Crítica: Cartas a Dios

CartelEric Emmanuel Schmitt, en “Cartas a Dios” hace un díptico de sentimientos que analizamos en esta crítica positiva. Escritor, dramaturgo, cineasta y filosofo francés, Eric Emmanuel Schmitt tiene toda la autoridad para hacernos vivir con “Cartas a Dios” una bella historia y abandonarnos en la ilusión, cercados de ternura y cordialidad. Basada en su propio  relato “Oscar y la dama de rosa”, la presenta con realismo y un gran juego de originales planos.

Lo primero que vemos es a Oscar (Amir),  un niño de diez años que está internado en un hospital infantil. Ni sus padres ni los médicos se atreven a decirle la verdad sobre su enfermedad, un día percibe que algo muy malo debe pasarle porque su madre llora hablando con el doctor Dusseldorf (Max Von Sydow, Shutter island, Robin Hood). Oscar, se siente triste y aislado  pero conoce a  Rose (Michéle Laroque), la señora que trae las pizzas al hospital, una mujer de rudos modales que es capaz de ganarse su confianza y distraerlo. Un día, le propone un juego: imaginar que cada día que pasa equivale a diez años, de modo que, en unos días, Oscar alcanzaría una larga vida. Además, para conseguir que el niño hable de sí mismo, lo anima a escribirle a Dios. En sus cartas, Oscar confiesa sus alegrías y sus penas, sus miedos, su primer amor, sus sensaciones ante el paso del tiempo. Así, entre Oscar y Rose se va fraguando una amistad muy particular.

A Eric Emmanuel Schmitt, lo descubrí en 2001 por su libro “El señor Ibrahím  y las flores del Corán”, libro llevado al cine en el año 2003 con gran acierto y fidelidad por Francois Dupeyron, he leído muchos de sus relatos y ensayos y, hace no mucho tiempo disfruté de la primera película dirigida por él, “Odette, una comedia sobre la felicidad”, me gustó mucho, la recomiendo. En éste su segundo salto a la dirección, nos pasea por Bélgica y Canadá, en una metáfora que ayuda a no hundirse en las profundas aguas del lodazal de una enfermedad incurable. Amarga y dulce historia, llena de pellizcos emocionales, sabiendo transmitir el sentimiento que necesita la escena.

“Cartas a Dios” es una película inteligente y hermosa, que te hace creer en imposibles, enseñándote que incluso cuando las adversidades y  la vida se retuercen en tu cuerpo, el amor, la fe y la confianza estimulan a pensar que se puede vivir contento a pesar de tener en contra tu fatal destino. A la estupenda narración y escritura de esta película hay que añadirle la buena dirección de actores en los distintos ambientes y circunstancias, gran acierto de plasmación huyendo de tópicos actuales y metiéndose en la fantasía, Schmitt, funda una relación muy humana, de amistad incondicional entre una desconocida y un niño desdichado,  la intervención de los actores es también muy aceptable, consiguen de forma genial lo requerido en cada uno de los papeles que despliegan.

Para terminar mi análisis de “Cartas a Dios”, el desenlace final; es tan genial, tan duro, triste y puro, que puede acercarse a cualquier obra de las famosas tragedias clásicas.

El titulo puede hacer creer que es una película religiosa, para mí no lo es. Ojalá su director siempre haga historias como ésta, que lleguen tanto, sin buscar la lágrima fácil.

Como todo arte, también depende la sensibilidad de cada uno.

Crítica: Scream 4

CartelCuarta entrega de la popular saga de terror «Scream», en esta ocasión mi crítica está hecha desde mi admiración al director  Wes Craven, un cineasta que sabe generar climas opresivos, donde la eficacia de las imágenes creadas se combina de forma excitante con lo irracional y lo psicótico.

En esta entrega suceden los acontecimientos como en las anteriores, sigue el trío protagónico Dewey Riley (David Arquette), Gale (Courtney Cox) y  Sidney Prescott (Neve Campbell), esta última, ha logrado superar y casi olvidar los asesinatos cometidos en Woodsboro. Y con el paso de los años regresa, convertida en una escritora de éxito, vuelve al pueblo, con motivo de la gira de promoción de su nuevo libro. Los crímenes de Woodsboro también han inspirado una serie  titulada arma blanca, los jóvenes del lugar están súperenganchados a ella, el regreso de Sidney sacará a la realidad lo que ahora los chavales disfrutan en la ficción, pues irá acompañado de una nueva ola de crímenes perpetrados por alguien a quien todos conocemos. A estas alturas de la saga, poco importa quién es quién, cualquiera de los siempre componentes de la serie puede ocupar la plaza de asesino o víctima, lo que sí está claro es que pocos saldrán con vida de este entretenimiento de terror pues Craven, fiel a su finalidad, seguirá haciéndonos sufrir y prolongando su espectáculo.

