Crítica: HappyThankYouMorePlease

Cartel“HappyThankYouMorePlease” es la crítica de hoy.  Película de Josh Radnor, al que conocíamos por un trabajo estelar como actor, este joven intérprete ha protagonizado ya una decena de películas y también subió  a los escenarios para  la versión teatral de “El Graduado”, en el papel protagónico, con Kathelen Turner y Alicia Silverstone. En este trabajo asume la responsabilidad de ser el guionista, director y actor, y hace una buena demostración de su cualidad al tocar la comedia romántica.

Sam Wexler (Josh Radnor), un joven aspirante a escritor, tiene un día pésimo: debe acudir a una importante cita con el director de una prestigiosa editorial de Nueva York. La noche pasada ha sido de fiesta y se despierta tarde, ágilmente se viste y sale corriendo hacia la primera parada del metro, dentro del vagón donde se acomoda, ve como los acompañantes de un niño,  Rasheen (Michael Agieri),   se bajan y el pequeño se queda solo. No puede hacer nada, el pequeño no le habla, está completamente perdido y desorientado. Sam decide entonces, llevarlo consigo a la editorial, sale corriendo, pues ahora sí que es tarde. En la editorial le recibe Paul Gertenanian (Richard Jenkins ), este hombre convencerá a Sam de que su libro no tiene ninguna proyección de éxito, deprimido y cabreado sale del edificio, pensando en su mala suerte y en su vida sentimental que no va mucho mejor que su carrera. Pasa de una relación a otra, evitando cualquier tipo de compromiso, piensa que tiene muchas amistades, sobre todo la de Annie (Malin Akerman), su mejor amiga, Melisssa (Marna Kohn), Catherine (Zoe Cazan, No es tan fácil), y  Spenser (Bran Barouh) y gracias a ellos sobrellevará su fracaso literario. Además, hoy no será un día del todo negativo, va a conocer a Mississippi (Kate Mara, 127 Horas), una hermosa camarera,  también cantante. Guapísima.

Como he dicho antes, Josh Radnor se convierte en director y guionista para esta película, moviéndose con convicción en la silla de dirigir, hace su debut sabiendo lo que elige, una película globalizadora, que triunfante demuestra que a pesar de los tiempos que atravesamos el amor está por encima de nosotros.

“HappyThankYouMorePlase” tiene pequeños instantes que forman parte de nuestra conciencia colectiva y que nunca perderemos. Las escenas de vida cotidiana están rodadas de forma muy realista, una segmentación que sirve a modo de insignia, mostrando la destreza del protagonista, atrapado en la realidad mundana de la cómoda vida con  amigos, y lo que le exige, la imaginación y el corazón.

Las amistades que tiene el personaje protagonista proporcionan la visión de un afecto hondo y desenfadado, muy habitual actualmente, en los grupos de chicos de esa edad, pero Radnor también pone de relieve cómo nacen las obsesiones del joven, ya, adulto, 27 -30 años, a partir de querer disfrutar de una profesión remunerada, formar pareja y tener hijos.

Radnor comprende a la perfección el enfoque que tiene que dar a su actuación y resiste la tentación de excederse en sus expresiones, lo cual constituye uno de los ingredientes esenciales de una película en que la principal fuente manifiesta se encuentra en su cotidianidad; el resto del abundante reparto hace un magnífico trabajo de autenticidad absoluta.

“HappyThankYouMorePlase, una concepción del cine poco usual.


Crítica: Déjame entrar – (Let me in)

Cartel

“Déjame entrar (Let me in)”,  la nueva película de Matt Reevest, nos presenta la historia de un niño solitario. Sus padres  en trámites de divorcio y Owen (Kodi Smit-McPhee, La carretera) en el colegio está prácticamente marginado y  maltratado por sus compañeros de clase. Forzado a vivir en un barrio desolado y desértico, sin más compañía que la de su madre, algo cambia en la poco activa vida de Owen cuando conoce a una nueva y misteriosa vecina llamada Abby (Chloe Moretz), que acaba de mudarse al barrio junto a su taciturno padre (Richard Jenkins ). Ocupan la vivienda de debajo, el chico desde su ventana los ve entrar y salir, un día, provoca un encuentro con la niña y éste es el principio de una privada amistad.

