Crítica: Bohemian Rhapsody

Fascinado por este laberinto de memoria, arte e historia que fue Freddie Mercury, el escritor y director americano Bryan Singer, más que seguir la brillante candencia de la persona a través de su grandeza y desdichas personales, se eleva por encima y demuestra la grandeza del ídolo. Ama tanto la vida artística del icono del pop que se atreve a supeditar lo uno ante lo otro. Con guion de Anthony McCarten y Peter Morgan, ”Bohemian Rhapsody” extrae del espectador cierta nostalgia ante el esplendor del viaje alucinante de la banda de rock británica Queen; sus ensayos, sus diferencias, sus actuaciones , su entrañable amistad…

Farrokh Bulsara nació en Zanzíbar en el seno de una familia persa, muy joven cambiaría su nombre por Freddie Mercury, en la película interpretado por Rami Malek. Pasó sus primeros años como portero en el aeropuerto de Heathrow, en Londres, pero le encantaba la música y tuvo la suerte de conocer a sus amigos Brian May (Gwilym Lee), Roger Taylor (Ben Hardy) y John Deacon (Joseph Mazello), empezando juntos sus fascinantes carreras musicales, que volvemos a vivir intensamente desde la pantalla grande.

“Bohemian Rhapsody’ es una celebración del grupo Queen, de su música y de su extraordinario cantante Freddie Mercury, que hizo saltar estereotipos e hizo añicos tradiciones para convertirse en uno de los showman más queridos del mundo. La película plasma el meteórico ascenso de la banda al olimpo de la música a través de sus icónicas canciones y su provocador sonido, su crisis cuando el estilo de vida de Mercury estuvo fuera de control y su triunfal reunión en la víspera del Live Aid, en el que Mercury, mientras sufría una enfermedad que amenazaba su vida, lidera a la banda en uno de los conciertos de rock más grandes de la historia.

Sin compromisos, sin aglomeraciones y solo con una entrada de cine seguimos la historia de unos músicos que recorrieron el mundo. Bryan Singer abre una maleta de recuerdos y nos entrega todo lo que lleva dentro. Como una conjunción de astros que se alinean cada mucho tiempo, Queen apiña entre sus atributos moderación, ímpetu y sabiduría. Con el listón tan alto, el director los muestra en diferentes proporciones, entre ellos: canciones, vivencias, frases; en cinco minutos de metraje se hacen presentes los personajes golpeados de vida y música; mágicos que parecen transportarnos a los tiempos magníficos de música rock brillante. Te imaginas dentro de la pantalla.

La maravillosa música corre a cargo de John Ottman, con canciones de Queen. La fotografía, excelente, la trabaja Newton Thomas Sigel, Y en el reparto, el punto más alto para Rami Malek, representando a Freddie Mercury, me parece magnífico. Joseph Mazzello, Ben Hardy y Gwilym Lee, con desbordantes personajes, el resto del reparto Lucy Boynton, Aidan Gillen, Tom Hollander, Mike Myers, Allen Leech, Aaron McCusker, Jess Radomska, Max Bennett, Michelle Duncan, Ace Bhatti, Charlotte Sharland, Ian Jareth Williamson, Dickie Beau, Jesús Gallo y Jessie Vinning, geniales componentes de una película coproducida por Reino Unido y Estados Unidos de la que sales con la sensación que experimentas tras asistir a un gran concierto. Aquello no volverá a repetirse.

Crítica: Calvary

CalvaryTan animosa como una comedia negra y tan torturada como un drama, sin dejar de ser rigurosamente ficción, este film de John Michael McDonagh es tan testamentario como cualquier película basada en hechos reales. Critica de la película “Calvary”.

Un día el padre James Lavelle (Brendan Gleeson ) está confesando a sus feligreses y uno de ellos le hace una revelación muy especial, es algo que sucedía hace mucho tiempo , esta persona está llena de odio y le asegura que va a matarlo. Le da una semana para que se prepare a morir. El cura se mentaliza y sigue con su vida normal, ha reconocido la identidad de su posible asesino, pero no está dispuesto a perder los nervios, para lo que sí está preparado es para conseguir un mundo mejor para todos. Le apena comprobar la cantidad de problemas que encierra la gente de su parroquia, le entristece y le preocupa.

Así se abre “Calvary”  en un día a día, de una semana clave en una vida. Un calvario personal. No es un drama histórico de colores cálidos, ni una comedia brumosa. Con “Calvary”, el director de cine inglés John Michael McDonagh, hermano mayor del dramaturgo y director de cine Martin McDonagh, ha filmado su segunda película y lo ha hecho en la tierra de sus antepasados, Irlanda, entroncando un gran conflicto de la verdad humana. La película refleja el principio de cine de Ken Loach en varios momentos, si bien sobresale su crítica social y su oficio de narrador y manejo de cámara escudriña la realidad para ofrecernos una mirada dura y sombría. McDonagh logra el milagro del costumbrismo irlandés mirando a los excesos, el pesimismo y la deshumanización. No hacen falta más que gestos paisajes y palabras para definir las reglas del juego. Sin tópicos añadidos, la película resulta un ejercicio de tibia contención emotiva y el establecimiento de una meta con catalizador positivo. El envoltorio también destaca, no hechiza ni hipnotiza, su poesía visual y sonora, -con fotografía de Larry Smith, con cierto ruralismo idílico, y música de Patrick Cassidy-, que adornan el metraje, lo hacen sin precipicios de interés argumental ni fallecimiento en su ritmo, resaltando el tiempo y el azar, la grandeza de lo que creemos pequeño

