Crítica: Amor

Cartel de la película AmorAcercamiento riguroso a los problemas de la ancianidad. Impecable, rigurosa, inteligente. Crítica de la película “Amor”.

La película empieza donde la historia termina, nos lleva en la primera escena al apartamento de

George (Jean-Louis Trintignan) y Anne (Emmanuelle Riva), profesores de música durante toda su vida laboral, ahora son ancianos y viven retirados. Uno y otro son amantes de la música, dos personas que se aman después de haber compartido toda una vida juntos. Tienen una hija, Eva (Isabelle Huppert) que también profesionalmente se dedica a la música. Un día desayunando Anne es víctima de una ausencia cerebral, cuando se recobra del lapsus la anciana que está sentada a la mesa frente a la ventana, necesita creer y hacer creer que no ha pasado nada, pero al segundo una recaída la obliga a ser ingresada en un hospital, después de ser operada, vuelve a su casa pero ya nada puede ser igual.

Michael Hanehe en “Amor” nos habla de muchas formas, incluso con los silencios.

Fiel a su estilo de poner a prueba los sentimientos, nos desgarra con gestos, miradas, actitudes, caricias y sonrisas para expresar un verdadero “Amor”.

Amor” es una película que yo no debería haber visto, aunque admiro a su director. Fui al cine el sábado a una sesión matinal, han pasado tres días y tengo a los personajes metidos en la cabeza. Yo, percibía, sentía, a dos personas de mi familia que pasaron por ese mismo calvario, creo que, por haberlo vivido, quizás pueda valorar con exactitud milimétrica el gran trabajo de director y actores. Es impresionante cómo se puede retratar con esa verdad un problema tan íntimo y tan escondido.

La nueva película de Haneke es un drama no solo destacado sino que, al mismo tiempo, como la totalidad de sus películas, es un material social significativo. Si hablamos de la nobleza que Haneke otorga a sus personajes ésta es sobresaliente, a los dos personajes principales se les asigna el mayor poder de seducción de la película, ellos son el amor y son el dolor plasmado a fuego en el desánimo de sus caras, su trato y su expresión.

Si consideramos la parte técnica de “Amor” también notamos el virtuosismo del maestro, rodada toda en un apartamento, se disfrutan planos cortos y sobrios, otros largos y profundos a la vez que unos maravillosos planos fijos. La cámara de Michael Haneke en “Amor” se encuentra siempre bien ubicada.

Imagen de la película AmorDibujando una metáfora, el director y guionista utiliza una paloma, y aquí sus pinceladas son pausadas y sencillas, en un cortejo de sensibilidad, paz y anhelo de libertad.

Decir actores es decir perfección, Jean-Louis Trintignan y Emmanuelle Riva merecen ser premiados y recordados siempre por este inigualable papel. Isabelle Huppert tiene tres momentos escuetos y no se puede pedir más de lo que da en cada escena, precisa y frustrada la expresión de su rostro, cuando George encerrado en su mutismo, le dice: “Vive tu vida, que nosotros viviremos la nuestra”, escalofriante.

En fin, que es una película excelente en todos sus apartados, una película que nos hace reflexionar tocando temas como la vejez, la convivencia, la solidaridad, el amor, los hijos y la eutanasia, todo servido en bandeja de cristal.

Amor” es una buena película que puedo recomendar desde su maestría cinematográfica, pero caminen preparados, es dura, muy dura.

La cinta blanca, de Michael Haneke

Son varios los temas que dominan, bullen en la filmografía de este cineasta alemán: el miedo y la valentía, el auge y la caída social, el sacrificio de la familia, el desarraigo,… y agrupándolos todos, la pasión por llegar siempre al corazón del espectador. Con un cuidado ritmo narrativo, un cultivado arte en blanco y negro, y un impresionante guión, firmado por el propio Haneke, el argumento de “La cinta blanca” es tremendamente triste y amargo, y realiza una inmensa exploración del mal con las características que consigue imprimir el director alemán, su precisión y su frialdad. Esta película se ha hecho acreedora de la Palma de Oro en el último Festival de Cannes, ha sido premiada por la Fipresci como mejor película europea, ha sido candidata a los Oscar como mejor película de habla no inglesa, ha ganado el premio a la mejor película, director y guión en la Gala del Cine Europeo y recibió el premio a la mejor película extranjera en los Globos de Oro.

La historia muestra como extraños acontecimientos, que poco a poco toman carácter de mortificación ritual, se dan cita en un pequeño pueblo protestante del norte de Alemania, en vísperas de la primera Guerra Mundial. No se sabe quién está detrás de todo esto, pero la vida sigue y los acontecimientos lentamente se van desarrollando dejando marcas en cada uno, en cada habitante.

Haneke nos muestra en unas soberbias escenas abiertas, auténticos catálogos, equilibrados y refinados, en los que los personajes entran y salen de manera natural. Los interiores, gélidos y escalofriantes, son una sinfonía de contraposiciones y primeros planos, artísticos, elevados, exquisitos e inteligentes. No es menor el lado visual que la película exhibe, a cargo de Christian Berger, gran director de fotografía, que enfatiza y hace hincapié siempre en el enfoque de las imágenes, planas y lisas. La coordinación entre los dos directores es armoniosa (ya trabajaron juntos en “La pianista”). “La cinta blanca” está rodada íntegramente en blanco y negro, con desvíos de encuadres que imaginan un cambio de acto en un escenario teatral.

La película es una perfecta exhortación acerca de la historia, la moral y la psique, marcada por la violencia de las relaciones humanas que surgen en un tiempo concreto o de unas circunstancias determinadas en el seno de una sociedad, donde la tragedia siempre estaba cercana, debido a la gran intolerancia, la educación autoritaria y el peso de la religión. Totalmente absorbente a pesar de su duración, dos horas y quince minutos, es para muchos el relato más accesible de la carrera de Haneke.

Este especialista, sostiene la historia a base sugerir, de no terminar nunca de destapar la trama del relato, de no categorizar nunca del todo a buenos y malos, de jugar con la confusión presionando al espectador para que no desvíe los ojos de la pantalla en busca de algo más que se avecina a suceder. Nos crea nuevos temores, nuevas incertidumbres. Lo que contribuye a establecer el merecido prestigio de una película fascinante como ésta. Cine serio y de calidad, eso es “La cinta blanca”.

Sin lugar a dudas, el desarrollo de los personajes es magnífico, con actuaciones responsables, cada cual donde le toca representar, todos cumplen con creces un papel principal dentro de la historia. Un film hecho desde el lucimiento de todos los que han dado su ingenio siendo el mayor mérito de su director, Michael Haneke, que nos da un trabajo intenso, de principio a fin.