Crítica de Ama

La dirección Júlia de Paz Solvas y el guion de ella misma y Nuria Dunjó, contiene una metáfora mayor. Su primera película está basada en un corto que realizó al final de su carrera en ESCAC. Posiblemente sea la cineasta más joven de nuestro cine. Hay que entender su irónico título para comprender en toda su dimensión la grandeza de “Ama” que nos hace pasear por dificultades psicosociales, desigualdad y protección de los hijos.

“Ama” cuenta la historia de una madre y una hija expuestas a unas leyes y una cultura obsoleta que no tiene en cuenta ni la situación de las mujeres, ni la protección que debieran.

Pepa (Tamara Casellas ) vive como puede en un pueblo playero. Su madre hace tiempo la echó de su casa, en Sevilla; ella vive aquí en casa de una amiga que ya está cansada de aguantarla pues no le gusta su forma de vivir ni mucho menos estar al cuidado de su preciosa hija, Laila (Leire Marin Vara). Tras varias advertencias, Ade que así se llama su amiga, echa a Pepa de su casa. Pepa y Leila están en la calle sin dinero ni casa y sin nadie que las ayude. Pepa lidiará sola con todas las situaciones que la esperan y emprenderá una búsqueda que conllevará también un acercamiento en su relación con la niña creando un fuerte vínculo.

“Ama” trata este drama como si fuera una fábula. La película es una narración bebe de la realidad y se toma su tiempo para dejar ver sus claras intenciones: conviene aclarar que no es una película para todos los públicos. Del tejido de lo que la cineasta cuenta sale bien claro lo ahí vivido y lo mucho pensado. Júlia de Paz Solvas estructura su trabajo como si de una revisitación se tratara, escuchando y pensando en un mismo hecho, verifica informaciones como minuciosa crónica de sucesos. “Ama” funciona dignamente gracias a su directora, guionista, y a la actriz Tamara Casellas que hace que funcionen tanto los desequilibrios anímicos como los entrañables.

Fácil de entender y ligera, hay ocasiones en que la frialdad es la única forma de abonar una cuento, sobre todo cuanto el material es tan basto como el de esta desconcertante historia con propuesta de lección moral. Un homenaje a las mujeres que constituye una reflexión sobre la respuesta a las muchas necesidades de estas y a las presiones a las que se ven sometidas.

Ópera prima rigurosa, propia de la brillantez de la juventud de casi todo el equipo. “Ama” es una película densa y reivindicativa que, armada hasta los dientes de apoyos argumentales trasciende a la realidad, su sensibilidad algebraica logra finalmente lo que pretende.

Con música de Martín Sorozabal y fotografía de Sandra Roca, cuenta en el reparto con Tamara Casellas  Leire Marín Vara como protagonistas, con un magnífico músculo anclado en la emoción real, estupendas en sus interpretaciones. Además, están en la cinta Estefanía de los Santos, Ana Turpin, Manuel de Blas, Pablo Gómez, Chema del Barco, María Gregorio, Vasileios Papatheocharis, Carmen Ibeas y Erin Gallego, excelentes en su interpretación.

Crítica: El cover

Con guion y dirección  de Secun De La Rosa, un actor que en su opera prima como director nos introduce con toda su fuerza en la leyenda urbana, en Benidorm, con miradas ausentes de incomunicación, con miradas sublimes de diversión y con miradas sobre la tipología humana, una muestra tan representativa  que nos acerca a la sensibilidad de cómo es en general. En “El Cover”,  Secun De La Rosa acerca su cámara a un colectivo de actores que le acompañan en el viaje convirtiéndolo en realidad. 

Dani (Álex Monner) es un joven que ha heredado de su familia el amor por la música. Tiene a su abuelo Daniel “El guitarras” (Juan  Diego) al que quiere más que a nadie. Trabaja de camarero y recuerda con respeto el malvivir de sus padres con la música. Este año, como cada verano, Benidorm se llena de artistas que vienen a cantar en sus bares, hoteles y salas de fiesta.  Dani conoce a Sandra y a muchas personas más, con todos alternará estupendamente pero de Sandra quedará prendado. Se enamoran.  Ella cambiará su pensamiento, su vida y su forma de entender el arte musical.

Después de una ingeniosa presentación de personajes, Secun De La Rosa, utiliza música y costumbrismo como una central nuclear de energía narrativa; allí, entre los extravagantes y naturales avatares, decide dar vía libre a los mecanismos de la ficción, asegurando su eficacia tras haber explorado bien lo estético y humano de lo que cuenta.

