Crítica: Mientras duermes

CartelLa historia de Alberto Marini, que dirige Jaume Balagueró, se instala en un edificio de apartamentos, uno de esos en los que aún existe un portero que fiscaliza casi todo en la comunidad, en “Mientras duermes” este profesional se llama César (Luis Tosar), tiene una expresión tranquila, una cara atractiva y una voz ronca y acariciadora que casi oculta su entera soledad. César no cambiaría este trabajo por ningún otro, ya que le permite conocer a fondo a todos los inquilinos del inmueble, así como sus movimientos, sus hábitos. Desde su posición le resulta fácil controlar sus idas y venidas, estudiarles, descubrir sus puntos débiles, sus secretos. Si quisiera podría incluso controlar sus vidas, influir en ellas como si fuera Dios, abrir sus heridas y hurgar en ellas. Y todo sin levantar ninguna sospecha. Porque César guarda un secreto muy peculiar: le gusta hacer daño, mover las piezas necesarias para producir dolor a su alrededor. Y una vecina nueva no deja de sonreír y difundir su bienestar. Entra y sale cada día radiante y feliz… a César no le complace nada.

El inquietante cine de Balagueró, que durante años nos acompaña con su lente negativa, en esta ocasión llega como uno de los productos más apropiados del momento. La idea, la cámara con planos picados y contrapicados para facilitar más tensión a la escena, la forma y la puesta en escena, generan desde el primer momento la sensación de riqueza cinematográfica, aunque al principio parece incrustada en una realidad cotidiana, en una rutina previsible, su director sale de ahí y lo hace sutilmente, a escondidas, haciendo que los escenarios más banales e inofensivos se impregnen de una sacudida de amenaza en ampliación, en consonancia con el carácter de César, su elemento fundamental.

El personaje que recrea Luis Tosar tiene unos signos que al actor le caen a medida. Tosar transmite siempre lo que esperamos de César bajo el código de la identificación, impulsado por la conciencia de que la persona que quiere mostrar es ésa, su locura, su timidez, su amoralidad y su dócil apariencia. Un hombre viviendo a través de su mirada escondida y caminando por una tortuosa senda, por culpa de una realidad incurable y decepcionante. Tosar tiene un gran momento en una escena, junto a Clara (Marta Etura), él le pregunta qué tal se encuentra, esperado una respuesta negativa, al recibir la contestación que no esperaba, César coloca su rencor debajo de una sonrisa perfecta, ofreciéndole a Clara el tesoro de su ayuda y protección. Es un momento brillante en cuanto a interpretación, aunque si somos justos debemos reconocer que la interpretación de Luis Tosar durante toda la cinta hace que el personaje se gane nuestra simpatía, a la vez que nuestra repulsión. Marta Etura, Alberto San Juan, Iris Almeida y los demás actores que componen el reparto de “Mientras duermes” descifran con sus interpretaciones a los personajes cómodamente.

“Mientras duermes” posee un ritmo lento y un silencioso sonido que suena. El desarrollo y la trama están bien confeccionados, la presentación visual se adapta a lo que quiere trasladar. Tanto los decorados y vestuario como la fotografía colaboran a crear un clima real y excitante de misterio y expectación.

Por último, recordar tres películas de Jaume Balagueró que convencieron al público y que disfrutamos con gusto: “Los sin nombre”, “Darkness” y “Frágiles”.

“Mientras duermes” puede ser otro éxito.

Luis Tosar

Luis TosarLuis Tosar nació en Terra Chá, Lugo (España), el 13 de octubre de 1971.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.es/name/nm0869088/

Sus películas en Comentamos cine:

Crítica: Maixabel (2021)

Crítica: Ventajas de viajar en tren (2019)

Crítica: Intemperie (2019)

Crítica: Quien a hierro mata (2019)

Crítica: La sombra de la ley (2018)

Crítica: El desconocido (2015)

Crítica: A cambio de nada (2015)

Crítica: El Niño (2014)

Crítica: Operación E (2012)

Crítica: Mientras duermes (2011)

