Crítica: Luces de París

Luces de ParísEl guionista y director de cine Marc Fitoussi, un cineasta casi desconocido para el gran público en España es autor de varios filmes y ganador en su corta carrera de algunos premios a su labor cinematográfica. Siempre ofrece su interesante mundo y en esta ocasión, además, un paseo estupendo por el vecino país. Crítica de la película “Luces de París”.

Bajo las reglas que el propio director impone, ya que es guionista y director del film nos encontramos con, Brigitte Lecanu (Isabelle Huppert) y Xavier Lecanu (Jean-Pierre Darroussin) que viven en la región francesa de Normandía, son matrimonio de mediana edad que trabajan en su propiedad, una ganadería de vacunos. Xavier tiene la vida completa, aunque sus hijos ya se hicieron mayores y aunque prácticamente están solos Brigitte y él,no echa de menos nada, vive con ilusión por y para su trabajo, Brigitte, le ayuda mucho con el ganado pero su interés no está solo en el campo y en los quehaceres que de él surgen, ella es una mujer que siguió soñando con el amor y la juventud que aún conserva cuando su marido ya ha dejado aparcados los sueños. A ella en aquel inmenso océano de naturaleza le falta respirar la emoción que se les quedó antigua, la ilusión y la vida que desea vivir. Al cabo de no poco esfuerzo Brigitte se hace la valiente y sale de la monotonía. Un día necesita hacer algo en la gran ciudad y como una sirena entre niebla se deslumbra por un delirio en París… y ya no sigo contando más…

Siempre convincente Fitoussi. La película está bien ambientada, realizada e interpretada. El libreto es algo plano pero entra en juego la ayuda que da al personaje femenino en su fertilidad artística. “Luces de París” son 93 minutos de cine, de historia casi cierta, de amor, de oportunidades rescatadas. Imagen de Luces de ParísEs una pequeña joya de explicación, una manera detallada y concreta de definir la realidad aunque sea ficción. Visionándola te sientes parte de los campos franceses, de París. En el maravilloso ambiente de esa ciudad de contemplación, melancólica, y con unas ganas inmensas de estar allí.

Creo que estamos ante una comedia dramática interesante y si ya somos seguidores de Isabelle Huppert preparémonos para emocionarnos con la mirada de esta señora que interpreta endulzando lo que hace. En la música, Tim Gane y Sean O’Hagan, repiten con Marc Fitoussi. En la fotografía Agnès Godard, la famosísima directora de fotografía, periodista y mujer luchadora por el feminismo, juega con su cámara para sacar toda la belleza que contienen los escenarios, es un verdadero disfrute la imagen.

La interpretación de Isabelle Huppert es magistral, convirtiéndose en una de sus mejores actuaciones. Aunque a estas alturas, que Huppert nos regale una asombrosa actuación no sorprenderá absolutamente a nadie. Jean-Pierre Darroussin se mueve cómodo dentro de su personaje y de Michael Nyqvist me gusta mucho su interpretación. Esta película será recordada probablemente más por el brillante trabajo de Huppert que por la historia en sí, ya que el guión, como antes dije, resulta algo repetido. El resto del reparto Pio Marmaï, Marina Foïs,Audrey Dana, Anaïs Demoustier, Clément Métayer y Jean-Charles Clichet, excelentes.
La respuesta a este visionado es: que la vean si pueden. No dejen de verla, sería una recomendación para un trabajo más concienzudo. “Luces de París” es una película muy entretenida muy gratificante sin aportar nada nuevo, es una película de esas tiernas que casi siempre sientan tan bien.

“Luces de París” llegará a las pantallas españolas a últimos de marzo o primeros de abril.

Crítica: Una nueva amiga

Una nueva amigaNueva película de François Ozon. Una vez más el director francés marcando sus reflexiones y reivindicaciones en la pantalla. Quizás para muchos espectadores sea un cine demasiado experimental, según la propia descripción de Ozon: “En mi película quería llegar a un público amplio, para que la gente pudiera entender qué era ser una pareja diferente, pero tampoco quería hacer un manifiesto”.  El film ha obtenido un inesperado éxito en varios festivales de cine, puede que consagre a su director como un representante distinguido de cine vanguardista, no obstante parte del público cree haber perdido al François Ozon de “Potiche,mujeres al poder”, “En la casa” y “Joven y bonita”. Crítica de la película “Una nueva amiga”.

La película es una adaptación libre de un relato de Ruth Rendell, fallecida el pasado 2 de mayo.   Una historia de quince páginas muy en la línea de  Hitchcock. “Una nueva amiga” puede resultar una fusión entre paranoia y suspense.  La historia básicamente se explica así: dos mujeres, amigas de la infancia. Las dos se casan y una tiene un bebé. Al poco tiempo, la mamá Laura (Isild Le Besco) enferma gravemente, le hace prometer a su amiga que cuidará al bebé y a su marido David (Romain Duris). Después de su muerte, la amiga Clarie (Anaïs Demoustier) decide ir a visitar al padre y al bebé, pero le espera una sorpresa. Ahí sale a escena Virginia (Romain Duris).

