Crítica: Los amantes pasajeros

Cartel de Los amantes pasajerosLa esperada y deseada nueva película de Pedro Almodóvar se estrenó el viernes pasado en España. Excéntrica y alocada nos muestra el lado más desenfadado de su realizador. Crítica de la película “Los amantes pasajeros”.

Un avión sale de Barajas con destino a Ciudad de México, la tripulación, una absoluta colección de personajes singulares, Joserra (Javier Cámara), Fajas (Carlos Areces), Ulloa (Raúl Arévalo);  los pasajeros: Bruna (Lola Dueñas) adivinadora, Norma (Cecilia Roth) dominatrix, Galán (Guillermo Toledo) actor, Mas (José Luis Torrijo) director de banco, Infante (José María Yazpik ) un mexicano matón, un joven recién casado (Miguel Ángel Silvestre) y una chica recién casada (Martí Laya). Durante el vuelo, una avería hace que los pasajeros al verse inevitablemente al borde de la muerte, se sientan inclinados a dejar ver los asuntos más íntimos de su existencia. Ellos nos encajarán en una comedia delirante.

Durante muchos años he tenido la oportunidad y el placer de disfrutar de las películas de Pedro Almodóvar. Pocas horas después de haber visionado “Los amantes pasajeros”, repaso varias de sus obras y encuentro en su perímetro una órbita destinada al espectador; al contrario que en este nuevo trabajo. Aquí cada toma, diálogo o intención no ha sido creada para el público, sino para la contemplación exclusiva de sus más fieles seguidores y, por supuesto, para darse el gusto el propio director de hacer lo que le apetece. La película no cuenta con ningún módulo de creatividad, sino que más bien tiene todas las características de una comedia escueta y con cierta aparatosidad en bastantes pinceladas, y digo pinceladas, porque a mi entender toma prestadas señales de otras de sus realizaciones en el pasado. No me extraña nada que Almodóvar haya dado rienda suelta a su años más añorados, retrocediendo en el tiempo y así metiéndonos en la alucinación de sus inicios; esta película me recuerda mucho a “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón”, es indudable que el guión no es nada original y que peca de estar infecto por la licencia de tener sus semejanzas con la aludida y otras de sus obras más añejas.

La historia, que en un principio cuenta con muchos puntos que podrían hacer que la risa quedara avalada, nos presenta muchas escenas que no se consiguen, pudo ser el principio de un sinfín de carcajadas, pero dichas carcajadas se van apagando a medida que avanza el metraje, quedándonos en el rostro una simple sonrisa delineada.

Imagen de Los amantes pasajeros

“Los amantes pasajeros” aborda una situación absurda, -por ahí perfecto-, pero sin arriesgar lo más mínimo, nada más que el típico supuesto de atraer al público. No quiero desanimar a futuros espectadores porque en realidad en mí quedaron sentimientos mezclados que se cuestionan qué quiere decirnos Almodóvar con esta película. Quisiera, pero no le percibo el sentido. Quizá esta desavenencia me venga porque películas como ésta en la filmografía de Almodóvar fueron efectivas, dieron buenos resultados, ya lo sabemos, sin embargo ahora estamos acostumbrados a recibir más de nuestro admirado director, yo esperaba mucho más.

En “Los amantes pasajeros”  hay gracia, hay chistes, situaciones comprometidas, buenos actores, excelente fotografía y acertada dirección de actores. No hay diálogos lucidos, ni originalidad, por no hablar de una falta total de lógica que no sea esperpéntica.

Me he sentido en la película como llevada por la idea de que lo bueno estar por llegar pero conozco bastante al director manchego, por lo cual ya adiviné el desenlace. Respeto el trabajo de nuestro más internacional cineasta, solo le pido para la próxima, una poética, brutal y fina turbación en un lienzo bello para que el espectador disfrute y se embelese con la huella de Pedro Almodóvar.

Que se mueran los feos

Cartel de la película Javier Cámara es un actor de comedía española que durante muchos años nos ha deleitado con sus interpretaciones, desde la madurez de su veteranía  se resiste a perder la oportunidad de obsequiarnos con una proeza interpretativa como la que hace en “Que se Mueran los Feos”. Da vida a Eliseo un chico de pueblo que ama la música, su ilusión es ingresar como alumno en el conservatorio, pero la familia tiene una granja y un despacho de carne; además debe atender a su madre, Milagros (Petra Martínez) que es viuda y a su tío, Auxilio (Juan Diego) bastante mayor. Eliseo tiene que llevar el peso del negocio y el pobre además… es feo,  los amigos (que no son tan guapos) se ríen de él y lo ridiculizan a la menor ocasión, pero el verdadero problema es que en el pueblo los horizontes de encontrar una chica están muy limitados. Cuando consigue una relación por Internet la muchacha al verle sale corriendo. Él se siente aún más feo. Carmen Machi es Nati la cuñada de Eliseo, llega al pueblo de rebote de otros sitios que no la quisieron cobijar, al principio la convivencia resulta un poco complicada, y poco a poco las cosas se suavizan. También se siente fea.

En el reparto, Hugo Silva, María Pujalde, Tristán Ulloa, Ingrid Rubio, Luis Villanueva y Kira Miró, son los amigos de Eliseo. Juan López (Muchachada Nui) es un empleado y casi miembro de la familia

Con esta comedia seudo-amarga, Nacho García Velilla nos sienta en la butaca durante un ratito, nos introduce en una película donde lo habitual se apodera del relato, con situaciones simples de vida cotidiana, trasmitiendo las distintas relaciones que conviven en el argumento, ni que decir tiene que hay momentos en la película que provocan la carcajada, este hombre es maestro en eso (Médico de Familia, Siete Vidas, Aida, Gominolas). Sus series de televisión se caracterizan por su alto contenido humorístico. En la gran pantalla se estrenó con Fuera de Carta, una película divertidísima,  para mí una de las mejores comedias del cine español en mucho tiempo, con “Que se Mueran los Feos”, García Velilla nos quiere dar más de lo mismo pero no consigue alcanzar el punto de humor de la apuesta anterior, pues los personajes principales, son tan entrañables y tan desgraciados que producen sentimiento de pena en el espectador y lo que hace que la propuesta se convierta en agridulce; la ironía dramática en el desarrollo de la historia lastra en parte la entrega a reír que sientes cuando pasas a verla, aún así mi análisis es positivo, me parece una historia lúcida, una cinta cómica de tono español de toda la vida. El ritmo no decae en ningún momento. A destacar el manejo de animales (vacas) que sirven de atractivo rural y sustentan el recorrido fílmico, y el entorno, ese  pueblo inexistente, tan agreste y pastoril, localizaciones logradas en la provincia de Huesca, y que conforman un entorno apropiado para esta oferta rústica.

La fotografía corre a cargo de David Omedes. La música la pone Juanjo  Javierre, sirviendo a tiempo canciones de Juan Carlos Calderón .

Los actores todos aceptables, en un nivel alto Javier Cámara y Carmen Machi dando vida a estos seres acomplejados psicológicos que creen que no encuentran un amor por culpa de su apariencia física, de Juan Diego sólo decir que cada papel que hace parece que está hecho para él, perfecto.

No es una película plenamente lograda pero logra lo que pretende. Transita por caminos, cuando muchos quisieran que circule por autopista.

En fin, una opción para pasar el rato y dar gracia a una tarde de cine, hace reír y no hace pensar,  eso, a veces es necesario.