Crítica: El demonio bajo la piel

CartelEsta crítica la dedico a “El demonio bajo la piel”, nueva película de Michael Winterbottom, director de cine británico, polémico por su perspectiva examinadora de la condición humana, de ese modo necesario de traspasar las realidades en un retrato de real objetividad, cineasta preocupado por la sociedad donde nos desenvolvemos.

De manera incansable va inflando historias sacadas de la literatura, para traspasarlas a las pantallas de todo el mundo. El argumento de la adaptación cinematográfica de “The Killer inside Me”, “El demonio bajo la piel” en su traducción, presenta a un hombre que a pesar de su enfoque en apariencia favorable, tiene una autoimagen más bien negativa, aunque no deteriorada en exceso, hasta el punto de querer ahondar en la procedencia de sus dificultades; para él cualquier intento de observación y recuerdo es introducirse en un túnel de ansiedad destructiva, ve cosas que le duele ver, pasando a su realidad interior que no entiende de razones lógicas. Su nombre es Lou Ford (Casey Affleck), hijo del doctor Ford, su único hijo biológico. Es policía en Central City, trabaja en la oficina del sheriff. Lou nació aquí, en esta parte de Texas, vive cómodo en este apartado lugar. Estamos en medio de los años cincuenta, una década de recuperación económica grandes cambios sociales y principio de revolución cultural, pero en este pequeño sitio todo es ajeno. Para Lou hoy es como otro día cualquiera, la tarde penetra por sus sentidos tamizada y realzada, se siente bien francamente, su vista recorre las calles desde su coche pasando rectas como cuchillos afilados, al llegar a la oficina, su jefe le asigna la misión de ir a comunicar a una prostituta Joyse Lakeland (Jessica Alba, Machete) que debe reducir su jornada de trabajo, a Lou no le gusta su cometido, un fogonazo de contrariedad lo ofusca revelándole su pozo interior, piensa y piensa en el pobre control de sus impulsos. Las cualidades de esa mujer que va a conocer le plantean un desafío, Lou parece pedir que no le conquiste la chica, él quiere dominar; ése es otro elemento de su personalidad.

Desde su misma raíz, antes de dejarnos cautivar por algunos de los verigüetos de la historia que componen “El demonio bajo la piel”, la carta de presentación, la factura visual y la catadura del film ya nos deja cautivados. Esta historia que hoy nos ocupa, fue escrita en el año 1952 por Jim Thompson, escritor y guionista estadounidense de novelas policiacas, uno de los principales escritores de la novela negra. En 1976, Burt Kennedy la llevó al cine con el titulo “Un asesino dentro de mí”, obteniendo el beneplácito de público y crítica, ahora en 2011 Michael Winterbottom, se atreve a tomar la dirección de una obra que confecciona, perfila y concluye. Este director, en 1994 realizó, su primera película “Besos de mariposa”, a partir de ese momento se lanza a dirigir toda una serie de filmes y series, la mayoría, de calado social, no con muy alto presupuesto. Entre ellos se encuentra “Jude”, “Bienvenido a Sarajevo”, “ Un corazón invencible”, “Camino a Guantánamo”, “En este mundo” y “Código 46”; también rueda en 2009, “La doctrina del Shock”, documental sacado del libro de Naomi Klein que con agudeza de lince, nos habla sobre el libre mercado y el triunfo democrático del capitalismo. Muy premiada y totalmente recomendable.

Winterbottom, trabajador incansable de trayectoria espectacular, en esta ocasión, hace de “El demonio bajo la piel” un ardid para recuperar monstruos antiguos. Al proponer la conducta como producto analizable está claro que en “El demonio bajo la piel”, dos fuerzas combaten a lo largo de su nervio, la cordura y la sin razón, ambos acaban enfrentados en una conjeturada maraña: el infierno de una mente cuando ésta se rinde a los espectros del pasado.

