Crítica: Detrás de las paredes

CartelDespués de un tiempo esperando ya tenemos el último trabajo de Jim Sheridan, como siempre aplaudimos la presencia de este gran director en nuestras pantallas, esta vez con un argumento que recrea drama psicológico y suspense. Crítica de la película “Detrás de las paredes”.

Will Atenton (Daniel Craig) deja su trabajo de editor en Nueva York para trasladarse con su mujer Libby (Rachel Weisz) y sus dos hijas a un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, allí empezará a escribir su nueva novela, pero pronto descubrirá que la casa que habitan fue el escenario de un terrible asesinato. Investigando las causas de la tragedia, Will conoce a Ann Paterson (Naomi Watts), una vecina que había conocido a la familia que murió en la casa, pero esta mujer le dedica miradas que no le convencen, y Will queda confundido, pero es que la pobre Ann está atravesando un divorcio complicado con su ex marido Jack (Marton Csokas) y continuamente pelean por la custodia de su única hija.

“Detrás de las paredes” parte de una base narrativa: el guion de  David Loucka,  y  Jim Sheridan dibuja un nuevo paisaje en su estilo, donde juega sin descanso a mostrar un miedo latente pero no visible, amparándose en perspectivas acostumbradas, contagiadas por su propio tema. Esta película, -que si no fuera de este famoso cineasta no la miraríamos tan cítricamente-, no proporciona más interés que el de una cinta encuadrada con una minuciosidad exquisita, con una inquebrantable tenacidad,  con un reparto  fenomenal, pero decepcionante, no aburre, pues la confianza del negociado del sobresalto mantiene al espectador esperando que se ahuequen los entresijos y se nos desvele un espectáculo sorpresivo. Pero el momento culminante de la resolución sirve para confirmar la debilidad que durante todo el metraje hemos venido soportando.

A pesar de tener una reputación que admite pocos parangones y que incluye un buen manojo de nominaciones a los Oscar y a muchos otros festivales de cine del mundo entero; director de tantas películas que nos emocionaron en un pasado no muy lejano, autor de la historia de un ser humano valiente frente a sus incapacidades físicas en “Mi pie izquierdo” (1989), de la poco más o menos tragedia griega “El prado” (1990), su denuncia social amarrando una oda infausta en “En el nombre del padre” (1993), la apasionante historia de amor y política de “The bóxer” (1997), el inusitado escenario de una trama viva en “América” (2002(, y por último la sutileza al estudiar la naturaleza de los lazos familiares en “Brothers”, Jim Sheridan en  “Detrás de  las paredes”  está ausente o se ha estresado a lo largo del desarrollo de la acción.

Aunque todo lo dicho hasta ahora bastaría para conferir a este film un sabor particularmente insatisfactorio, tampoco se debe de hacer de algo incompleto un producto deleznable. Está claro que no llega a lo esperado, no es una película gozosa, ni interesante, sino que constituye el punto más glacial de la filmografía de Jim Sheridan. La próxima, maestro…

Crítica: Caza a la espía

Cartel“Caza a la espía” nos enseña a Doug Liman luchando por sustraer a su estilo cualquier  insinuación gratuita, una purga cinematográfica con el reclamo de una biografía, y así atado al galeón de sus pulsaciones lucha por ofrecer al espectador una mirada que también es la suya. Nos narra la historia real de Valerie Plame (Naomi Watts), una agente de la CIA cuya identidad fue desvelada por miembros de la Casa Blanca, para desacreditar a su marido, el diplomático Joe Wilson (Sean Penn) que acusaba a la administración Bush de haber manipulado a la Agencia Central de Inteligencia con respecto a la existencia de armas de destrucción masiva en el sistema de Saddam Hussein y que así tuviera sentido la invasión por la fuerza de Irak. Tiempo antes, Valerie fue contratada para dirigir una investigación sobre la existencia de dichas armas en Irak. Su marido también fue arrastrado a la investigación, su trabajo consistía en confirmar una supuesta venta de uranio enriquecido por parte de Nigeria, pero la administración de Bush no toma en cuenta sus conclusiones y muy al contrario utiliza la tergiversación para encabezar el asalto ingrato a Irak. Joe por cuenta propia escribe un editorial en The New York Times explicando su verdad, iniciando una iluminada polémica. Poco después, la categoría de agente secreto de Valerie es revelada por un periodista de alto nivel de Washington. Con su identidad al descubierto y todas sus relaciones de trabajo en peligro, Valerie se ve inducida a una realidad límite, perseguida, blindada y ceñida a unas condiciones irrespirables.

Pese a que “Caza a la Espía” nos hable de una  enorme corrupción, de esa mentira que nos invadió a todos emprendida por Estados Unidos pero seguida por nuestros gobernantes, no tiene la fuerza que yo esperaba, más bien no esperaba, deseaba; sí denuncia aquello tan vil que hicieron unos pocos y que todos estamos pagando, para mí peca de anemia de diálogos  explícitos a partir de la comprensión del contexto histórico y social de aquel momento, pero en todo instante, la ambición realista de Liman queda clara, ya en la primera secuencia viendo que personajes y sucesos están basados en unos hechos reales tan discutidos y sentenciados.

