Crítica: Las hijas de Abril

Michel Franco, director, guionista y productor de cine mexicano, presenta “Las hijas de Abril”, una historia de mujeres. La película subraya a cada personaje a tiempo desde el realismo y desde una perspectiva abstracta, recreándose su director en la esfera intermedia de las realidades.

El arranque es magnífico, de forma sencilla y directa nos adentra en las vidas de Valeria (Ana Valeria Becerril), que a sus 17 años está embarazada de su novio Mateo (Enrique Arrizon), un joven también de 17 años. Valeria y Clara (Joanna Larequi), su hermana, viven en Puerto Vallarta, en casa de su madre, un lugar paradisiaco. Abril (Emma Suárez), la madre, hace tiempo que ya no vive con ellas. La chiquilla no quiere que su madre sepa de su embarazo. Pero su hermana Clara, está preocupada y decide llamarla. Abril llega con disposición de ayudar a sus hijas y a su futura nieta pero pronto entenderemos que la generosa madre, sus hijas y todo se transformará en el vehemente engaño que llevará a una insostenible limitación. Mientras una invisible lava hierve cubriendo y endureciendo las vidas de todas.

Lleva Michel Franco años consiguiendo remover las aguas del Festival de Cannes, este año también consiguió premio, se trata del quinto trabajo del director mexicano. Una película que en sus noventa y tres minutos consigue arrastrar al espectador a un mundo de morbosa turbación en el que las reglas establecidas saltan por los aires, si es que las había…

“Las hijas de Abril” es una película comedida y agridulce, a la altura de otras obras que el director creó para abordar problemas de las mujeres, vemos todo el encuadre de un contexto geográfico, sin el cual las historias carecerían del gran sentido que Michel Franco les quiere impregnar. (Algo semejante al sello de nuestro querido Pedro Almodóvar). Tan hábil en la construcción de guiones socialmente documentados como en su puesta en escena, eficaz poniendo el énfasis en las mujeres que esperan un parto, una hija, un futuro… Un drama de nuestros días abordado con toda su complejidad sin prescindir de componentes emotivos. Elaborado con escenas de planos largos y cortos fijos, con minimalistas unidades de espacio que crean unos bien hilvanados personajes, destacando la elegante habilidad topográfica, más situaciones y planos que se ofrecen como abrigo que junto a la atmósfera y el sonido consiguen que el espectador tenga en la cabeza solo la imagen clara del drama.

No me extraña que Michel Franco quisiera para “Las hijas de Abril” una actriz de la altura de Emma Suárez, impresionante la actriz en estado de gracia, está espléndida en su belleza madura, patética, dulce, frágil, fuerte y llena de contradicciones. Es ella quien carga con el peso de la película, llenando nuestros ojos de realidad y, entre la niebla de la tragedia, muy acertadas Ana Valeria Becerril y Joanna Larequi. Me gusta cómo defiende su personaje Enrique Arrizon. Hernán Mendoza, Iván Cortés, Giovanna Zacarías, José Ángel García y Tony Dalton forman un gran complemento para el éxito de esta obra. Maravillosa fotografía del veterano director Yves Cape.

Me parece un acierto del nuevo cine mexicano. Nada fácil, tensa y desconcertante, me gustan los directores que se comprometen con la sociedad que viven.

Finalmente surge una reflexión y mucho de qué hablar…

Emily Watson

Emily Watson (Emily Margaret Watson) nació el 14 de enero de 1967 en Islington, Londres.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.com/name/nm0001833/

Sus películas en Comentamos Cine:

Crítica: La teoría del todo (2015)

Crítica: La ladrona de libros (2014)

Crítica: War horse – Caballo de batalla (2011)

Crítica: Luciérnagas en el jardín (2010)

Robin Wright

Robin Wright (Robin Gayle Wright) nació el 8 de abril de 1966 en la ciudad estadounidense de Dalla, en Texas.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.com/name/nm0000705/

