Crítica: ¿Y ahora adónde vamos?

CartelDe nuevo, la naturalidad tierna y la extensa belleza de aptitud humana de sus personajes. Crítica de la película “¿Y ahora adónde vamos?”.

La cineasta libanesa Nadine Labaki, directora de cine, actriz y guionista, empezó su carrera como realizadora de videos musicales, anuncios y promociones de cantantes de notoriedad, pero el videoclip que hizo que esta mujer alcanzara la fama fue el polémico “Akhasmak Ah”. A partir de ahí Labaki pasa a ser internacionalmente conocida. En el año 2007 estrena su primer largo, “Caramel”, un admirable film, fresco, sensitivo, templado y encantador. En esta su nueva película trabaja una perspectiva conciliadora desde el amor a su pueblo y el dolor por las diferencias religiosas.

Nadine Labaki nos sitúa en un lejano pueblo del Líbano habitado por cristianos y musulmanes, y la imagen más impactante que nos deja esta película son las mujeres  vestidas de negro camino del cementerio, bajo un sol ardiente, oprimiendo contra sus cuerpos fotos de sus esposos, padres o hijos. Todas comparten el mismo dolor, consecuencia de una guerra funesta e inútil, estas mujeres acuerdan la determinación de proteger a sus familias de toda clase de amenaza y, con sutileza y trazando artimañas, intentarán distraer la atención de los hombres para que olviden los resentimientos.

“¿Y ahora adónde vamos?” tiene personajes ávidos, tiernos y combativos, no necesita esta película de una trama compleja para llegar al corazón ni para hacernos deducir su mensaje. Nadine Labaki, como ya lo hizo en su anterior película “Caramel”, con delicadeza, trata de entretenernos con un grupo de seres inquietos a los que la vida trata por la ruta de las diferencias coronadas.

 Nadine Labaki es consciente de que sus historias dan para mucha reflexión y de que sus personajes son el reflejo de su pueblo, aquí llevados desde el humor y parodiados para la avenencia de las diferentes ideologías y culturas.

En su nueva película, ella misma es la protagonista y parte de los elegidos para dar vida a los personajes son: Kevin Abboud, Claude Moussawbaa, Layla Hakin y Antonieta Nufily, no puedo obviar a Khaled Mouzannar, el compositor de la maravillosa banda sonora, parte sin duda de la historia que mueve la película.

La recomiendo, hablamos.

Crítica: La invención de Hugo

CartelEl cineasta Martin Scorsese, en el corazón de todos los amantes del cine por sus joyas cinematográficas, en esta ocasión nos deleita con una película para todas las edades; en una turbadora atmósfera parisina envuelve una encomienda de amor al cine y al espectador. Pura magia que invita a soñar. Crítica de la película “La invención de Hugo”.

A sus doce años, Hugo (Asa Butterfield) está bajo la custodia de su tío, encargado del mantenimiento del reloj de la estación de París Montparnasse. Al ver que su tío ha desaparecido, el chaval aprovecha la oportunidad para quedarse dentro del mecanismo del reloj, ocupándose de darle cuerda para que funcione correctamente y no se advierta la ausencia del verdadero responsable. En una ciudad como París, tan maravillosa, cuya nieve perpetua ve brillar los ojos del huérfano y en un sitio tan limitado como es el reloj por dentro, se ocultará Hugo del inspector de la estación (Sacha Baron Cohen) que está empeñado en hacerle al muchacho la vida imposible. Entre viajeros, trenes y los vecinos de las tiendas circundantes, Georges Méliè (Ben Kingsley), Madame Emili (Francés de la Tour), Jeanne (Helen McCrory) Lisette (Emily Mortimer), y sólo en su pequeño escondite, intentará franquear las barreras de la soledad, sintiéndose envuelto en una profunda aventura en la que estará respaldado por la bonita Isabelle (Chloë Moretz)

Una de las indiscutibles películas del año. Parte del guion de John Logan, ha sido extraído del libro “La invención de Hugo Cabret”, del escritor Brian Setznick. “La invención de Hugo” incluye una colosal banda sonora, enormemente pegadiza, que es base intencionada en el recorrido de la película y el resultado de este acierto es una tonalidad armónica, rutilante y resplandeciente que combina a la perfección con la ambientación, pactando con ésta, en su generoso manejo del color y la estilización de los decorados.

“La invención de Hugo” nos traslada a un mundo simulado, lleno de imágenes, lugares y sueños fascinantes y sencillos, con unos entrañables personajes y una gran tendencia de su director a recrearse en los primeros planos y en la perfecta utilización del 3D, suponiendo esto una revalorización del vocabulario fílmico de Martin Scorsese. Desde el punto de vista visual, la película no admite comparación alguna, no obstante su capacidad perturbadora no depende exclusivamente de lo expuesto hasta ahora. “La invención de Hugo” además es una rúbrica muy difícil de olvidar, una marca que quedará grabada y que puede ser considerada como la mejor película del año, es una proeza que empapa al espectador dentro de su historia, contagiando y combinando muchos sentimientos como son el amor, la bondad y la ternura, una atrapante aventura que agarra desde los sentidos.

