Luciérnagas en el jardín

Hoy quiero comentar una película que hace algún tiempo vi. Seguramente el motivo de no hablar de ella en su momento, sea la decepción que sufrí. Viendo el reparto, me sentí predispuesta a que me gustase, Julia Roberts, Ryan Reynolds, Willem Dafoe , Emily Watson, Carrie-Anne Moss, Hayden Panettiere, Iona Gruffudd, Shannon Lucio, Cayden Boyd, George Newbern, Chase Ellison, Brooklyn Proulx, y el director y guionista: Dennis Lee, que aquí, en su primer largo utiliza la música de Javier Navarrete.

Es una historia de temores, mentiras, traumas  y perdones. A este tema se le ha sacado en el cine éxitos enormes, no es éste el caso.

Michael Taylor (Ryan Reynolds), desde pequeño, la dureza posesiva de su padre, le indignaba y le marginaba. En sus años de adolescente arrastró una profunda soledad y un trauma de integración familiar, casi nunca tomaba parte en lo que ocurría en el ámbito del hogar, siempre observador y al acecho. Pasa el tiempo, ahora es un hombre con una gran carrera y una vida resuelta, él no olvida su verdad aunque pasen los años, pero ocurre una desgracia y la tragedia hace que las rencillas y rencores vuelvan a salir a flote. Antiguas mentiras ven nuevamente la luz, y Michael vigilante de lo que ocurre a su alrededor, sale de su exilio y se hace visible en el corazón de quienes le dañaron.

Más allá de la modestia profesional rara vez en estos tiempos, en los que todo el mundo quiere ser un genio con su primera película, la película de Lee es una historia sobre el aprendizaje de las relaciones familiares. Cuenta con buenas ideas para construir un drama, pero trata el relato con pincelas titubeantes, a través de una abertura sin posibilidades positivas que hacen que poco a poco vaya perdiendo consistencia hasta diluirse en una pobre historia de miserias familiares. En el aspecto de la dirección, hay que decir, que sólo se limita a contar una historia previsible, de su propia creación, llena de situaciones comunes, a pesar del derroche actoral.

Sólo la relación del personaje de Ryan Reynolds con el de Willem Dafoe, proporciona momentos de auténtico cine, pero no es suficiente, cuando todo el resto carece por completo de aliciente.

Tengo la seguridad de que esta primera incursión en el mundo de la dirección, le dará fuerzas a Denis Lee para que con la segunda tenga más acierto al escribir el guión, aunque creo que la segunda ya está muy próxima, esperemos que tenga mucha suerte con ella. Es muy joven, tiene toda una vida para demostrar su genio.

Conclusión: no le veo capacidad discursiva, sólo parece que se vislumbra la intencionalidad de mostrar el sentido de una doble moral. En fin, con lo dicho no creo que haya dudas en que mi valoración sea un poco negativa.

Desde París con amor

Es una película de acción, casi, como las de toda la vida, pero con ciertos toques de modernidad, claro que el tiempo no pasa en balde, aquí hay unas enormes armas de guerra que se utilizan en la ciudad como si fuera lo normal.

Pierre Morel dirige esta película con guión de Luc Bensson y Adi Hasak.

Sin dudas esta película está hecha para que guste a los amantes de la acción sin más. Una vez más, una orgía de tiros y  Travolta (es decir acción y más acción)  servida con exceso, creo que la mitad de este laberíntico galimatías de asesinatos sobra.  Acelerados por el americanismo más exacerbado. En busca de un peligro inminente por medio de una célula árabe, los agentes secretos de la embajada americana en Paris, James Reece (Jonathan Rhys Meyers) y Charlie Wax (John Travolta, Dos canguros muy maduros) vislumbran una trama de terroristas en Paris que quieren atentar contra la representación americana en dicho país, y manos a la obra, “a por ellos”.

Partimos de un guión poco elaborado, está lleno de errores, viciado de violencia y no mostrando el fondo de la historia. Dejemos claro que la narración se reduce a la acción, mostrándonos que por encima de todo están los agentes antiterroristas. Ellos se saltan todas las leyes para cumplir su misión.

Film enormemente fallido, en definitiva no tengo nada que analizar de una película en la que sus dos personajes principales entran a comer en un restaurante y en un abrir y cerrar de ojos se han cargado a toda la plantilla; esta escena, que es al principio, es totalmente denigrante,  si  saben  que esconden droga, hubiera sido más correcto llevar una patrulla para detenerlos y incautarla, no cargarse a todo el que se mueve. Después de esto un encadenamiento de desaciertos cubre el recorrido.

