Crítica: Philomena

PhilomenaEmoción y convicción, movido posiblemente por el homenaje que rinde. Stephen Frears recrea en su nuevo trabajo los sentimientos puros y las bajezas humanas. La historia está inspirada en hechos reales y se basa en el libro con el que el propio Martin Sixsmith dio testimonio en el año 2009 del tormentoso drama. Crítica de la película “Philomena”.

Cuando Martin Sixsmith (Steve Coogan), un periodista que actualmente trabajaba como jefe de prensa en la BBC en las noticias de las diez, se queda sin trabajo, la vida se le viene encima, tiene miedo del camino que ahora puede tomar su carrera. Pero entonces, en una fiesta conoce a una mujer que le habla del caso de una señora que lleva casi cincuenta años sin ver al hijo que le arrebataron. Le cuenta que Philomena (Judi Dench), que así se llama la pobre madre, solo tenía 15 años cuando quedó embarazada. En la sociedad de entonces, – años cincuenta y tantos-, los irlandeses consideraban deshonrada a la chica a la que le ocurría eso. La encerraban en un convento hasta el día del nacimiento del bebe y después de dar a luz, durante tres años se ocupaban del niño y hacían trabajos disciplinados para las monjas, hasta que ellas, – las monjitas-, lo daban en adopción. Lo habitual es que esos niños fueran adoptados por matrimonios americanos de buena posición. Philomena después formó una familia y este doloroso y desgraciado episodio de su vida lo mantuvo oculto pero nunca se dio por vencida y mantuvo firme el sueño de encontrarlo. Martin y Philomena juntos intentarán sacar a la luz los secretos que las monjas tan bien guardaron.

Bondad, maldad, amor, inocencia, crueldad. La película recrea la esencia de los casos de niños robados, en fechas anteriores a lo que ocurrió en España pero de igual forma los niños fueron arrancados de sus legítimas madres. Sin dejar de lado la semejanza, la historia tiene una vuelta de tuerca para que sea aún más parelela a lo ocurrido en nuestro país y es que hay como único testigo una monja muy mayor. A veces la realidad es más cruda y cruel que la peor pesadilla y aquí lo es, estremece ver el tacto, la simplicidad y la sutileza con que refleja los sentimientos Stephen Frears, en ellos nos vemos, cada plano nos interesa porque vivimos la historia. “Philomena” nos transmite todas sus conmociones en cada mirada, hay escenas que sobrecogen, alcanzan narrarnos de forma inteligente y maravillosa desde las manos y los ojos del personaje principal, Philomena, íntima, católica y pacífica pero desgarrada por haberle sido arrebatado su hijo.

Imagen de Philomena Frears demuestra como siempre maestría en los aspectos técnicos cinematográficos y en el manejo de actores. Con fotografía de Robbie Ryan, desarrolla una narración visual emocionante, creando imágenes de gran belleza con una marcada inclinación por los contraluces. La maravillosa banda sonora de Alexandre Desplat invade de emociones todo el metraje incluyendo composiciones instrumentales intimistas de una sutilidad y una armonía celestial, como cada vez y más. El guión adaptado por Steve Coogan y Jeff Pope define y matiza bien la figura de los dos protagonistas para el cine, los diálogos inteligentes, fluidos y claros. El reparto también colabora con su profesionalidad a lucir una obra sobresaliente: Judi Dench, Steve Coogan, Charlie Murphy, Simone Lahbib, Anna Maxwell Martin,Neve Gachev, Sophie Kennedy Clark, Charlotte Rickard, Nichola Fynn. Deliciosa Judi Dench.

El cine consiste en contar historias y hacerlo bien. Hacía tiempo que no sentía tanta emoción en el cine, hacía tiempo que no daba tantas alas a mis reflexiones después de ver una película. Esto, últimamente me ocurre a menudo y estoy contenta porque cuando se consigue, es que el cineasta responsable se ha ocupado con respeto y profesionalidad de contar su historia. Estamos de enhorabuena.

Crítica: La segunda mujer

La segunda mujerUmut Dag es un joven director de cine nacido en Viena de padres turcos. Fue asistente de producción en varias películas mientras cursaba estudios en la escuela de negocios de la capital austriaca. En 2006 empezó a estudiar dirección en la Academia de Cine de Michael Haneke y, después de dirigir algún corto y varios videos musicales, nos presenta su ópera prima en la gran pantalla. Crítica de la película “La segunda mujer”.

