Feliz Navidad y Próspero 2019

Una nube, una ventana y, mientras miro, un recuerdo regresa en volandas hasta mis manos, sigue y seguirá aunque yo no esté en Montoro ni Montoro esté conmigo… Era un 23 de diciembre, mi padre había llegado cansado del trabajo pero mi hermano, mi madre y yo teníamos entre las pestañas  la imagen de la cartelera que el cine Pérez había colocado en la Plaza del Charco. Proyectaban “Esplendor en la hierba”, de Elia Kazan. Se lo dijimos a mi padre y se le llenaron los ojos de estrellas, le gustaba tanto el cine… Fuimos los cuatro. Nos encantó.  Qué guapa Natalie Wood y Warren Beatty todo un galán. Qué bonita historia dramática. Fue la primera película que me dejaron ver sin ser autorizada a menores. Después de la sesión de cine, pasamos por casa de mis tíos a felicitar las fiestas. Un día después sería Nochebuena, un día maravilloso que anunciaba otro día no menos entrañable: La Navidad.

Guiada por aquel resplandor, por el poema de William Wordsworth que Natalie Wood recita en la película y por la costumbre del puro cine que en mí vive, les deseo una Feliz Navidad y un magnífico 2019, amigos cinéfilos.

Sigamos amando el cine…

“Aunque mis ojos ya no
puedan ver ese puro destello
Que en mi juventud me deslumbraba

Aunque nada pueda hacer
volver la hora del esplendor en la hierba,
de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos
porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo.”

 

Dominic West

Dominic West nació en Sheffield, Inglaterra, el 15 de octubre de 1969.

Ficha Imdb: https://www.imdb.com/name/nm0922035/

Twitter: @DominicWest

Sus películas en Comentamos Cine:

Crítica: Colette (2018)

Crítica: Money Monster (2016)

Crítica: Pride (Orgullo) (2014)

Crítica: La maldición de Rookford (2011)

Crítica: La noche de 12 años

El arte posee un secreto tan fácilmente descifrable como difícil de traducir a términos concretos, por eso es tan fácil comprender el triunfo “La noche de 12 años” y lo difícil que debió de resultar para Álvaro Brechner escribir su guion y dirigir esta película. El asunto consiste en dirigirse al común denominador de la sensibilidad del público espectador. Poseer el radar de la desgraciada realidad y de los grandes seísmos en los sentimientos en el momento de dar forma a un escenario desafortunado que quedó en el pasado y no debemos olvidar.

Estamos en Uruguay, primeros años de los setenta del pasado siglo, se vive un golpe de estado que duraría 12 años. Es una noche en la que tres presos son sacados de sus celdas en una operación militar secreta. Los tres hombres permanecerán aislados, en diminutas celdas en donde pasarán la mayoría del tiempo encapuchados, atados, privados de sus necesidades básicas, apenas alimentados y viendo reducidos al mínimo sus sentidos. Son activistas políticos encarcelados: fundadores de la Unión de Juventudes Comunistas y dirigentes del Movimiento de Liberación Nacional. José Mujica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro fueron declarados rehenes, esto suponía la muerte inmediata o enormes castigos si algo amenazaba la seguridad de las Fuerzas Armadas, de hecho, la película muestra escenas terribles por hechos mínimos, incluso ajenos a ellos. Y tras doce años de cárcel y martirios fueron liberados al ser promulgada una ley de amnistía.

La película da comienzo con imágenes de una cárcel: entre rejas y ventanas enrejadas vemos cómo maltratan a varios internos, puñetazos, patadas o empujones. A continuación, la imagen nos lleva al centro de la historia, a la vida privada de tres hombres que sufrieron lo que la historia les deparó.

Cualquiera que conozca esta historia narrada en “La noche de 12 años”  ya tiene la certeza de lo que es pasear por el infierno. Almas que vagan con destino incierto en manos de demonios mayores, funcionarios de un purgatorio que nos sitúa bajo el fuego infernal de una endiablada conclusión. Precisamente, en un mundo de justicieros. El film avanza por la horrible existencia de tres seres humanos, sin miedo a que sus desgracias resulten exageradas en la pantalla. La realidad fue así. Y así lo saben unos actores anclados en sus personajes con la voz oscurecida por sus cicatrices, Alfonso Tort, Antonio de la Torre y Chino Darín, el resto del reparto: César Troncoso, Soledad Villamil, Sílvia Pérez Cruz, Mirella Pascual, Nidia Telles y algunos profesionales más, tienen la virtud de grandes interpretaciones con acento dramático. En esta coproducción de Uruguay, Argentina, España y Francia, la música es de Sílvia Pérez Cruz y Federico Jusid. La fotografía de Carlos Catalán.

