Crítica: Cruce de caminos

cruce de caminosDerek Cianfrance es un joven director de cine independiente de Estados Unidos, un hombre ligado al mundo del cine desde muy joven a través de sus guiones o detrás de las cámaras, pasó gran parte de su juventud estudiando con cineastas como Stan Brakhage y Phil Solomon. A los 23 años escribió, y dirigió su primer largometraje. Su segundo largometraje: “Blue Valentine” , protagonizada por Ryan Gosling y Michelle Williams le aportó enormes satisfacciones, estuvo presente en gran cantidad de festivales y concurrió en 2010 con Williams, nominada a mejor actriz a los famosos premios Oscar. En 2013 nos trae a las pantallas, una nueva aventura, la historia acelerada de un motorista intrépido. Crítica de la película “Cruce de caminos”.

Cianfrance en esta ocasión dirige una película larga, donde Luke (Ryan Gosling), es un motorista que se gana la vida en un circo. Un día vuelve a un pueblo donde había actuado el año anterior y tiene un encuentro con un amor pasado, Romina (Eva Mendes). Descubre que la chica quedó embarazada en su último encuentro y recientemente ha tenido un hijo. Jason, cautivado por el bebé, decide dejar su trabajo en el circo y dedicarse a su familia trabajando como mecánico. Surge una relación muy especial donde la manera de mirar la felicidad de cada uno se convierte en un elemento crucial. Pero Luke es un hombre con ambición y juega con la muerte y la ilusión, con el sueño y el amor.

La verdad es que desde la perspectiva de espectador que mira y busca emociones, esta película tiene formas ásperas que en muchos momentos adquieren señales cercanas. La imposible construcción de la cotidianeidad es para mí de una reiteración acertadísima, casi diría autocomplaciente.

Imagen de Cruce de caminosTal vez Derek Cianfrance profundiza lo justo en la personalidad del personaje principal en el que vuelca su mirada en la primera de las tres partes que componen “Cruce de caminos”, Luke es pura contradicción y es quien da sujeción para que el andamiaje se alimente. Más allá del análisis puntual de la construcción de las escenas que son extraordinarias y sus buenísimos planos-contraplanos , “Cruce de caminos“ es una película independiente, con tres protagonistas muy especiales. En el marco de lo que sería una película dramática sin más, esta película se desmarca por la singularidad. Tal vez también el guión se deja llevar algo por algunas situaciones típicas del género, pero todo ello se ve afortunadamente superado. Los tres actores principales crean un mundo en el que se mueven y en el que el espectador entra y se encuentra bien. Una historia que gana muchos enteros, repito, por el encanto que destilan los tres actores. Inmejorables.

Junto a Ryan Gosling y Eva Mendes, Bradley Cooper, Dane DeHaan, Emory Cohen, Ray Liotta, Rose Byrne, Ben Mendelsohn, Bruce Greenwood yMahershala Ali, que hacen una excelente interpretación de sus personajes

El guión de “Cruce de caminos” está realizado por Derek Cianfrance, Ben Coccio y Darius Marder . En 2011, cuando empezaba el verano, comenzó el rodaje en el estado de Nueva York. La música de Mike Patton, muy apropiada, y la fotografía de Sean Bobbitt, correcta.

Una película que explora los límites del desesperado impulso que lleva al hombre a ser lo que supone el mundo que debes ser.

Crítica: El último Elvis

Cartel de El último Elvis“El ultimo Elvis”, película de nacionalidad argentina, escrita y dirigida por Armando Bo, se adentra en los sentimientos. Una película en la que veremos hasta dónde sería capaz de llegar un hombre para salvar sobre lo que se cimenta su vida: sus ideales, sus sueños.
Nicolás Giacobone es Carlos Gutiérrez, «Elvis», un cantante separado que vive en un olvidado barrio de Buenos Aires y que tiene una pequeña hija llamada Lisa Marie (Margarita López), con la que se encuentra en pocas ocasiones. Siempre vivió a su aire como si fuese la reencarnación de Elvis Presley, negándose a aceptar su realidad. Pero está a punto de alcanzar la edad que su ídolo tenía al morir y su futuro se muestra vacío. Una situación inesperada lo obliga a hacerse cargo de su hija. En esos días, Carlos logra conocerse como padre y Lisa Marie aprende a aceptarlo tal cual es. A partir de ahí, Carlos se encontrará frente a una encrucijada.

El cine de autor, “cine humilde”, últimamente me está deparando incontables alegrías. Esa pureza, ese lenguaje visual tan extremo, tan desnudo, ese filo punzante que tiene, es para mí algo adictivo y valioso. En esta ocasión le ha tocado a Armando Bo, el escritor del guion de la película “Biutiful”, de Alejandro González Iñárritu que protagonizó nuestro querido actor Javier Bardem en 2010. El joven director de cine se estrena en la dirección con 34 años y acabará de encontrar su sitio a tenor de lo visto en esta obra. Él continuará facturando cine pero este inicio siempre lo recordaremos. Nicolás Giacobone, su actor principal, también hace su primera incursión en la gran pantalla protagonizando este film sobre imitadores, música y traumas, con un carisma entrañable e ingenuo dando vida a miedos, temor, sufrimiento, remordimientos, valentía, tristeza, impotencia y alegría. El debutante actor se mete en la piel de Elvis como metido está en la piel de Carlos el arquitecto que imita al cantante, sin duda inmejorable su desarrollo del personaje complejo, ese hombre robusto y poco agraciado. Un buen inicio para su carrera.
“El último Elvis” es la historia de una vida, como tantas, menos llena de aciertos que de equivocaciones, más escasa en júbilos que en tristezas, pero sin demasiadas espinas que hagan provocar el llanto.

Con un estilo visual y musical más que armonioso, Armando Bo firma esta película que a duras penas sorprende pero que no decepciona en absoluto. Puede que la historia ya nos la sepamos de memoria, que nos resulte familiar, pero hay en ella un subrayado de sutil emotividad, un tono dramático e intenso. Al director se le percibe siempre manejándose en una postura sobria Imagen de El último Elvisy contenida para intentar abordar cada escena de la forma más honesta, en cada minuto la intriga que se mueve sobre una vida desordenada es mayor gracias a la magistral mezcla de sentimientos que fluyen y ahí radica la fuerza de este film, su argumento generoso y lo que este provoca. La banda sonora de Sebastián Escofet cuenta, con suave cadencia, una historia soledades que puede ser reconstruida en nuestra imaginación a partir de las mínimas piezas del puzzle que el director nos entrega.

Palabras del director en una reciente entrevista: “Imbuido de cine desde pequeño, siempre pensaba en qué tema escogería para mi primera película. La temática sobre la falta de personalidad, la negación, el querer ser otro siempre me atrapó. También el tema de la fama: cómo la gente endiosa a otros. Mi familia era relativamente famosa, no grandes estrellas pero uno ve cómo se acerca la gente en la calle y eso siempre me sorprendió. Todos estos temas los puse en la película.”