Un ciudadano ejemplar

Kurt Wimmer, a veces guionista y en otras ocasiones director de películas tales como la inolvidable «Equilibriun” dirigida en el 2002, en esta ocasión ha escrito el guión para  F. Gary Gray, del que también recordamos con cariño a Edwad Norton y Charlize Theron en “The Italian Job”, de 2003. Unidos los dos, escritor y director, nos dan «Un ciudadano ejemplar» una historia que  genera un alto grado de interés desde el primer minuto, contando este relato con un guión brillante y una idea totalmente inquietante.

Clyde Shelton (Gerard Butler) está sentado en su casa hablando con su hija y su esposa. Esperan que termine de cocinarse la comida para sentarse a la mesa. Están bromeando sobre lo bien que huele la comida y sobre los trabajos manuales de la niña, cuando suena el timbre de la puerta, Clyde la abre, y recibe un golpe que lo tumba en el suelo, después otro y otro. Los visitantes  son unos ladrones que han venido a robarle pero no se conforman sólo con eso. Horriblemente  matan a su esposa e hija delante de sus propios ojos, él lo ve todo hasta que el dolor le hace perder el conocimiento. Los criminales asesinos son detenidos, pero el fiscal Rice (Jamie Foxx) le propone un pacto a uno de los implicados para que declare en contra de su compañero a cambio de rebajar su tiempo en prisión. Pasan diez años, y Clyde no se ha recuperado de la pérdida de su familia, es más,  su atormentada cabeza le dicta arreglar de una vez por todas el sistema judicial que tan erróneamente se pronunció en su caso y miles de casos más.

Gerard Butler, desborda emoción en «Un ciudadano ejemplar», sus ojos azules, muy abiertos y brillantes, como necesitando  en todo momento que un río de lagrimas inunde todo su espacio. Inmediatamente los relaja con una cierta expresión de dolor. De repente, mira al frente con desafío, con un gesto con el que parece entrar en un misterioso proceso de osmosis hacia una salida que su personaje necesita, un hombre que él brillantemente  representa. Éste es el actor que yo quería ver, Butler es el intérprete del que más películas le he comentado en este blog, y hasta ahora no le había tratado positivamente. Me parece que hace bien su trabajo pero no ha tenido la suerte de participar en películas de calidad. Con “Un ciudadano ejemplar” se  luce como actor y, en el mano a mano con Jamie Foxx los dos salen beneficiados dominando a los respectivos  personajes y haciendo fluir con absoluta corrección la narración.

Toda la película gira entorno al sistema judicial americano dejando al desnudo todas sus miserias. Contiene una estupenda atmósfera con aroma a vulneración y a locura causal. El resultado es el de un producto que nada tiene que envidiar a otras producciones de intriga con exitosa repercusión en taquilla y en los medios de comunicación.

Es un thriller intenso con el que se pasa sin darte cuenta la hora y cuarenta minutos que te ha ocupado y que desarrolla una historia, no de venganza, sino de justicia aunque no debamos  admitirlo. Yo la recomiendo para los amantes de la intriga y los sustos desprevenidos.

Antes de terminar reseñar que todo el conjunto actoral están de diez

Ciudad de Vida y Muerte

En clave de alegato antibelicista, Lu Chuan nos transporta a su propio país, nos centra en la antigua capital de la República China, Nakin, en la segunda guerra chino-japonesa 1937-1938. El ejército imperial japonés, aliado con la Alemania nazi, provoca una gran masacre a la que se conoce como la masacre de Nakin. En poco más de un mes, se aniquilaron masivamente a cientos de miles de prisioneros entre soldados y civiles, además de la violación y tortura de más de veinte mil mujeres

La película nos encaja en la vida de varios personajes, unos reales y otros de ficción: un soldado japonés, un maestro y Joh  Rabe, un hombre de negocios al que en la actualidad se le recuerda como el “buen hombre alemán” o el “Schindler de China”.

