Crítica: Malavita

Cartel de Malavita“Malavita” es la adaptación del libro ‘Badfellas’, de Tonino Benacquista, con dirección de Luc Besson escritor, director de cine y guionista francés al que recordamos por películas como “El Profesional (León)”, de 1994, y “El quinto elemento”, de 1997, entre otras. El polifacético cineasta nos presenta en esta ocasión una comedia negra.

“Malavita” recrea la historia de una familia mafiosa americana que decide huir y trasladarse a la región francesa de Normandia. Escapan bajo un programa de protección de testigos del FBI acompañados por un agente. Aunque hacen lo posible para adaptarse a su nuevo estilo de vida, enseguida se verán obligados a utilizar los viejos métodos para solucionar los problemas que les proporcionan su nuevo domicilio, el instituto y el entorno.

 Luc Besson ha demostrado ser un cineasta bastante versátil dejando de una manera clara su huella en el cine y siempre con la marca del país donde nació.

Los primeros minutos de esta irregular pero excitante comedia negra son lo que se puede considerar la rúbrica de un pintor en un cuadro que le han encargado pero en el que quiere dejar su sello. A medida que van pasando los minutos va aumentando la entrega del espectador gracias a una humorística y concienzuda puesta en escena que lidera holgadamente el amplio repertorio de acción de esta película, el verdadero secreto de superación en la nueva obra de Besson. “Malavita” en ningún momento pretende imitar el espíritu único del cine de gánster, se restringe a recrearlo con toques de gracia gruesa. Podría destacar el particular roce humorístico, más que en los diálogos, en los fotogramas. La idea es dar una vuelta de tuerca a las películas sobre la mafia y la violencia extrema.

El director francés vuelve a demostrarnos que sabe hacer cine con mérito doble, pues también firma el guión junto a Michael Caleo,  un texto frágil pero divertido que en ocasiones resulta legítimo. Es difícil calificar el género de esta película, con momentos de comedia negra, drama y acción.

Imagen de MalavitaA lo largo de “Malavita” vemos pasar ante nuestros ojos un gran reparto encabezado por Robert De Niro, esta vez nos da una actuación más convincente, ya lo echábamos de menos. Los personajes bien retratados en la historia componen un conjunto de individuos cargados de personalidades violentas, llevados hasta la línea que separa la cordura de la locura y la bondad de la maldad. Michelle Pfeiffer, John D´leo, Tommy Lee Jones, Dianna Agron, Domenick Lombardozzi, Vincent Pastore, todos imprescindibles para el resultado de la película. La música de excelentes notas la puso Evgueni Galperine, y Sacha Galperine y una muy buena fotografía fue obra de Thierry Arbogast.

En definitiva, “Malavita” es una película que distrae sin sorprender, que entretiene pero no estimula, una producción acertada desde los parámetros comerciales alejando a su director de su postulado autoral. Una película para los que creen en el cine, en que las ideas y los sentimientos se desarrollan a prueba de balas y para quienes les apetezca pasar una tarde de invierno entretenida entre risas, sin desdoblar reflexiones.

Sarcástica, básica, muy divertida.

Crítica: Linconl

lincoln

Tan esperada como ponderada, Steven Spielberg en la pantalla. Los ojos de la experiencia miran de nuevo a través de su objetivo. La cámara hace la radiografía de la victoria más importante en el parlamento de un presidente de los Estados Unidos. Crítica de la película “Linconl”.

Mediante el guión de Tony Kushner, basado en la novela de Doris Keams, se nos presenta la Norteamérica de 1865. Un país encajado en una guerra. Abraham Lincoln (Daniel Day-Lewis) como presidente quiere que finalice la conflicto, quiere reunificar su nación y abolir la esclavitud ,propone el establecimiento de una rectificación en la constitución que la prohíba: la decimotercera enmienda, el problema es que si la paz llega antes de que se consiga la enmienda, sus contrarios podrán rechazarla, tanto es así que Linconl se sumerge en una carrera de sobornos y engaños para conseguir los votos necesarios y se enfrenta a la mayor crisis de su vida política.

La película se abre con soldados por los suelos sumidos en el fango y pisoteados por otros soldados exaltados, tras esta muestra ligera de los rigores de la guerra y unos axiomáticos diálogos entre el personaje principal y dos jóvenes soldados en un contexto conciso, nos muestra el conjunto de los distintos grupos políticos discutiendo por la decimotercera enmienda al tiempo que en imágenes paralelas vemos a Linconl en una fría relación familiar, distante, con la mirada perdida, apuntando alguna que otra frase lapidaria, y mandando mensajes estratégicos. Para ganar hay que tener agallas y este presidente además de eso tenía una enorme astucia y personalidad.

lincoln 2Spielberg crea su personaje con calidad, bien determinado y con la historia de Estados Unidos en el bolsillo pero con una imagen muy descafeinada en la pantalla, asistimos a la evolución del metraje condicionados por las circunstancias, la originalidad puede estribar en su estilización, puesto que por lo demás “Linconl” se convierte en una exposición rutinaria de elementos típicos de este tipo de películas, vemos pasar el desarrollo sin recibir explicaciones del verdadero porqué de la guerra ni el porqué de la enmienda, pasando más de dos horas en la retransmisión de cómo se consiguió la victoria de la enmienda. En cuanto a la parte técnica todo está bien calculado, narrado de forma convencional y pausada, el montaje es ajustado, buena ambientación y una buena utilización del color, quizás los tonos proporcionan un resultado algo sombrío.

