Crítica: Operación E

Cartel Operación EDel director de cine, Miguel Courtois (1960), hijo de una familia acomodada, madre española y padre francés nos llega “Operación E”, el objeto de mi primera crítica de 2013. En 1987, Courtois inicia su incursión en el cine, su primera película española, en 2004, “Lobo”; en 2006, “Gal”. Personalidad polifacética, al margen de su actividad cinematográfica fue profesor de filosofía, fotógrafo de moda y reportero.

“Operación E” está basada en una historia real. Las FARC son el grupo guerrillero más poderoso de Colombia, surgen en 1964 cuando el ejército colombiano inicia una operación militar para eliminar focos subversivos que aparecieron en la región de Marquetalia (departamento del Tolima) y que habían formado una especie de República Independiente. En 2008, gracias a una negociación especial con Venezuela, el ejército rebelde, de las FARC anuncia la liberación de Ingrid Betancourt, Clara Rojas y Emmanuelle, un niño de tres años que la mujer dio a luz durante sus seis años de cautiverio. Las FARC entregaron el bebé a José Crisanto (Luis Tosar), un humilde campesino, que a pesar de tener muchos hijos pequeños no tuvo más remedio que quedarse con el bebé. Cuando se lo entregaron, el niño estaba muy enfermo y tenía el brazo izquierdo roto a la altura del codo. José no tiene dinero ni posibilidad de atenderle convenientemente, cautivo con su familia en medio de la selva colombiana, por un lado la guerrilla por otro los militares. Él a los dos bandos atiende disimulando ante ellos su animadversión. El hombre decide por encima de todos los obstáculos llevar al niño al centro de salud de San José, el pueblo más cercano, y ahí empieza su verdadero calvario, una ceremonia sacrificial que habrá de demorarse hasta tiempos muy lejanos.

Acción y emoción, en un contexto de densas y negras nubes políticas donde emergen las horribles sombras de la guerra, Miguel Courtois lanza una cadena de planos plásticamente ordenados incluso con un excesivo uso de la cámara en mano, aunque este modo le da al film un impulso más real. Su corte uniforme, sin pretensiones, pero muy efectivo en escenas de la selva, lo real en estado puro irrumpiendo en cada momento del metraje.

“Operación E” hace un homenaje a personas reales que están en la historia de Colombia, un guión con momentos estupendos firmado por Antonio Onetti, unas interpretaciones soberbias, increíble Tosar , su mirada, su rostro, pueden reflejar de forma admirable ira, piedad, dolor, angustia, cualquier matiz. El actor desfila por la película consciente, con una ejemplaridad agudizada hasta producirnos el más fuerte sentimiento. Especialmente en los planos de desesperación. Pero no olvidemos al resto de los actores secundarios que promueven y acentúan el carácter dramático del film.

Esta película perfila un relato de agresión social , un sentido discurso, desgarrado, verosímil y tremendo.

Crítica: El artista y la modelo

El artista y la modelo

El artista y la modelo

En blanco y negro, sin apenas música y con un reparto reducido. Su autor: Fernando Trueba. Crítica de la película “El artista y la modelo”.

En algún lugar en la Francia ocupada, en el verano de 1943, no lejos de la frontera española, un veterano escultor de notoriedad, Marc Cros (Jean Rochefort) cansado de la vida que lleva a cuestas, quiere volver a trabajar y esculpir. La llegada de una joven española Mercé (Aida Folch), que ha escapado de un campo de refugiados, hará que el hombre levante el ánimo y se ponga manos a la obra, para ello cuenta con la ayuda de su mujer Leá (Claudia Cardinale).

No andan desencaminados los que discuten sobre si ver o no ver la película, aunque no hubiera sido mi caso, creo que Fernando Trueba es uno de mejores directores de cine que tenemos, pero lo cierto es que un film que se regodea durante todo su recorrido en el desnudo de una mujer, no es de mi agrado. Me dirán que el guion lo requiere, claro que lo requiere, si el guion es eso: una chica joven desnuda delante de un señor mayor con mala cara, para servirle de inspiración. Imaginemos… una chica en 1943, plena guerra mundial, se escapa del campo de refugiados y tiene la suerte de llegar a una casa donde la acogen con afecto, le dan de comer, le dejan una cama, y ¡¡le quitan la ropa!!

