Crítica: Como la vida misma


cartelLas cosas que van mal pueden empeorar, incluso se pueden disipar, es más o menos lo que ocurre con la nueva película de Greg Berlanti, director de series como “Eli Stone”, “Everwood” o “Los increíbles Powel”; en el año 2000 dirigió “El club de los corazones rotos” ahora renueva en la pantalla grande, con “Como la vida misma” (Life as we know it), una comedia romántica sacada del guion de Ian Deichman y Kristin Rusk Robinson. Antes de iniciar la crítica de “Como la vida misma”, expongo a continuación su sinopsis: Holly Berenson (Katherine Heigl, La cruda realidad) es la encargada de una tienda de comidas preparadas y pastelería, y Eric Messer (Josh Duhamel, En la boda de mi hermana) es un capacitado director televisivo en el campo de deportes. Después de una primera cita nefasta y desafortunada, lo único que tienen en común es la hostilidad que el uno siente hacia el otro y el amor que ambos tienen por Sophie, su ahijada. Pero cuando de repente ellos son lo único que le queda a Sophie, pues sus padres mueren en un trágico accidente de tráfico, Holly y Messer se ven obligados a dejar de un lado sus diferencias y cuidar como puedan de la pequeña que les dará seguro muchos problemas pero a la vez la satisfacción de sentirse necesarios.

A estas alturas no es que con mi opinión pretenda reivindicar que el nivel de humor en la pantalla esté en aras de la sutileza y la agudeza, es que la premisa de “Como la vida misma” no pasa de ser una salida, un proceso de auto génesis parecido al de recurrir, es decir, utilizar varias veces o casi siempre el mismo esquema, similar argumento, y semejantes elementos narrativos, pero cambiando ambiente y período. Así llevamos ya tiempo, consumiendo comedia americana, y atragantándonos con ella, los mismos personajes, en una repetición múltiple del mismo diseño, en este caso se trata de una fábula con absurdas y desafortunadas ínfulas dramáticas.

En “Como la vida misma” el humor tiene una trascendencia mínima y poco efecto, hay algunos puntos algo pasables, pero en realidad muy escasos, contiene demasiados clichés sin respaldo ni remates graciosos, como he dicho antes, se juega continuamente con los estereotipos ya incubados en los últimos tiempos. Desde la simpatía y el carisma de los actores, puede entretener a pesar de lo insulso de su argumento y lo ingenuo de los personajes, incluso es posible que se nos escape una risa espontánea ya que los dos protagonistas son experimentados cómicos, Katherine Heigl y Josh Duhamel, como siempre repitiendo personajes, a mí me gustan, me hacen reír, él es divertido y ella es increíble, guapa, graciosa, nerviosa, como la hemos visto en cantidad de películas, no cambia el chip….

Greg Berlanti nos da cine comercial pero totalmente pueril, es una película que no busca nada en el cine, sólo que pasen los ciento cinco minutos que dura su proyección. Entretiene levemente pero dista mucho de eso que decimos al mirar la cartelera: ¡ésta tiene que estar bien!

Recomiendo esperar a que salga al DVD.

La cruda realidad

La cruda realidadDel director Robert Luketic, «La cruda realidad» cuenta en papel principal con Gerard Butler,  actor de teatro y cinematográfico, de nacionalidad escocesa que  destacó en 2001 en la película “Drácula”, también buen papel  en 2007, en “300″. En 2009 lo hemos visto en “Gamer”, su peor papel debido a lo pésima que es la película. La protagonista femenina es Katherine Heigl (Como la vida misma), actriz de ancestros irlandeses y alemanes, con una buena trayectoria a sus espaldas, películas, series y algunos premios de reconocimiento a su trabajo la acreditan; aquí gustó mucho en “Anatomía de Grey”. Junto a ellos, Cheryl Hines, Bonnie Somerville y Bree Turner.

Heigl, es una chica treintañera con dificultades para relacionarse en el tema del amor. La chica es monísima  pero algo maniática de la organización, cuando va a las citas incluso lleva una lista de temas para hablar con el tipo que ha quedado. Ella trabaja como productora en televisión y allí entra a trabajar un rudo, basto y machista presentador. No se sabe por qué , ella se deja aconsejar por este personaje en temas de sexo y amor y, bueno, digamos que aquí empieza la trama. Una trama que no tiene la mas mínima profundidad, incluso nos regala cantidad de tópicos, una  escena al principio totalmente  socorrida y otra en un ascensor súpertrillada, y  muchas palabras mal sonantes… pero que queréis que os diga, yo lo he pasado fenomenal viéndola.

Posee  una cuota de humor,  que  te hace olvidar la debilidad de la historia, con situaciones nada románticas, dentro de lo que se define como relación hombre-mujer.

Hasta la resolución final, es extravagante y divertida.

Da gusto pasar este rato con tu pareja o con amigos, en el cine con todos los espectadores riendo al unísono.

Los dos actores principales, colosal.

No he dicho que la película sea  «buena”,  sólo que me he reído mucho, pero aún cuando reírse es muy bueno, los guionistas y directores de cine deberían de utilizar este medio que tanta difusión tiene para que a los espectadores se nos despierten un  poquito las neuronas  que tengamos en reposo.