Gigante 2009

Gigante 2009

Adrián Biniez, director argentino radicado en Uruguay, nos trae  esta película, producida por Control-Z Films, que ha sido ganadora de un Oso de Plata en Berlín y de un premio Alfred Baver como mejor ópera prima.

Horacio Carmandule,  interpreta a Jara, un hombre de treinta y cinco años , con poca vida social, muy tímido e introvertido, que trabaja como guarda de seguridad en un hipermercado de Montevideo, controlando las cámaras de protección. Su vida no tiene sentido, su única actividad para divertirse son los crucigramas y escuchar música pero un día se fija en una chica que trabaja de limpiadora, Julia, a la que da vida Leonor Suarcas.

Desde ese momento, la contempla a través de las cámaras por todos los lugares del establecimiento, luego  en la calle la sigue por todo Montevideo, si pasea, si va a la playa, siempre detrás de ella pero no se atreve a decirle nada.

Y así discurre esta lenta película , cuento triste de un hombre grande, cándido, y solitario.

La lentitud es enorme, los diálogos escuetos, delicados, prudentes y bastante neutros. Con un gran toque de pinceladas vouyeristas.

Está catalogada como comedia, yo, la veo como drama y además añadiría drama  profundo.

Carmandule borda este papel, sin este actor, la película no sería la misma.

Es una película para los amantes de cine de autor.

Paris

ParisCon el marco incomparable de Paris nos llega este sencillo y nada sorpresivo film, drama comedia, que nos recuerda a otras muchas películas francesas.

El hilo conductor de esta película es la propia ciudad, sus calles, sus panorámicas vistas   desde una terraza, sus mercados, sus tiendas pequeñas y algunos lugares emblemáticos.

Esta cinta, dirigida por Cédric Klapisch, desarrolla varias vidas de diversa procedencia, que coinciden en distintos sitios aunque sea poco tiempo. Vidas  cruzadas.

Pierre (Romain Duris) está esperando un trasplante y su hermana (Juliette Binoche) pone todo de su parte para que la situación le sea mucho más leve.

El desarrollo de la temática está muy edulcorado, no creo que  la  recordemos mucho tiempo, pues no llega a emocionar pese a la carga de drama que sopesa. No trasmite nada en absoluto.

El único factor positivo son los escenarios abiertos, la atmósfera y la agilidad con que este director nos lleva de una historia a otra. Por lo demás, es una historia fría, sin movimiento, lineal en su contexto y apática en su discurrir. Hasta los actores contagiados de tanto muermo no dan aquello a lo que nos tienen acostumbrados. Juliette Binoche destaca algo, pero no te engancha.

Mucho Paris en tono de tarjeta postal con un guión  pobrísimo.  Ni los paisajes ni los actores salvan a este producto aburrido que no tiene identidad, hecho con dos brochazos y que pasa al apartado de “por qué fui a verla al cine”.

¿Qué es la vida?

Cartel

Hacía mucho tiempo que llevaba detrás de ver esta película y por fin la he conseguido.
“¿Qué es la vida?”, es una película de nacionalidad francesa, dirigida por Francois Dupeyran (“Clandestino”, “La machine” y  “El pabellón de los oficiales”, de todas también guionista). Se estrenó el año 1999 y logró la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián a la Mejor Película.

Sus protagonistas son Eric Caravaca, al que le dieron un premio Cesar al actor revelación. Este intérprete también ha protagonizado “El elegido”, “La clienta” y “Eden al oeste” que se estrena en octubre bajo la dirección de Constantin Costa-Gavras.

A Jaques Dufilho también se le premió con la Concha de Plata al mejor actor por su trabajo en este largometraje. Este largo nos narra, de forma muy cruda y realista, la historia, de una familia. El argumento lleva una gran carga del pasado que repercute enormemente en el presente del personaje, Nicola (Caravaca) debido al choque que supone que un joven labriego quiera buscar su futuro y realizarse en la ciudad, solo y sin dinero, en una sociedad capitalista. Podemos ver la angustia que se produce él mismo al intentar dejar de ser quien es, un campesino  que ama los amaneceres,  acaricia la tierra en sus manos y que trae al mundo, con la ayuda de su abuelo, los becerros de sus vacas.

Es una narración de tono lírico, donde las ilusiones no tienen fronteras, con una gran dosis de poesía,  en la que comprobamos que a este director le sobra habilidad para condimentar la historia de unas vidas grandes hecha de pequeñas cosas. Nos lo cuenta con ritmo pausado, con unos personajes muy atractivos y con una narrativa tersa. Nos los enseña con rumbos ya dibujados en la arena del destino. Su peculiar estructura  presenta espacios deseables para el espectador, pues las ilusiones no tienen fronteras y esta hora y media de película te transporta.

Bella historia de humanismo. Bien contada y con  maravillosos paisajes.

Un trabajo atrayente y reflexivo sobre el poder que debiera tener el campo sobre los hombres y cito una frase de la película: “No nos haremos ricos, pero si tenemos tierra nunca pasaremos hambre”.

La vida ante tus ojos

vidaBasada en la novela homónima de la escritora Laura Kasischeke y adaptada al guión de Emil Stern, Vadim Perelman, se encarga de la dirección. Uma Thurman y Evan Rachel Wool dan vida a la protagonista: Diana (Thurman en el papel de adulta y Wool de adolescente).

La cinta comienza con una Diana casada y con una hija, es profesora de historia del arte y su vida es completa y normal pero al aproximarse la fecha de un hecho que aconteció hace quince años, atormentada por el trágico suceso, se desestabiliza su cotidianidad.

A partir de aquí la cinta es un ir y venir en el tiempo, que nos sumerge en un enigmático puzzle cuyo centro es el instituto en el que estudia Diana. Un lugar en el que un alumno, escopeta en mano, mata a todo el que se pone por delante.

Nos hallamos ante un relato con distintos matices que divaga entre las idas y venidas, que no es lógico ni consistente y que sencillamente no comprendo. Se devalúa imprevisiblemente de forma tal que cuando llega el momento de la resolución  se pierde en la nada. Puede que nos quiera dejar una reflexión sobre el  aniquilador avance de la violencia en las culturas más civilizadas  pero no nos lo expone, no aporta nada nuevo, no tiene pie para el espectador. Quizás nos quiera decir que de una tragedia así no te recuperas. Es cierto que no pero cuéntenlo de forma más palpable, más visible y no líen tanto al espectador.

Lo lamentable es que dos actrices con la trayectoria tan marcada representen este guión.

Por lo demás, la dirección está perfecta, rodeada de un halo de suavidad y romanticismo muy adecuado dentro del sentido fotográfico y que además se beneficia por la actuación de estas dos estrellas del celuloide.

En cuanto a mi recomendación… pues no es un fiasco, pero tampoco estamos para ver dramas que no estén aceptables.