jack Abelhammer (Pierce Brosnan), se convierte en una inesperada tentación para ella.

Guión más neto es difícil de encontrar, con demasiadas partes resbalando sin remedio. En su día, fue un éxito la novela en la que se basa “Yo no sé cómo se hace” de Allison Pearson (parece ser que se vendieron cerca de cinco millones de volúmenes, según quien la leyó: el libro es una especie de bandera en defensa de la mujer que trabaja “una heroína en tiempos modernos” así califican a la protagonista en la obra literaria). En el film, aunque se quiera decir lo mismo, no se expresa igual, el director considera en su presentación que no existen las fórmulas para ser feliz en el matrimonio si la esposa trabaja, viaja y no tiene habilidad para hacer pasteles y tartas, también enfatiza cómo una mujer es reacia a relacionarse con personas de otro sexo por miedo a la pérdida de reputación personal, profesional y de caer en la pecado de la infidelidad, además despliega la paranoia de que existe la posibilidad de que tus hijos te rechacen si llegas tarde del trabajo, o no coincides en el horario de recogerlos a las puertas del colegio… para mí una pasada. Después la cinta es edulcorada y envuelta en tintes de color de rosa.

“Tentación en Manhattan” es un intento de comedia típica americana, en la que los personajes absurdamente hablan dirigiéndose a la cámara, y que no sorprende nada en su propuesta, entretiene a medias y nos hace esbozar una sonrisa de vez en cuando a lo largo de su duración. Lo único rescatable es la extraña belleza de Sarah Jessika Parker, muy atinada en su papel de ejecutiva anhelante y a la que podéis escuchar en esta entrevista. Podría ser una de las comedias más olvidadas de la historia y es seguro que no habría tenido éxito alguno, si no tuviese un reparto de lujo, Sarah Jessika Parker después de sus exitosas películas “Sexo en Nueva York”, y en la recordada serie del mismo título. Greg Kinnear, al que últimamente vemos con una enorme asiduidad en las pantallas. Christina Hendricks, a la que recordamos en su dúctil interpretación en “Como la vida misma”, y está la cuestión Pierce Brosnan, que aunque aquí limita mucho su elegancia a un carácter inseguro y aturdido, tiene gancho como actor de popularidad. Sólo por el reparto se puede hablar en serio de esta pobre comedia. Sin destacar actuaciones de estrella que tampoco las consiguen.

Si se pretende pasarlo bien viendo una comedia, busquen otra por favor.

¿Qué fue de los Morgan?

Esta comedia sigue la vida de una pareja de gran éxito de Manhattan, ella agente inmobiliario, él abogado, Meryl y Paul Morgan (Sarah Jessica Parker y Hugh Grant). Sus vidas son casi perfectas, tienen sólo un gran defecto, su matrimonio está a punto de derrumbarse. Pero la confusión romántica en la que están sumidos no es nada comparado con lo que están a punto de vivir: acaban de ser testigos de un asesinato y se convierten en objetivo de un asesino a sueldo. El programa de protección de testigos de los federales los saca de Nueva York y los traslada a un pequeño y tranquilo pueblo de Wyoming. Allí su vida  cambia en gran medida, enseguida se aclimatan al entorno,  la relaciones costumbristas del lugar les afectan y hacen que, a veces, la relación  ya esté a punto de romperse y otras la cosa esta prácticamente en vías de arreglo, entre unas y otras, no sé qué pasó con los Morgan, ¿qué fue de ellos?

Otra comedia Made in Hollywood, pero esta vez, es una logrado trabajo acto para entretener, una comedia distraída que no ofende la inteligencia del espectador.

El director plantea su película como una sátira del divorcio y para representarlo elige a su actor preferido y fiel Hugh Grant, que con sus acostumbrados titubeos y tartamudez continua, realiza un personaje en la medida que Marc Lawrence se lo exige. Sarah Jessica Parker, aunque la vemos un poco sobreactuada se lo perdonamos, pues nos gusta mucho.

Digamos que esta película, en tiempo de comedia amena, hace un canto al matrimonio, no vamos a descifrar si tiene más calidad o menos, si el guión está mejor o peor elaborado. No me parece la mejor comedia del mundo pero el mensaje sí que me gusta, me gusta el matrimonio, vivir en él, y echo en falta películas como ésta que de una forma sutil que casi no dicen nada y a modo de humor, nos recuerdan nítidamente que el valor de la familia es un referente para nuestra salud mental.