Para mí, la película “Una nueva amiga” se podría describir como una fusión entre diversos géneros infrecuentes en una cinematografía como la francesa. Con elementos que confunden y criterios abiertamente surrealistas dentro de lo claramente formalista del tema. Con todo, la fuerza de la película arranca de  situaciones y esquemas liberales diversos en cuanto a la sexualidad y puede disfrutarse u odiarse desde varios niveles, pues deja al espectador libertad para que saque a reflexión los significados explicitos y los que quedaron entre nebulosas. Su provocadora trama de sexo, intriga y amor ha llevado a algunos críticos a considerarla, acaso erróneamente, poco menos que fallida. Imagen de Una nueva amigaEl comentario realizado por su protagonista Romain Duris referente a su personaje  “no debemos asombrarnos, hay una parte de femineidad en cada uno de nosotros, y en esta película este personaje trataba de abrir esa puerta entreabierta”. Quizás este guiño al cuerpo femenino, esta trabajada exposición de femineidad esté más en equilibrio con el humanismo amargo que se halla presente en una parte de la sociedad y que a pesar de lo avanzado de nuestras culturas se sigue tratando como tabú. No me escandaliza, tal vez, eso sí, no me guste como me gustó “En la casa” pero sí considero que es una necesidad para el establecimiento de relaciones libres e iguales entre los seres humanos que se toquen estos temas desde el cine, que haya directores atrevidos, profesionales y con buen sentido del humor, que  lleven su técnica y su mensaje a todo el mundo  ayudándonos a ser más iguales.

El trabajo de los actores es un punto muy fuerte en la película, todos, con personajes muy bien definidos en lugar de ser meros peones entre un juego de sexo y diferencias, destacando a  Romain DurisAnaïs Demoustier, que están magníficos, y continuando con Raphaël Personnaz, Isild Le Besco, Aurore Clément, Jean-Claude Bolle-Reddat, Bruno Pérard, Claudine Chatel, Anita Gillier,Alex Fondja, Zita Hanrot y  Pierre Fabiani , todos muy acertados.

La música la pone Philippe Rombi con una eficaz y subyugante armonía en acción, no cabe duda que el trabajo de Rombi confiere a la película un buen puntal, ya son muchos los trabajos del dúo Ozon & Rombi y podemos asegurar que son algunas de las bandas sonaras que más escucha el público. En la fotografía: Pascal Marti resplandece. El guión lo escribió el propio François Ozon.

El resultado final de “Una nueva amiga” es un perturbador chispazo físico que nunca se podrá calificar si recurrimos a valoraciones simplistas.

Crítica: Therese D

Cartel de Therese DSe estrenó en España el viernes 20 de septiembre. Obra póstuma de Claude Miller, fallecido el 4 de abril de 2012. Crítica de la película “Thérèse D”.

“Thérèse D” es una película pequeña que destaca. Se centra en Thérèse (Audrey Tautou), una joven mujer de principios del siglo XX. Casada por obligación con Bernard Desqueyroux (Gilles Lellouche), insensible a los placeres de la carne, insatisfecha en el plano intelectual y, en general, aburrida de esperar, Thérèse, en un arrebato absurdo y desesperado, intenta envenenar a su esposo. Una vez desenmascarada, Thérèse cae en desgracia al haber deshonrado a su familia y a su marido. Ahora, además, tendrá que enfrentarse a la justicia.
Segunda adaptación a la pantalla grande de la novela homónima del poeta y literato francés François Mauriac, la primera fue efectuada por el realizador George Franju con el título: “Relato Intimo”, en 1962.  Claude Miller y Nathalie Carter dan forma a un guion fiel creando una película que respeta escrupulosamente las estructuras básicas del original.

Nos encontramos ante el último trabajo de la vida de Miller, un frugal drama de época. El director nos sitúa ante una narración transparente, en la que el ambiente se capta desde una óptica desapasionada, gracias a la transformación visual que nos brinda, abriendo una galería expresiva y variada de jugosos personajes. “Thérèse D” es enorme en su costumbrismo, inmensa en el ritmo pausado, grande en técnica fílmica. Sobria. Austera en su exposición e intencionadamente fría en casi todo el metraje. Con un ligero y exquisito toque clásico. Es conmovedora, equilibrada y muy bien narrada, eso hace que se asuma a la perfección. Creo que otorgarle virtudes es muy fácil, tal vez porque Miller creaba un cine con un tratado muy personal, como un estudio de mirada crítica hacia la sociedad, alejada de los límites lucrativos. Un cine donde lo que vemos va directamente a nuestras sensaciones, sin retoricas ni explicaciones añadidas.
La música de Mathieu Alvado fluye lenta pero constante a base de grandes elipses. La fotografía de Gérard de Battista, tan exquisita como las vistas que recrea.
En laImagen de Therese D interpretación, Audrey Tautou es estupenda, con solo su presencia traspasa. Impone sus miradas y su talante, forjando un personaje como testigo incrédulo de su propio mundo. Hombres, hija, relaciones, soledad, desamparo, conflictos internos: el proceso de crecimiento de una mujer que va perdiendo la ingenuidad sin adquirir consciencia personal de lo que le acontece. El resto del reparto: Gilles Lellouche, Anaïs Demoustier, Catherine Arditi, Isabelle Sadoyan, Francis Perrin, Jean-Claude Calon, Max Morel, Françoise Goubert, Stanley Weber, cada cual hace una representación muy adecuada al personaje que representan.

Pese a todo lo mencionado, al magnetismo que desprende y las pródigas cualidades mencionadas, la película no destaca verdaderamente, la causa principal es que la definición del personaje principal no provoca que el espectador se solidarice con ella, no te hace sentir a la mujer como tal. Más allá de esto, la película no pierde la magia y es totalmente recomendable. Simplemente y nada menos que la historia de una mujer en su infierno privado. Un títere del sistema. Véanla.