Gwyneth Paltrow
7 junio 2011

Gwyneth Paltrow nació en Los Ángeles, Estados Unidos, el 27 de septiembre de 1972. Actriz y cantante estadounidense.
Ficha en Imdb: http://www.imdb.es/name/nm0000569/
Un blog dedicado al cine y a su crítica y análisis
7 junio 2011

Gwyneth Paltrow nació en Los Ángeles, Estados Unidos, el 27 de septiembre de 1972. Actriz y cantante estadounidense.
Ficha en Imdb: http://www.imdb.es/name/nm0000569/
6 junio 2011 Deja un comentario
La película se abre con una voz en off y enseguida un baile con música country… en la crítica de hoy “Country Strong” de Shana Feste: la nostalgia admirable.
Las historias de perdedores siempre dan juego en el cine, en este caso; Kelly Canter (Gwyneth Paltrow), es una cantante de música country, que hace un tiempo perdió a su bebé y ahora arrastra una gran depresión y problemas con el alcohol. Sacando fuerzas, vuelve a los escenarios después de un tiempo ausente. El cantante de música country en la vida real, Samuel Timothy McGraw interpreta a James, el marido de Kelly, que ahora, además, ejerce como manager. Beau Hutton (Garrett Hedlund), un menos famoso cantante de country en esta ficción, mantiene una amistad enorme con Kelly, Y Chiles Stanton (Leighton Meester) también cantante principiante, una guapa muchacha, fue miss en un concurso de belleza y sueña con alcanzar la fama. Estas personas se mueven al unísono en Texas en una ruta de recorrido musical, con sus alegrías, sus tristezas, sus éxitos y fracasos.
“Country strong”, una pieza para cuatro participantes en el escenario, película en apariencia carente de pretensiones, que muestra cómo se va creando y posteriormente se desenmaraña, una compleja trama de relaciones personales que se establece entre los cuatro protagonistas; unas relaciones tejidas siempre en torno a la guapísima y pasiva Kelly, el personaje de Paltrow . Shana Feste parece querer indicar un universo de sentimientos en torno a la difícil relación de los personajes, explorando en lo sexual y lo emocional, con una gran tendencia a mostrar los hechos en lugar de describir los sentimientos que los motivan. En cualquier caso, tal manifestación no resta impacto a la película, de igual modo, la obra es una demostración más de la sensibilidad de su directora por las relaciones humanas y su fina estimación por la música.
El caso es que, no sé si justificadamente (porque iba predispuesta en contra), la película me ha sorprendido de forma favorable. Para empezar, porque me ha parecido muy entretenida, hay partes en las que conseguí dejar de lado su presencia dramática, además, la historia es seria, los actores forman un grupo compenetrado dando vida cada uno de forma proporcionada al personaje representado, las canciones muy amenas, la banda sonora inmejorable, repleta de grandes temas country, una historia que pese a resultar poco novedosa se ve con gran interés por estar contada con la simetría y la destreza adecuadas.
En fin, una película interesante a grandes rasgos, no tanto por la identidad de la historia, sino por la capacidad que tiene la narración de enganchar desde el homenaje a los cantantes de country y sus carreteras…
3 junio 2011 Deja un comentario
Guillaume Canet enriquece mi crítica de su cuarta película “Pequeñas mentiras sin importancia”, quizás bajo este argumento y esta glosa, podamos entender mejor los notables hallazgos diferenciales que contiene la obra cinematográfica del director francés. Hallaremos en “Pequeñas mentiras sin importancia” los distintos aspectos que subyacen bajo determinadas formas con las que Canet nos introduce en la aventura humana.
Me gusta esta película. Confidencias y secretos al estilo francés. El argumento es a primera vista simple pero resulta enormemente atractivo: un grupo de amigos que se conocen desde siempre se reencuentran, Max Cantar (François Cluzet, París), el propietario de un restaurante de éxito, y Vero (Balerie Bomenton), su linda mujer, los invitan todos los años a su bonita casa al lado de la playa para celebrar el comienzo de sus vacaciones. Pero este año, justo cuando iban a abandonar París, su amigo Ludo (Jean Dujardin) sufre un tremendo accidente, todos van al hospital destrozados por la penalidad que siente su amigo, pero deciden no romper esta tradición, se marchan de vacaciones con su amigo convaleciente en el centro hospitalario. Ya en la playa, sus contradicciones afloran y su amistad se pone a prueba. Juntos se verán obligados a convivir con esas pequeñas mentiras sin importancia que se dicen cada día.
