Crítica: El desconocido

El desconocidoDani de la Torre presenta su primer largometraje. Este director español cuya obra hasta ahora estaba ajustada a cortometrajes y series para televisión. Perteneciente a la nueva generación de cineastas en nuestro país, con “El desconocido” se enfrenta cara a cara con una realidad más que dolorosa y que seguramente nadie se había atrevido a cargar con su denuncia. Crítica de la película “El desconocido”.

La película se abre con Carlos( Luis Tosar), director de la oficina de un banco, su esposa Marta (Goya Toledo) y sus dos hijos Sara (Paula del Río) y Marcos ( Marco Sanz). La mañana comienza como todos los días, con el desayuno rápido que todos los chicos toman los días de colegio, concluyendo éste con un vamos que llegamos tarde. Ya en la calle camino del cole, conduciendo y hablando con sus hijos pretende arreglar algunas cosillas por el manos libres, es en ese momento cuando recibe una llamada diciéndole que si se bajan del vehículo éste explotará por acción de las bombas que hay bajo cada uno de los asientos. Al principio piensa que es una broma pesada pero enseguida pasa a darse cuenta de que va totalmente en serio y que le han complicado bastante el día.

Ahora que vemos “El desconocido” nos preguntamos como a nadie se le había ocurrido plasmar este tema en la pantalla, una historia que resulta tan arrolladoramente verosímil. Con solo los primeros diez minutos basta para contextualizar la película de Dani de la Torre y apreciar su signo de buen producto cinematográfico, reveladores planos de contenido, planos secuencia y aunque la realidad y la muestra de la familia es el corazón de la trama, resulta quizás menos significativo que su ambiente y su dinámica acción, aunque todo está mezclado como en una coctelera repleta de adrenalina.

“El desconocido” es una película de intriga y acción protagonizada por el actor más notable que actualmente aparece en nuestras pantallas, Luis Tosar. El actor de Celda 211 da muestras continuas en su personaje de su desafiante agilidad interpretativa y nos hace disfrutar con escenas sobradas de inquietud y desesperación. Imagen de El desconocidoA lo largo del recorrido accidentado sufre un golpe emocional que le hace sacar su perfil más desolado, y lo mismo, aunque de distinta forma, les ocurre a los personajes de Paula del Río y Marco Sanz; Elvira Mínguez como jefa de artificieros realiza un trabajo meritorio, Javier Gutiérrez, como cada vez, está atinadísimo en su personaje; el resto del reparto: Goya Toledo, Fernando Cayo, Luis Zahera, Ricardo de Barreiro, María Mera y Antonio Mourelos, todos acertados en sus papeles. El guión es de Alberto Marini, la música de Manuel Riveiro y la fotografía Josu Inchaustegui.

Anunciada y publicitada, la importancia de esta película además del buen elenco de actores y actrices, reside en que todo está atado, muy bien atado entre sí para narrar una persecución compleja en todas las partes de su acción. Un honesto y angustioso espectáculo el que nos acaban ofreciendo este manojo de amantes trabajadores del cine.

Enhorabuena a Dani de la Torre, buen comienzo.

Véanla.

Crítica: Un día perfecto

Un día perfectoA Fernando León de Aranoa, director de cine y guionista español, le llueven los aplausos desde el estreno de su adaptación de Dejarse llover”, novela corta que ha dado a conocer a Paula Farias en el mundo literario. Farias, médico de profesión, dio comienzo a su carrera en el barco de la organización ecologista Greenpeace, después se unió a Médicos Sin Fronteras, con los que ha estado en las guerras de Kosovo, Afganistán, Sudán e Irak. La novela, que fue prologada por Fernando León de Aranoa, es la modulación de un drama serio. Cierto, que el guion del director dulcifica aún más y lima aristas de la novela, de ahí que no dude en reimprimir un toque de humor en la tragedia. Crítica de la película “Un día perfecto”.

Su arranque: en los Balcanes, años 90, un grupo de de cooperantes en una zona en guerra junto a los cascos azules de las Naciones Unidas tratan de controlar la situación. Los cooperantes intentan sacar un cadáver de un pozo en una zona de conflicto. Alguien lo ha tirado dentro para corromper el agua y dejar sin abastecimiento a las poblaciones cercanas. Pero la tarea más simple se convierte aquí en una misión imposible. Recorren el delirante paisaje bélico tratando de resolver el problema, mientras viven sus propios conflictos: Sophie (Mélanie Thierry), inocente y dulce, quiere ayudar a la gente; Mambrú (Benicio del Toro), el jefe del grupo, quiere volver a casa; y, Katya (Olga Kurylenko) parece resentida por su antigua relación con Mambrú. Por su parte, Damir (Fedja Stukan) quiere que la guerra termine, en realidad eso quieren todos. Nikola (Eldar Residovic) quiere un balón de fútbol y B (Tim Robbins) quisiera que su escenario, su tiempo y su dedicación fuesen otros.

