Crítica: Carta blanca

CartelDespués de un letargo temporal, Peter y Robert Farrelly, los grandes maestros del humor basto de los noventa, vuelven con un nuevo trabajo. En la crítica de hoy, “Carta blanca”, en la que los Farrelly vuelven a hacer malabares con los trucos propios de su oficio y su especialidad.

En el argumento, “Carta blanca” nos presenta una historia inconsciente aunque indolora; Rick (Owen Wilson) está casado con Maggie (Jenna Ficher) y su amigo Fred (Jason Sudeikis) también felizmente casado con Grace(Cristina Applegate). Estos dos maridos, aunque muy enamorados de sus esposas,  están justo en el umbral de la vida, donde algunos hombres no pueden evitar tontear con cada chica que les pasa cerca. Sus mujeres se hacen las despistadas pero tontas no son, están hartas de soportar acciones tan ridículas, y toman una decisión un tanto descabellada, pero bueno, si les funciona, fenómeno. Deciden darles una semana libre, sin que tengan ningún tipo de atadura ni compromiso con ellas, le llaman a estas vacaciones extramatrimoniales “Carta blanca”. Fred y Rick podrán volar como pájaros e ir de flor en flor como las mariposas, esto es el sueño de ellos… ¿Se cumplirá? Seguro que si… una semana como dos auténticos solteros…  ¡Como lo van a pasar!… ¿o no?

Lo primero, decir que estas cosas no pasan en la vida real, quizás por eso se hace más divertida. “Carta blanca” sigue el patrón de “me gustan todas menos mi mujer” pero los hermanos Farrelly convierten lo problemático en diversión. “Carta blanca” es una sucesión de situaciones estúpidas y vivaces, filmadas con sonrojante ingrediente por directores que conocen los resortes del  humor que proyectan.

La nueva obra de Peter y Robert Farrelly está lejos de ser una gran película pero no te deja ponerle una nota de insatisfacción, pues es, un largo disparatado, atrevido,  que no necesita grandes imágenes ni diálogos pretenciosos  para hacer reír, su maniobra es simplista, mostrando alguna que otra grosería y ridiculizando situaciones de la vida cotidiana. No debemos entrar en el análisis de lo ramplón del guion, sin pensar que todo en “Carta blanca” está orquestado de forma tal que hay compromiso y cuidado dentro de lo que se aprecia como pobreza de guion, eso sí, en clave irónica y satírica.

“Carta blanca” puede gustar a todos los públicos pero especialmente a los más jóvenes. Es menos cruel que “Amor ciego”, mas inconstante que “Algo pasa con Mary” y le falta la inteligencia de la divertida “Dos tontos muy tontos”, pero al igual que con sus predecesoras “Carta blanca” te hace reír sin remedio

Estupenda labor de los ya veteranos Owen Wilson y Jasón Sudeikis, que tras leer el guion confiaron en este proyecto. Richard Jenkins , Alyssa Milano, Derek Waters, Bruce Thomas, Larry Joe Campbell y algunos más, dan el  toque de humor exigido, y dejo para el final a Stephen Merchant, reseñando su genialidad exegética y el humor que transmite ¿para cuándo un papel principal para este actor?

Fue el jueves por la noche cuando vi “Carta blanca”, la sala llena de personas dispuestas a pasarlo bien, a la vez que lejanos a marcar una región fronteriza entre cine de calidad y cine de diversión, más allá de eso, es muchas veces necesario reír aunque sea de lo ridículos que podemos llegar a ser.

“Carta blanca” una fórmula para pasar el rato.

Crítica: Thor

CartelKenneth Branagh, el director de cine más shakesperiano, originario de Belfast, Irlanda del norte, me invita a hacer la crítica de la película “Thor”, basada en el comic de superhéroes Marvel, de Jack Kirby y Stan Lee en cuyo tratamiento predomina una mezcla de temas mitológicos con la ciencia ficción y la fantasía.