Crítica: También la lluvia (2010)

Crítica: Lope (2010)

Crítica: Celda 211 (2009)

Crítica: También la lluvia

CartelPaul Laberty es  de los escritores de guiones más admirados de nuestros tiempos, esta admiración es respetuosa, entregada y compartida pues su nombre como creador de historias siempre va de la mano de Ken Loach, para el que ha realizado más de una decena de guiones, historias inmortales y célebres; ahora, en la película a la que dedico esta crítica, “También la lluvia”, trabaja junto a la compañera de su vida, la directora española Icíar Bollaín (Rabia), adentrándose  en la Sudamérica que ya le atrajo en los años ochenta como voluntario solidario y nos enseña aquello que nos  hiere desde la distancia, en un constante muestrario de la resistencia de los frágiles. Icíar Bollaín coge el testigo y plasma el relato con visión poética y humana mostrando la particularidad de los seres y del momento intemporal, para ello juega su baza subrayando  localización y  personajes incuestionablemente eficaces.

Ésta sería la sinopsis de “También la lluvia”,  argumento que nos lleva  también  al mundo del cine, pues, Sebastián (Gael Garcia Bernal, Cartas a Julieta) y Costa (Luis Tosar) están empezando a hacer una película sobre uno de los más grandes descubridores de la historia, Cristóbal Colón. La misión de Sebastián,  el director, es, desmitificar al personaje, enseñándolo como un hombre egoísta por la búsqueda de oro, el tráfico de esclavos y a la explotación de los indígenas; su colega, Costa (que se encarga del apartado financiero, es el productor) necesita ajustar la película al escaso presupuesto del que disponen, por tanto deciden trasladarse a Bolivia que es uno de los países más baratos y con mayor población indígena de Hispanoamérica. Su eje central va a ser la ciudad de Cochabamba,  que precisamente en ese momento está viviendo un acontecimiento inaudito, una situación injusta para la población, la privatización y venta del agua a una multinacional que va sembrando el descontento entre las gentes, La película avanza con dificultad mientras la violencia crece de día en día hasta que toda la ciudad explota en la tristemente famosa Guerra Boliviana del Agua (ocurrida en abril del año 2000, la “norma 2029”). Quinientos años después del descubrimiento de América, palos y piedras se enfrentan de nuevo pero ahora a la pólvora y la  fuerza de un ejército armado, las F. A. B. Sólo que esta vez no luchan por el oro, sino por el más simple de los elementos vitales, el agua.

Es mi crítica y mi análisis de hoy de un talante reflexivo y acometedor, acabo de ver la película y aún  siento los intensos gritos de los nativos apostando por la justicia social.

Iciar Bollaín, en “También la lluvia” deja atrás lo cotidiano de sus historias y se adentra en un cine más atrevido, más arriesgado pero igualmente cine social. Lo actual y lo antiguo, la invención y lo real, el colonialismo, la integridad general, la pérdida de valores, todo ello se da cita en “También  la lluvia”. La directora lleva a cabo una sólida exposición de personajes y relaciones, perfilando con claridad cinematográfica las intangibles barreras que separan a los humanos dependiendo del país donde hayan nacido, o incluso de la parte de la ciudad. Es ésta una película de atmósferas fusionadas que no pierde la adscripción a las grandes películas heroicas,  por su constante referencia de lugar, visual, y narrativa, por los arquetipos del espacio y la veracidad desde la estética, lanza hacia el espectador una excitada credibilidad que acoges con  la total libertad de que lo te están contando  no es ficción, es un evidente documento que informa de cómo viven y vivieron una pequeña  parte de los débiles del mundo.

La dirección de actores me parece acertadísima, sobre todo porque aunque hay dos actores principales como son Gael García Bernal y Luis Tosar, que están enormes;  Juan Carlos Aduviri dando vida a ese inquieto pero sereno líder en lucha, que lo borda, los secundarios Karra Elejalde, Carlos Santos, Raúl Arevalo (Primos),  Cassandra Ciang Herotti, a todo el renombrado reparto, se les da tal fuerza que, en conjunto,  los sientes trascendentales y totalmente creíbles. La calidad de imagen está lograda gracias al solvente trabajo de equipo de Álex Catalán, combinación justa en la música de Alberto iglesias.

