Crítica: El Juez

El juezTodo intento por encontrar en esta obra de David Dobkin, una historia original, un colchón emocional fuerte o una reflexión más o menos contundente sobre el tema de las desavenencias familiares  es un esfuerzo vacío.  El director de “De boda en boda (Los cazanovias)” de 2005  y “El cambiazo” de 2011, especialista en la más pura comedia americana, nos presenta ahora su nuevo trabajo. Crítica de la película “El Juez”.

La trama trata sobre Hank Palmer (Robert Downey Jr.), un importante abogado que regresa a su hogar tras la muerte de su madre. Se entera entonces de que su padre (Robert Duvall), que es el juez del pueblo y de quien está distanciado, es sospechoso de haber cometido un crimen. Su decisión de investigar el caso lo lleva poco a poco a restablecer con sus dos hermanos una relación que estaba rota. Estas peculiares relaciones no resultan fáciles para ninguno de los cuatro protagonistas, porque a pesar de todo, los sentimientos no se pueden contener.

A lo largo de sus más de dos horas asistimos a un esquema de miradas, silencios y comportamientos  provocados por un sinfín de sentimientos encontrados que no tendrán una salida fácil. “El juez” es una película preñada de personajes que sombrean la verdad para engañarse a sí mismos.

En general David Dobkin realiza una película sin grandes pretensiones. Con  momentos emotivos, que decrecen a ratos y que son compensados con algunas escenas elegantes. Un drama sobre relaciones peculiares que no obstante resulta un poco desacertado a la hora de mostrar la historia y el enfoque de algunos personajes,  eso hace que todo resulte un tanto desnudo. En conclusión, es una cinta con momentos de ternura, otros que no lo son tanto y con alguna falta de audacia y exigencia.

Imagen de El JuezA destacar, aparte del buen reparto, la fotografía, casi toda ella en colores fríos pero punteada de cuando en cuando por tonos más cálidos. También el buen gusto de  la banda sonora, minimalista pero muy elegante y por encima de todo y sin dudarlo, lo más espectacular de la película es la actuación de los protagonistas y la química que se crea entre ellos desde el primer momento. Robert Duvall, en un papel nada fácil y que  ha bordado desde el primer momento, con una interpretación sencilla y correcta, sin dotarla de malicia, ni manía exagerada. Por otro lado, Robert Downey Jr. consigue encarnar a este abogado enmarañado que se gana la simpatía del espectador en todo momento. Y junto a ellos, el resto del reparto que son el pilar fundamental para que este producto salga adelante: Vera Farmiga, Billy Bob Thornton, Vincent D’Onofrio, Dax Shepard, Leighton Meester, Melissa Leo, David Krumholtz, Balthazar Getty, Sarah Lancaster, Ian Nelson, Ken Howard y Grace Zabriskie, entre otros.

He de decir que a medida que avanza la película se va sintiendo más esa situación límite, hasta llegar a un final que, aunque imaginable, es enriquecedor. Creo que treinta minutos menos de metraje y algo más de inspiración le hubiesen hecho que no fuese “El Juez” un ejercicio de prospección voluntariamente superficial.

Crítica: Código fuente

CartelAntes de iniciar la crítica de «Código fuente», quiero hablar de su director, Duncan Jones,  un joven director de cine nacido en Inglaterra en 1971. En 2002, dejando atrás su carrera de filosofía y recién terminados sus estudios en la London Film School, se lanza y realiza el magnífico cortometraje “Whistler” con Charlie Hicks, donde ensambla su trazo por la ciencia ficción, recreando atinadamente a un atípico padre de familia. A continuación, comenzó a trabajar en su siguiente película “Moon”, en la que Sam Rockwell realiza un magnífico papel, metiéndose en la piel de un astronauta aislado en una excavación minera de la Luna; esta película fue recibida con sorpresa por el público, aplaudida por la crítica y muy reconocida en los festivales en los que se exhibió, de los que posee gran número de premios. Animado por la buena acogida de sus anteriores trabajos y ansioso por responder a las exigencias de su público, nos presenta su nueva obra “Código fuente” y, en ella, el dilema de un hombre que adquiere un tremendo compromiso, con implicaciones que van más allá de lo imaginado y a través de lo intemporal.

El capitán Colter Stevens (Jake Gyllenhaal) es un soldado que sin saberlo ni comprenderlo, forma parte de un programa experimental del gobierno para investigar un atentado terrorista; cierto día, despierta en el cuerpo de un viajero del tiempo cuya misión es vivir una y otra vez el atentado hasta que consiga averiguar quién es el culpable. Conduce el proyecto la oficial de comunicaciones Colleen Goodwin (Vera Farmiga) que controlará a Steven en sus idas y venidas. En una de esas incursiones en el tren conoce a Derek Frost (Michelle Monaghan) con la que se simpatiza irremediablemente y con la que recorrerá este universo fantástico.

Jake Gyllenhaal da vida al personaje principal, ese chico que se alistó y marchó a la guerra de Afganistán, pero que no sabe cómo está ahí, pasando por estas distintas etapas emocionales y las diferentes situaciones peculiares. Justo ahí es cuando el contexto condiciona al personaje, para ir despegando vías probables y lograr más allá de lo exigido, Gyllenhaal lleva a cabo una de sus mejores actuaciones hasta el momento.

Jones, dirigiendo “Código fuente”, muestra un buen equilibrio y una excelente forma de aprovechar las ocasiones para dar un frenético movimiento a la acción. El tema está lejos de ser innovador pero, “Código fuente”, posee un serio guion, su forma de narrarlo y plasmarlo cobra, en las manos de Duncan Jones, numerosos matices totalmente inauditos, además de los acertados giros y variantes que mantienen la intriga y la sorpresa. Esta película hace que te encajes bruscamente en las teorías del tiempo y el espacio. La segunda realización de Duncan Jones contiene detalles admirables para mantenernos pegados al asiento, aunque no puede negarse que su feudo también tiene detalles negativos como la repetitividad, redundando casi en lo mismo cada pocos minutos, quizás sea demasiado el tiempo en el que estamos metidos en su bucle temporal.

El mismo ímpetu que da buen criterio a este largo no permite llevar a mejores cuotas una película en que la resolución se disfraza de pobreza, adornada con repiqueteo de acordes novelescos, dándole un toque romántico e innecesario y dejándose indudablemente algunos filos sin hilvanar.

“Código fuente” es una película muy recomendable para los aficionados a la ciencia ficción. El film es una aceptable propuesta y tiene un buen planteamiento para espectadores amantes del género. Yo he sacado de ella, el descontento inexorable con el terrorismo y la cara amable del ser humano.

Una curiosidad, el director de esta película es hijo de David Bowie.