El dios del trueno, Thor (Chris Hemsworth) es un orgulloso e insatisfecho guerrero de Asgard, hijo del dios nórdico Odin (Anthony Hopkins). Un día, sin permiso de Odin, Thor obliga a Himdall (Idris Elba) a montar el puente arcoíris para pasar a tierras enemigas. Por culpa de esa imprudencia reaviva rencores dormidos de sus contrarios, los gigantes de hielo. Como purgatorio, su padre Odín lo castiga desterrándolo a la Tierra para que viva entre los hombres y descubra así el verdadero sentido del sometimiento. Cuando llega aquí abajo, en nuestro planeta se encuentra con Jane (Natalie Portman), Erik (Stellan Skarssgard) y Darcy (Kat Dennings), tres científicos que investigan en el desierto de Nuevo Mexico. Thor  les interesa como fenómeno curioso pero, a la guapa Jane, ese chico rubio tan atractivo, le interesa por algunas razones más. Thor necesita recuperar el Mjduir o martillo mágico, que es lo que le hace falta para desempeñar su poder, pero le va a ser muy complicado y más cuando como por arte de magia aparece su hermano, el envidioso Loki (Tom Hiddlestom). Los unos y los otros guerrearán sin descanso.

A Kenneth Branagh no le recuerdo trabajando los efectos especiales ni la acción trepidante. Sus obras anteriores, “Enrique V”, “Hamlet”, “Los amigos de Peter”, “Mucho ruido y pocas nueces”, “Otelo” y tantas otras, no nos hacían presagiar lo que sería “Thor”, en este caso, una combinación de cine épico de acción y aventuras de derivaciones visuales con extraordinarios y excesivos efectos especiales y cuyo enfoque dentro del circuito de este arte se encuentra en plena cúspide, puede que sea casi ineludible que se haga de ella un título controvertido. Branagh hace caso omiso de sus expectativas narrativas convencionales e impide la identificación del espectador con su forma, perdiendo así la lucrativa primacía de que había gozado durante todo su recorrido profesional. “Thor” puede ser para el director norirlandés, un punto de inflexión en su carrera y una nueva expectativa para sus seguidores que ya le teníamos ubicado dentro de un estilo cinematográfico.

En “Thor” predomina claramente la belleza del escenario cuidado, de los diálogos estudiados, de la música lograda y su original utilización del color, pero no se ve riqueza temática, seguramente será para dar más realce y fidelidad a su condición de comic, creo que se abusa de las indulgencias de los efectos especiales y aparecen demasiados clichés usuales en este tipo de películas. “Thor” cuenta con interpretaciones aceptables, entre ellas la de Anthony Hopkins, es uno de esos raros casos en que, cada vez que se contempla, se le descubre una perspectiva nueva. El enfoque relajado e improvisado con que se ha abordado la realización de la película, se refleja claramente en la soltura de las interpretaciones.

Para algunos espectadores, el carácter liviano de la película les puede resultar enojoso, pero otros se siente fascinados con sus  ambigüedades, y con la valentía y la complejidad de una apuesta que trata no sólo de mostrar una historia, sino de descubrirnos el nuevo talante cinematográfico del admirado: Kenneth Branagh.

Alguien dijo, pasable… Yo me quedo con el Kenneth Branagh de Shakespeare y Mamet.


Crítica: The Company Men

CartelCon absorbentes interpretaciones se desarrolla “The Company Men”, película en el ojo de la crítica de hoy, dirigida por el debutante John Wells, un desconocido director de cine en la gran pantalla, aunque popular por sus series de televisión.