Lu Chuan, responsable de la dirección y el guión, hace una entrega impactante, que suma drama, historia, biografía y guerra. La dirige dando a las escenas gran realismo y una crudeza totalmente escalofriante, algunas escenas realmente hielan la sangre. Hace uso de sus mejores armas de dirección para conmover y estremecer. El sistema de rodaje es justo el apropiado, rodada en blanco y negro, de forma soberbia y sobrecogedora y sin alterar el espacio fílmico, con trucos cinematográficos que la hacen atractiva sin separarse de la realidad que lo mueve, haciendo que el espectador se estremezca hasta lo indecible. Todo en este relato y en cualquiera de sus aspectos ha sido pensado y reflexionado con la idea de ofrecer un bello homenaje y un recuerdo a lo que aconteció en aquellos fatídicos días

La ciudad de la muerte, comienza bañada con un descorazonamiento en el ambiente que puede ser cualquier cosa menos tranquilizador, da paso al desconcierto y más tarde al pánico más inequívoco. En el mundo del cine bélico, las películas procuran hacer creíble un mundo de posibilidades infinitas; aquí, en esta película, los hechos hablan.

Esta historia es ante todo la tragedia de un pueblo arbitrado por fuerzas de ocupación incompetentes y asesinas. El mensaje que trasmite no morirá nunca, cuando la película se muestra a nuestros ojos revestida de grandeza, es porque todos los elementos han funcionado y su excelencia nos llega al corazón. Después de unas décadas, es extraordinario que películas así lleguen al público, que no cueste a la humanidad un precio en concreto, como es que la historia esté contada por los vencedores, y los vencidos se queden en un esqueleto, o en una mera cuestión administrativa.

Yo, como espectadora no puedo quedar al margen de la gran carga de sentimientos que conlleva esta película, desde “La lista de Schindler” no había visto una denuncia en el cine tan difícil de asimilar. En un momento he tenido que cerrar los ojos, para no ver algo que no voy a olvidar jamás y que se extenderá como una epidemia en mis sueños y en mis insomnios.

Excelente fotografía la de Yu Cao con un alto nivel de detalles que plasman inconmensurablemente su trabajo. La música de Tong Liu acompaña adecuadamente en los puntos altos del drama de forma certera.

“Ciudad de vida y muerte” es poseedora de la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián a la mejor película, en el año 2009. También ganadora de un premio Signi, a la mejor fotografía

Relato duro y necesario. Homenaje a las víctimas de Nakin hecho por un hijo de su misma tierra.

Pájaros muertos

Érase una vez unas familias privilegiadas que Vivian en una zona de lujo que se llamaba Urbanización Los Pájaros, era un lugar perfecto para vivir, el máximo que puede desear una persona en cuanto a naturaleza y tranquilidad; allí vive mucha gente adinerada pero nosotros nos vamos a centrar en dos familias, estos dos núcleos familiares están llenos de monotonía y aburrimiento, sólo se desviven por aparentar lo que no son. Un día aparece un pájaro muerto en medio de una calle y se «lía parda», el pijerío se desata y la ñoñería del súper euro entra en un trance, apenas cae una avecilla, se desmayan o se ponen histéricas como posesas. Estas pobres gentes ricas llevan una vida malísima…

Dirigida por Guillermo y Jorge Sempere, «Pájaros muertos» cuenta en el reparto con Silvia Marsó («Amor, curiosidad, prozak y dudas»), Eduardo Blanco («El hijo de la novia, «Luna de Avellaneda»), Alberto Jiménez («El Bola»)  y Claudia Fontán («El hijo de la novia»).