Bastan unos segundos para contagiarnos con la actuación de Casey Affleck, su frialdad de expresión, su tranquilidad paseando al personaje, su fingida sonrisa; el conjunto de su trabajo hace un todo escalofriante. Jessica Alba, excepcional para mí, su gran actuación. El resto del elenco va cumpliendo aceptablemente sus responsabilidades: Tom Bower, Elia Koteas (Shutter Island, Déjame entrar, Two lovers), Ned Beatty, Simon Baker, Bill Pullman, Lian Aiken y Kate Hudson.

La música de Melisa Parmenter puntualmente encajada, en fin, una película que recomiendo. A mí, me ha gustado mucho, pero cuidado, tiene escenas muy fuertes.

Se me olvidaba, la ambientación, la fotografía y la recreación de los cincuenta, perfecta.

Crítica: Red

cartelPara empezar con la crítica de “Red”, diría que no es un título al que rotundamente se le pueda catalogar como comedia, tiene grandes dosis de ciencia ficción, acción y violencia: espionaje en clave de humor, no innova, pero su alocado y trepidante ritmo la hace tolerable.

Os contaré algo de la sinopsis y argumento: Frank Moses (Bruce Willis, Los sustitutos) es un hombre alto, bien parecido, delgado gracias al tiempo que le dedica al gimnasio, es guapo y aún conserva esa sonrisa picaruela que tanto carisma le dio en sus años de juventud, ya está jubilado pero se conserva joven y se siente lozano. Perfumado y pleno se ha levantado esta mañana, con ánimo, se ha tomado las pastillas de la tensión, y dedica su tiempo habitual a las tareas rutinarias. Frank es ex agente de los servicios secretos, un analista de la CIA retirado. Hoy va a ser visitado por un escuadrón de la muerte para quitarle de en medio. Está preparado para el tema, pero tiene que avisar de acontecimientos tan peligrosos a sus antiguos compañeros, Joe Matheson (Morgan Freeman, Invictus) que ya con ochenta años está padeciendo una terrible enfermedad en un residencia de ancianos; Marvin Boggs (John Malkovich), también atraviesa algunos problemillas; y Victoria Winslow (Helen Mirren, La última estación), que también está retirada pero no tan enclaustrada como ellos. Frank, con esperanza de encontrarlos y huyendo de la quema, de forma poco elegante invita a una amiga Sara Ross (Mary-Louise Parker) a la que sólo conoce de hablar por teléfono, a que lo acompañe. Aquí empieza la odisea, no sin antes haberse enfrentado a un batallón de malísimos a los que indudablemente ha vencido. Ése es mi Willis.

Robert Schwenke, con la dirección de “Red”, juega únicamente a presentar una películaImagen del cómic dinámica, parece dispuesto a todo para ilustrar en la pantalla la historia que Jon y Erich Hoeber extrajeron del cómic de Warren Ellis y Cully Hamner, incluso las gotas de humor sarcástico que constantemente se encajan en cada personaje se derraman por todo el recorrido sorteando las fronteras de lo considerado. “Red”, entre bromas, salpica de malos, estragos y sabotajes cada una de sus secuencias.

“Red” tiene más elementos de film de acción al más puro estilo Hollywood, que de la novela gráfica a la que se le presupone fidelidad, pierde por completo toda la subversión del relato, su latente gravedad y su luz particular, su astucia para espesar el plato que nos muestra en pantalla son las metralletas, los tiros, las explosiones y varias chulerías machistas, en ese sentido “Red”, sin abandonar el tono cómico o si se prefiere de comedia americana, tiene una obvia cercanía a las películas de la buena época de Bruce Willis. Rizando el rizo hasta puede decirse que a su manera sigue siendo el héroe por el que no han pasado los años.

Por supuesto, mi análisis comparativo con el original sacaría a la luz las deficiencias que arrastra la película, no se trata por tanto de un guion que sea fiel, pero logra armonizar a los actores veteranos con unos personajes que hacen demasiadas cosas imposibles. Razón no les faltará a aquellos que les guste el cine en estado puro para mirar a otro lado y cuando comienzan a evaporarse sus límites, tomando de aquí y allá componentes que lo vician, o le cambian la apariencia de forma caprichosa.

