Crítica: Te estoy amando locamente

Alejandro Marín es el director de “Te estoy amando locamente”. Marín consigue plantearnos de entrada una idea central, auténtico motivo cautivador lo suficientemente poderoso para justifique el esfuerzo de tejer una verdadera telaraña dramática a su alrededor. Me parece una película llena de ironía, atractiva y con encanto, pero, sobre todo, es una denuncia justa y obligatoria. Una cinta divertida, interesante y que contiene un mensaje muy necesario. Con guion de Carmen Garrido Vacas y el propio Alejandro Marín, el esperado nuevo trabajo del director funciona mágicamente bien.

Vemos la Sevilla de 1977, Miguel (Omar Banana), de origen humilde, estudia y su madre Reme (Ana Wagener) quiere que su niño llegue a la universidad, sueña con ello, para que sea abogado. Pero Miguel es un chico tímido y tiene problemas de descubrimiento sobre sí mismo. Pronto empezará por descubrir su propia identidad. La Reme tiene mucha ternura por su niño y lleva muy leída la cartilla equivocada. El inmenso amor por su hijo nos agarra del cuello y nos somete a varias reflexiones de lo general a lo más íntimo. En los momentos previos a un hecho que forma parte de nuestra historia cuando, el 25 de junio de 1978, con motivo de la primera manifestación por la libertad sexual en Andalucía, el Movimiento Homosexual de Acción Revolucionaria dejó su firma en las paredes del edificio de los juzgados de Sevilla.

Alejandro Marín está detrás de cada decisión pequeña o grande que repercute en lo que se proyecta, raras veces en una película se encuentra tanta armonía entre fondo y forma. El contenido moral, ideológico, que explora; y el mundo, sin ambages, sin programas, sin enarbolar ninguna bandera, el director todo lo muestra como pasó, sufriendo y haciendo sufrir.

“Te estoy amando locamente” es también una película divertida que trasmite con propiedad el latir de un montón de corazones en ese corazón de la ciudad que los acoge, las pinceladas de personajes, sus cosas, sus miedos y la auténtica libertad de expresión. Consigue conectar con la autenticidad de un cine de la gente en el que los actores y actrices son aún más cercanos.

En el reparto, todos fenomenales, contando una historia colectiva, sensibles, felices y anónimos. Ana Wagener, Omar Banana, Alba Flores, Lola Buzón, Alex de la Croix, Carmen Orellana y otros más colaboran en este auténtico grito de cine social.

La música es de Nino Casal, compositor y pianista gallego. Buenísimo.

Y en la dirección de fotografía, el madrileño Andreu Ortoll, dando personalidad a cada imagen.

Es un testigo y un definitivo reflote de vivencias. En los últimos premios Goya tuvo cinco nominaciones, aunque solo se quedó con un “cabezón” a la mejor canción.

Cuando la vean, hablamos …