Cuando Ayse (Begüm Akkaya) tiene diecinueve años celebra su boda en el pueblo de Turquía en el que vive, todos creen que se ha casado con Hasan (Murathan Muslu), un joven poco mayor que ella. Pero, en realidad, Ayse abandona Turquía para convertirse en la segunda esposa de Mustafá (Vedat Erincin), el padre de Hasan. Al llegar a su nuevo hogar en Viena, algunos de los hijos mayores le dan la espalda; en cambio Fatma (Nihal G. Koldas), la primera esposa de Mustafá la acoge afectuosamente porque ve en ella a su sucesora, la mujer que cuidará a la familia cuando ella ya no esté. Entre las dos mujeres surge una amistad muy especial basada en una confianza total. Esta relación se verá cuestionada cuando la familia tenga que enfrentarse a un duro golpe del destino.

Con guión de Petra Ladinigg y Umut Dag, entramos en esta cruda historia que nos presentan sin ningún tipo de reservas, de una manera frontal y cuyo núcleo central es la familia. No se satisface su director con pintar un fresco vistoso y simple, muy al contrario, explora con una sonda invisible lo más inquietante y particular de cada personaje. No se limita a narrar sin más una historia más o menos superficial de una mujer, no, bucea en su interior, en sus sentidos más profundos, con la técnica de la cámara siguiendo en todo momento al personaje, permitiendo una mirada más personal, más íntima, que nos impregna de su halo social y moral.

Imagen de La segunda mujer“La segunda mujer” es cine enraizado en una realidad cotidiana. Cine de vidas con presiones, de miedos, de pasiones, de tradición, de sacrificio, de contradicciones y de vacíos. Juega con los fondos, bien estudiados. Nada es casual. Ni la casa de Turquía ni el piso de Viena, ni las camas, ni el sofá ni la cocina. El director reconoce la importancia de los elementos externos y con ellos da lugar a un clima envolvente que baña de forma uniforme los sentidos del espectador, los tonos, las luces y sombras que resaltan u oscurecen. La también joven y experta fotografía a cargo de Carsten Thiele, es un testigo ocular más, que va trazando una compleja radiografía de lo que se ve con los ojos y se siente con el alma.

Esta película tiene todo para gustar y en cambio a mí solo me ha causado molestia y no he conseguido seguirla con cariño, pues me falta empatía con ese sistema de vida, con las costumbres y la forma. No digo que sea una mala película, ni mucho menos, el guión es buenísimo, la interpretación de los actores es soberbia y está dirigida de forma genial pero me ha sucedido que he visto cosas que no quería ver. Es una buena película pero yo estoy demasiado sensibilizada con ciertos temas y no deseaba esa historia.

“La segunda mujer” es un producto que hará las delicias de los amantes del cine costumbrista y de la cultura musulmana.

La banda sonora en la película la realiza la compositora austriaca Iva Zabkar, sus acordes hacen sentir una realidad más cruda, más asfixiante, más desolada y desgraciadamente más inhumana para las mujeres.

Crítica: La gran belleza

Cartel de La gran belleza

Este abanico de texturas marcadas y diferentes se deja llevar solemnemente por una ciudad de ensueño, bajo la dirección de Paolo Sorrentino. Coreografías. Música. Confusión. Crítica de la película “La gran belleza”.

La película expone el proceso interior de un hombre en Roma. Jep Gambardella (Toni Servillo), un hombre atractivo y seductor irresistible, disfruta al máximo de la vida social de la ciudad y asiste a cenas y fiestas donde su inspiración y agradable compañía son siempre un éxito. Escritor que dejó de escribir después de su primer libro, es ahora periodista y  acaba de cumplir 65 años. En su juventud publicó una novela que le consiguió un premio literario y su reputación de escritor frustrado. Dominado por la indolencia y la decepción, asiste a este desfile de personajes poderosos, huecos y deprimentes.  Esconde su desencanto tras una actitud cínica que le lleva a ver el mundo con cierta lucidez amarga.

Con grandilocuencias, excesos y pretensiones, como su personalizado nombre “La gran belleza”, el director pinta un cuadro singular, donde se explora la ciudad de Roma profunda y bella, atravesada por la enajenación de una sociedad loca. Políticos, delincuentes de altas finanzas, reporteros, comediantes, nobles decadentes, prelados, peritos e intelectuales. Negociantes y jóvenes. Los no tan jóvenes y los devotos. El significado de la aventura del director italiano es un examen al tiempo, un espejo donde se reflejan todas las condiciones y miserias del espectro social y, ante ese entorno, las limitaciones de un mundo que amenaza con volverse ciego pero que aún, y después de muchas vueltas, es capaz de algunos restos de afecto.