Su historia es la de un famoso lugar y unas vidas cruzadas a lo largo de los años, pero lo más interesante es el retrato en profundidad de una clase dedicada al gran arte de la música, con una vida entera pensando en la música. Secun De La Rosa repasa ese panorama de desheredada decadencia con un acertado sentido de la elipsis y sobrada capacidad para capturar la moral del entorno y las convenciones sociales que les ahogan, defendidos con altura por un gran plantel de actores y actrices entre los que destaca Álex Monner, como el joven músico con miedo al fracaso. Los personajes se hacen tan cercanos que son casi compañeros de butaca, en una película cuya ruta se inicia en una comedia más o menos templada que deriva al drama cada vez más áspero, hasta enfilar la recta final llena de desasosiego, tristeza y alegría.

Una película que taladra y muerde,  consiguiendo así lo que  busca, diluir con brillantez las fronteras  que separan las distintas realidades de las vidas. Una película sensitiva y humilde, una dedicación de los años buenos de Benidorm tocada por la varita de un director que comienza, Secun De La Rosa, del que esperamos próximas y aún más logradas películas. 

En la fotografía, Santiago Racaj, Amando Crespo y  Johnny Yebra.

En el reparto, Álex Monner, Marina Salas, Carolina Yuste, Lander Otaola, María Hervás, Susi Sánchez, Juan Diego, Carmen Machi, Pepe Ocio, Secun De La Rosa, Jorge Calvo, Marc Almodovar, Óscar de la Fuente, Raúl Jiménez, Lidia Mínguez, Fran Berenguer, Esmeralda Rancapino, Antonio Orozco y Agoney.

Me ha gustado esta pequeña película, me ha gustado que la nominen a los Premios Goya  y creo que no solo se merecía que lo hiciesen para el premio a mejor canción, creo que tiene más… 

Véanla.

Crítica: Madres paralelas

Quizás resulte redundante afirmar que Pedro Almodóvar  es uno de los autores más fantásticos de nuestro cine y, probablemente, la única voz activa en temática inclusiva, con una alta dosis de dramatismo humano e histórico. Su mirada con esta película crece en el género. La coherencia con que “Madres paralelas” enlaza con otros títulos del autor, confirma que saludemos con cariño la llegada de una película valiente y auténtica, una película de madres, hijas y amigas, sin escatimar en temas que a todos nos conmueven: “Madres paralelas”

Dos mujeres de la España de ahora coinciden en una habitación de hospital donde tendrá cada una su bebé. Ambas están solteras, lejos de presencia masculina, y se quedaron embarazadas por accidente. Janis (Penélope Cruz), de mediana edad, fotógrafa de profesión, está contenta con su embarazo y quiere tener a su bebé. Ana (Milena Smit) es una adolescente, jovencita asustada y confundida. Janis intenta animarla mientras pasean y esperan el parto por los pasillos del hospital. Las palabras, en ese momento tan importante, crearán un vínculo y un inimaginable destino entre ellas.

“Madres paralelas” es un intenso relato de mujeres valerosas, refinado y nunca casual. Es natural y llamativo, y de fondo enriquecedor. Brilla también por su condición de bienvenida a dos contextos muy distintos, por un lado, la austeridad y el encanto de la maternidad, una simbiosis gratificante, y por otro lado, el guion también del propio director, contiene un lujoso arresto atronador que propone una sutil agresión al equilibrado cruce temático con temas vedados a la humana tradición.

“Madres paralelas” es un cuento de esperanza, un relato en esencia de cicatrices de mujeres cercanas, heridas históricas a futuras generaciones que sobrevuelan el conjunto. Pedro Almodóvar trabaja magistralmente, no escatimando nada en sus temas habituales y con una gran intensidad política enriquece la historia y nuestro cine. El director conduce la intriga por “Madres paralelas” con la precisión de quien es capaz de convertir el más insignificante acto cotidiano en una escena inolvidable. Consigue que el espectador perciba una simple mirada como un posible mensaje que enriquece.

Al resultado contribuye, sin duda, la espléndida interpretación de Penélope Cruz. Es la séptima película que hace a las órdenes del gran director, semejante grado de complicidad se traduce en la pantalla con un gran talento interpretativo bien guiado, uno de sus trabajos más inteligentes, con entrega y responsabilidad. Milena Smit, vitaminada por la presencia del entorno y dotada de su propio bagaje, destila una gran simpatía. Sin ellas la película no sería igual.