Los personajes de Jean Rochefort y Aida Folch

Los personajes de Jean Rochefort y Aida Folch

Una de las cosas que más perplejidad produce es la manera en cómo se le facilita al hombre el acceso a la chica. Es su propia mujer la que lo hace con la mayor de las naturalidades. La muchacha acaba inmersa en una dependencia totalmente servil que satisface la monotonía del hombre, sin tener conciencia de su función ni de su dignidad dañada. He expuesto los trazos fundamentales de mi desacuerdo, basado en la servidumbre inútil de las mujeres en esta película. Salí desconcertada y desilusionada.

Eso no quiere decir que no valore el buen trabajo donde lo hay. Me parece que “El artista y la modelo” es formal y visualmente interesante pero narrativamente irracional y afectada, la película sólo pudo aguantarme en la butaca intentando abstraerme de lo que estaba viendo para centrarme en algunos elementos técnicos de valor, como por ejemplo, una alocución cinematográfica buenísima, una estética perfecta y unos planos increíbles, desde luego que en el campo visual es puro arte.

Es posible que peque un poco de excesiva ambición en la presentación y se pierda algo en el desarrollo de los personajes.

“El artista y la modelo” quizás sea un reto de su director y un obsequio sensible. Suerte.

Crítica: Blancanieves

Cartel

Cartel

En el año 1988 Pablo Berger hacía su primera incursión en el cine con un corto; de la mano del cineasta Álex de la Iglesia, en 2003 su segundo trabajo, “Torremolinos 73”, y nueve años después, en 2012, nos ofrece una exagerada y surrealista obra. Crítica de la película “Blancanieves”, popular cuento de los hermanos Grimm, que Berger ambienta en Andalucía, durante los años 1910-1920.

Más o menos: érase que se era, un pueblo tan triste y sombrío, que cualquiera que hubiera pasado por allí no se lo creería. En aquel momento todo era gris, o mejor dicho blanco y negro, y todo era expectación en aquel trocito del mundo. El cielo azul se tornaba en sombras, y los prados y las calles y las gentes eran como una redecilla plateada extendida sobre un escenario. Todo estaba silencioso hasta que sonaba la música cual señal para que empezaran a ocurrir cosas extrañas. En una de las casas del pueblo, se abrió una ventana por la que vimos la cabecita de una chiquilla, estaba triste, en su pueblo triste. La cabecita pareciera que nos escuchara y nos invitara a pasar, -aunque ella estaba encerrada bajo llave en una habitación gris o mejor dicho, blanco y negro-, y pasamos… aquella casa era la casa más grande del pueblo y los dueños los más ricos de la comarca. El hombre, un profesional en el arte de torear y otras lides, -un entretenimiento, vicio u oficio que por aquellas tierras daba a ganar al que lo practicaba mucho, mucho dinero-, “el torero”, que así se hacía llamar, había enviudado, y en segundas nupcias estaba casado con la terrible madrastra, una bella mujer que con su riqueza vivía feliz y despreocupada, se adornaba con sortijas, brazaletes y collares y sus trajes eran como de princesa, todos grises, o mejor dicho blanco y negro. Blancanieves que así se llamaba la niña fue arrastrada de los brazos de su abuelita por la áspera mujer de su progenitor, pasó días muy, muy desconsolada, enclaustrada y haciendo labores de sirvienta. Hasta que un día la humilde y pacífica niña después de años pasando calamidades, acompañada del valor y el pensamiento se escapó. Sí, amiguitos, se marchó al bosque. Desconsolada y más sola que nunca, se sentó llorando debajo de un árbol, y quiso la suerte que en un instante acertara a pasar por allí un hombre pequeño y alegre, vestido de campesino de los pies a la cabeza que mirando a la jovencita tan triste y desamparada, se conmovió de tal forma que enseguida llamó a sus hermanos. Conviene que nos detengamos aquí, pues estamos llegando a la casa de los siete enanitos del bosque y de sobra sabemos que todos, uno tras otro, irán presentando sus conclusiones y ofertas para que la jovencita se quede a vivir con ellos… Cuentan pregoneros y charlatanes que fueron felices y comieron perdices… Alguien también dijo que la muchacha marchó con este grupo itinerante y aprendió el oficio de sus siete-seis camaradas y que fue famosa por ello… Seguramente muy, muy rica,… Ya os dije al principio: era un pueblo triste y sombrío… y gris, o mejor dicho blanco y negro.