Linconl” disfruta de un reparto óptimo donde Daniel Day-Lewis brilla con luz propia y el conjunto Sally Field, David Strathairn, Joseph Gordon Levitt, Michael Stuhlbarg, James Spader, Hal Holbrook, Tommy Lee Jones, John Hawkes, Jakie Earle Haley, Bruce McGill y muchos actores más salen victoriosos en sus representaciones.

Pues bien, las condiciones históricas están dadas, la película quiere funcionar como un documento biográfico creíble y cercano al público, si lo consigue está en el veredicto de los espectadores. A mí me parece que no es una narración mojigata pero tampoco se la puede considerar como un desafío cinematográfico, estamos hablando del personaje mas reverenciado en la historia de Estados Unidos y del director de “La lista de Schindler”, (si queréis escuchar una entrevista de Spielberg sobre la película, podéis encontrarla aquí).

Hay una cosa evidente, puede gustar o no, pero la esencia de lo que narra seguro que logra que se alce con un gran manojo de estatuillas en los próximos premios Oscar.

Crítica: The Company Men

CartelCon absorbentes interpretaciones se desarrolla “The Company Men”, película en el ojo de la crítica de hoy, dirigida por el debutante John Wells, un desconocido director de cine en la gran pantalla, aunque popular por sus series de televisión.

En esta su opera prima presenta a Maggie (Rosemarie de Witt) y Bobby Walker (Ben Affleck, The Town Ciudad de ladrones, Que les pasa a los hombres). Son matrimonio y está viviendo el sueño americano: tienen un gran trabajo, una familia estupenda, una espectacular mansión y todo lo necesario para permitirse una gran serie de lujos, lo que adoran, sobre todo Bobby, es su coche lujosísimo y sus partidas al golf. Sin embargo, cuando la compañía para la que trabaja decide reducir plantilla, tanto él como sus compañeros Phil Woodward (Chris Cooper, Recuérdame) y Gene McClary (Tommy Lee Jones, En el centro de la tormenta), se quedan en el paro. Desde ese momento, los tres tendrán que replantearse sus vidas y sus funciones como maridos y padres. Jack Dolan (Kevin Costner, La otra hija) hermano de Maggie, les dará un apoyo, pero les esperan etapas de malestar por la subsistencia, se comprende que aunque ganan muchísimo dinero no han ahorrado nada para esta eventualidad.

Seguramente no exista una práctica más triste y complicada para el ser humano que estar en el paro por mucho tiempo y necesitar un puesto de trabajo urgentemente. Sin embargo, el universo del cine en general no se ha ocupado de esta contrariedad con la asiduidad que merece. Son muchos millones de personas en nuestro país en esa situación, España y una gran parte del mundo está pasando ahora mismo por una crisis financiera como nunca. Esta crisis capitalista, como todas, trae consigo las consecuencias de siempre para las víctimas de siempre, empresas que cierran o reducen plantilla y con ello la reacción en cadena que hace años llevamos padeciendo, personas que pierden la confianza en sí mismos y que no recuperan la autoestima porque verdaderamente son las víctimas humanas del momento.

En esta película John Wells parte de una base común a la de cualquier película de crítica social, y elabora un esquema poco usual dentro del cine americano, inspirado en la popularidad que el tema tiene en estos momentos. “The Company Men” tiene un buen argumento donde poder mostrar subliminalmente los entresijos de la conciencia que corresponde a cualquier nivel de compromiso político, bien trabajada hubiese sido una película de didáctica y etología, pero Wells no toca la raíz de las políticas de estado que son las que han llevado la miseria a los trabajadores, se columpia escribiendo un guion inclinado hacia el lado del alto nivel de los superejecutivos. Las diferencias deImagen de la película
estos codiciosos empleados de sueldos descomunales, con los, digamos, trabajadores normales, son abismales, con lo cual no encuentras paralelismo, no te identificas con los personajes, y me molesta mucho. El espectador medio se identifica más con películas como “Tocando al viento”, “Los lunes al sol” o la inolvidable “Full monty” pero gracias a los grandes actores que forman el conjunto de la representación, sacan adelante “The Company Men”, un film que podía haber sido el punto de referencia del nuevo cine norteamericano.