“Madres paralelas” es una obra distinguida con el riesgo y la fortuna del corazón de su autor, no hay que esperar grandes innovaciones, lo que importa son los momentos de ese corazón de memorias. La recreación de escenarios y momentos es asombrosa, con un inequívoco aliento almodovariano. Con una trama que golpea la excesiva suerte de los que vivimos también en el recuerdo

El acierto del castin: Penélope CruzMilena SmitIsrael ElejaldeAitana Sánchez-GijónRossy de PalmaJulieta Serrano, Adelfa Calvo, Ainhoa Santamaría, Daniela Santiago, Julio Manrique, Inma Ochoa, Trinidad Iglesias, Carmen Flores, Arantxa Aranguren, José Javier Domínguez, Chema Adeva y Ana Peleteiro. En la música de Alberto Iglesias, hay motivos para la alegría, emerge en ella un compositor capaz de mostrar su milagro. Un compositor excelente.

Para más excelencia, de la fotografía se encarga José Luis Alcaine, el director sabio de la imagen, otro paso más en su sueño.

Una película que hace reír, llorar. Pasar miedo y emoción. Véanla.

Crítica: El baile de las locas

“El baile de las locas”, basada en la novela Victoria Mas, es una película con dirección de Mélanie Laurent, actriz, documentalista, cantante y directora de cine francés. Es un trabajo de mujeres, de la tierra y del infierno. Sumergiéndonos en su historia de una forma completamente distinta, echa raíces y deja volar sus ramas en la fantasía del aquel siglo XIX.

París, 1885, puede que el día 23 de mayo porque el entierro de Víctor Hugo es lo primero que vemos cuando la película da comienzo; gentes tristes y el Panteón de fondo. “El baile de las locas” refleja el siglo XIX, de pensamiento romántico, que permite envainar todos sus ingredientes sin alterar el rayo cinéfilo y literario que se delega al protagonismo de Eugénie, (Lou de Laâge), una chica apasionada por la lectura y las fantasías propias de su juventud, que vive con sus padres y su hermano, una familia acomodada e intransigentemente burguesa. Ese día, llega la chiquilla del entierro del escritor muy contenta por haber conocido a un guapo chaval que le ha regalado El libro de los Espíritus, de Allan Kardec. Se sienta a comer, el padre la mira muy serio y la cosa empieza a ponerse fea. En pocos días, su padre la lleva al hospital Pitié Salpétrière, una clínica neurológica dirigida por el famoso profesor de la neurología Dr. Charcot (Grégoire Bonnet). Es un lugar en la que se interna a mujeres diagnosticadas de enfermedades mentales. Allí conocerá a la única persona que la tratará como se merece, la jefa de enfermeras Geneviève  (la propia Mélanie Laurent).

Con guion de Mélanie Laurent y  Chris Deslandes, “El baile de las locas” llegó a las plataformas  en 2021. Cuesta muy poco reconocer en ella la imaginación de Mélanie Laurent, la inventiva y la imaginaria de un clásico en sus manos, a imagen y semejanza de los grandes directores que han dominado en los últimos años. Es este un proyecto de alto riesgo; dar vida y corporeidad a unos hechos tan de pronunciada particularidad. Mélanie Laurent, sin dejar de sortear algunos escollos, ha conseguido un cuadro impresionante de los personajes y la época. La inventiva de la diferencia en una sociedad que rechaza ideas nuevas, creativas y lógicas, sobre todo si vienen de una mujer.

Mélanie Laurent no arriesga en lo cinematográfico con respecto a otros trabajos anteriores pero sí saca chispas a su marca de fábrica y lo más sorprendente es su trabajo visual, su puesta en escena, una imagen funcional que seguramente haga las delicias del público. Además, consigue trascender la infinita calidad de los materiales que utiliza para alcanzar la depuración de una auténtica obra de calidad.

“El baile de las locas” es una réplica del libro, correcta y diáfana en sus pretensiones.

El trabajo del reparto de actores y actrices: Mélanie Laurent, Gregoire Bonnet, Benjamin Voisin, Emmanuelle Bercot, Lauréna Thellier, Vincent Nemeth, Cédric Kahn, Christophe Montenez, César Domboy y  Lomane De Dietrich hacen de la cualidad y honradez su objetivo y colaboran para que su primer personaje, interpretado por Lou de Laâge, sea una de las interpretaciones mejor ejecutadas de la historia.

El director de fotografía, Nicolas Karakatsanis, nos deja una vez más las imágenes devanadas del destierro y  del absurdo. Eficaz fotografía y elemento para que el film pueda trasladar las paradojas derivadas de la ilógica hasta sus últimas consecuencias.

Lo mejor, la interpretación de Lou de Laâge, admirable.