Scream 4 es una película bisagra entre el terror y su usufructo gore, esta cuarta narración es la más visceral, directa y sangrienta, se la ve poco trabada desde lo literario y lo renovador, sumémosle además que las características argumentales intrínsecas están sobreacentuadas y toscamente plasmadas. “Scream 4” es tremendamente impactante por su desnudez de imágenes, a la vez que elementos de comicidad rondan implícitamente cada momento de su recorrido. Como es de esperar la fuente de inspiración de esta nueva entrega proviene de las crueles raíces de sus antecesoras, y la evolución que su director adopta en la presente, sólo alberga algunos cambios que contribuyen muy poco a dar el renovado aire necesario a un film que aunque, sobradamente se adivinaba endeble, (después de la decepción de Scream 3),  esperábamos su estreno con ciertas expectativas.

A pesar de la eficacia y el oficio con el que Craven, manipula el sobresalto del espectador y distribuye los momentos de mayor impacto, dos elementos éstos que contribuyen a que la película sea entretenida, no consigue transmitir de forma impactante su carácter terrorífico y grotesco, ni darle un tono realista que sirva de contrapeso a esta ofuscada historia de crímenes.

Scream 4 película con buen comienzo, positiva en la ambientación, siempre el centro de la trama es una casa en las afueras en medio de la nada, después, uso abusivo de la fórmula, sustos fáciles, demasiadas auto referencias…

Scream 4 se exhibe insegura en sus premisas y se remata rutinariamente, de la manera ya conocida, no termina de convencer pero define los propósitos de Wes Craven, yo la sitúo un escaloncito más abajo  de la primera y la segunda, y termino dándole un discreto aprobado, más por la devoción que le tenemos a la tradicional saga que por los aspectos desarrollados en ella.

Para incondicionales.

Crítica: La legión del águila

Cartel“La legión del águila” centra mi crítica de hoy, película realizada a partir de una de las nueve novelas infantiles que Rosemary Sutcliff dedica a la familia romana Aquila, cuyo título original es “El Águila de la novena”. Kevin Macdonald hace un retrato del antiguo movimiento romano, al tiempo que una demostración para dirigir actores, apoyándose en la adaptación que para la película ha hecho Jeremi Brock. Rodada gran parte de los paradisiacos paisajes de Escocia, donde se desarrollan la mayoría de las escenas, cuenta la tradición y las aventuras de un patricio romano y un esclavo británico.

La legión del águila” comienza con la llegada de Marcus Águila (Channing Tatum), joven  legionario romano, a la guarnición romana que va a comandar a partir de ahora. Poco después de su llegada, en una batalla imprevista, es herido y retirado del cuerpo de la legión. Se retira para recuperarse en la fortificación de su tío Tasspius (Donald Sutherland), en ese lugar, Marcus salva la vida a Esca  (Jamie Bell), un esclavo británico. A partir de ahí, entre los dos se entabla una relación de  amistad y confianza. Ya recuperado de sus heridas, Marcus decide viajar al norte y los dos juntos, emprenden la búsqueda de la legión novena,  desaparecida veinte años antes, en alguna parte del norte de Escocia y a cuyo frente se encontraba el padre del legionario Marcus.

Partiendo de un guion con una sencillez extrema, Kevin Macdonald crea toda una sucesión de momentos y realidades de la leyenda romana, alternando tiempos más intensos con otros de entretenimiento y distensión, y las visiones existencialista con auténticas luchas, quizás la secuencia más portentosa sea aquella en que los dos, patricio y esclavo, se paran a descansar a la vera del rio y Macdonald muestra sus sentimientos subliminalmente adornando las imágenes maravillosamente.

Aunque en los primero minutos “La legión del águila” da muestras de ser una auténtica película de aquellas antiguas superproducciones, a medida que va pasando te encuentras con otra película más de las que últimamente se han hecho sobre el tema, acordémonos de Centurión; quizás, la que nos ocupa, menos violenta y menos expresiva desde la plasmación de la imágenes sangrientas, es más, en “La legión del águila” no vemos apenas batalla, algo curioso, también es digno de resaltar la ausencia absoluta de mujeres pues aunque sale alguna fémina,  su presencia sólo se percibe como un adorno del decorado.

Entre los rasgos más destacados de “La legión del águila”, hay que destacar las brillantes actuaciones de Channing Tatum y Jamie Bell, la atinada dirección de actores de Macdonald  y el uso poco acertado de la música, su profunda resonancia provoca, en ciertas partes, una auténtica desavenencia con lo visual. Os dejo aquí una entrevista con Tatum y otra con Bell, sobre la película.