Tiene John Wells la extravagancia de la perfección cincelada y, como siempre pasa en este tipo de películas aparentes, en “The Company Men” se adorna todo. Y llega el final, propio de cualquier otra película americana.

En fin, con todo lo dicho, “The Company Men” es una película que se deja ver.

Crítica: En el centro de la tormenta

cartelEmpezamos la crítica de “En el centro de la tormenta” pensando en el cine negro, pero suspendidos en una ligera fragancia a telefilm; en esta película que llega a nuestros cines con un retraso considerable, se percibe apenas, la pericia cinematográfica de Bertrand Tavernier, y mucho menos su cine crítico de la sociedad francesa contemporánea, como sí ocurre en muchas otras magníficas obras suyas. Soy una fiel seguidora de este director. A Bertrand Tavernier le descubrí hace muchos años, en  una enorme película que protagonizaban Romy Shneider y Harvey Keytel, su título, La muerte en directo, me pareció tan aguda y tan rompedora que seguí Las huellas al cineasta… y vinieron nuevos trabajos: Nuestros días felices, 1990; L.627, 1992; La carnaza, 1995; Hoy empieza todo, 1999; y, tantas otras, nunca me decepcionaron. Ésta que hoy nos ocupa es la primera que hace en Estados Unidos y la primera que no me hace admirar y disfrutar con la fascinación a la que me tiene acostumbrada.

Bertrand Tavernier en el argumento y la trama de “En el centro de la tormenta” nos presenta a Bootsie (Mary Steenburgen), un ama de casa aparentemente feliz, casada con  Dave Robicheaux (Tommy Lee Jones The Company Men), un detective de Nueva Orleans. Actualmente están instalados en el estado de Louisiana y él  anda tras la pista de un asesino en serie responsable de la muerte de chicas jóvenes en Nueva Iberia, en el brutal asesinato de la última víctima, Robicheaux se acerca a la escena del crimen, coincidiendo un momento con un actor de cine de Hollywood, Elrod T. Sykes, (Peter Sarsgaard) que casualmente se encuentra rodando en el lugar de los hechos. Este hombre bebe hasta perder la razón por eso al detective le cuesta trabajo creerle cuando Elrod le confiesa que ha visto, lo que pueden ser, restos de un hombre, entre la maleza a orillas de un pantano cercano. Da la casualidad de que este descubrimiento trae a la memoria del detective intensas evocaciones de un sumario antiguo y Robicheaux empieza a sospechar que los dos casos están indiscutible interconectados. En ese lugar viven dos tipos que a nuestro detective no le gustan nada, Julie Baldoni (John Goodman) y Twinky Lemoyne (Ned Beatty) pero tendrá que lidiar con ellos.

A pesar de estar dirigida por Tavernier, basada en el libro “In the electric Mist with confedérate Dead”, de James Lee Burke no está a la altura (se dice también que es secuela de otra película del año 1995 que protagonizó Alec Baldwin, dirigida por Phil Joanou, cuyo título es Prisioneros del cielo, a mí me parece que puede ser más una continuación,  pues, hace años que vi aquélla, y recuerdo, que lo que ocurre , es anterior a lo que nos muestran “En el centro de la tormenta”). La película que nos ocupa es una película de autor sólo en sus toques genuinos, de lo que de verdad podemos tildar a la última película de Bertrand Tavenier, es de americanizar su estilo, manipulando narrativas que interfieren en su credibilidad como director exclusivo.

Este largo, contiene en efecto una historia creíble, lo que esperamos de un cineasta que gravita en las ideas del cine social y en los extremos de culturas contrapuestas. Las magníficas localizaciones verdes acuosas hacen que la pantalla dé sensación de humedad, esa plétora calma, la serenidad de su ritmo narrativo, las imágenes del pantano que inmejorablemente hacen que casi se pueda oler el fuerte olor a cieno de su fondo, la fotografía, o sea todo su continente perfecto, pero el contenido que envuelve la historia, las peculiares estructuras que maneja, suponen un reto forzado, simplemente por la indisciplinada fusión de la narración, el problema no está en la trama, ni en el fondo de la historia, ni en los actores, ni en casi las dos horas de su recorrido, sino en lo enormemente imprecisa que puede llegar a ser cuando ves que se va perdiendo lo interesante e inquietante, por la forma en que el director utiliza los lazos para unir todos los campos abiertos, pero lo dispuesto, hecho está, claro que lo que se ha hecho no es quizás, lo que pudiera haber sido.

Después de ser una coproducción franco-americana, en América no se ha estrenado en cines directamente pasó al DVD.

Me da mucha rabia, pero no la recomiendo. Es éste un relato de Bertrand Tavernier sin ningún atisbo de su impronta personal.