León de Aranoa centra la cinta en la atmósfera de guerra y no ahonda en el entramado político que queda reducido a un grupo de compañeros que busca soluciones. Por encima de sus valores artísticos o la calidad de las interpretaciones, “Un día perfecto” contiene un mensaje metafórico, logrando  la manera de contrastar la dura realidad con una versión desenfadada, mostrando y contraponiendo ambas con claridad y sencillez, para erigir así, lo que puede condensar lo que ocurre y sus porqués. La película plantea una disyuntiva moral que seguramente era lo que más interesaba al director. Apoyado por una soberbia fotografía de Alex Catalán, luminosa, recrea la historia centrándose en los mejores momentos allá por donde pasan los personajes e imponiendo siempre un horizonte limpio, posible, dentro de un mundo carente de humanidad.

Imagen de Un día perfectoDecir mucho de la guerra sin tener que recurrir a la violencia y abrir perspectivas que hagan reflexionar avala el nuevo trabajo del director madrileño. Utiliza una cuerda, un balón y un paisaje con un simbolismo aparentemente aleatorio pero que deja al espectador pensando en la locura de las guerras que rompen la integridad de las conciencias más sólidas y en la utilidad imprescindible del auxilio humanitario.

Acostumbrada al cine de este director, que sale de las deficiencias sociales más costumbristas, (Familia 1996, sorprendente y brillante; Barrio 1998, escalofriante realidad; Los lunes al sol 2002, genial y solidaria; Princesas 2005, primorosa y sobresaliente; Amador 2010, destacado relato sobre la inmigración), “Un día perfecto” es distinta a todas ellas, sorprende.

En palabras de Fernando León de Aranoa: “Hace falta mucha fuerza y resistencia para trabajar como cooperante. Eso lo he trasladado a los personajes. Aunque son distintos, cada uno es fuerte a su manera. Y quería que mi película fuera dura y resistente como sus protagonistas. Son gente de acción, porque si dejas paso a la reflexión en una zona de conflicto estás perdido. La gente que está ahora en Siria me comentaba que los cooperantes que llegan sin experiencia no aguantan ni un mes. Resisten aquellos que ya han pasado por guerras como la de Chechenia y los Balcanes. No me interesaba llevar a cabo un drama conmiserativo sobre la guerra, sino un film muy enérgico y con brío. Los trabajadores humanitarios representan ante todo el sentido común, más que el heroísmo o la ética”

La película está sostenida en buenas interpretaciones de Tim Robbins, Benicio del Toro, Olga Kurylenko, Mélanie Thierry, Fedja Stukan, Eldar Residovic y Sergi López, en una pequeña aparición. La música a cargo de Arnau Bataller no llegó a tocarme.

Resumiendo, nueva película de León de Aranoa. Incomparable. Deseamos que siga cosechando éxitos.

Véanla.

Crítica: Aprendiendo a conducir

Aprendiendo a conducirCombinando de forma inconfundible la soledad con el enfoque determinista de raigambre balsámica que el amor infunde al ánimo y el inevitable estado social que la actual ciudad de Nueva York impone a sus habitantes, la directora de cine Isabel Coixet, con guion de la también cineasta y escritora Sarah Kernochan, se desmarca de sus forma de alta raíz social española y nos regala una nueva mirada que seduce por la riqueza y fluidez en su trabajo. Crítica de la película “Aprendiendo a conducir”.

La película se abre con una discusión en un taxi, a Wendy (Patricia Clarkson), una escritora y crítica literaria que vive en Manhattan, su marido la abandona, ella llora y ruega pero el hombre está decidido a empezar una nueva vida. Wendy, que lo está pasando fatal, decide sacarse el carné de conducir. Para ello toma clases con Darwan (Ben Kingsley), un refugiado político hindú que se gana la vida como taxista e instructor en una autoescuela.

Con esta sencilla y gratificante comedia sobre el afán de aprender a conducir, Coixet alcanza satisfacer al público con su último trabajo. La gran virtud del film reside en la habilidad para transformar líneas argumentales básicas en metáfora y reflexión. Esta película presenta una denuncia a través de un fino lienzo iconográfico y psicológico. Diversidad étnica, marginación social, desubicación y reubicación de todo: soledad. No parte de un guion novedoso ni rompedor pero la directora española lo moldea y cuece a su estilo haciendo caminar a los personajes por las difíciles carreteras de la vida, aprendiendo a conducirlas aunque en el recorrido haya que tropezar y frenar de forma brusca de cuando en cuando.