Es ésta una película específica y ajustada, su fisonomía argumental y el nexo de su impulso hacen que la dura mentira tome la correspondida fuerza y la importancia obligada para que el metraje sea de la categoría que es. Nos muestra la trayectoria y maduración de una iniciativa que crece y crece saltando por caminos de obstáculos pisoteados salvajemente a golpe de cañón.

“Caza a la espía” es un ejercicio intenso de política creíble. Naomi Watts hace sin duda un buen trabajo, en esta película se le adivina un apego especial al personaje y así lo transmite para que suene totalmente real, Sean Penn da vida a ese héroe a la deriva, recluso en un circuito de sucesos desde el momento que no confiesa con el dictamen que sus jefes, y lo desarrolla como siempre, desde la tranquilidad de saberse dueño del personaje, pues está fabricado a su medida.

Hay películas que su historia es tan elevada que hace que no establezcas criterios en cuanto a detalles técnicos, ésta es una de ellas. “Caza a la espía” ha reabierto en mí un hueco de memorias desafortunadas, aunque lo que tanto hiere nunca sale del recuerdo. Recomiendo, verla y deseo que la mentira nunca más triunfe cuando de robar vidas y libertades se trate.

Crítica: Conocerás al hombre de tus sueños

CartelLo descrito en la anterior entrada, es la fotografía que ahora evoco, hoy aquí en mi estudio, me rodea, mi otro mundo, una lámpara de luz blanca, estantes llenos de libros, alguna planta colocada estratégicamente, los cuadros, los cuadernos de apuntes, una ventana grande por la que a través de los cristales veo las luces encendidas de esta noche de finales de agosto y principios de septiembre, todo el ambiente que me envuelve: una parte importante para ayudar el estimulo de mi imaginación. Empiezo de nuevo, a partir de las caras sonrientes y de los felices momentos disfrutados.

Critica, análisis, comentario, opinión, todo ello vamos a dedicar a Woody Allen, un director del que todavía no se había hablado en este sitio, y lo hacemos con el motivo de su último estreno: “Conocerás al hombre de tus sueños”, en la que persiste en el cambio de territorio fílmico. Tiene una fenomenal recreación del Londres ideal. El nuevo trabajo de este mordaz director neoyorquino que conoce el valor de la imagen y la palabra: nos regala una nueva carátula de delirios contundentes e instantáneos, dibujada con su sarcasmo habitual y el sello personal que impone a sus trabajos, haciéndonos participar de la muestra de burla colectiva que presenta.

La historia comienza con Alfle (Anthony Hopkins), Elena (Gemma Jones), su hija Sally (Naomi Watts) y el marido de su hija, Roy (Josh Brolin). Alfle y Elena se divorcian y acto seguido se abre el abanico de problemas, de pareja, laborales, de autoestima, relación, económicos; en fin, que Alfle encuentra lo que no quiere, Elena divaga por donde no debe, su yerno camina por calles equivocadas y su hija, la pobre, sortea los problemas de todos ellos además de los suyos. Un relato prácticamente real, que Allen hace jugando con las cuerdas de una narrativa, cuyo agradecido núcleo argumental se centra de forma sugestiva y divertida en las ridículas situaciones que la vida nos depara, es riguroso y preciso, con un guión bien confeccionado, de personajes sólidos y profundos, que caminan por distintos senderos pero que confluyen en el personaje principal que es Alfle, que por tranquilizar su ego masculino rompe el matrimonio y dispara al fracaso la vida aparentemente normal de toda la familia.

Analizando la luz del argumento, (que bordea y trata las diversas temáticas que sus películas engloban) lo importante de “Conocerás al hombre de tus sueños” no es la figura que aflora a la superficie, lo que hay que destacar es el mensaje de filosofía, de humor, de miedos y sin sabores, que Allen, de nuevo fiel a la entrega anual, nos enseña. Es una película de rupturas vista desde el ojo veterano y fantástico del director de “Hannah y sus hermanas”, Allen saca a la luz unas marcadas pautas de comportamiento, pesimistamente reales, de la condición humana

“Conocerás al hombre de tus sueños”, título perfecto, para una película en la que una adivina, tiene la balanza de medir con precisión, pudiendo llegar a vislumbrar lo que a una persona le puede pasar en el futuro y ésta salir adelante con la inteligencia de engañarse a sí misma.

Los matices que acompañan a la resolución, dejan margen a la interpretación, no así, a la especulación, vale la pena analizar cada momento de este cine circular, a veces divertido, otras patético, siempre, con ingeniosos diálogos. Woody Allen, ha sido y seguirá siendo, después de 42 películas, el más ácido, el más divertido, el menos limitado, el más libre.

La factura interpretativa fabulosa.

No me parece su mejor película pero destaca, su mirada metafísica es increíble. La recomiendo.