Crítica: Blitz

CartelKen Bruen, desde el año 2000 al 2007, escribió siete historias de una saga novelesca dedicada a un detective sargento de la policía inglesa: Tom Brant. La número cuatro ha servido a Nathan Parker para sacar el guion de esta película de Elliott Lester, “Blitz”, título original también del libro, y de la que hoy hacemos esta crítica.

Blitz es un asesino en serie de Londres que está matando a agentes de la policía. El inspector jefe James Roberts (Mark Rylance) y el detective sargento Brant (Jason Statham), un riguroso e intolerante policía, se encargarán de detener al asesino. Al parecer, Blitz ejecuta los crímenes para convertirse en una estrella de la prensa sensasionlista, pues cuanto más mata más famoso se hace. El detective está obsesionado con toda la trayectoria del psicópata y no descansará hasta descubrirle.

El comienzo de la película es inesperadamente violento, desde mi punto de vista decididamente, “Blitz” no es una película de investigación e intriga imperiosa, solamente vemos fraguarse la historia en el momento que lo puntual está ya delante de nosotros, además se sirve de cierta frialdad narrativa, un exceso de violencia en el personaje principal y demasiados gestos exagerados del protagonista Jason Statham. Esta obra, pues, tiene muchos puntos que pueden hacer perder progresivamente el interés por ella, ya no sólo los citados sino algún que otro momento donde aparte de las ficciones que puedan estar introducidas en la trama, observamos ciertos perfiles de contenido personal que no son elementos importantes a la hora de demonizar al malvado asesino. Así pues, Elliott Lester, con distintos inapropiados signos, pretende dar un enfoque a su segunda película queriendo hacer de “Blitz” algo a cada instante que avanza más singular, pero lo que consigue es un producto deslucido, y si a todo ello le sumamos la más que previsible resolución de esta narración cinematográfica, los resultados son: una película más que prescindible.

En cuanto a los personajes que se retratan en la historia, es justo decir que alguno puede caerte bien y que su historia ayuda a complementar la de los demás, pero la verdad, para mí, esta película se resiste a un análisis serio. En general, podría decirse que me recuerda a otras tantas. El protagonista, Jason Statham, es un actor al que sigo con admiración y aquí en “Blitz” creo que se extralimita y defrauda, omitiendo detalles distintos que definan a este nuevo personaje, a la vez que sorprende al espectador, le percibo igual, igual que en “The Mechanic”. Creo que la dirección de actores también hace aguas… parte del reparto también Aidan Gillen, Lawe Ashton, David Morrissey, Richard Riddell.

Tiene “Blitz” una buena fotografía de Rob Hardy que reconstruye cada escena y cada atmósfera utilizando su habilidad, con resultados gratamente conseguidos.

Entiendo que pueda gustar a los amantes de la acción… o de “cierta” intriga… O a alguien que tenga un mal día y necesite entretenerse de forma imperiosa.

Yo me inclino a pensar que la próxima película de Elliott Lester será mucho más trabada e imaginativa, dicen que a la tercera…


Crítica: Hanna

CartelHoy lunes realizamos la crítica de “Hanna”. Después de que en “Orgullo y prejuicio” y “Expiación” sacara su lado más romántico, y que con el prisma del “Solista” pudiéramos concebir taxativamente los encuentros contiguos del signo social en el cine de Joe Wright, el director de nuevo se pronuncia transformador con su nueva película “Hanna”, abordando cuestiones y meditando con las políticas.

Hanna (Saoirse Ronan) es una adolescente de quince años, con la potencia, el aguante y la inteligencia de un soldado curtido, posee habilidades avanzadas en la lucha, todo gracias a su padre, Erik (Eric Bana), un retirado agente de la CIA. Viven solos en la zona más cruda y agreste de Finlandia. Hanna coexiste de manera distinta a la de otras chicas de su edad y ha sido entrenada y educada por su progenitor para ser una perfecta asesina, cuando más perfeccionada se encuentra, su padre la envía a una misión por la que tendrá que cruzar medio mundo, siempre huyendo de los agentes que van tras ella, enviados por una agente dueña de inquietantes secretos Marissa (Cate Blanchett) que está loca por capturar a la muchacha. Persiguiendo su difícil objetivo, la chica tendrá que enfrentarse a algunas revelaciones sobre su vida y a preguntas insospechadas sobre su existencia…

