Crítica: Maixabel

La última película de Icíar Bollaín nos regala toda una poética de personas desmembradas y corazones heridos. Como escritora y directora, compartiendo guion con Isa campo, Bollaín nos adentra en la historia de Maixabel.

Maixabel Lasa pierde en el año 2000 a su marido, Juan María Jaúregui, que es asesinado por ETA. Ella pasa a vivir entre el dolor amoroso y el progreso social. Muy triste. Once años más tarde, recibe una petición insólita: uno de los asesinos ha pedido entrevistarse con ella en la cárcel de Nanclares de la Oca, en Álava, en la que cumple condena tras haber roto sus lazos con la banda terrorista. A pesar de las dudas y del inmenso desgarro que siente, Maixabel accede a encontrarse cara a cara con las personas que acabaron a sangre fría con la vida de su marido.

Icíar Bollaín proyecta un reflejo como en un espejo en las ruinas humanas de quienes en viejas cárceles se consumen por los recuerdos y su carne es testigo vivo de nuestra historia. Bollaín, maravilloso su talento, y su versatilidad, como guionista, cree en el cine con forma y expresión y se mueve prodigiosamente por el género histórico. Como gran directora, con este bagaje, no es de extrañar que hayamos visto su mejor película hasta la fecha. La elección de un hecho real con la idea de transmitir sentimientos sobre el tema abordado que no es otro que el terrorismo, la devastación que origina, sus anhelos, sus neurosis, sus frustraciones y hasta su normalidad.

Sin miedo, se habla de personajes reales con una estructura completamente real y arriesgada.

“Maixabel” nos refresca la memoria de un episodio de nuestra historia de no hace mucho tiempo. Una película difícil de escribir y difícil de rodar, Bollaín derrocha inteligencia y brillantez. Sin añadir ni quitar nada, con mano maestra de narradora.

Sucesivos giros argumentales, situaciones portentosas y diálogos naturales. Una sofisticada puesta en escena, que mezcla la estética con el crimen y el arrepentimiento.

En “Maixabel” conviven una concatenación de interpretaciones con sentimiento e hilo social, pudor político y reflejo de la sociedad, destacando a Luis Tosar y Blanca Portillo; Portillo y Tosar, ambos, recogen el espíritu de otro tiempo, focalizando, sintiendo en su piel cada escena, giro o toma donde participan, imprescindibles; además  Urko Olazabal, María Cerezuela, Arantxa Aranguren, Mikel Bustamante, Bruno Sevilla, Jone Laspiur y David Blanka, todos excelentes.

La música la pone el gran compositor Alberto Iglesias, manejando las escenas de tensión y cada mirada o hecho. Perceptiva su música, sublime. Maravilloso este compositor. Con la fotografía del director Javier Agirre Erauso ocurre algo parecido, Agirre ha dirigido la fotografía de algunas buenas películas que recordamos. En “Maixabel” tiene mucha parte del mérito, ha realizado un trabajo fenomenal.

“Maixabel”  es una película altiva y rigurosa, en las fronteras mismas del dolor, propia en la brillantez de todo un equipo técnico y artístico. Tensa en lo temático y armada hasta los dientes de tolerancia, trasciende a su propia naturaleza, logrando mantenerte cerca, enredada en una magníficamente elaborada historia.

Una película tenue y neutra en un espacio habitable para lo que de verdad importa: el drama, la sinceridad y la rabia. En suma, la autenticidad. Aquí, el tráiler.

Véanla.

Crítica: Una joven prometedora

Emerald Fennell es la encargada del guion y la dirección  de “Una joven prometedora”. Hay películas  que se hacen para actrices o actores a la medida y otras, hay otras en las que la actriz principal aguanta todo el peso de la película. Este último caso es “Una joven prometedora”.

En “Una joven prometedora”, nos acoge una música de talentoso culto y unas lágrimas que delatan la escondida humanidad de una chica parapetada en una persona que no es o que es, casi a medias. Emerald Fennell describe el largo y tortuoso camino  de una mujer concienciada, perfecta, sentimental y con el corazón herido; la directora entiende a su principal personaje como instrumento para dar a conocer mejor la historia de las mujeres. La acompaña en este viaje, Carey Mulligan, la protagonista, Cassie, así se llama y nada en su vida es lo que parece. Cassie cree que algo del pasado debe mejorar en el presente.

Inteligente y humana, la precavida Emerald Fennell no dudó en ligar en su catálogo, poesía , queja y dantismo, segura de que se le aplicaría un buen calificativo a esta hipnótica parábola de venganza. Arrastrando del pasado todo el film. Con toda la coherencia narrativa en pos de una demostración de sentimientos, una fuerza interior no es algo que pase inadvertido.

“Una joven prometedora” nos deleita con Carey Mulligan aprovechando todos sus registros más dramáticos para, -amparada en su descarnado discurso poblado de demonios tan lejanos como compresibles-, aparecer demasiado fuerte para quienes comulguen con dogmas, para los malos y los buenos.

Arrolladora y obsesiva es esta cruzada cinematográfica, donde sus principios sustituyen a todo lo demás, donde los sentimientos guardados tienen mayor importancia que una fuerte escena de acción. Una película portadora de semilla reivindicativa, de esperanza y  reconciliación. Y todo sin olvidar que “Una joven prometedora” es una película destinada a provocar controversia, revitalizar el músculo de la defensa y una aparatosa introspección para conjugar la doctrina de la creación, siempre un tremendo acto de destrucción.

El famoso compositor Anthony B. Willis pone música a esta gran película. La fotografía es del ya conocido y querido Benjamin Kracun.

En el reparto: Carey Mulligan con el paisaje, los colores las escenas y la luz interpretativa. Bo Burnham, Alison Brie, Connie Britton, Jennifer Coolidge, Adam Brody, Laverne Cox, Clancy Brown, Angela Zhou, Christopher Mintz-Plasse, Alfred Molina, Molly Shannon, Sam Richardson, Steve Monroe y Casey Adams, todos con muy buena construcción de personajes.

Lo consigue.

Véanla.

Y son doce años de Comentamos Cine…

Ante todo y sobre todo, quiero agradeceros, amigos cinéfilos, que hayáis hecho posible que en doce años, a pesar de todo lo que hemos pasado, siga aquí contando lo que veo, según lo vivo y lo siento. A través de la distancia y por la pandemia ha sido casi imposible continuar con esta labor que no es más que un placer para mí, analizar películas, hablar de cine. Ha sido un año de lo más raro, de lo más increíble y triste.

Hoy comenzamos temporada, para mí es un alivio y un privilegio poder plasmar mis pensamientos en cada escrito. Gracias. Espero que este año sea satisfactorio para todos. Les deseo lo mejor, amigos cinéfilos. Sin ustedes esto que estimo tan importante, no hubiera sido posible. Soy muy afortunada por tenerles. Corresponderé con películas dignas, de esas que tienen el encanto de las diversiones con pedigrí, de esas que se consumen con media sonrisa o media lágrima y con la sensación de haber asistido a un ejercicio de puro entretenimiento tan inocente y reivindicativo como agradable y honesto.

Un abrazo grande. Les dejo con una cita del gran Truffaut.


“Siempre he preferido el reflejo de la vida a la vida misma. Si he elegido los libros y el cine desde la edad de once o doce años, está claro que es porque prefiero ver la vida a través de los libros y del cine”.

François Truffaut.