Crítica: Rocketman

El cine se permite lujos que jamás ninguna otra industria se permite. Dexter Fletcher, su director, hace una fascinante película. La película más fascinante que Elton John pudo imaginar. Bajo guion de Lee Hall, se mueve la trama con una tremenda composición de sentimientos, lugares y momentos que presiden este justo acierto. “Rocketman” recoge su título de una canción de este artista británico presentada en el año 1972.

En la escena inicial de la película, nos sorprende el personaje principal como una aparición. Vestido de rojo exageradamente brillante, unas alas tremendas, un gorro autorreferencial y unas gafas de corazón y purpurina, avanza por un pasillo, llega a una sala de psicología grupal y se sienta en una silla, desde esa silla, él mismo irá contando su vida a todos los compañeros y compañeras de terapia. Por medio de flashback veremos que: En cada corazón se anida un canto y si es en el corazón de Reg Dwight, niño, (Matthew Illesley) la música le sube del corazón a los labios con el único apoyo de su abuela Ivi (Gemma Jones). Conoceremos al adolescente Reg Dwight (Kit Connor), con todas las luces y sombras de un muchacho pasional, tímido y confiado que compone maravillosa música para las letras de su amigo y colaborador Bernie Taupi (Jamie Bell). Y ya adulto, Elton (Taron Egerton), la diversión, el presente de la historia de la música. La música como vehículo de la historia, discurriendo entre las imágenes, cumpliendo totalmente las fórmulas ideadas por su creador.

A la hora de valorar un biopic tenemos un criterio crítico diferente. La nueva película sobre la vida de Elton John entrega las virtudes y suma a la progresión de la carrera del compositor y cantante su vida íntima con el entusiasmo de estar diciendo la realidad, provocando una película excepcional; un tour musical de cine biográfico comparable en porcentaje de placer a alguna obra catedralicia de la especialidad.

Es “Rocketman” un laberinto de frustraciones y sutilezas tan dotadas para el momento que nunca deja de divertir y atrapar impartiendo lecciones de elocuencia absolutamente ciertas. Una historia que da brillo a una película que ante todo reconoce la vida más espiritual de esa persona que ha traspasado las barreras de la historia para siempre. Su música es lo más reseñable, un músico genial en el que hay un antes y un después y no solo no ha sido superado, sino que ha sido imitado.

“Rocketman” tiene la especial habilidad para discernir las escenas que necesitan más música y un endiablado don melódico. Además de combinar el sonido, tanto en escenas dramáticas como en las más hilarantes, Elton John y Matthew Margeson hacen una banda sonora gigante.

En la fotografía, el perceptivo director de fotografía británico George Richmond.

En el grupo actoral: Taron Egerton, hace un trabajo fenomenal introduciéndose en el personaje de forma cómoda y confiada; observamos como refleja con exactitud cada gesto, movimiento o mirada. Fantástico. El resto del reparto: Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard, Steven Mackintosh, Gemma Jones, Tom Bennett, Kit Connor, Stephen Graham, Matthew Illesley, Ophelia Lovibond, Charlotte Sharland, Layton Williams, Bern Collaco, Ziad Abaza, Jamie Bacon, Kamil Lemieszewski, Israel Ruiz y Graham Fletcher-Cook , entregados cada cual en su papel.

Véanla. Viva la música.

Crítica: Bohemian Rhapsody

Fascinado por este laberinto de memoria, arte e historia que fue Freddie Mercury, el escritor y director americano Bryan Singer, más que seguir la brillante candencia de la persona a través de su grandeza y desdichas personales, se eleva por encima y demuestra la grandeza del ídolo. Ama tanto la vida artística del icono del pop que se atreve a supeditar lo uno ante lo otro. Con guion de Anthony McCarten y Peter Morgan, ”Bohemian Rhapsody” extrae del espectador cierta nostalgia ante el esplendor del viaje alucinante de la banda de rock británica Queen; sus ensayos, sus diferencias, sus actuaciones , su entrañable amistad…

Farrokh Bulsara nació en Zanzíbar en el seno de una familia persa, muy joven cambiaría su nombre por Freddie Mercury, en la película interpretado por Rami Malek. Pasó sus primeros años como portero en el aeropuerto de Heathrow, en Londres, pero le encantaba la música y tuvo la suerte de conocer a sus amigos Brian May (Gwilym Lee), Roger Taylor (Ben Hardy) y John Deacon (Joseph Mazello), empezando juntos sus fascinantes carreras musicales, que volvemos a vivir intensamente desde la pantalla grande.

“Bohemian Rhapsody’ es una celebración del grupo Queen, de su música y de su extraordinario cantante Freddie Mercury, que hizo saltar estereotipos e hizo añicos tradiciones para convertirse en uno de los showman más queridos del mundo. La película plasma el meteórico ascenso de la banda al olimpo de la música a través de sus icónicas canciones y su provocador sonido, su crisis cuando el estilo de vida de Mercury estuvo fuera de control y su triunfal reunión en la víspera del Live Aid, en el que Mercury, mientras sufría una enfermedad que amenazaba su vida, lidera a la banda en uno de los conciertos de rock más grandes de la historia.

Sin compromisos, sin aglomeraciones y solo con una entrada de cine seguimos la historia de unos músicos que recorrieron el mundo. Bryan Singer abre una maleta de recuerdos y nos entrega todo lo que lleva dentro. Como una conjunción de astros que se alinean cada mucho tiempo, Queen apiña entre sus atributos moderación, ímpetu y sabiduría. Con el listón tan alto, el director los muestra en diferentes proporciones, entre ellos: canciones, vivencias, frases; en cinco minutos de metraje se hacen presentes los personajes golpeados de vida y música; mágicos que parecen transportarnos a los tiempos magníficos de música rock brillante. Te imaginas dentro de la pantalla.

La maravillosa música corre a cargo de John Ottman, con canciones de Queen. La fotografía, excelente, la trabaja Newton Thomas Sigel, Y en el reparto, el punto más alto para Rami Malek, representando a Freddie Mercury, me parece magnífico. Joseph Mazzello, Ben Hardy y Gwilym Lee, con desbordantes personajes, el resto del reparto Lucy Boynton, Aidan Gillen, Tom Hollander, Mike Myers, Allen Leech, Aaron McCusker, Jess Radomska, Max Bennett, Michelle Duncan, Ace Bhatti, Charlotte Sharland, Ian Jareth Williamson, Dickie Beau, Jesús Gallo y Jessie Vinning, geniales componentes de una película coproducida por Reino Unido y Estados Unidos de la que sales con la sensación que experimentas tras asistir a un gran concierto. Aquello no volverá a repetirse.