Distrito 9

 

 

Tras pasar algunos años trabajando los efectos especiales, Neill Blomkamp celebra su debut como director, producido y guiado por Peter Jackson. Este joven de 29 años nos gana con su ópera prima contándonos una historia de ciencia-ficción cargada de realidad.

El largo arranca en Sudáfrica, en la ciudad de Johannesburgo, donde aterriza por error una nave alienígena. Las autoridades confinan a estos visitantes a vivir provisionalmente en una parte de la ciudad, una especie de campo de concentración o barrio chabolista… Pero allí acaban pasando veinte años y ahora son “molestos”, la solución es desalojarlos y llevarlos a las afueras de la ciudad. Aquí es donde da comienzo la película.

La acción se desarrolla como en un documental pero a medida que avanza va cambiando a la configuración narrativa convencional, mientras el espectador no es capaz de apreciar cómo pasa de un fino sentido del humor al crudo drama de manera magistral.

No podemos dejar de admitir que constituye una gran sorpresa dentro del género, película de ciencia ficción, de trama muy aguda y verosímil, con  muchas escenas que te atrapan desde lo estético y donde los efectos especiales tienen muchas alternativas llamativas y nada habituales.

La fotografía es buena, así como la presentación óptica del ambiente fotográfico. La banda sonora utiliza tonalidades de matices emocionales en las escenas duras y consigue estremecerte en la butaca.

Con todo, “Distrito 9”, es una película explosiva y altamente sobrecogedora e impactante. Una historia humana, en la que cada individuo, cada espectador, tiene en su mente el apartheid, la discriminación como forma de violencia pasiva.

Este interesante relato cinematográfico nos muestra a través de una crítica mordaz lo que envuelve el abuso de poder, la marginación, el racismo, la corrupción, el choque de culturas, la inmigración en masa y los guetos. Nos sumerge en las funestas consecuencias del rencor y de las decisiones  que el ser humano debe tomar en situaciones extremas.

“Distrito 9” es una película grande, con un protagonista que aunque desconocido se hace grande, con un gran director, apoyado por un gran productor, que nos muestran una gran denuncia social.

Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia.