Hoy me desperté tarareando la banda sonora del compositor Michael Legrand en la película “Verano del 42”, del director Robert Mulligan. Qué maravilloso es el cine. El cine como modo de vivir y como entrega o apertura a la lógica que subyace entre lo real y la fantasía. Una película solo tiene que poseer las claves correctas y el lenguaje acertado, donde lo principal es la mirada desde la que el autor examina unos determinados hechos, para que el espectador la viva y la comparta como un legado entre la plenitud y el trastorno.
Una película solo debe llevar a salir del cine con ganas de volver.
Soñemos con la magia disuelta por nuestras salas de cine. Crucemos los dedos para que este cine universal siga vivo y disfrutemos su prodigio en los días que vienen.
¡Feliz año nuevo, cinéfilos! ¡Buen cine para el 2018!
Tras la satisfacción del triunfo de “Nader y Simin, una separación”, en el año 2011, y después de algún buen trabajo más, a pesar de que el resultado en taquilla no sea apoteósico debido a la escasa distribución de sus películas, el director y guionista iraní Asghar Farhadi creó algo nuevo en 2016: “El viajante”, otra de sus obras, galardonada con los premios más destacados de todo el mundo, entre ellos el Oscar a la Mejor Película No Inglesa en la edición de 2017.
Se abre la escena con el montaje de un escenario para representar “Muerte de un viajante”, de Arthur Miller, una historia dentro de la vertiente primaria y expresa del film, que narra la historia de un matrimonio de actores Emad (Shahab Hosseini), él también profesor de instituto, y Rana (Taraneh Alidoosti), muy enamorados y con idea de tener un hijo, dos, de tantos vecinos que deben dejar rápidamente su vivienda en el centro de Teherán por culpa de unos trabajos de excavaciones que se están efectuando cerca y que amenazan con el hundimiento de su edificio. Se instalan en otro lugar, gracias a un amigo del grupo teatral que le echa una mano. Una vez en la casa nueva y pensando que todo había salido muy bien, las cosas se complican. Encerrados en un suceso, insólito y desasosegante los personajes que pueblan la historia se mueven en un precario equilibrio mental.
“El viajante” tiene una mirada de consistencia impresionante sobre las ideas y la prácticas abusivas sobre la mujer. La sociedad patriarcal. La doble moral y el tema político. Una meticulosa narración de un drama familiar dotada de una sensibilidad muy actual. Asghar Farhadi se niega a recubrir con la pátina del bien el cúmulo de actos despiadados que van surgiendo del guion, como tampoco entorpece la dulzura de momentos que los personajes señalan a menudo. “El viajante” alecciona a los espectadores en la idea de Farhadi, haciendo gala de imaginación y conocimiento de la realidad. “El viajante” es una película modesta en su planteamiento, templada en su puesta en escena, limpia en su planificación y segura en su pulso narrativo. Dolorosa en el entramado complejo del guion y exclusivamente reflexiva en su resultado final.
Todo lo que digo habla sin estridencias, sin moralinas, siendo el más maduro y demoledor de los films de Asghar Farhadi: la meticulosa burocracia del derecho a ser mujer, de la obscenidad de una vida que continúa más allá de la muñeca rota, de las estrategias que se hacen para tratar lo inexplicable aunque sea una mujer la que decide, o peor aún por eso.
Una película llena de sabiduría y dolor. No es solo un discurso sobre lo innombrable, es también, por suerte para todas, una hermosa puerta abierta a la esperanza…
La música al igual que en “Nader y Simin, una separación” la pone el compositor iraní, Sattar Oraki. La fotografía corre a cargo del director de artes escénicas y dramáticas de Teherán, el profesor Hossein Jafarian. El reparto es simplemente un prodigio de inventiva, una absoluta delicia: Shahab Hosseini, Taraneh Alidoosti, Babak Karimi y Mina Sadati, en los principales papeles.