En mi opinión “También la lluvia” toca los sentimientos, no hay que esforzarse para entregarse a ella, historia cruda, con enclaustrados derechos humanos, esperemos que nazcan nuevas luces a pesar del mundo hostil y las limitaciones. Otro acierto, Bollaín.

Crítica: Lope

CartelEntre poesía transcurre este andamiaje dramático, “Lope”, una obra del director brasileño Andrucha Waddington, mezcla de biografía e imaginación, protagonizada por Alberto Ammann.

La historia comienza con un joven que vuelve de la guerra, justo antes de morir su madre. Por aquel entonces, (hablamos del siglo XVI) este muchacho volcaba sus ansias en la literatura, habitaba en un Madrid, apenas comenzado a construirse, las representaciones teatrales se hacían en corralas habilitadas para tal evento. El chaval es, Lope de Vega (Alberto Ammann, Celda 211), que desde pequeño cultiva el amor a la poesía, es su pasión, como devoción tiene por el teatro. Quiere que sus comedias sean conocidas por el público, para ello un día visita la casa de jerónimo de Velázquez (Juan Diego), autor de comedia barroca y empresario teatral, allí Lope queda contratado. Ese mismo día conoce a la hija de este poderoso hombre, Elena Osorio (Pilar López de Ayala) y el encuentro es fulminante, apenas se miran nace entre ellos una atracción que no pueden controlar. Así pasa el tiempo, pero la vida de Félix Lope de Vega y Carpio, se verá muy alterada, por entregar su corazón y su amor a otra mujer, Isabel de Urbina (Leonor Watling) y debido a ello, la venganza de Velázquez y Perrenoz Granvela, (Miguel Ángel Muñoz) cambiarán su vida. Entre el amor y la pasión, envuelto en mil problemas, va pasando este relato dramático y de aventuras, que constituye sólo una pequeña muestra de la vida “en los comienzos”, de uno de los poetas y dramaturgos más fecundos de la literatura del Siglo de Oro.

“Lope” es una película con poco énfasis en cuanto a la exposición de la obra del escritor, está mucho más centrada en sus osadas conquistas, seducción, erotismo, venganzas, eso es lo que se muestra, aunque claro está, esto también constituye una parte de la vida de un hombre que amaba a las mujeres, casi tanto como a la poesía.

Waddington deja el final de la película justo donde Lope de Vega empieza a desarrollar todo su potencial literario. Toda la época posterior a los hechos relatados por la película, la inspiración será su compañera más cercana, junto con la pena impuesta. Su proyecto de renovación del teatro, lo maduró en sus estancias en distintas ciudades españolas, sobre todo en Alba de Tormes, donde tuvo una vida tranquila, sosegada y pudo participar de lleno en sus trabajos de comedia evolutiva, o nueva.

Lope resulta un personaje fascinante y capaz para soportar el peso de la película, la constelación de estrellas españolas que encabezan el reparto, magníficos Amman y Juan Diego, brillan con luz propia; especial mención para Luis Tosar, y en segundo plano el resto, cuyas representaciones ricas en credibilidad, le confieren a la película  un tono incuestionablemente auténtico.

La decoración es un elemento a destacar, la configuración del Madrid antiguo, la ambientación de personajes, el vestuario, la dirección de artistas, la fotografía, la música, dan sobrada muestra del esmero y la alianza con la que se ha retratado al hombre que revolucionó el teatro español.

Waddington reescribe poemas olvidados y hechos supuestamente vividos, no es una película para niños pero recomiendo que la vean.

Lourdes tenía once años cuando en un programa de televisión española que se llamaba “El carro de la farsa” interpretó “La dama boba” de Lope de Vega, junto a un compañero de la Escuela de Arte Dramático, los dirigía el profesor Carlos Marco. Es bonito que los niños se acerquen a los clásicos.