Nominaciones de la XXIV edición de los Premios Goya

MEJOR PELÍCULA

Celda 211

Ágora

El secreto de sus ojos

El baile de la Victoria

MEJOR DIRECCIÓN

Daniel Monzón, por Celda 211

Alejandro Amenábar, por Ágora

Juan José Campanella, por El secreto de sus ojos

Fernando Trueba por El baile de la Victoria

MEJOR DIRECCIÓN NOVEL

David Planell, por La vergüenza

Borja Cobeaga, por Pagafantas

Mar Coll, por Tres días con la familia

Antonio Naharro y Álvaro Pastor, por Yo, también

MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA PROTAGONISTA

Ricardo Darín, por El secreto de sus ojos

Antonio de la Torre, por Gordos

Jordi Mollá, por El cónsul de Sodoma

Luis Tosar, por Celda 211

MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA PROTAGONISTA

Penélope Cruz, por Los abrazos rotos

Lola Dueñas, por Yo, también

Maribel Verdú, por Tetro

Rachel Weisz, por Ágora

MEJOR INTERPRETACIÓN MASCULINA DE REPARTO

Raúl Arévalo, por Gordos

Carlos Bardem, por Celda 211

Ricardo Darín, por El baile de la Victoria

Antonio Resines, por Celda 211

MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA DE REPARTO

Pilar Castro, por Gordos

Marta Etura, por Celda 211

Vicky Peña, por El cónsul de Sodoma

Verónica Sánchez, por Gordos

MEJOR ACTOR REVELACIÓN

Alberto Ammann, por Celda 211

Fernando Albizu, por Gordos

Gorka Otxoa, por Pagafantas

Pablo Pineda, por Yo, también

MEJOR ACTRIZ REVELACIÓN

Nausicaa Bonnin, por Tres días con la familia

Leticia Herrero, por Gordos

Blanca Romero, por After

Soledad Villaamil, por El secreto de su ojos

MEJOR GUIÓN ORIGINAL

Alberto Rodríguez Librero y Rafael Cobos por After

Mateo Gil y Alejandro Amenábar, por Ágora

Daniel Sánchez Arévalo, por Gordos

Pedro Almodóvar, por Los abrazos rotos

MEJOR GUIÓN ADAPTADO

Daniel Monzón y Jorge Garricaechevarría, por Celda 211

Fernando Trueba, Jonás Trueba y Antonio Scármenta, por El baile de la Victoria

Joaquín Górritz, Miguel Dalmau, Sigfrid Monleón y Miguel Ángel Fernández por El cónsul de Sodoma

