Crítica: Sin salida

Cartel“Sin salida”, título original Abduction, es la última película por John Singleton del que esperábamos un largometraje en el que la convicción escénica y el ritmo implacable en el que desplegar la peripecia de su historia fuera de una lectura coherente, y no lo consigue, aún con la espectacular presencia de Taylor Lautner. Es curioso como un proyecto de intriga y acción, que esperábamos estilísticamente innovador, ha resultado una película de serie B en la que apenas descubrimos al joven actor haciendo de fruto atractivo con su presencia. Pero a este prometedor intérprete le queda mucho camino por recorrer y muchas tablas que pisar para poder salvar un mal guion y una historia pobre.

La historia es la de un chico como cualquier otro chico de su edad, Nathan Harper (Taylor Lautner), que un día, ve su foto en una página de personas desaparecidas. Sospechando que sus padres pudieron secuestrarlo siendo un bebé, empieza a investigar y descubre que éstos no son quienes dicen ser. Pero lo peor es que, de repente, sin saber cómo ni por qué, empieza a ser perseguido por la policía, por agentes del gobierno e incluso por asesinos a sueldo, convirtiéndose en la víctima de una misteriosa conspiración. A partir de ese momento el objetivo de su vida será averiguar su verdadera identidad.
Aunque a favor de “Sin salida”, hay que decir se sigue con interés, la realización en términos generales no resulta excesivamente inspirada. Se podría decir que estamos ante un film tosco con presunción. También ciertas secuencias tienden a resultar esperpénticas en su traslación a la pantalla, excesivamente aceleradas y descuidadas. La agitada demolición de lo coherente se acelera con Taylor Lautner y Lily Collins siendo perseguidos durante toda la película, en un no parar, no dejan tiempo ni espacio para ahondar profundamente en los por qué, que explícitamente deberían exponerse. En el terreno de los secundarios: Alfred Molina, Jason Isaacs y María Bello y sobre todo mencionar a Sigourney Weaver en el papel de doctora. Las secuencias de acción me parecen muy bien filmadas y la persecución incluye una lucha en una secuencia que incluso puede resultar atractiva, por lo demás, lo dicho, nada de nada.

Taylor Lautner en Sin salidaEn resumidas cuentas, otra de esas películas que parecen hechas sólo para el deleite personal de quien las creó y, aunque resulta divertido ver a Taylor Lautner y Lily Collins (hija del famoso cantante Phil Collins), su mera presencia no es suficiente para compensar un guión casi inexistente que, a pesar de su alarmante sencillez (u obligatoriamente debido a ello), se desmadra a los pocos minutos de empezar la sesión.

Si tienen intención de salir al cine no entren en la sala que proyecta “Sin salida”, existen mejores opciones.

Crítica: No habrá paz para los malvados

cartelEnrique Urbizu después de años de ausencia de la pantalla, con “No habrá paz para los malvados”  nos da la pauta de cómo renovar el género sin ser ridiculizado. Lo que recrea esta película está muy lejos de ser un tema aislado, por lo que el director español se juega su paleta cinematográfica y su notoriedad como director de cine; el experto del cuadro arcaico de las pasiones, renueva su confianza empeñada con el  actor español José Coronado, en su voluntad de que la unión alcance el éxito como en anteriores trabajos, Caja 507 (2002), La vida mancha (2003).

Coronado encarna la justicia tranquila y fuera de la ley, metiéndose en la piel del inspector de policía Santos Trinidad, un hombre amargado por distintos motivos, que se conduce y se rige de modo arbitrario pasando por encima de cualquier consideración o mandamiento. Dentro de la historia, también la juez Chacón, (Elena Miguel), el buen policía, Leiva (Juanjo Artero), y el compañero paciente, de Santos Trinidad, Rodolfo (Rodolfo Sancho)

La trama, sin ser del todo única, atrae y prende por momentos, gracias al hecho de que todo se enmaraña de manera espantosa para el personaje principal, haciéndote partícipe del drama que vas a presenciar. “No habrá paz para los malvados” no adolece de nada. Todo su tiempo es un continuo ir y venir de sensaciones de sobra populares, como el odio, la violencia, la soledad y la muerte.

La película es perfecta en todo su universo, con un actor, Coronado, metido en su papel, un policía a ratos justo, a ratos pasional, efectos producidos por el mundo que le rodea y el escondido mundo que nos acecha, enterrado en el sufrimiento y la suciedad.

Así como en “No habrá paz para los malvados” hay un ligero humo de thriller americano, que comprime su buen ritmo de película española actual, otro acierto de su director Enrique Urbizu. Para mí es una película importante y el actor principal digno del más merecido Goya.

Que cada uno haga su eco particular.

El origen del planeta de los simios

cartelUna pulcra creación que nos hace deliberar sobre lo desfavorable. Hace preguntas, da testimonio y provoca una intensa introspección personal: Crítica de la película “El origen del planeta de los simios”.