En esta su opera prima presenta a Maggie (Rosemarie de Witt) y Bobby Walker (Ben Affleck, The Town Ciudad de ladrones, Que les pasa a los hombres). Son matrimonio y está viviendo el sueño americano: tienen un gran trabajo, una familia estupenda, una espectacular mansión y todo lo necesario para permitirse una gran serie de lujos, lo que adoran, sobre todo Bobby, es su coche lujosísimo y sus partidas al golf. Sin embargo, cuando la compañía para la que trabaja decide reducir plantilla, tanto él como sus compañeros Phil Woodward (Chris Cooper, Recuérdame) y Gene McClary (Tommy Lee Jones, En el centro de la tormenta), se quedan en el paro. Desde ese momento, los tres tendrán que replantearse sus vidas y sus funciones como maridos y padres. Jack Dolan (Kevin Costner, La otra hija) hermano de Maggie, les dará un apoyo, pero les esperan etapas de malestar por la subsistencia, se comprende que aunque ganan muchísimo dinero no han ahorrado nada para esta eventualidad.

Seguramente no exista una práctica más triste y complicada para el ser humano que estar en el paro por mucho tiempo y necesitar un puesto de trabajo urgentemente. Sin embargo, el universo del cine en general no se ha ocupado de esta contrariedad con la asiduidad que merece. Son muchos millones de personas en nuestro país en esa situación, España y una gran parte del mundo está pasando ahora mismo por una crisis financiera como nunca. Esta crisis capitalista, como todas, trae consigo las consecuencias de siempre para las víctimas de siempre, empresas que cierran o reducen plantilla y con ello la reacción en cadena que hace años llevamos padeciendo, personas que pierden la confianza en sí mismos y que no recuperan la autoestima porque verdaderamente son las víctimas humanas del momento.

En esta película John Wells parte de una base común a la de cualquier película de crítica social, y elabora un esquema poco usual dentro del cine americano, inspirado en la popularidad que el tema tiene en estos momentos. “The Company Men” tiene un buen argumento donde poder mostrar subliminalmente los entresijos de la conciencia que corresponde a cualquier nivel de compromiso político, bien trabajada hubiese sido una película de didáctica y etología, pero Wells no toca la raíz de las políticas de estado que son las que han llevado la miseria a los trabajadores, se columpia escribiendo un guion inclinado hacia el lado del alto nivel de los superejecutivos. Las diferencias deImagen de la película
estos codiciosos empleados de sueldos descomunales, con los, digamos, trabajadores normales, son abismales, con lo cual no encuentras paralelismo, no te identificas con los personajes, y me molesta mucho. El espectador medio se identifica más con películas como “Tocando al viento”, “Los lunes al sol” o la inolvidable “Full monty” pero gracias a los grandes actores que forman el conjunto de la representación, sacan adelante “The Company Men”, un film que podía haber sido el punto de referencia del nuevo cine norteamericano.

Tiene John Wells la extravagancia de la perfección cincelada y, como siempre pasa en este tipo de películas aparentes, en “The Company Men” se adorna todo. Y llega el final, propio de cualquier otra película americana.

En fin, con todo lo dicho, “The Company Men” es una película que se deja ver.

Crítica: Agua para elefantes

CartelAgradablemente sorprendida inicio la crítica de la película “Agua para elefantes”; ambientada en el mundo del circo nos muestra los entresijos de su carácter, a la vez que disfrutamos de la magia con la que está filmada.

Argumento tan sencillo como sugerente, eso es lo que nos recrea el libreto que el autor de la perdurable “El rey pescador”, Richard LaGravenese, (basándose en la novela del mismo título de la escritora canadiense Sara Gruen), ha compuesto para el director austriaco Francis Lawrence, (ahora nacionalizado estadounidense). A este cineasta lo recordamos por “Constantine” en 2005, en 2007 la inquietante y tensa “Soy leyenda”, pero su mayor logro es la gran cantidad de videos musicales que ha dirigido desde el año 1993, el último, terminado en abril de este año, es lo nuevo de Beyoncé “Run The World (Girls)”.  En “Agua para elefantes”, Francis Lawrence, nos adentra en un retrato social sagaz.