El preciado conjunto actoral da fuerza a una película que hubiera sido imposible si estos grandes de la escena no hubieran sucumbido a hacer un largometraje con papeles que no son propios de la tercera edad. Geniales todos. Aquí podréis leer una entrevista a Bruce Willis sobre la película y más cosas…

Considero que no es una gran película pero distrae y divierte, la recomiendo: para pasar el rato.

Crítica: Más allá de la vida

cartelLa crítica de hoy, “Más allá de la vida” es película realizada por Clint Eastwood (Invictus) en benigno estado de complicidad de nuevo con Matt Damon. Dibujada fantasía de sentimiento.

Marie Lelay (Cecile de France) es una periodista francesa destinada en Bali para cubrir una serie de noticias, coincidiendo con su estancia, se produce el tsunami en el océano Índico que asoló el sudeste asiático el 26 de diciembre de 2004. Marcus y Jacob (George y Frankie Mclaren) son dos hermanos gemelos que viven en Inglaterra, sólo se tienen el uno al otro pues su madre es adicta a las drogas y prácticamente los desatiende, como siempre las cosas pueden empeorar, uno de los gemelos muere en un accidente de tráfico. En San Francisco, Estados Unidos, un hombre, George Lonegan (Matt Damon) se puede decir que posee el don o la facultad de comunicarse con los espíritus , él cree que más que don es una maldición, tiempo atrás ganó mucho dinero teniendo esto como profesión ahora sólo quiere tener un trabajo digno y vivir con tranquilidad.

Este análisis mira con ojos perplejos a “Más allá de la vida”, sorprendente film lleno de sucesos, parasicología y suspense, tan libremente tramado que sólo tras reflexionar sobre lo visto, nos percatamos de su virtud; Eastwood narra paralelamente la historia de tres personajes que han tenido algún tipo de contacto con la muerte, en países distintos pero con el mismo escalofrio emocional, vidas cruzadas, cruce de historias o existencia humana con creencias paranormales, eso es lo que el maestro nos muestra. Pero detrás de la imagen queremos atrapar el mensaje de un director que maneja con tiento cada trabajo, un punto de vista cinematográfico donde reconsidera y reconstruye los elementos más impactantes. Es importante para saborear “Más allá de la vida” no ser minucioso, ni escarbar en análisis pulcros, simplemente hay que dejarse llevar desde el principio con unos agobiantes minutos de tensión gracias a unas espectaculares imágenes y a continuación, va surgiendo el encanto de la narración, fluye de forma natural, ocurren cosas que tienen que ocurrir, momentos sensibles necesarios, sacados de un guion que agarra la fatalidad sin contemplaciones, ternura y dramatismo, en su justa medida, un drama de esperanzas representando un universo de emociones. El tsunami, el atentado de Charing Cross, la explotación de los niños como mano de obra barata, la drogadicción, el vandalismo, la contravención, la desigualdad, la pérdida de la infancia, la búsqueda de la felicidad y sobre todo ello, la pérdida de los seres queridos que es el marco donde se forma todo este edificio que es “Más allá de la vida”.

He pensado mucho en esta película desde el viernes que fui a verla, me parece más discreta que las anteriores de Eastwood, pero no rompe sus cánones, su mirada como siempre está fija en la furia transformadora de su oficio, este artista de nuestro siglo hasta que le mantengan las fuerzas seguirá regalándonos su maestría y nosotros los espectadores seguiremos requiriéndole mucho más.

Se agradece por su tono interpretativo la presencia de Cecile de France, dando vida a esa mujer sacada de su mundo por una desgracia, y perdida, busca su nuevo camino; el orden de su futuro, Matt Damon hace que nos identifiquemos con el personaje, en su lucha interna y en los ímpetus de ser un hombre normal; a destacar la interpretación de los gemelos George y Frankie Mclaren que comparten varias escenas de la película haciendo creíble su personaje, y para mí, bordada, la escena donde despiertan a su madre porque llaman a la puerta los de asistencia social; buena también en su función Bryce Dallas Howard (Eclipse).