Imagen de CalvaryEn este calvario de calma sostenida, que es “Calvary” la interpretación de Brendan Gleeson protagonista también de la anterior película de McDonaghEl Irlandes” , le lleva a meterse en la piel de un educado y pacífico religioso.  Gleeson con una actuación repleta de pasión poder y convicción hace un ejercicio fascinante no solo de expresión, sino de psicología difícil de interpretar, dándole al personaje esa carga anímica interior, haciéndolo además un luchador, íntegro, profesional e independiente, lleno de dudas pero firme. El actor hace este sobresaliente trabajo sin renunciar a dejar espacio para el resto del elenco: Kelly Reilly, Chris O’Dowd, Aidan Gillen, Domhnall Gleeson, David Wilmot, Dylan Moran, Marie-Josée Croze, Killian Scott, Isaach De Bankolé, M. Emmet Walsh, Pat Shortt, Gary Lydon, Orla O’Rourke, Owen Sharpe, David McSavage, Michael Og Lane, Mark O’Halloran, Declan Conlon y Anabel Sweeney, todos consiguen calar en los sentimientos , sumando su compromiso a una historia que tiene los elementos más que adecuados para conseguir acongojar al espectador.

Una historia de lucha insólita, incisiva, perturbadora. Un film sobre la vida y lo difícil que es, a veces, apenas acercarse a ella, y McDonagh se ha puesto unas gafas especiales para mostrarla.

Crítica: Blitz

CartelKen Bruen, desde el año 2000 al 2007, escribió siete historias de una saga novelesca dedicada a un detective sargento de la policía inglesa: Tom Brant. La número cuatro ha servido a Nathan Parker para sacar el guion de esta película de Elliott Lester, “Blitz”, título original también del libro, y de la que hoy hacemos esta crítica.

Blitz es un asesino en serie de Londres que está matando a agentes de la policía. El inspector jefe James Roberts (Mark Rylance) y el detective sargento Brant (Jason Statham), un riguroso e intolerante policía, se encargarán de detener al asesino. Al parecer, Blitz ejecuta los crímenes para convertirse en una estrella de la prensa sensasionlista, pues cuanto más mata más famoso se hace. El detective está obsesionado con toda la trayectoria del psicópata y no descansará hasta descubrirle.

El comienzo de la película es inesperadamente violento, desde mi punto de vista decididamente, “Blitz” no es una película de investigación e intriga imperiosa, solamente vemos fraguarse la historia en el momento que lo puntual está ya delante de nosotros, además se sirve de cierta frialdad narrativa, un exceso de violencia en el personaje principal y demasiados gestos exagerados del protagonista Jason Statham. Esta obra, pues, tiene muchos puntos que pueden hacer perder progresivamente el interés por ella, ya no sólo los citados sino algún que otro momento donde aparte de las ficciones que puedan estar introducidas en la trama, observamos ciertos perfiles de contenido personal que no son elementos importantes a la hora de demonizar al malvado asesino. Así pues, Elliott Lester, con distintos inapropiados signos, pretende dar un enfoque a su segunda película queriendo hacer de “Blitz” algo a cada instante que avanza más singular, pero lo que consigue es un producto deslucido, y si a todo ello le sumamos la más que previsible resolución de esta narración cinematográfica, los resultados son: una película más que prescindible.

En cuanto a los personajes que se retratan en la historia, es justo decir que alguno puede caerte bien y que su historia ayuda a complementar la de los demás, pero la verdad, para mí, esta película se resiste a un análisis serio. En general, podría decirse que me recuerda a otras tantas. El protagonista, Jason Statham, es un actor al que sigo con admiración y aquí en “Blitz” creo que se extralimita y defrauda, omitiendo detalles distintos que definan a este nuevo personaje, a la vez que sorprende al espectador, le percibo igual, igual que en “The Mechanic”. Creo que la dirección de actores también hace aguas… parte del reparto también Aidan Gillen, Lawe Ashton, David Morrissey, Richard Riddell.

Tiene “Blitz” una buena fotografía de Rob Hardy que reconstruye cada escena y cada atmósfera utilizando su habilidad, con resultados gratamente conseguidos.

Entiendo que pueda gustar a los amantes de la acción… o de “cierta” intriga… O a alguien que tenga un mal día y necesite entretenerse de forma imperiosa.

Yo me inclino a pensar que la próxima película de Elliott Lester será mucho más trabada e imaginativa, dicen que a la tercera…