Lo que los Sempere disponen alrededor de los personajes es una excusa, una trampa sin doble fondo, traca sin pólvora para darle más valor a un mediocre relato. Aquí no hay ni historia ni interés, sólo un temporal juego de apariencias en donde reside todo el atractivo de la película que nos da menos de lo que promete, en definitiva nos da la posibilidad de querer y no poder descubrir de que va todo esto. Por último, la relación entre los vecinos tampoco convence, ni tiene ningún momento destacable, así como tampoco cuadra la materialización de los personajes que pasean su representación con un inexpresivo, ingenuo y calamitoso posado.

La verdad, me ha parecido una cinta muy poco creíble, pues me he cansado de ver sólo en pantalla a gente más pija de lo normal, si es que hay algo de normalidad en ser de esa condición. Tampoco me gustó que el recurso de los directores sea que todo el entorno aparezca repleto de colores asfixiantes. Creo que muchos coincidirán conmigo en que el filme tiene un guión muy poco creíble desde el sentido común, al mismo le falta la lucidez necesaria para poder plasmar con efectividad los objetivos que podría reflejar en pantalla.

Película que marca un jalón por inverosímil y por su frío argumento.

Increíble pero falso

Como una metáfora en clave de humor, así arranca esta película, de 130 minutos de duración dirigida y con guión de Riky Gervais y Mark Bellison. La cinta va acompañada de una serie de detalles, a veces imperceptibles, que hacen que el espectador quede enganchado gracias a su buen ritmo, a la escasez de situaciones frecuentes y sobre todo a lo simpático de la trama.

La película empieza con una voz en off, que nos narra durante unos segundos la historia que vamos a ver, nos dice que en este relato, la raza humana no ha desarrollado la capacidad de mentir, que todos dicen la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, sin pensar en las consecuencias. Nadie nunca ha dicho una mentira. Mark Bellison (Ricky Gervais) es guionista, trabaja en una productora de cine, sin éxito ninguno. Ahora le ha tocado hacer el guión de una película basada en el siglo XIV, “La peste negra” pero le sale rematadamente mal, y le despiden. La chica de la que está enamorado y a la que anoche invitó a cenar por primera vez, le ha dejado hoy también. Mark está desesperado, no se le ocurre qué hacer, siente que va hacia la indigencia más absoluta, y de repente tiene la idea de que si miente en este mundo de verdades, nadie pensará que lo está haciendo. No tarda en descubrir que la falta de sinceridad tiene grandes ventajas. En una sociedad donde cada palabra es una verdad tajante, Mark pronto llegará a lo más alto de la fama y la fortuna. La voz en off termina diciendo: “No se la pierdan”.

Yo también la recomiendo. Resulta divertida y original  si ya con “Mentiroso compulsivo” nos lo pasamos bien teniendo sólo la mentira y la verdad a ratos, imaginad lo que es, decir todo lo que se piensa como norma. Ahora al recordar a Jim Carrey en esa película también creo que alguna semejanza le veo con otro título de este actor, me refiero a la película del año 2003 “Como Dios”.

De más está  decir que la parte más destacada y que permanece en la retina del espectador es la escalada del protagonista hacia la cima de la fortuna. Inteligente metáfora de la ascensión a costa de lo que sea preciso para obtener el reconocimiento tan ansiado

Con una base bien simple, pero con el reflejo del propio Ricky Gervais, que es el protagonista, a veces delante de la cámara y otras detrás, este hombre realizador, cámara, actor y director, recoge las pulsaciones internas de  la interacción social, con esta idea brillante, innovadora y critica de las sociedades llenas de hipocresía en las que habitamos y de las religiones que nos llevan por los caminos marcados, además de los juegos amorosos en los que estamos sumergidos.

El grupo de intérpretes que hacen esto posible, consiguen con aprobado su cometido, todos estupendos, entre ellos Jonah Hill (Cyrus)

“Increíble pero falso”, me parece claramente superior  al resto de comedias que hemos visto en mucho tiempo. Tiene el peso de película seria pero en su medida justa nos divierte con sus planteamientos.

Así  llego al final. Espero que la veáis y comentamos.