Que se mueran los feos

Cartel de la película Javier Cámara es un actor de comedía española que durante muchos años nos ha deleitado con sus interpretaciones, desde la madurez de su veteranía  se resiste a perder la oportunidad de obsequiarnos con una proeza interpretativa como la que hace en “Que se Mueran los Feos”. Da vida a Eliseo un chico de pueblo que ama la música, su ilusión es ingresar como alumno en el conservatorio, pero la familia tiene una granja y un despacho de carne; además debe atender a su madre, Milagros (Petra Martínez) que es viuda y a su tío, Auxilio (Juan Diego) bastante mayor. Eliseo tiene que llevar el peso del negocio y el pobre además… es feo,  los amigos (que no son tan guapos) se ríen de él y lo ridiculizan a la menor ocasión, pero el verdadero problema es que en el pueblo los horizontes de encontrar una chica están muy limitados. Cuando consigue una relación por Internet la muchacha al verle sale corriendo. Él se siente aún más feo. Carmen Machi es Nati la cuñada de Eliseo, llega al pueblo de rebote de otros sitios que no la quisieron cobijar, al principio la convivencia resulta un poco complicada, y poco a poco las cosas se suavizan. También se siente fea.

En el reparto, Hugo Silva, María Pujalde, Tristán Ulloa, Ingrid Rubio, Luis Villanueva y Kira Miró, son los amigos de Eliseo. Juan López (Muchachada Nui) es un empleado y casi miembro de la familia

Con esta comedia seudo-amarga, Nacho García Velilla nos sienta en la butaca durante un ratito, nos introduce en una película donde lo habitual se apodera del relato, con situaciones simples de vida cotidiana, trasmitiendo las distintas relaciones que conviven en el argumento, ni que decir tiene que hay momentos en la película que provocan la carcajada, este hombre es maestro en eso (Médico de Familia, Siete Vidas, Aida, Gominolas). Sus series de televisión se caracterizan por su alto contenido humorístico. En la gran pantalla se estrenó con Fuera de Carta, una película divertidísima,  para mí una de las mejores comedias del cine español en mucho tiempo, con “Que se Mueran los Feos”, García Velilla nos quiere dar más de lo mismo pero no consigue alcanzar el punto de humor de la apuesta anterior, pues los personajes principales, son tan entrañables y tan desgraciados que producen sentimiento de pena en el espectador y lo que hace que la propuesta se convierta en agridulce; la ironía dramática en el desarrollo de la historia lastra en parte la entrega a reír que sientes cuando pasas a verla, aún así mi análisis es positivo, me parece una historia lúcida, una cinta cómica de tono español de toda la vida. El ritmo no decae en ningún momento. A destacar el manejo de animales (vacas) que sirven de atractivo rural y sustentan el recorrido fílmico, y el entorno, ese  pueblo inexistente, tan agreste y pastoril, localizaciones logradas en la provincia de Huesca, y que conforman un entorno apropiado para esta oferta rústica.

La fotografía corre a cargo de David Omedes. La música la pone Juanjo  Javierre, sirviendo a tiempo canciones de Juan Carlos Calderón .

Los actores todos aceptables, en un nivel alto Javier Cámara y Carmen Machi dando vida a estos seres acomplejados psicológicos que creen que no encuentran un amor por culpa de su apariencia física, de Juan Diego sólo decir que cada papel que hace parece que está hecho para él, perfecto.

No es una película plenamente lograda pero logra lo que pretende. Transita por caminos, cuando muchos quisieran que circule por autopista.

En fin, una opción para pasar el rato y dar gracia a una tarde de cine, hace reír y no hace pensar,  eso, a veces es necesario.

Pájaros de papel

Ayer tarde en la sala del cine habría unas cien personas, nosotros, cuatro, íbamos dispuestos a disfrutar de cine español y así fue como todos juntos compartimos pájaros ficticios para volar al fondo de los recuerdos de nuestras anteriores generaciones.

Son años muy malos, malísimos, la guerra civil acaba de terminar y todo es confusión y sospecha. Hay, miseria, hambre persecución, duelo, a cada familia le falta alguien en su hogar que murió por culpa de la guerra: en el frente, de hambre o después desaparecido. Pero la vida sigue para este grupo de artistas  de revista  de variedades que trata de salir adelante, entre ellos se encuentran el músico Jorge del Pino (Imanol Arias), el ventrílocuo Enrique Corgo (Lluís Homar), la cupletista Rocío Moliner (Carmen Machi) y el niño Miguel (Roger Príncep). El régimen no se fía de la gente de la cultura,  sospecha de todos aquellos que actúan sobre un escenario, o se mueven en niveles de pensamiento filosófico.

De fondo tenemos una historia emotiva sobre como el trauma y el miedo se apodera de la situación, las primeras imágenes que vemos son el final de una guerra, a continuación, la consecuencia.

Emilio Aragón, toca este tema y establece su propia jurisprudencia, aquí parece que al guionista Fernando Castets le haya importado mucho que la fuerza de la película estribe en hacernos llorar, pues narrado hechos que hemos oído a nuestros abuelos y a nuestros padres, no tenemos por menos que sensibilizarnos.

La película posee una gran capacidad discursiva. Muy cuidada en sus tecnicismos. La factura visual, a veces sombría, otras , la luz ilumina el entorno a favor siempre de la intensidad emotiva del relato, con una fotografía y una estética que nos sumerge en escenarios destruidos por los bombardeos de una guerra civil que nunca debió de haberse producido, la ambientación perfecta  y los exteriores rodados en Madrid, Chinchon, Colmenar de oreja, Almagro y Tembleque, dan un aire sugestivo, principal, y auténtico de donde la historia se centra. Vestuario y maquillaje son factores que decoran y realzan la historia que como ya he dicho llega al espectador. La música es parte  activa del film, con una partitura preciosa compuesta por el propio director, que con sus acordes envuelve magníficamente y da belleza física a este trabajo, y una forma de reivindicación de una cultura de raíces dentro de la historia que presenta.

En lo referente al grupo actoral, Imanol Arias correcto en su papel de sufridor principal de las atrocidades de la situación, Lluis Homar destaca con un papel duro en el dolor,  lleno de emotividad y ternura, Carmen Machi con su personaje da un aire fresco a la historia y pone un toque de humor relajante del ánimo, y el inmejorable niño Roger Príncep que vive este papel como si de su propia vida se tratara, una selección perfecta del primero al último.

Esta película desarrolla  rigor  sobre una evidencia que por real aterroriza, la guerra deja marcas, rencores y, en determinadas ocasiones, hace que el dolor antiguo se convierta en una paz y un sustrato para seguir adelante con el vuelo de unas alas que de nuevo crecieron, deseamos y esperamos que nunca más se vuelvan a cortar.

Señor Aragón, con la primera a dado en el clavo, enhorabuena, ya he hecho hueco en mi videoteca particular para que su película ocupe un lugar de honor.

Y ahora… vacaciones de Semana santa. Me marcho diez días, como es mi costumbre. Me voy  a mi pueblo  a disfrutar de las ceremonias propias de las fechas, los desfiles procesionales y la famosa madrugá de nuestro Padre Jesús Nazareno de  Montoro.

El martes doce de abril estoy aquí de nuevo. Un saludo y mucha alegría.