Es un monumental lío de enredos y persecuciones con un Travolta de imagen cambiada y una gran sobreactuación a favor de la violencia y la intransigencia, esta película le lleva a una enorme ridícula imagen, el papel es parecido al que hizo en Pelham 123, pero con una diferencia abismal en cuanto a la violencia chulesca del agente secreto al que representa al que la prepotencia le hace odioso.

En definitiva, no me gusta esta película. Tiene gracia el título “Desde París con amor”, creo que han querido dulcificar el tema, pero sólo es un festival de violencia gratuita.

Flor del desierto

La directora americana Sherry Hormann nos trae una película con la que saca a la pantalla a una mujer digna de admirar.

Es la vida de Waris Dirie, que por culpa de una tradición absurda y retrograda pasa de ser una niña feliz a ser una marioneta de su destino. A los cinco años le practican la ablación y ya para siempre tendrá esa sombra que condiciona su existencia. Como puede sale de aquellas tierras tan queridas y tan mal gobernadas de Somalia, sin tiempo de llantos ni para acordes solemnes, el cielo de allí arriba está demasiado distante y ella necesita guiar sus pasos y sus pensamientos, crear sueños, descubrir las virtudes del ser humano que seguramente existen. A los trece años con una absoluta falta de medios se agarra a la esperanza y mira al mundo con esa mirada suya rebosante e infinita, son muchas trabas las que el futuro le tiene reservadas pero es una superviviente y después de muchas dificultades logra tener una vida de calidad humana. Dirie se convertirá en una gran modelo, escritora, embajadora de la ONU  y en un ejemplo para muchas otras pero la imagen que siempre llevará en su corazón será la de su infancia antes de que “aquello” ocurriera cuando aún era feliz.

La película es de difícil análisis y valoración, por un lado el fuerte contenido de fondo con que nos encontramos: un crudo documento sobre cómo la protagonista es víctima de una tradición injusta y que además las mujeres asumen porque es la garantía de su virginidad y el salvoconducto para que el hombre la respete y la ame; por el otro, la relajación de la directora ante una historia tan relevante  que sería  ideal para sensibilizarnos con una puesta en escena mas impactante. Sólo tiene puntuales destellos de inteligencia cinematográfica para una película que podía haber sido de gran formato. Aunque  los tramos inicial y final tienen diez minutos de meritoria intensidad y algún vestigio de talento, el resto del metraje desfallece sin remedio, pues no tiene más pretensiones que mostrar la realidad para que la analicemos reflexivamente, con lo cual hace perder mucha parte de su credibilidad cinematográfica.

La actuación de Liya Kebede, brillante, dando vida a una mujer dentro de un laberinto en un mundo de tinieblas, que sueña con una realidad preñada de libertad. No se puede decir lo mismo de Sally Hawkins que sobreactúa irritantemente como ya lo hizo en “Happy: un cuento sobre la felicidad”, haciéndose incomoda y desconcertante.

En cualquier caso, lo mejor es el auténtico interés humano y social de la historia, una realidad que debe convivir con todas las personas aunque no seamos conscientes de ello, aquí hay una denuncia expuesta con la que debemos ser solidarios. Un llamamiento a los derechos humanos, desde el discurso de una mujer que gracias a la posición social adquirida tiene su pulpito para la llamada. Gracias a los escritos y discursos de Waris Dirie catorce países africanos prohibieron la ablación en el año 2007, sin embargo otros muchos gobiernos no se hacen solidarios aunque saben las graves consecuencias de esta atrocidad.

Según la ONU todos los días seis mil niñas la sufren.

Waris Dirie ha sido embajadora de la  ONU en África,  siempre  a favor de los derechos de las mujeres y los niños.  Publicó un libro con la historia de su vida del cual Sherry Hormann ha sacado el guión  para este film. Ha  publicado varias novelas sobre la mujer africana. Es ponente en numerosas conferencias y coloquios, siempre defendiendo la libertad y la dignidad de las mujeres en África y en contra de la mutilación genital femenina.

La mujer que hace la ablación en la película es realmente la que durante cuarenta años la practicó a miles de niñas, lleva tres años concienciada y ahora se niega a hacerlo.

Esta película ganó el premio T C M  del público en el pasado Festival de San Sebastian.