“Hanna” es un thriller de acción radical con un toque especial, comienza gélidamente en su acción, y poco a poco incuba regateos de inflexión que pueden llegar a perderte, en este sentido, resulta difícil poner balizas sobre algunas ondas del entramado. Joe Wright dibuja otras preocupaciones concéntricas, no menos inquietas y en torno a ellas prima el sentido de la observación y la exploración que, si bien no es nuevo en el cine, llama la atención por el modo utilizado por este director, concentrando gestos y ficciones en cada plano. En una misión depuradora y rotunda, en su afán de cambio llega incluso a peinar sentimientos, tratando de dar con los personajes justos para determinados papeles anecdóticos. Joe Wright alterna los pasajes violentos con una comedia en la línea de entes alienígenos y un trasfondo permanente de retorcida fábula, su música y gestión te harán entrar en el juego de un fascinante pero completo caos, que bajo su  dirección es suficientemente firme y enérgico como para dotar de crudeza e ingenuidad a una historia delirante.

Joe Wright con “Hanna” enarbola un realismo intachable, combinando géneros y removiendo sentimientos, llegando incluso a insinuar inspecciones comparativas a sus anteriores compromisos con algún guiño soslayado.

Debo destacar la buena elección de los actores: Saoirse Ronan, genial, en un papel que parece creado para su lucimiento; muy acertada Cate Blanchett, como casi siempre, el resto del elenco, precisos.

Entretenida y perspicaz. (Su página web merece la pena).

 

Crítica: Piratas del Caribe 4

Piratas del CaribeEl nuevo encuentro corsario. Amigos lectores de esta crítica de “Piratas del Caribe 4”, casi no tiene sentido hablar del argumento pues sobradamente sabemos de su entramado. Rob Marshall despliega una  parte de su mística en esta cuarta entrega con este bonito nombre: “Mareas misteriosas”

La historia empieza en Cádiz donde Jack Sparrow (Johnny Depp) está prisionero, Jack se valdrá de todas sus mañas para escapar de esta penitenciaria. Después de pasar por distintos altercados se encuentra con Angélica (Penélope Cruz), una mujer a la que había conocido tiempo atrás. Ella sí que era mujer para un pirata. Guapa, fuerte y valiente,  sin sutilezas ni complejidades, sin el impedimento de las buenas maneras ni del miedo a navegar, y sin la delicada preocupación de lo que está bien o está mal. Angélica residía de novicia  en un convento y estaba casi a punto de coger los hábitos cuando conoció a Jack,  tuvieron  un inocente romance… ahora Jack descubre que ella, es una estafadora sin escrúpulos que junto con su padre Barbanegra (Ian McShane, Expediente 39),  ha urdido un plan  para encontrar la proverbial Fuente de la Juventud. Jack es apresado en el Reina Ana, barco que ellos lideran y  se ve obligado a unirse a su tripulación. Por esos mares se encontraran con Barbossa (Geoffrey Rush) y con alguna sirena ilusoria, Seriena (Astrid Berger-Frisbey,Bruch El desafío) y vivirán aventuras fantásticas de temeridades y osadías.

“Piratas del Caribe 4” es una buena producción y un intento digno y conseguido de seguir fieles a la hazaña de aventuras.

Marshall urbaniza fábulas encontradas mediante roles que tienen en común ofrecer lo que desea el gran público seguidor de la saga. Entre los distintos tipos de reglas de “Piratas del Caribe 4”, distinguimos la impuesta por Rob Marshall, que navega a través de situaciones complicadas por distintos ambientes, sin escudriñar en los tópicos ya consabidos. “Piratas del Caribe 4” es un desafío, un reto con el que el director se enfrenta y sistematiza su procedimiento, logra el privilegio de dar cinematográficamente hablando, una mirada experimental meritoria  y un tono visual extraordinario.

En el espíritu de “Piratas del Caribe 4”, cabriolas, saltos, sentido de la acción y del humor, el anhelo de desquite y lealtad como motor de su explicación, los duelos de barco y espada, y una historia de amor de devoción imaginaria. En cuanto al proceso de la película, es sólido, con un entramado espectáculo que no abruma ni abusa de los medios técnicos usuales. En la estética del film destaca la fotografía muy contrastada, la profundidad de campo en algunos momentos, los movimientos de cámara que resaltan el despliegue ampuloso de la acción y destaco los diálogos precisos, acertados y llenos de humor. Te quedas contrariada por la ausencia de Orlando Bloom y Keira Knightley, pero existe en “Piratas de Caribe 4”  otro ensueño amoroso muy lindo.