“Déjame entrar (Let me in)” es un remake de la película del mismo título dirigida por Tomas Alfredson en el año 2008, adaptación que hizo del libro de John Ajuide Lindguist, producción sueca con la que este director obtuvo una enorme cantidad de premios. Enseguida fue considerada por los entendidos película de culto, así mismo en el público aparece todavía en la memoria de marera inmediata y precisa considerándola muchos espectadores como una de sus películas favoritas. Sabíamos que algún director americano copiaría la idea de inmediato. Ha sido Matt Reevest, que sigue el modelo de referencia en una memoria matemática y temática, pero con brochazos de unas circunstancias más bruscas, descarnadas y directas. El realismo en esta nueva versión se ve más explícito pero no por ello es más asequible. Reevest quiere sentar las bases de la novedad de la presentación haciendo el proyecto más suyo, más personal, pero se pierde por el camino ante un rosario de imágenes inconclusas. Si bien, si no existiera la original no se dejarían ver tanto, pero al comparar la singular y  garantizada de Alfredson con esta transcripción, añoramos el regusto de aquella composición de autoridad, sobriedad y minimalismo: aquel mapa de sentimientos inmerso en los ojos del espectador.

“Déjame entrar – (Let me in)” es el principio de una historia de amor y terror que lleva a los personajes más allá del lirismo adolescente y la ternura romántica, es una narración, un retrato de adolescencia atemorizada, cobarde, impotente en manos de un destino prefraguado y no lejos de las violentas emociones que sufren los enamorados ante la idea de que su amor es imposible, un amor que no tiene otra salida que saltarse las reglas y caminar hacia una especie de innegable anarquismo de por vida, subiéndose a un tren en marcha del que ya nunca se podrán bajar.

Michael Giacchino utilizando una mirada precisa a las escenas más enérgicas, consigue un extraño y fascinante equilibrio visual y sonoro, dándole al momento todo el poder y la fuerza permitida, este enorme director musical logra en cada trabajo dejar en el espectador el buen sabor de boca que permanece hasta el próximo encuentro. En la fotografía es necesario recordar que  Greig Fraser nos deja un trabajo perfecto, en cuanto a los actores, Kodi Smit-Mcphee, recrea con habilidad a este niño de doce años deseoso de cariño y ternura, Chloe Moretz le da un soplo de hechizo a un personaje tan delicado y a la vez tan dinámico, todos los demás actores se adaptan a las exigencias del director.

Como punto final, recapitulando el hilo con la dirección y guion, este remake no es la película aquélla traída a la actualidad, ésta que hoy nos ocupa, está regida por otras estampas que funcionan de acuerdo con los criterios que su director Matt Reevest ha estipulado.

Yo me quedo con la obra de Afredson.

Os dejo también el trailer de la película original.

Crítica: Come, reza, ama

Cartel“Come, reza, ama” nos presenta una historia real, la de Elizabeth Gilbert,  escritora estadounidense nacida en Waterbury (Connecticut) en el año 1969. Está dirigida por Ryan Murphy, con guión propio y la colaboración Jennifer Salt y describe con acierto el ambiente en el que se desenvuelve la prosista a  través de sus  viajes.

Liz Gilbert (Julia Roberts) gozaba de una buena posición social, un marido atractivo y  muy enamorado, tenía éxito con sus ensayos, buen trabajo en una revista, pero se encontraba encerrada en una cárcel, aunque esa prisión fuese su casa. Las noches las pasaba llorando, no sabía realmente que cosa desencadenó este estado de confusión que la tenía postrada ante el miedo a los cambios que realmente deseaba en su vida. Ante la disyuntiva de qué camino seguir, Gilbert sale de su acomodada vida y lo expone todo, emprende un loco viaje por Italia, la India y Bali, un recorrido que se convierte en el apoyo para la reconciliación con su propio yo.

Con un guión bastante fiel a las memorias de la escritora, vemos el influjo decisivo que obtuvo, como ya lo vimos a través de su crónica anual que plasmaba en cada escrito. Allí, recogía su exploración espiritual y personal gracias a la realización de los viajes. Aquí, en la película, no se ocultan las raíces religiosas de Liz, casi se podía decir que ello es parte importante del metraje, su fe en los distintos dioses en los que necesita creer.

Película hermosa en sus bellos y coloridos paisajes que juegan un papel relevante en la trama, “Come, reza, ama” se beneficia de un buen trabajo actoral, Julia Roberts hace un magnífico papel, se torna totalmente  dueña del personaje; Billy Crudup, fenomenal, como Steven, el marido; Richard Jenkins , Richard, excelente, un hombre que Liz conoce en plena meditación; y, Javier Bardem, nuestro querido actor , hace el papel de Felipe, un joven, bueno no tan joven, al que Liz conoce, cuando la atropella con su coche, todos los actores acertadamente elegidos. Recordar la música que subraya atinadamente cada localización, dándole a las imágenes un toque de belleza exótica muy agradable.

Me ha gustado esta película,( ¿seré la única?), “Come reza ama” está bien realizada y bien narrada, resalta bastante la figura de la mujer y lo hace de forma sutil, lejos de radicalismos feministas, me he sentido bien cuando ha terminado, desde aquí deseo a Liz que siga disfrutando de la vida y alimentando su buena escritura.

Aprenda cada cual a andar por el camino que más le interesa. Proverbio