Una rápida lectura de la película, supone ponerse en contacto con la única proposición organizada de su planteamiento y eso sí que entra dentro de la fantasía. Cada cual sacará sus propias conclusiones.

Crítica: Bruch, el Desafío

cartelJuan José Ballesta (Entrelobos) vuelve a terreno conocido con la película de la crítica de hoy,Bruch, el Desafío, dirigida por Daniel Benmayor. Se adentra de nuevo en las perdidas montañas, en este caso las de Monserrat, en el valle de Bruch.

Ballesta da vida, a un chico lugareño, a un carbonero, joven envuelto en el universo de una guerra, que con su redoble de tambor sembró el pánico entre las tropas francesas derrotándolas con el retumbar del eco mágicamente, los franceses acostumbrados a vencer siempre y teniendo ya casi ganada Cataluña envían a Maraval (Vincent Perez), un soldado de grado superior, al mando de varios mercenarios, curtidos, sanguinarios y dispuestos a cualquier cosa por el bien de Francia; su misión: darle caza al chaval en las montañas de Montserrat y cortar su cabeza para exponerla en la plaza del pueblo, tras atemorizar a todas las gentes con sus amenazas, incendiar casas y maltratar y matar inocentes, se lanzan en su búsqueda por los cerros. Juan, que así se llama el muchacho, (aunque apodado Bruch) deberá luchar solo con la ayuda que le dé la montaña sagrada, y hacer frente al enemigo.

De eso trata “Bruch el  Desafío”, vista desde la perspectiva más afín a la fantasía, idealizando el poder sobrenatural y fijando la crudeza salvaje de aquellos enfrentamientos.

Bruch el  Desafío”, básicamente, es una recreación convencional que atrae por su lirismo visual, su director busca a través del paisaje justo lo que necesita de apoyo para hilvanar una serie de situaciones desagradables referidas a las vivencias del héroe.

Contiene “Bruch el Desafío” puntos poco creíbles, además de un infortunado trabajo de personajes, creo que es consecuencia de un guión pobre de nervio, aunque los ingredientes son válidos, no consigue la entidad que esperábamos de este film.

En un nivel más profundo y menos accesible, está el análisis de la leyenda, desconozco si fielmente aquí retratada, siempre existirá quien esté de acuerdo con lo aquí plasmado y muchos otros sientan que la leyenda del tamborilero del Bruch merecía trato más fiable, menos fantasioso.

Ballesta brilla con sobriedad en su rol de joven fugitivo luchando por la defensa de su tierra, le da verosimilitud a ese personaje valiente, competitivo y arrogante que sufre por el dolor de su gente. Tiene el actor, momentos muy conseguidos trasmitiendo su rabia, su miedo y su valor; sin embargo, Vicent Perez creo que no le coge el tranquillo a su personaje, no veo en él al actor de otras veces, y mucho menos al guapo galán, por ejemplo, de “Fanfan la Tulipe”; Santi Millán da vida a uno de los mercenarios “de la mata”, el tuerto, malo malísimo, lo hace bien; Nicolás Giraud (Adele y el Secreto de la Momia) es Mouaville, el malo que se deslumbra por Gloria (Astriz Berges-Frisbex) que aparece como la novia del escurridizo tambolirero, hija del médico del pueblo, una dulce muchachita que arriesga mucho por el amor de su chico, tiene una aparición aceptable (ya la esperamos en Piratas del Caribe 4), Moussa Maask es el malísimo del trabuco bestial, lo más exagerado e inoportuno de esta película, pero bueno, el papel que hace lo consigue.

Para terminar debo decir que englobando todo lo dicho, Bruch es una película que no atrae pero distrae, además de por lo escrito, por sus vistas aéreas, por los exactos flashbacks, y por dar a conocer una fábula tan querida. “Bruch el desafío” fue la última película que vi en el año 2010, el 30 de diciembre, en los minicines de Marbella junto al hombre al que amo, fue una despedida de año feliz.