Crítica: La delicadeza

CartelUna película que a pesar de ser un drama no pretende serlo, acercándose más bien a una fábula romántica en forma de comedia para analizar la conducta de una relación. Crítica de la película “La delicadeza”

A lo largo de su corta trayectoria como contador de historias, David Foenkinos ha disfrutado de un éxito espectacular. Siempre en sus libros encierra relaciones de pareja tratados con ternura y con una romántica diligencia de humor. Su excepción la dedicó a su ídolo, John Lennon, del que realizó una biografía imaginaria sobre la vida y la obra del músico. Posiblemente este libro haya tenido mucho que ver con que Foenkinos sea conocido y admirado internacionalmente. El caso es que, sin llegar a extremos de que su literatura sea de escándalo, sus libros tienen una gran repercusión. Para sus lectores, este autor traspasa la barrera del convencionalismo novelesco, colocándose al lado de lo absurdo y delicado. La agradable sensación que me produce la literatura del joven escritor francés y la presencia dulce y encantadora de Audrey Tautou me llevó ayer a ver esta película.

Es la historia sencilla de Nathalie (Audrey Tautou) y Francois(Pio Marmaï). Son una pareja muy enamorada. Tienen una relación, se casan y son tremendamente felices. Ella, guapísima, él más guapo aún. Tienen todo cuanto necesitan, sus días son maravillosos en ese entorno delicioso de las calles de París. Pero un día Francois muere en un accidente y Nathalie se sume en un tremendo dolor. Pasada la etapa de duelo, casi tres años, el amor llama de nuevo a su puerta de la mano de Markus (Francois Damiens), un compañero de trabajo poco agraciado, pero que rebosa ternura.

“La delicadeza” está dirigida por el propio autor de la novela, David Foenkinos y por su hermano Stéphane. David, también autor del guion. Los hermanos Foenkinos desarrollan con “La delicadeza” su primera incursión en la gran pantalla.

La película no nos entrega nada nuevo, no te inquieta ni te cautiva, quizás incluso el relato adolezca de una importante carencia de diálogos. “La delicadeza” es ante todo un canto a la dignidad del ser humano y a la necesidad de que seamos aceptados como somos, sin que se base nuestra vida en la apariencia exterior, un despertar al amor y a la imaginación que acoge el sentido pedagógico de la desigualdad física, tan cuidadosamente calculado como su estudio de los dos primeros personajes que fluyen tranquilos a través de su ritmo pausado y su mirada sobria y contenida.

Todos los actores están en un alto nivel acorde con lo que requiere el guion. Los hermanos Foenkinos convierten una pequeña historia en un agradable fruto visual, con una fusión de estilos entre el drama, la comedia y el romanticismo. Los pequeños guiños con la música de la compositora francesa Émilie Simon, y la fotografía de Rémy Chevrin, todo estudiado al milímetro encajando a la perfección.

Audrey Tautou excelente, sus ojos interpretan más allá de lo imaginable,  ¿Qué decir del soberbio actor Francois Damiens? Pues que está genial, la película es perfecta en cuanto a interpretación. Mención especial para Bruno Todeschini, Melanie Bernier, Josephine de Meaux y Monique Chaumette.

“La delicadeza” fue nominada a mejor opera prima y mejor guion adaptado en los últimos Premios Cesar.

Sam Worthington

Sam Worthington (Samuel Henry J. Worthington) nació en Godalming, Surrey, Inglaterra, el  2 de agosto de1976.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.es/name/nm0941777/

Películas de Sam Worthington en Comentamos cine:

Crítica: La deuda (2010)

Crítica: Sólo una noche (2010)

Crítica: Avatar (2009)

Crítica: Tengo ganas de ti

CartelCon “Tengo ganas de ti”, Fernando González Molina vuelve a la comedia dramática después de demostrar sus cualidades  hace dos años con  «Tres metros sobre el cielo»,  producción que en el año 2010 logró convertirse en la película más taquillera en las salas españolas. Para el estreno de esta secuela, se proyectaron ambas películas con el entusiasmo de las fans del trío protagonista y, en especial del joven Mario Casas.  En el “preestreno maratón” vivimos lloros, gritos, risas y muchos aplausos que retumbaron en la sala, llena en su mayoría por jóvenes adolescentes.

Las cosas que van mal pueden empeorar y echarse a perder, “Tengo ganas de ti” contiene más o menos ese espíritu. Su  protagonista es  Mario Casas, Hache, que ha vuelto a casa tras pasar una temporada en Londres. Alejado del recuerdo imborrable de aquel primer amor, -su novia Babi (María Valverde) Hache-, intenta reconstruir su vida y olvidar el pasado y puede que lo consiga gracias a Gin (Clara Lago) su nueva chica,  una joven alegre, deportista y jovial, que le hace creer que es posible revivir aquel inolvidable hechizo mimoso.