Me ha gustado como todas. Lo primero, Depp dando vida a ese trepidante, maravilloso y entrañable pirata; me gusta Penélope, sugestiva y atinada; muy interesante también la interpretación de Ian McShane como el maléfico Barbanegra; y cómo no, Geoffrey  Rush que se mete en el personaje de Barbossa, y la música, ti ti tiririiii tirii tiririi tiririi.

Crítica: Thor

CartelKenneth Branagh, el director de cine más shakesperiano, originario de Belfast, Irlanda del norte, me invita a hacer la crítica de la película “Thor”, basada en el comic de superhéroes Marvel, de Jack Kirby y Stan Lee en cuyo tratamiento predomina una mezcla de temas mitológicos con la ciencia ficción y la fantasía.

El dios del trueno, Thor (Chris Hemsworth) es un orgulloso e insatisfecho guerrero de Asgard, hijo del dios nórdico Odin (Anthony Hopkins). Un día, sin permiso de Odin, Thor obliga a Himdall (Idris Elba) a montar el puente arcoíris para pasar a tierras enemigas. Por culpa de esa imprudencia reaviva rencores dormidos de sus contrarios, los gigantes de hielo. Como purgatorio, su padre Odín lo castiga desterrándolo a la Tierra para que viva entre los hombres y descubra así el verdadero sentido del sometimiento. Cuando llega aquí abajo, en nuestro planeta se encuentra con Jane (Natalie Portman), Erik (Stellan Skarssgard) y Darcy (Kat Dennings), tres científicos que investigan en el desierto de Nuevo Mexico. Thor  les interesa como fenómeno curioso pero, a la guapa Jane, ese chico rubio tan atractivo, le interesa por algunas razones más. Thor necesita recuperar el Mjduir o martillo mágico, que es lo que le hace falta para desempeñar su poder, pero le va a ser muy complicado y más cuando como por arte de magia aparece su hermano, el envidioso Loki (Tom Hiddlestom). Los unos y los otros guerrearán sin descanso.

A Kenneth Branagh no le recuerdo trabajando los efectos especiales ni la acción trepidante. Sus obras anteriores, “Enrique V”, “Hamlet”, “Los amigos de Peter”, “Mucho ruido y pocas nueces”, “Otelo” y tantas otras, no nos hacían presagiar lo que sería “Thor”, en este caso, una combinación de cine épico de acción y aventuras de derivaciones visuales con extraordinarios y excesivos efectos especiales y cuyo enfoque dentro del circuito de este arte se encuentra en plena cúspide, puede que sea casi ineludible que se haga de ella un título controvertido. Branagh hace caso omiso de sus expectativas narrativas convencionales e impide la identificación del espectador con su forma, perdiendo así la lucrativa primacía de que había gozado durante todo su recorrido profesional. “Thor” puede ser para el director norirlandés, un punto de inflexión en su carrera y una nueva expectativa para sus seguidores que ya le teníamos ubicado dentro de un estilo cinematográfico.

En “Thor” predomina claramente la belleza del escenario cuidado, de los diálogos estudiados, de la música lograda y su original utilización del color, pero no se ve riqueza temática, seguramente será para dar más realce y fidelidad a su condición de comic, creo que se abusa de las indulgencias de los efectos especiales y aparecen demasiados clichés usuales en este tipo de películas. “Thor” cuenta con interpretaciones aceptables, entre ellas la de Anthony Hopkins, es uno de esos raros casos en que, cada vez que se contempla, se le descubre una perspectiva nueva. El enfoque relajado e improvisado con que se ha abordado la realización de la película, se refleja claramente en la soltura de las interpretaciones.

Para algunos espectadores, el carácter liviano de la película les puede resultar enojoso, pero otros se siente fascinados con sus  ambigüedades, y con la valentía y la complejidad de una apuesta que trata no sólo de mostrar una historia, sino de descubrirnos el nuevo talante cinematográfico del admirado: Kenneth Branagh.

Alguien dijo, pasable… Yo me quedo con el Kenneth Branagh de Shakespeare y Mamet.