Analizada, “Pequeñas mentiras sin importancia”, podía pasar por un inesperado viaje a la narratividad emprendido por un director maravillosamente instalado en los aposentos del cine dramático-cómico, sin embargo nos hallamos ante la película menos discursiva de su autor. Sus evocaciones cinéfilas buscan hacer partícipe de las emociones de sus comediantes al espectador, haciendo que las interiorice y formen ineludiblemente parte de su ánimo, así pues, lo importante de esta película no son las realidades materiales que afloran a la superficie, sino la emotividad latente bajo cada una de las personalidades que en ella se van desplegando, ese secreto sentimentalismo es el que dispara el enunciado de la historia conduciéndola por verigüetos de fondos casi inquietantes desde el punto de vista psicológico. Al tiempo que comedia “Pequeñas mentiras sin importancia” es como un poema social sobre la convivencia, junto con una visión sobre lo que cada uno de nosotros guardamos dentro de nuestra cajita íntima y particular, aun así, Guillaume Canet, hace que la película se mantenga fiel a ese agradecible tono ligero que tiene desde el principio. La perspectiva de que las relaciones cordiales se amplían más si cabe, sin perder en ningún momento esa cordialidad, muchas veces indebida por la supuesta amenaza de las situaciones narradas. La única pega, si es que podemos llamarla así, es que Canet, sumido en su contemplación de rostros, abole en parte la dimensión de la historia y construye un tiempo cinematográfico, cuya sutil arquitectura, no resurge del todo rotunda. Ni mucho menos esto quiere decir nada negativo y mucho menos quiero quitarle la importancia que a mi parecer tiene este film, que me parece excelente.
Entre los actores: Marion Cotillard, Benoit Margimer, Pascale Arbillot, Guilles Lellouche (Adele y el secreto de la momia, Paris). Los actores, profesionales y magníficos, se adaptan a la perfección a esta atrayente película.
31 mayo 2011 2 comentarios
Cuando las raíces de la incomprensión nos arrastran a los más profundos abismos, ¿qué estamos dispuestos a pagar para alcanzar el equilibrio?… Nuestro tiempo aprovechado en la crítica de la película “Una mujer, una pistola, y una tienda de fideos chinos”, el guión está basado en la primera película que dirigieron los hermanos Cohen “Sangre fácil” (1988), y la dirige: Zhang Yimou.
Escribir sobre la filmografía de Zhang Yimou es hablar del cine con mayúsculas, este director magistral, con su estética oriental, ha dado al mundo del celuloide verdaderas obras imprescindibles, un símbolo en la jerarquía de cineastas chinos, como muestra y para recordar: “La semilla del crisantemo”, “La linterna roja”, “Vivir”, “Camino a casa”, “Ni uno menos”, “La casa de las dagas voladoras”, y tantas y tantas historias embriagadas y ensalmadas de su hechizo mágico.
El signo más característico de Zhang Yimou, sin lugar a dudas, es el drama rural chino y para ello adapta del original, dándole al argumento una enorme importancia y concediéndole su individualidad.
La productora presenta esta sinopsis: Wang es un hombre pesimista, astuto y avaricioso, dueño de una tienda en la que se sirven fideos chinos en una ciudad situada en un paraje desértico de China. No hace caso de su esposa, una mujer de lengua viperina, que tiene una aventura amorosa con Li, uno de los empleados de Wang. Li es un hombre tímido que, muy a pesar suyo, acaba guardando la pistola que su amante ha comprado para matar a su marido. Pero Wang está al tanto de todo lo que hacen. Soborna al agente de policía Zhang para matar a la pareja. Visto así, el plan es perfecto: todo se solucionará gracias a un final sangriento y cruel perfectamente satisfactorio para él. O al menos, eso piensa. Pero el malévolo Zhang tiene otra idea en la cabeza. Y según se complica la trama, correrá más sangre y la violencia será cada vez mayor.
Zhang Yimou nos demuestra en “Una mujer una pistola y una tienda de fideos chinos” que la misma historia se puede escribir en diferentes lenguajes y dibujar con diferentes colores. Los suyos, sus colores, son aquellos que después de ver una de sus películas aún persisten comprimidos en la retina del espectador. Con un blasón valedor de un gran ascenso trágico, presenta personajes como estereotipos sociales de acciones concretas, inclinándose en esta película por una concepción más teatral del relato, y buscando la tensión a través de la prosperidad dramática, eso no quiere decir que se niegue el valor de la comicidad en la obra, pues realmente comedia negra, es lo que es, “Una mujer una pistola y una tienda de fideos chinos”.
Espacios y tiempos, atmósfera densa, paisaje artesanal, infidelidad y maltrato, y un director reinventando, Zhang Yimou, caricaturiza a los personajes forjándolos burlescos. Para esta repetición violenta que deja transparentarse al cineasta que la realiza, su virtuosismo estético, la preciosista puesta en escena, su particular paleta de colores. En fin, una película verdaderamente definida… también en honor a la verdad, debo decir que no llega donde llegaron otras. “Una mujer, una pistola y una tienda de fideos chinos” es un título menor en la brillante carrera de este gran director.
Los actores: Honglei Sun, Xiao Shen, Ni-Yau, Dahong Ni, Mao Mao, Ye Cheng.
Una mirada diferente de una misma representación.
Cuéntame…