El guión de Pablo Berger hace una excelente mezcla entre el drama y la tragedia, batiéndose de modo ajustado en una oscuridad de sentimientos, con una estructura perversa y castradora y una gran potencia de la narración visual. Excelente la fotografía de Kiko de la Rica, el trabajo de diseño de producción impecable, la música de Alfonso de Vilallonga, plena como elemento conductor, brillante puesta en escena y sumamente original. Pero a pesar de estos ingredientes, cuando terminamos de ver la película, nos damos cuenta de que no es la obra maestra que nos han recomendado, pues peca principalmente de exceso, en escenas tipo flashbacks, en la maldad sin sentido del personaje principal y en la sobreactuación en algunas escenas y ocasiones, cargas todas ellas que privan de su presumible eficacia al desarrollo de la historia.

La madrastra (Maribel Verdú),  el padre (Daniel Jiménez Cacho), Blancanieves (Sofía Oria y Macarena García), la abuela (Ángela Molina), Inma Cuesta y muchos otros actores más desfilan sus rostros ejemplares: seguros, consecuentes, tranquilos, paseando a sus personajes con gran potencia interpretativa, buenas actuaciones más allá del hecho de que estén trabajando un buen guión o no.

Crítica: Lo imposible

CartelEl agua vuelve a dominar la escena. Estamos en Tailandia, en Navidad, María (Naomi Watts), Henry (Ewan McGregor) y sus tres hijos intentan pasar unas maravillosas vacaciones. Una mañana, mientras se encuentran en la piscina, un terrible rugido emerge del centro de la tierra, un terremoto atroz provoca el tsunami más terrible que jamás hemos conocido. María se queda paralizada por el miedo al ver cómo un inmenso muro de agua avanza por los jardines del hotel hacia ella, a medida que el agua la va alejando, la mente de María en rápida sucesión de recuerdos y sentimientos lucha contra eso tan terrible que le impide estar con su familia convirtiéndola en una desolada superviviente.

Que yo haya subrayado que el agua está presente, no quiere que decir que se repita lo ya visto en otras películas sobre el tsunami. Al contrario. Frente a esta experiencia de Juan Antonio Bayona podemos sentir algo completamente nuevo y la novedad nace de su nueva forma y distintas atribuciones expresadas de forma mucho más atemperada: imágenes impactantes, pasión explícita y emocionante, tensión narrativa, subrayado. Bayona maneja la realidad, la aniquilación, el caos, o lo más terrible: la muerte. La atracción de las imágenes hace que la sientas cerca, ese sentimiento que ahí late irrumpe como un desgarro en todo el recorrido del film y los sentimientos fluyen como lava fundida. Bayona utiliza todos sus elementos de manera espectacular para contar lo que ya se conocía y que visto así duele más que en su raíz. La interacción entre la naturaleza y el hombre, la ferocidad contra la indefensión, la soledad y la desesperación por librarse de ella, el amor desesperado y la búsqueda de la vida arrebatada, son algunas de las claves temáticas y emocionales con las que juega el director español para trasladar al espectador el universo dramático que es “Lo Imposible”.

Lo imposible” es una película cuidada al milímetro, sin ningún elemento al azar. La fotografía de Óscar Faura, inmejorable, y la música de Fernando Velázquez es maravillosa y está aplicada a las imágenes de forma porfiada, una proeza, pues resalta los momentos más intensos y dramáticos de manera casi dolorosa, levantando una exaltación palpitante y violenta desde los sentimientos.

La película comienza volando alto y planea alto hasta el final, ayudan al conjunto las creíbles interpretaciones de un grupo de actores que hacen fácil lo dificultoso, protagonistas bien seleccionados, y los secundarios al mismo nivel aportando actuaciones intensas. Sobre todos ellos, la actriz elegida para dar vida a María, Naomi Watts, que demuestra tener un increíble magnetismo y una presencia que llena la pantalla, empapándote de sensaciones en todo momento, hay escenas en que con una mirada te pone el corazón en un puño. Tom Holland se mete en la piel de Lucas, el hijo de María, y destila delicadeza, dureza, dolor, compasión, a la vez que una ternura enorme, se ajusta de lleno en el papel dispuesto a hacer todo lo imposible para conseguirlo.

En “Lo Imposible”, la percepción no es otra que haber asistido a un documental brutal de sentimientos desmedidos. Superación, lucha, esperanza. “Lo Imposible” traduce con solvencia la historia real de una familia con suerte.

Mi enhorabuena a Juan Antonio Bayona. Me ha hecho sufrir mucho con esta película.