Imagen de Aprendiendo a conducirEn la interpretaciones Patricia Clarkson y Ben Kingsley confieren al film un grado de interés insospechado, Clarkson va haciendo que esa alternancia entre la satisfacción y la frustración  resulte convincente y Kingsley con su buen hacer, sigue dejando una impronta de la que siempre quedamos satisfechos. Con este sobresaliente añadido, y a pesar de su ritmo pausado el efecto final es muy satisfactorio, nos queda la sensación de haber visto una obra notable. El resto del reparto salvando las distancias hacen un trabajo aceptable: Grace Gummer, Sarita Choudhury, Jake Weber,Samantha Bee, Daniela Lavender, Matt Salinger, Michael Mantell; teniendo en cuenta que la substramas quedan conferidas a la apatía y en algún caso a historia por concluir, pongo como ejemplo el personaje de Grace Gummer como hija de Wendy. En la fotografía, Manel Ruiz.

Tranquila y agitada como la vida misma. Marco de una historia que aúna los problemas de las mujeres y los problemas de los hombres, los conflictos derivados de la inmigración, del divorcio y de la vida en una gran ciudad.

Coixet construye un envoltorio que convence, como siempre.

 

Crítica: A cambio de nada

A cambio de nadaDaniel Guzmán, verdadero descubrimiento del cine en España, se honra con su primera película como un verdadero realizador de género social. Crítica de la película “A cambio de nada”.

Darío (Miguel Herrán), un chico de dieciséis años, disfruta de la vida junto a Luismi (Antonio Bachiller), su vecino y amigo del alma. Mantienen una amistad incondicional, se conocen desde que tienen uso de razón y juntos han descubierto todo lo que saben de la vida. Darío sufre la separación de sus padres (Luis Tosar y María Miguel) y se escapa de casa. Comienza a trabajar en el taller de Caralimpia (Felipe García Vélez), un viejo delincuente que le enseña el oficio de mecánico. Darío conoce además a Antonia (Antonia Guzmán), una anciana que recoge muebles abandonados. Su amigo Luismi, Caralimpia y Antonia se convierten en su nueva familia.

El director ha hecho un excelente trabajo, hilando con sutileza, naturalidad y sentimiento esta complicada historia de adolescencia, muy bien dirigida, donde podemos ver reflejada la misma simpatía que trasmite de forma innata Guzmán. “A cambio de nada” tiene a su favor la sutilidad del tema central, no trata de crear discusión ni ruido y se mantiene en un despliegue afectuoso y apto para un público cada vez más dispuesto a centrarse en cuestiones que sean espejo de la historia que nos lleva, historias que intentan mejorar la sociedad. Por su naturalidad y una conexión química que traspasa la pantalla, lo que más me gusta del trabajo de Daniel Guzmán es ese halo de ternura al que recurre en ocasiones para presentar ciertas situaciones o momentos, algo más perdurable, divertido y asombroso y que con gran manejo ofrece al espectador. Imagen de A cambio de nadaEs cierto que no es algo nuevo lo que cuenta y no hay suspense o intriga en el cuento; es el sentimiento de un adolescente lo que nos envuelve, el ensayo visual donde se enfrentan sin límite el mundo por descubrir y el mundo lleno de horrores que se ofrece en el que todo es lo que parece. El dolor se mantiene latente y la verdad se halla en el interior del joven corazón.

En las actuaciones hay que destacar a los excelentes jóvenes Miguel Herrán y Antonio Bachiller, los dos protagonistas desarrollan su trabajo de una manera mucho más que digna. En realidad todo el grupo actoral está de diez: Luis Tosar, María Miguel, Patricia Santos, Miguel Rellán, Fernando Albizu, Sebastián Haro,Roberto ÁlvarezLuis Zahera, Ález Barahona, Lara Sajén, Mario Llorente, Carlos Olalla, Beatriz Argüello, Iris Alpáñez, Adelfa Calvo y Manolo Caro. Me sorprendió agradablemente Felipe García Vélez y cómo no, Antonia Guzmán, la abuela del joven director que a sus 92 años hace un papel de lo más natural y entrañable. La fotografía es de Josu Inchaustegui y el guión del propio realizador, correcto y bien trabado; cuidando la agridulce historia que engancha hasta el final.

Cabe reconocer la solidez del planteamiento de Guzmán que se las ingenia para abordar desde una perspectiva muy usual, la cara más espinosa de la pérdida del lazo familiar, en este caso heredada de fuerza testimonial. “A cambio de nada” es una forma de situarnos ante las consecuencias que sufren miles de jóvenes ante una separación, al tiempo que nos hace recordar que una vez fuimos adolescentes.