En una reciente entrevista a Álvaro Brechner, el director de “La noche de 12 años” a la pregunta de una periodista decía: “Mi interés cuando realizaba esta película estaba en la exploración sobre la condición humana y la increíble capacidad del ser humano para vivir”. También recuerdo unas palabras del escritor Mauricio Rosencof : Todos los tiempos son uno… Resistir…, y añadía: “Para mí, esta película es un regalo en el alma”.

En “La noche de 12 años” todo está en su sitio, tal vez porque a pesar del dolor de la historia y de su esperanzada resolución el latido del corazón de su autor viaja más allá, hasta la hondura del lamento que golpea la sangre moradora en el alma del presente.

No es película fácil. Quiero pensar que por esto solo la pasan en tres cines de Madrid.

Si quieren sufrir y llorar sabiendo que lo que ven en pantalla es verdad y no se puede remediar, véanla.

Crítica: Colette

Wash Westmoreland, escritor y director de cine, nacido en Reino Unido y con residencia en Los Ángeles coescribe el guion de esta película con el también cineasta americano Richard Glatzer y con la dramaturga inglesa Rebecca Lenkiewicz. “Colette”

La película habla de la vida de la emblemática autora francesa Sidonie-Gabrielle Colette, novelista, periodista y guionista, mujer ante todo de fama internacional por sus destacadas inquietudes en muchos ámbitos, además de por la magnificencia que trasmitía en novelas como “Claudine en la escuela”,  “Chéri”, “La gata” y tantas otras.  Fue conocidísima, querida y odiada en Francia por su sensibilidad, su transgresión  y su crítica a la sociedad, que irremediablemente la manejó a su antojo durante mucho tiempo. La novela  “Gigi” produjo uno de los revuelos más significativos en su contra,  más tarde la pudimos ver en la gran pantalla de la mano de Vicante Minnelli,con gran éxito y reconocimientos.

Colette, en esta película, es Keira Knightley, y  su marido, el también autor y editor Henry Gautheir-Villas “Willy” es Dominic West. Lo que quiere transmitir el director es la parte inicial de la vida activa en la literatura de Sidonie-Gabrielle Colette. Una vida llena de estrategias para reducirla como mujer y permitir a su marido impedir su capacitación. En este caso fue más que eso… Wash Westmoreland traza  modos y maneras en el drama para demostrarnos  que la descarada  dilatación de los prejuicios  de la sociedad  de las primeras décadas del siglo XIX continuaban conviviendo con nosotros  en sus últimas décadas e incluso durante muchas décadas del XX.

“Colette” mimetiza  hasta el delirio el drama en la belle pop francesa y Keira Knightley  para que disfrutemos  con un ejercicio de estilo, pone en su interpretación, fantasía, acción, ternura y espectáculo sin más complicaciones. La película de Wash Westmoreland   creo que quiere reflexionar sobre  el tratamiento de la mujer-objeto, presente en toda la intención del segundo personaje, el marido,  perviviendo y marcando fuertemente ese fin, con el derecho al privilegio que adquiere un humano con poder. Westmoreland  juega con la mezcla de sentimientos con sabiduría, conciliando la crítica al machismo: la mujer, no puede más, se rebela. Una película sin demasiado análisis psicológico y con toda la elegía y el canto  a la naturaleza agreste. A destacar el uso de los maravillosos trenes de aquellos tiempos, imágenes que sirven de alegoría de la existencia humana, imaginada como un viaje más o menos feliz y con distintas paradas en su recorrido.  “Colette” retrata una historia más rica de lo que permite un metraje cinematográfico. «Colette» da buena cuenta de las habilidades y el talento de Westmoreland, destacando una vida que fue mucho más que un símbolo, fue una realidad palpable que le permite subir hasta convertirse en un ejemplo.

Con un montaje espléndido y una partitura exquisita de Thomas Adès, que crea atmosfera poética, los actores y actrices: Keira Knightley, Dominic West, Denise Gough, Fiona Shaw, Robert Pugh, Rebecca Root, Eleanor Tomlinson y Aiysha Hart, resultan excelentes.  La  tenue fotografía  de Giles Nuttgens, más la confianza de director en la inteligencia del espectador para que ponga de su parte el sentido más íntimo a la incompleta historia, hacen de “Colette” un documento imprescindible que vuelca su interés  en el mundo  de la mujer, castigado, más allá de toda lógica.

El robo de la voz femenina. Véanla.