Eduardo Sacheri y Juan José Campanella, por El secreto de sus ojos

MEJOR MÚSICA ORIGINAL

Alberto Iglesias, por Los abrazos rotos

Dario Marianelli, por Ágora

Roque Baños, por Celda 211

Federico Jusid, por El secreto de sus ojos

MEJOR CANCIÓN ORIGINAL

«Agallas vs. Escamas», por Agallas

«Stick to the man» por Planet 51

«Spanish song», por Spanish movie

«Yo también», por Yo, también

MEJOR DIRECCIÓN DE PRODUCCIÓN

Eduardo Castro, por El baile de la Victoria

José Luis Escolar, por Ágora

Alicia Tellería, por Celda 211

Cristina Zumárraga, por Ché, guerrilla

MEJOR FOTOGRAFÍA

Alex Catalán, por After

Xavi Giménez, por Ágora

Carles Gusi, por Celda 211

Félix Monti, por El secreto de sus ojos

MEJOR MONTAJE

Carmen Frías, por El baile de la Victoria

Mapa Pastor, por Celda 211

Nacho Ruiz Capillas, por Ágora

Nacho Ruiz Capillas y David Pinillos, por Gordos

MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA

Guy Hendrix Dyas, por Ágora

Antón Laguna, por Celda 211

Verónica Astudillo, por El baile de la Victoria

Marcelo Pont, por El secreto de sus ojos

MEJOR DISEÑO DE VESTUARIO

Gabriella Pescucci, por Ágora

Lala Huete, por El baile de la Victoria

Cristina Rodríguez, por El cónsul de Sodoma

Sonia Grande, por Los abrazos rotos

MEJOR MAQUILLAJE Y PELUQUERÍA

Jan Sevell, Susan Suzann y Stokes-Muntón, por Ágora

Raquel Fidalgo e Inés Rodríguez, por Celda 211

José Antonio Sánchez y Paquita Núñez, por El cónsul de Sodoma

Ana Lozano y Máximo Gattabrusi, por Los abrazos rotos

MEJOR SONIDO

Peter Glosso y Glenn Fremantle, por Ágora

Sergio Burmann, Jaime Fernández y Carlos Farauolo, por Celda 211

Pierre Gamet, Nacho Royo-Villanova y Pelayo Gutiérrez, por El baile de la Victoria

Aitor Berenguer, Marc Orts y Fabiola Ordoyo, por Mapa de los sonidos de Tokyo

MEJORES EFECTOS ESPECIALES

Cris Reynolds y Félix Bergés por Ágora

Raúl Romanillos y Guillermo Orbé, por Celda 211

Salvador Santana y Alex Villagrasa, por [Rec] 2

Pau Costa y Lluis Castells, por Spanish Movie

MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN

Animal Channel

Cher Ami

Pérez, el ratoncito de tus sueños 2

Planet 51

MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL

Cómicos

Garbo, el hombre que salvó el mundo

La mirada de Ouka Leele

Últimos testigos: Fraga Iribarne-Carrillo Comunista

MEJOR PELÍCULA HISPANOAMERICANA

Dawson Isla 10

Gigante

El secreto de sus ojos

La teta asustada

MEJOR PELÍCULA EUROPEA

Déjame entrar

La clase

Bienvenidos al norte

Slumdog Millionaire

MEJOR CORTOMETRAJE DE FICCIÓN

Dime que yo, de Mateo Gil

Lala, de Esteban Crespo

La tama, de Martín Costa

Terapia, de Nuria Verde

MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN

Alma, de Rodrigo Blaas

La dama y la muerte, de Javier Recio García

Margarita, de Álex Cervantes

Tachaaan!, de Rafael Cano

MEJOR CORTOMETRAJE DOCUMENTAL

Doppelgänger, de Óscar de Julián

En un lugar del cine, de Eduardo Cardoso

Flores de Ruanda, de David Muñoz

Luchadoras, de Benet Román

GOYA DE HONOR: Antonio Mercero

No es tan fácil

La guionista y realizadora Nancy Meyers (“¿En qué piensan las mujeres?”,  “Cuando menos te lo esperas”) dirige a Meryl Streep, esta gran señora de la escena, actriz como la copa de un pino, que nos muestra a sus sesenta años, (llevados con elegancia, orgullo y vistosidad),  un papel que a muchas colegas suyas les hubiera gustado interpretar.

Jane (Meryl Streep) madre de tres hijos mayores, tiene un negocio propio muy solvente que funciona muy bien en Santa Bárbara. Lleva diez años divorciada y tiene una relación amigable con su ex-marido, el abogado Jake (Alec Baldwin). Pero todo se complica cuando Jane y Jake se desplazan fuera de la ciudad para asistir a la ceremonia de graduación universitaria de su hijo. Una cena inocente, con un buen vino, acaba de un modo inimaginable, en una aventura amorosa pues ocurre lo que se supone que no debiera ocurrir entre una pareja de divorciados. Y mucho menos cuando  Jake se ha vuelto a casar con Agness (Lake Bell), una mujer mucho más joven que él. Jake quiere salir de este atolladero lo antes posible, ya que  además Jane es ahora la pareja de  Adam (Steve Martin), el arquitecto al que ha contratado para remodelar su cocina.

Estamos ante una divertida cinta que aborda en todo momento la temática que expone la crisis de los 50- 60, en definitiva, saca a relucir un tema intocable y casi tabú. Es una historia que no nos convierte en sujetos pensantes, sólo nos hace reír, pues para nada es un tema polémico, los tópicos analizados son de corte subjetivo, a veces, más o menos agudos. Con un enredo no demasiado complejo, gestionando los recursos como Nancy Meyers nos tiene acostumbrados.  Todo ello, honrado por  este trío de actores tan bien elegido, que te hacen disfrutar de esta sorprendente gozada

Por otro lado tenemos un guión bien elaborado, creativo y original  Con diálogos que mantienen la atención del espectador en todo momento, sin lugar a dudas que este aspecto es digno de elogio y aporta en gran medida la dosis necesaria para que este filme sea tan divertido como en su momento lo fueron los títulos anteriores de esta directora. Si bien la trama está muy fusionada con temas de la pareja y está empapada de elementos que mucho tienen que ver con las relaciones hombre-mujer, tiene la suficiente autonomía para que el desarrollo de interrelaciones entre los personajes esté bien logrado.