Ésta es la historia: llovía torrencialmente, cuando Old Jacob (Hal Holbrook) se posiciona en las puertas de un circo desconocido, el viento y el agua le atraviesan los huesos, en el peor invierno que se ha conocido; los empleados del circo, no comprenden qué puede hacer allí un hombre de esa edad, y le invitan a marcharse de vuelta a la residencia donde reside. El anciano, insiste y le recibe el responsable de la instalación, Charlie (Paul Schneider, Brig star). Charlie, con una sola mirada comprende la soledad del viejecito. Tiene las manos entumecidas por el frío, y su cara, de semblante tranquilo y dulce, divulga una emocionada ternura. Sus enrojecidos ojos azules miran con avidez las fotos que hay expuestas en el despacho. Se emociona. Jacob le cuenta a Charlie, que él, hace muchos años formó parte de eso tan hermoso que es el circo, poco a poco, profundizando en sus recuerdos, retorna a sentirse tan joven como entonces. Jacob, de joven, (Robert Pattinson), recuerda cada minuto de la época de la gran depresión, años 30, cuando era un alegre estudiante de veterinaria y su vida se vio truncada por la muerte de sus padres, su mundo venido abajo en un segundo le provocó un tremendo cambio en su vida, y huye, no se sabe de qué, quizás del horror de verse solo. Ya en otra ciudad, por casualidad entra a trabajar para los hermanos Benzini como veterinario de su circo, se deslumbra por la belleza de Marlena (Reese Witherspoon), el día a día va fortaleciendo una gran amistad entre ellos. Marlena es la caballista del circo y está casada con August (Christoph Waltz), el dueño y responsable de todo lo que allí acontece, un hombre intratable y agresivo que hace vivir a Jacob las peores pesadillas de su vida.

Francis Lawrence dirige este espectáculo cinematográfico agudo, con su característica eficacia en el uso de trasmitir con imágenes y distribuye mínima y sutilmente los números circenses transportándonos de manera emocional al mundo de la ilusión. Sin olvidar el acierto en la personal y brillante música de James Newton Howard, el vestuario, las atmósferas creadas, los decorados y el magnífico colorido, gracias a la exquisita fotografía de Rodrigo Prieto (Biutiful, Wall Street 2 El dinero nunca duerme). Esta película, a pesar de componer un cuadro abigarrado y repleto de matices, consigue conservar su intimismo gracias a que los personajes son capaces de trasmitir la sensación de que albergan tras de sí una institución, una vida, una entidad, a la vez que iluminan los aspectos generales del film, como son, el sentido dramático de la historia y el aroma particularmente contradictorio del amor.

Cartel

Robert Pattinson, en esta ocasión, sabe conferir a su personaje la dosis necesaria de presencia física, ciñendo un toque de nervio y personalidad, para hacer creíble a Jacob, un chico solo, triste y desconsolado, que quiere dar sentido a su vida embarcándose pese a todo, en la senda del amor y de un futuro en compañía (Os dejo aquí una entrevista a Pattison sobre la película). Reese Witherspoon finalmente ha sido la actriz que se ha metido en la piel de Marlena personaje éste, muy codiciado, y que a ella le viene como anillo al dedo, a pesar de que hace un trabajo meritorio, la he encontrado algo débil, no me ha creado ninguna sensación su esfuerzo. Christoph Waltz destaca sobre todo el reparto, sabiendo dar la dosis justa de maldad y todo el perfil que exige su complicado papel. Excelente Hal Holbrook, incluso en su caracterización con Pattinson, perfecto. También debo añadir que, en general, todo el elenco de actores forma un grupo irreprochable.

“Agua para elefantes” termina y yo me quedo mirando a la pantalla… salen los títulos de crédito… y sigo ahí, esperando que la historia continúe… ¡Qué bonita!… También me ocurrió con otro título de este guionista, “Los puentes de Madison”.