Película bien rodada, música aparente, fotografía muy buena, un ritmo ideal y  con todos los ingredientes de la fórmula, que acude a la estética de “Tres metros sobre el cielo” probablemente intentando acaparar la atención del espectador joven y lograr gran taquillazo. Aunque ingenio no le falta a esta secuela, hay aquí demasiados palos, demasiadas coincidencias, demasiadas trampas que atentan contra la credibilidad del conjunto, por defender su propuesta naif pierde la gama de posibilidades que tiene a su alcance e incurre en alteraciones, omitiendo por ejemplo las obvias dificultades emocionales del personaje principal y convirtiendo todo su espejo en momentos de violencia ciega. Hubiera sido positivo explorar en la tensión interna de este fuerte joven, casi por lógica.

“Tengo ganas de ti” es entretenida y tiene un elenco de actores muy bien seleccionados,  Mario Casas, Maria Valverde, Clara Lago, Nerea Camacho, Diego Martin, Maria Salas, Andrea Duro, Luis Fernández, Antonio Velázquez, Ferrán Vilajosana, Álvaro Cervantes, Nerea Camacho y Carmen Elías. (Casi podríamos citar a Coca Cola como otro de los protagonistas…) El guion es de Ramón Salazar. La música de Manel Santisteban. En fotografía, Xavi Giménez, y la idea de la novela es de Federico Moccia.

Como espectadora española hay muchas veces que me cabrea que duren tan poco las películas de nuestro país en cartelera, me parece trágico. En el caso de “Tengo ganas de ti” creo que va a ser distinto puede ser el boom del verano.

A ratos graciosa, dramática, violenta, sentimental…

Crítica: Las chicas de la sexta planta

Cartel“Las chicas de la sexta planta” narra en clave de comedia la historia de un grupo de españolas que en los años sesenta emigraron a Francia para trabajar como criadas en casas de familias acomodadas. Philippe Le Guay, director, y Jérôme Tonnerense, coparticipando en el guion, describen la distancia entre la clase obrera y la burguesía y la frágil línea de esos mundos paralelos jerárquicamente separados.

Jean-louis Jouber, corredor de bolsa, es un rico hombre francés felizmente casado con Suzanne una burguesita elegante y dulce con la que tiene dos hijos varones. Éste es el momento en que su criada de toda la vida, -que ya lo fue de su mamá-, cansada de que no se haga en la casa lo que ella ordena, pide la cuenta y se marcha. La familia Jouber entra en un tremendo drama: no pueden vivir sin criada. Pero tras un momento de confusión y miedo al desorden descubren a “Las chicas de la sexta planta”.

Philippe Le Guay muestra nuestra vergüenza, una vergüenza que no tenía que haberse producido: la emigración. En este marco se encuadran metáforas que van más allá, aniquilando todo perjuicio sobre la simbología clasista, en un recital de analogías, la más importante la encierra su título: todos saben que existe una sexta planta, pero nadie prueba a llegar a ella.

Las voces de los interlocutores van afirmándose como seres perfectamente articulados, atrapados en los infiernos de la impotencia contra lo establecido e impuesto. En esta película es fundamental el estudio de personajes siendo fuente de su ritmo y entretenimiento, se alcanzan muchos momentos de verdad gracias además al potencial expresivo del reparto, exquisito el duelo interpretativo entre Natalia Verbeke y Fabrice Luchini. Hay que recordar, además, que Carmen Maura por este papel consiguió el premio a Mejor Actriz Secundaria en los Premios Cesar 2011, pero de igual forma, Lola Dueñas, Berta Ojea, Nuria Solé, Concha Galán, están desmedidas; plausible sin duda personaje e interpretación de Sandrine Kiberlain.

“Las chicas de la sexta planta” es un compendio estilizado de comedia social, un fino mecanismo que incluye multitud de variantes, desde la tradicional comedia de enredo hasta la más pura comedia romántica. La visión que el cineasta francés ofrece es ejemplar: ambiente parisino, burguesía que amenaza su propio fin, el suspiro español en el exilio y ese barniz de realismo que impregna cada segundo del film. Un tono que en ningún momento se rompe en su sobredosis de entretenimiento. Destaco la rapidez con que se envía al personaje principal a la solidaridad español-obrera, cuando a los quince minutos de proyección ya empieza en su cerebro a sonar la guitarra española. La mezcla de la música francesa y los acordes de lo español, emocionan, divierten y conmueven. Lo discordante, el único fraude que puede llevar este film es el doblaje, desentona y hace que desconozcas en cierta media a una actriz que la tienes tan cercana como es el caso de Lola Dueñas, por cierto, personaje indispensable.

Debajo de la denuncia cómica late la pasión de Philippe Le Guay siente y nosotros por él, desde ese sentimiento a escrito y realizado este homenaje, como una llamada a la esperanza de la coalición entre países hermanos dejando atrás las frustraciones del pasado. El cineasta rueda una nueva producción para el 2013, seguro que de nuevo nos agradará su ecléctica forma.