El filme se disfruta si eres capaz de no mirar muy exhaustivamente el argumento desde la lógica, ya que el fin aleccionador que persigue, justifica en cierta manera las licencias narrativas de  la trama, puestas para acentuar el aspecto crítico que se quiere exponer.
En fin, distraída propuesta que se mueve dentro del plano del enredo y la alteración de las formas convencionales, un producto que vale la pena ver  pues es un gratificante entretenimiento que nos hace pensar sobre conceptos profundos que nos llegan en la vida.

“No es tan fácil” ha sido nominada a tres Globos de Oro como mejor película cómica, mejor actriz para Meryl Steep y mejor guión.

Os la recomiendo, hora y media de sonrisa dibujada. Se disfruta.

Celda 211

Daniel Monzón en su cuarta película hace que nos “agarremos a la butaca desde los primeros minutos”, parafraseando sus palabras en una entrevista de hace tiempo.

“Celda 211” es una buenísima película, basada en la novela homónima de Francisco Pérez Gandul, con guión de Jorge Guerricoechevarria y del propio Monzón.

Juan, interpretado por Alberto Ammann, es un funcionario de prisiones que se acerca a la cárcel para tomar contacto con los compañeros, un día antes de empezar en su nuevo empleo. La casualidad hace que sea víctima de un accidente en el momento en el que se cuaja un motín en la prisión. Sus compañeros, nerviosos, deciden apresuradamente ocultarlo en una celda que permanece vacía, “la celda 211”. Y aquí empieza toda la trama.

Tenemos entre manos un conflicto carcelario, donde cada individuo tiene sus motivos personales para rebelarse pero, a su vez, se dejan llevar por un líder: Malamadre, al que da vida Luis Tosar. Este actor, con un gran lenguaje corporal y verbal, dentro de un entorno cerrado, frío y estrecho, nos introduce de lleno en el sórdido mundo de la cárcel.

El largometraje ha sido rodado dentro de una prisión, con lo que se genera una atmósfera totalmente claustrofóbica, mientras que la historia va discurriendo, en su línea narrativa, llena de diálogos bien compuestos donde el guión tiene el poder de encadenar emoción. Gustan  mucho algunos pasajes verdaderamente crudos que la película nos muestra, con picos certeros que te turban, dentro del contexto político.

“Celda 211” tiene todos los méritos necesarios para hacer pasar un buen rato a todo el mundo. Entre sus logros, escenas violentas que contrastan con otras narradas en tono lírico, dentro de un ambiente opresivo e iracundo donde nada sale según lo previsto.

Una historia inteligente, con despejados giros de cámara, efectiva en todo su discurso, eficiente en sus conceptos, encarada hábilmente a denunciar el ejercicio caprichoso y represivo del poder frente a las reivindicaciones de estos seres humanos con escasa representación social.

La celda 211 se convierte en símbolo y muestra de lo trágico que es pasar al otro lado de la reja y Monzón nos lo cuenta con unos intérpretes soberbios que llevan perfectamente el peso de la película.

En definitiva, recomiendo el film para que todos podamos ver este gran desarrollo de formas y detalles bien conseguidos, disfrutar de la dificilísima actuación de Antonio Resines, vibrar con la sobresaliente interpretación de Ammann y Tosar, deleitarnos con todo el conjunto de actores y, sobre todo, porque con películas como ésta el cine se hace más grande, y completando la  lista de aciertos, la música, de su fiel compositor Roque Bolaños que ha trabajado con Monzón en todas sus películas y da con sus partituras el punto justo a cada escena.

Sólo me queda elogiar, una vez más, al señor Monzón. Esperamos ilusionados la quinta.