En fin, “La legión del águila”, una vieja historia de la obsesión romana por el honor y la valentía, yo encuentro entre imágenes, una bonita relación de amistad y  de perdón.

Se ha hablado y escrito mucho sobre la desaparición de la novena legión del águila, pero con el tiempo no se pudo descubrir, aún hoy es un misterio.

Crítica: El mundo según Barney

CartelPremiada en los Globos de Oro, al mejor actor de comedia para Paul Giamatti; nominada a los Óscar, al mejor maquillaje; premio a mejor actriz secundaria en los Satellite Awards; y nominada al León de Oro en Venecia, entre otros, “El mundo según Barney” está basada en la novela “Versión Barney”, del escritor canadiense Mordecai Richler, al que muchos llamaron en su país “la estrella resplandeciente de su generación literaria”. “El mundo según Barney”, de Richard J. Lewis, apoyado en el guion de Michael Konyves, nos sumerge en una historia de aventura personal, la de Barney Panofsky (Paul Giamatti), un famoso productor de telenovelas en la televisión de Montreal, con un considerable hábito al consumo exagerado de alcohol. Seguidor incondicional y apasionado del hockey, pasa sus días llevando una subsistencia interesante, a veces, entre la ambigüedad plena de su ego, y otras transigiendo una realidad poco amable. No se comprende, con su físico y sus adicciones, pero se casa tres veces con mujeres espectaculares: la primera, Clara (Rachelle Lefevre), una linda mujer desahogadamente libre con la que Barney comparte muy poco tiempo. En Montreal, conoce a su segunda esposa Mrs.P (Minnie Driver), una adinerada mujer judía inconsciente, excéntrica y avispada con la que no fue feliz; a continuación, llega Miriam Grand (Rosamund Pike), una belleza tenue con una voz melodiosa y dulce, y una paciencia admirable, su tercera esposa, el gran amor de su vida. Barney tiene un padre al que admira, es un tipo singular, llamativo y verboso en su reducido repertorio de conductas, fue policía en Montreal ahora retirado del servicio, Izzy Panofsky (Dustin Hoffman), y además un amigo de quien se ocupa en los momentos bajos, Boogie (Scott Speedman).

Desde hace años las obras literarias donde la imaginación es base del argumento, intentan en el cine mostrar una imagen nítida, allí donde la literatura se conforma con sugerir; en la pantalla, “El mundo según Barney” explícitamente goza de elementos visuales tan interesantes como lo es el hecho de que la exposición de personajes tenga casi tanta importancia como el guion. Esta película aguanta a la perfección su visionado sin precipicios de interés ni desfallecimientos rítmicos. La capacidad de Lewis para crear imágenes remachadas a su estilo, trazando paralelismos que sobrevuelan en cada fotograma y que a veces recuerdan a una representación teatral, hacen de “El mundo según Barney” una obra trufada de latigazos genuinamente acertados y de guiños extraordinarios de expresión narrativa. Lewis parece tan impaciente como obsesionado por retratar el amor en la pareja, como la máxima expresión de los mecanismos de poder humano,  La película nos vuelve a encariñar con la comedia dramática, un film por el que Richard J. Lewis anda a sus anchas, abordando la filosofía en clave de comedia y jugando con el espectador a trasformar sentimientos, pretendiendo siempre una sonrisa con la misma intensidad, que el inevitable escalofrió.

Lewis con esta película se consolida como un director metido de lleno en el nuevo cine, su mirada, el efecto y la inspiración, son tan amorosamente modulados, que nos preguntamos si alguien lo podrá hacer mejor que él, sin duda, parece preparado para sentar cátedra, claro que dispone de Paul Guiamatti, (uno de los placeres de esta película) cada vez más especializado, brindando un trabajo preciso, rodeado de registros que golpean con emoción, con una naturalidad absoluta demuestra, como ha hecho en tantas películas, que es un extraordinario actor transmitiendo emociones, expresa de forma magistral la manera de ser del personaje, regalando al espectador, desde la más espontánea carcajada, hasta la más dulce lágrima. Su buenísima interpretación da mucha fuerza a una película que sumando la dirección de Lewis y las magníficas actuaciones del resto del reparto se convierte en una más que aceptable obra del cine de hoy.

Para completar el acabado de “El mundo según Barney” se necesita tiempo, Lewis lo maneja y dosifica, cuenta una historia completa en el periodo de tiempo necesario, la primera mitad se filtra maravillosamente y la segunda aún mejor que eso; Lewis abre un cuadro que emociona, un tránsito que va directamente al corazón, un mensaje de conexión, nos dice que todo es inevitable, pero si nada funciona, si todo se ha ido, nos queda la familia.