Hay en ella períodos de reflexión, para inmediatamente después seguir disfrutando de su recompensa dulce. Y es que es prácticamente imposible no aceptar la delicia de ver esta película que nos apartará del ambiente cotidiano y nos empapará de situaciones llenas de inocencia e innovación. La clave de la lectura que “La invención de Hugo” nos remite es un despertar a la gloria del séptimo arte.

Crítica: War horse – Caballo de batalla

CartelA partir de un guion de Lee Hall y Richard Curtis, música de John Williams y fotografía de Janusz Kaminski, Steven Spielberg cuenta la historia de Joey, un caballo de una granja de Devon (Inglaterra). Crítica de la película “War Horse – Caballo de batalla”.

El padre de Albert, Ted Narracott (Peter Mullan) compra un caballo en una subasta de la ciudad. A este animal el chico lo conoce, lo vio nacer y ha tenido mucho contacto con él, le tiene un gran cariño. Ya en su granja Albert (Jeremy Irvine) lo cuida, lo mima y le enseña las reglas de cómo hacerse un caballo de campo. Cuando ha logrado tener el sembrado y la cosecha casi a punto, una tormenta hace que se pierda la recolección, necesitan dinero y los padres de Albert, Ted y Rose (Emily Watson), venden el caballo. El muchacho no puede creer que su más querido amigo pueda vivir lejos de él y da palabra de encontrarlo en cualquier lugar del mundo. Joey es comprado para los soldados y en el ejército se verá envuelto en un cosmos de ansiedad, sinrazón y daño: “La primera guerra mundial”. Allí conocerá a hombres buenos que le cuidarán pero también a hombres crueles que sólo verán en él al caballo, un animal de carga. Tendrá un magnífico compañero Topthorn, un bonito caballo negro, juntos pasarán por todas las calamidades y abusos de una guerra.

A pesar del hecho de que “War Horse – Caballo de batalla” esté nominada a los mejores premios en los festivales de cine, no constituye un ejemplo de portento cinematográfico, siendo para mí, una de las menos relevantes en la carrera de Steven Spielberg, mucho más rudimentaria y fría. La película está basada en la novela del mismo título del poeta y dramaturgo, especializado en literatura infantil, Michael Morpurgo; novela que también se llevó a la escena teatral el año 2007 bajo la dirección de Nick Stafford; la cadena de radio BBC para su canal 2 igualmente hizo una magnífica adaptación del libro.

Spielberg, en 2010, asume la responsabilidad de dirigir la película y la utiliza como vehículo de lucimiento en ambientación y fotografía, adoptando su estilo característico, que manifiesta mostrando al principio unas imágenes de divinas tonalidades que evocan a películas de cine romántico clásico, para después trasladarnos a un paisaje sórdido y tenebroso en medio de las trincheras, que emparenta sin remedio con las películas bélicas de tiempos pasados. No obstante en “War Horse – Caballo de batalla”, el drama que tiene su eje en el centro de la trama, permite a Spielberg mostrar su interés por el tema del amor a los animales, la maldad de la guerra, la valentía y el orgullo personal, a la vez que regala destreza en la utilización del sonido y el humor en los momentos más rígidos del recorrido.

Lo cierto es que ni el estilo ni la temática de “War Horse – Caballo de batalla” me permiten adscribirla en un género en concreto, ni incluso al público al que se dirige, en principio el libro estaba dirigido a los jóvenes adolescentes, pero la película en este sentido es tremendamente confusa, en parte es dulce, y por otro lado tiene escenas de guerra tremendamente intensas. Según lo comprobado en la sala del cine donde pude verla, había mucho niño pequeño, con sus papás, claro, pero no es la película más idónea para los pequeños.

Pueden verla, hablaremos.

Ganadores de la XXVI edición de los Premios Goya

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Película: No habrá paz para los malvados

 

 

 

Director: Enrique Urbizu (No habrá paz para los malvados)

 

 

 

Interpretación masculina protagonista: José Coronado(No habrá paz para los malvados)

 

 

 

Interpretación femenina protagonista: Elena Anaya (La piel que habito)

 

 

 

Actriz revelación: María León (La voz dormida)

 

 

 

Actor revelación: Jan Cornet (La piel que habito)

Interpretación masculina de reparto: Lluís Homar (Eva)

Interpretación femenina de reparto: Ana Wagener (La voz dormida)

Guion original: No habrá paz para los malvados

Guion adaptado: Arrugas

Fotografía: Blackthorn

Música original: La piel que habito

Canción original: La voz dormida

Montaje: No habrá paz para los malvados

Director novel: Kike Maíllo (Eva)

Dirección artística: Blackthorn

Dirección de producción: Blackthorn

Diseño de vestuario: Blackthorn

Maquillaje y / o peluquería: La piel que habito

Sonido: No habrá paz para los malvados

Efectos especiales: Eva

Película europea: The Artist

Película hispanoamericana: Un cuento chino

Película documental: Escuchando al juez Garzón

Película de animación: Arrugas

Cortometraje de ficción: El barco pirata

Corto de animación: Arrugas

Corto documental: Regreso a Viridiana