No es ésta una película con crítica hacia la vida bohemia o libertina, más bien puede ser una reflexión. Jep Gambardella asume su incapacidad para reconocerse a sí mismo y a su situación, siempre aplazado en sus recuerdos y en su carrera literaria, un subterfugio contra el tiempo que finalmente le ha alcanzado y ante el que se niega a declinar.

Imagen de La gran bellezaSe puede decir que la grafía o la corriente es surrealista, sin embargo, lo particular es que este surrealismo no es del absurdo de la desarticulación del sentido, es como un sueño donde no nos llama la atención lo que vemos, todo nos parece natural porque el absurdo que nos muestra son vidas coloreadas que admitimos como reales, gentes perdidas, engañadas, estafadas. Por ello, cada fotograma de cortesía teatral de “La gran belleza” cautiva por su simbología.

La apuesta  en la que  el joven cineasta Paolo Sorrentino se prueba es difícil pero creo que sale victorioso. Los dilatados planos fijos, los silencios largos, la música, el color y todas las características narrativas del cine italiano se explotan aquí con frecuencia, aunque medidas de forma que parezcan novedosas. En esta historia de imaginación, hay soledad, alienación, destierro y desarraigo, pero sobre todas estas afecciones predomina el impulso dinámico de conocer lo que yace más allá del protagonista y de algunos de los peculiares personajes del film.

El guión es de Paolo Sorrentino y  Umberto Contarello, la música de Lele Marchitelli y la fotografía de Luca Bigazzi.

En el reparto:  Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi, Isabella Ferrari, Giulia Di Quilio, Luca Marinelli, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio.

«La gran belleza» desprende aroma a derrota, es una curiosidad sarcástica, desatinada y pasional. La  frase que se queda grabada: «termina todo en la vida pero antes hubo vida».

Crítica: Una cuestión de tiempo

Cartel de  Una cuestión de tiempoCon dirección de Richard Curtis, en este otoño incierto nos llega una comedia al más puro estilo romántico. Crítica de la película “Una cuestión de tiempo”.

Tim Lake (Domhnall Gleeson) es un joven de 21 años que descubre que puede viajar en el tiempo. Su padre (Bill Nighy) le cuenta que todos los hombres de la familia han tenido desde siempre ese don, el de regresar en el tiempo a un momento determinado, una y otra vez, hasta conseguir hacer «lo correcto». Así pues, Tim decide volver al pasado para intentar conquistar a Mary (Rachel McAdams), la chica de sus sueños.

Desde el primer momento esta película, dirigida a la más elemental de las emociones, pone en marcha todo un proceso en que confluyen: la música de Laird-Clowes, el guion de Richard Curtis, la fotografía de John Guleserian , la interpretación , el montaje, el hecho de mostrar la magia de los viajes temporales y como no la dirección Richard Curtis. El director organiza toda la parafernalia para crear una historia donde la base está en el guiño cómplice que dirige a los espectadores, de los que quiere que entren en connivencia con sus criaturas, la historia que nos brindan es un puro artificio y a medida que transcurre se va volviendo una delicia. Todo está encaminado a potenciar un pretendido amor verdadero que sobreviva al tiempo y a los problemas. Imagen de Una cuestión de tiempo

Partiendo de una base sencilla, amena, gracias al ingenio del conjunto, la elegancia y la magia de la trama fabrican una película con una estructura complicada y divertida, con momentos que arrancan sonrisas y detalles encantadores. Es perfecta en cuanto a disposición y curva dramática, ya que a pesar de que sabemos lo que ocurre y que ya no queda mucho por ver, Curtis le saca el jugo a todas las situaciones. Podríamos decir, en cierta medida, que se trata de una película llena de ternura que no agota las posibilidades de la idea principal. La evolución va traspasando al personaje central, desfila por todas las fases posibles que le permite su confianza, solo mediante la sensatez y la superación consigue avanzar y pasar a una nueva etapa.

En las interpretaciones podemos disfrutar de Domhnall Gleeson, Rachel McAdams, Bill Nighy, Tom Hollander, Margot Robbie,Rowena Diamond, Vanessa Kirby, Lindsay Duncan, Matt Butcher, Lee Asquith-Coe. Un encanto de coordinación.

“Una cuestión de tiempo” tiene un gran mérito: mantenernos pegados a la pantalla durante todo su recorrido.