En 1968, Franklin J. Schaffner, convencido de que la facultad comunicativa tiene un ponente fuerte en el cine, nos instruyó, con “El planeta de los simios” en un despliegue inquietante de angustia existencial en un mundo apocalíptico, proveyéndonos de suficiente filosofía para reflexionar sobre lo espeluznante de nuestra agonía. En 2011, basándose en la misma novela que sirvió de base a la primaria, Rupert Wyatt se reta a sí mismo, haciendo la precuela de la legendaria película de Schaffner.

El argumento se desarrolla en estos días y nos mete en la vida de Will Rodman (James Franco) un joven que vive en la ciudad de San Francisco. Acreditado científico en la industria genética, trabaja en una empresa que experimenta sus medicamentos con monos, en este momento la principal dedicación del laboratorio la tiene el desarrollo de un preparado que combata el mal del Alzheimer, una enfermedad que casualmente padece el padre de Will, Charles (John Lithgow). El pobre Charles a cada momento va perdiendo facultades, se pasa el día solo o con la enfermera que le cuida, toda su vida, su mayor pasión, fue tocar el piano y ya ni eso logra hacer dignamente. El medicamento en cuestión, en principio lo que logra es desarrollar una descomunal inteligencia en los monos, uno de esos primates, al que llaman César (Andy Serkis), por herencia genética experimenta una evolución en sus conocimientos tan grande que le hace chocar con el entorno donde vive, teniendo algún altercado y del mismo modo, algún accidente, del que aliviara sus heridas, una preciosa veterinaria, Caroline Aranha (Freida Pinto). A partir de ese momento Will, Cesar, y Caroline van a ser muy felices (antes de que vengan los problemas).

 “El origen del planeta de los simios” te hará sentir la verdadera humanidad y te alterará los más tiernos sentimientos.

Todo en este film empezando por el monumental concepto y derivando, de modo audaz, a la deslumbrante y desplegada representación de fantasía y ficción, dan una creación inolvidable, sus personajes tan sumos en su dimensión física como ambiguos en términos morales, tienen la sordidez dominante en una película que posiblemente sea lo mejor, no sólo del verano 2011 sino que incluso me atrevo a ponerla entre las mejores del año. Tiene sus “cositas” que no voy a resaltar, pues me quedo con su evocación y concepción en torno a las cuestiones éticas y morales y su propulsión de libertad e igualdad.

La recomiendo.

Crítica: Linterna verde

CartelVerde a la fuerza de voluntad, amarillo al miedo y la cobardía: Crítica y análisis  de la película “Linterna verde”.

“Linterna verde” tenía ya vida antes de llegar a los cines, deliberadamente o no, esta película  es una broma enorme. Obra  de ciencia ficción,  basada en los comic de universo DC, que si bien, no es más que un mero espectáculo de entretenimiento, también hay que reconocer que te mantiene pendiente hasta el último minuto. Martin Campbell, pone de relieve los dos lados de este film,  nada de historia y mucho espectáculo, en una denominación atrayente, enseñándonos el origen de un superhéroe.

Con la participación actoral de Ryan Reynolds,  Blake Lively, Peter Sarsgaard, Mark Strong, Tim Robbins, Angela Bassett y Temuera Morrison.

Todo empieza  cuando Hal Jordan (Ryan Reynolds), un piloto de pruebas es reclutado por la intergaláctica Green Lantern, en el planeta OA compuesto por 3600 individuos lantern (una especie de policías del firmamento). Lo necesitan para proteger su mundo, que el malvado Parrallax quiere hacer desparecer.  Esta cosa terrible, de lo más feo, es una especie de pulpo, a veces estándar, otras gigante y en algunas ocasiones inmenso, que  echando fuego por la boca destruye al enemigo, y cuando lo deja en nada, se lo traga por su maléfica garganta de monstruo.  Pues bien, Hal, el pobre humano, piensa que cómo se les ha ocurrido a esta familia de verdes luminosos elegirlo a él, él que estaba tan tranquilo con sus avioncitos haciendo cabriolas,  pero ya no tiene remedio, porque un anillo mágico, estúpidamente, ha sido el que ha tomado esta anormal decisión y lo que dice el anillo, eso va a misa, y por ahí anda el pobre Hal, con su anillo en el dedo, salvando y salvando mundos, pero sin centinelas del universo, él solito.

La propia magnitud de la película hace que la trama y los actores queden relegados a un segundo plano, Martin Campbell, un director  discordante en toda su carrera, en esta nueva obra, se entrega a la arquitectura visual, la espléndida sofisticación de escenarios y las monumentales escenas fantásticas que son las que consiguen enganchar a los espectadores. En primer lugar diré que después de ver “Linterna verde”, considero que no es la mejor película de superhéroes, pero no voy a compararla con ninguna de las ya famosas que todos conocemos, algunas se hicieron perfectas… igual que en tantas otras, también se erró el tiro, y quedaron ahí.

En “Linterna verde”, partiendo de una historia anodina y desatinada, se disfruta de la feria de artificio y luz. Es lo que tiene.

“Linterna verde” desde su mensaje visiblemente  generoso, infantil y etéreo.