Como ya hiciera el director italiano Paolo Genovese en la calidoscópica «Perfetti sconosciuti» (2016), Álex de la Iglesia, nos acerca con “Perfectos desconocidos” a las luces y las sombras de los secretos más insospechados. De la Iglesia se encarga de la adaptación del guion acompañado por Jorge Guerricaechevarría, y siguiendo el impulso del original el director español nos sumerge en el remake de la comedia más exitosa del año pasado en Italia.
La historia da comienzo en una noche de luna llena, de luna roja; con la preparación de una cena a la que acuden siete personas, tres mujeres, Eva (Belén Rueda), Ana (Juana Acosta) , Blanca (Dafne Fernández) y cuatro hombres, Alfonso (Eduard Fernández), Antonio(Ernesto Alterio) , Eduardo (Eduardo Noriega) y Pepe(Pepón Nieto). Forman un grupo de amigos estupendo, algunos se conocen de toda la vida. La cena se celebra en casa de Eva y Alfonso que son un matrimonio de unos 45 años, todo el grupo son casi de la misma edad. Ya todos sentados y casi dando comienzo la cena, alguien propone un jueguecito; dejar los teléfonos móviles encima de la mesa y cuando suene mensaje o llamada, leer o contestar en voz alta, al principio se quedan un poco indecisos pero enseguida reaccionan dejando el móvil encima de la mesa… Y aquí comienza el lío… todos se verán inmersos en un mundo tan extremadamente privado como peligroso. En él no hay lugar para la ingenuidad. Todos llevan un sobrepeso dentro del móvil, una caja de Pandora.
En realidad lo que resulta incompresible es que se pudieran arriesgar a tanto. ¿Quién de nosotros lo haría?
Considerando que Álex de la Iglesia es nuestro director de comedia más popular e ingenioso, y sabiendo de su reputación como rey de la comedia surrealista, nos sorprende de alguna manera con esta sencilla película, eso sí, dirigida con su estilo y maestría para mostrar las complejas relaciones de pareja. Aunque en realidad podemos considerar que “Perfectos desconocidos” es una película sobre las tensiones psicológicas de los personajes. El director vasco adopta en “Perfectos desconocidos” un enfoque especialmente personal para enfrentarse al ramillete de personajes y a la tensión, perfeccionando al máximo el misterio que puede extraer de todos los elementos ajustados al thriller, un gran rompecabezas de laberíntica dificultad, un potencial cómico y un ritmo frenético para subrayar jocosamente la alineación que va corroyendo a los personajes, con la influencia lunar pendiendo de mensajes de whatsapp. Me parece muy eficaz la utilización repetida de primeros planos para revelar el torbellino emocional de cada uno de los invitados.
El factor determinante que hace de esta película una obra que gusta al público no es solo su trama, ni sus chistes, ni su nivel narrativo, ni su perfecta técnica, ni siquiera su cuidadosa ambientación, sino la dirección de actores que saca de cada cual la excelencia, es un lujo la euforia y la vitalidad que transmiten sus actores. Aunque “Perfectos desconocidos”, creo que estaremos de acuerdo, no sea la mejor película de Álex de la Iglesia, seguirá siendo un buen ejemplar del cine cómico español gracias al excelente trabajo actoral: Belén Rueda, Eduard Fernández, Ernesto Alterio, Juana Acosta, Eduardo Noriega, Dafne Fernández, Pepón Nieto y Beatriz Olivares, sin destacar a nadie en particular, todos están de 10. En la fotografía Ángel Amorós, admirable.
“Perfectos desconocidos” ha causado un gran revuelo, se ha hecho tremendamente popular en estos días. Yo disfruté de su visionado el día de su estreno. Fuimos un grupo de amigos y nos reímos con ganas. Estaba la sala de cine a rebosar de personas de todas las edades, hombres y mujeres… la mayoría jóvenes, señor De la Iglesia.
Cuéntame…