De vuelta en Madrid. Cantabria y Asturias perfectas. Lo que no conocía: a la altura de cómo lo había imaginado y más. Nunca anteriormente estuve en Santander. Ahora estoy enamorada de esa bella ciudad. He conocido lugares divinos. También he convivido con buenas gentes, personas divertidas, abiertas, encantadoras, muy afines a mis costumbres y aficiones.

Desde aquí  esta noche, miro por la ventana y con claridad casi tangible, veo, a mis compañeros de viaje, los sevillanos, con su simpatía sin igual, a los magníficos villarealences enormemente agradables, a las cordobesas, a la parejita de jovencitos, encantadores todos. Unos días que repetiremos.

Y ahora sigamos comentando cine…

Recién graduada

Después de compartir dirección con Andrew Adamso, en “Shrek” y años después con Bibo Bergeron y Rob Letteerman en “El Espantatiburones”, la directora americana Vicky Jenson se atreve con su primera película en solitario, se retira de la animación dirigiendo una crónica cómico-sentimental agridulce.

Está interpretada en el papel protagonista por Alexis Bledel (la guapísima protagonista de  “El bosque magico de Tuck”), que da vida a Ryden Malby, su padre es, Walter (Michael Keaton) y su madre Camella (Jane Lynch), tiene un vecino cercano, (Rodrigo Santoro)  y un amigo de toda la vida (Zach Gilford)

Antes del comienzo de esta historia Ryden era feliz. Ryden ya se ha graduado, ya, sus ilusiones y sus sueños deberían de cumplirse, pero  al salir de nuevo a la gran avenida, después de dos horas esperando que la entreviste la responsable de recursos humanos de una gran empresa literaria, comprende que la búsqueda de un trabajo la está agotando, acaba de visitar la última oficina donde tenía cita laboral. Ella era la chica más ilusionada de su graduación, toda la vida había soñado que cuando terminara los estudios sería una brillante editora, pero llegado el momento el tema laboral es muy complicado. Con la euforia del término escolar se había ido a vivir sola a un apartamento. Ya no tenía para pagarlo, ni para mantener sus gastos. A la niña de ojos azules que había en ella cada día se le hace más grande la lista de errores e infracciones que está cometiendo. Se siente patética y fracasada. Sus padres se muestran benévolos, le aconsejan que deje el apartamento y vuelva a casa. Y vuelve. Pero la casa de sus padres la supera, no puede vivir en esa casa de locos. Ella más que nunca se  siente un desecho posgrado, no se da cuenta que su felicidad no está en esa casa ni con su familia, ni siquiera en esa ciudad. Más adelante lo descubrirá cuando el amor llame a su puerta.

A esta nueva entrega de comedia hollywoodiense, la vamos a tratar con un poco de fe y  benevolencia,  no sólo porque sea la opera prima de una mujer dedicada enteramente al mundo del cine con innumerables aciertos en muchos de sus campos, sino que además la problemática y la temática que desarrolla, está absolutamente relacionada con lo que actualmente ocurre en nuestras sociedades, los chicos estudiando toda su vida y cuando les llega la hora de ser ellos mismos en lo que se han estado formando, resulta que hay cuatro mil personas para un puesto de trabajo que se oferta.

Es un tema interesante, donde Jenson hubiera podido lucirse, pero la directora lo narra muy levemente, y así, las alternativas no conmueven en sus planteamientos. Me hubiera gustado más fuerza, más denuncia, ironía, etc. Creo que una historia nace de la forma de hacerla, y aquí la historia se ha desarrollado escasamente, para que me entendáis; para plasmar un hecho en la pantalla de gran importancia social, un director tiene que utilizar sabiamente sus posibilidades, y desde su alta posición mandarle al espectador  una denuncia que remonte con grandeza a la pantalla, y esto repercuta a favor de todos los temas y asuntos empleados. También puede ser, que lo que se nos da, es lo que pretendía, hilvanar una comedia, con un tema actual, con dos guapos actores, una actriz preciosa y alguna vieja gloria de Hollywood, pues bueno,  lo aceptamos. Pero es que la gran bajada de la comedia americana ya es preocupante, vamos a tener que tirar de video para disfrutar del buen cine de humor de los directores americanos.

Se la puede ver con una sonrisa, pues es innegable que no desagrada, para mí, es pasable, no daña, pero tampoco va a ser recordada por algo que no sea haber pasado un rato tranquilo de una tarde de primavera en una sala cualquiera de un cine de cualquier sitio.