Twitter: @RealRobinWright 

Sus películas en Comentamos Cine:

Crítica: Wonder Woman (2017)

Crítica: El hombre más buscado (2014)

Crítica: La conspiración (2010)

Crítica: La vida privada de Pippa Lee (2009)

Crítica: Detroit

La directora de cine nacida en Estados Unidos, Kathryn Bigelow, volviendo la vista más atrás que en sus últimas películas recupera para el cine las revueltas raciales del 67 en la ciudad de “Detroit”. Y para ello se sirve del guion basado en los sucesos reales, escrito por el periodista y guionista, también americano, Mark Boal. De nuevo juntos Bigelow y Boal, nos hacen recordar la 82ª edición de los Oscar donde recibieron el Óscar a mejor dirección y mejor guion por la película “En tierra hostil”.

La historias se abre mostrando pinturas de la obra “La migración de los negros”, del pintor americano de padres africanos, Jacob Lawrence, una pequeña cantidad de cuadros de los sesenta que forman la colección es suficiente para comenzar a afrontar lo que a continuación veremos. “Detroit” reproduce los disturbios raciales que sacudieron la ciudad en el año 1967 y especialmente centra la atención del espectador en la noche del 25 al 26 de julio, en la calle 12, con los hechos producidos en un motel, el famoso caso de “Los asesinatos de Motel Argel”. Dicen que todo comenzó con una redada de la policía en un bar nocturno, con una tremenda violencia racial, y que acabó convirtiéndose en una de las revueltas civiles más violentas de los Estados Unidos. Yo creo que todo comenzó mucho antes, cuando los negros eran llevados para ser esclavizados, muchos años después, alguno de sus presidentes abolió la esclavitud y los negros siguieron estando marginados. En la época que en Norte América empezó la revolución industrial, los negros del Sur emigraron al Norte para trabajar en fábricas, para progresar socialmente y siguieron marginados, mal mirados y maltratados, o como en la historia que nos muestra Kathryn Bigelow, muertos…

De entrada, este filme ataca tanto por la agresividad de las imágenes como por el argumento. Bigelow pone en escena una violencia que no parece construida sino que es natural. Una cruzada donde lo inhumano sustituye a cualquier otro sentimiento que pueda imperar y, bailando entre eso, muestra una sociedad, la americana, con capacidad para reciclar tanta exaltación, tanta mentira, que lógicamente contradice verdades evidentes. Kathryn Bigelow con esta película acaba de encontrar un nuevo vehículo para seguir explorando el lenguaje cinematográfico porque “Detroit” es una joya áspera que deslumbra por su lente inquebrantable, su enfoque de estilo documental, su escenario de pesadilla sin consentir que se obstruya ni un segundo. Por su ímpetu, su armonía, su tensión. Por las emociones capturadas preciosamente en el uso de zoom. Por la capacidad y el atrevimiento de hacer una película tensa y convincente.

En el reparto en esta ocasión no destaco ninguna interpretación todo el elenco están de sobresaliente: John Boyega, Algee Smith, Will Poulter, Jack Reynor, Ben O’Toole, Hannah Murray, Anthony Mackie, Jacob Latimore, Jason Mitchell, Kaitlyn Dever, John Krasinski, Darren Goldstein, Jeremy Strong, Chris Chalk, Laz Alonso, Leon Thomas III, Malcolm David Kelley, Joseph David-Jones, Joseph David Jones, Ephraim Sykes, Samira Wiley, Peyton Alex Smith, Laz Alonzo y Austin Hebert, de aplauso. En la música el gran compositor estadounidense James Newton Howard y la fotografía del veterano director inglés Barry Ackroyd.

La violencia racial aterroriza no solo a quienes aún les escuecen las heridas, también aterroriza a quienes tenemos la obligación de denunciarla y combatirla. Debemos desplazar sensiblemente la perspectiva y abrazar la utopía. Hay que salir de aquí… mientras, tapémonos los ojos por la vergüenza.