Crítica: Nueva vida en Nueva York

Cartel de Nueva vida en Nueva YorkNo teman los que no vieron las anteriores, Cedric Klapisch no hace una secuela con esta cinta, su mente privilegiada, incesante dínamo de ideas en el paisaje yermo de la comedia, planifica con exactitud y nos sorprende con una nueva película, completando así su trilogía iniciada en 2002 con “Una Casa de Locos” y continuada con “Las Muñecas Rusas”. Crítica de la película “Nueva vida en Nueva York”.

Mucho tiempo después de su curso de Erasmus en España, Xavier (Romain Duris) está casado con Wendy (Kelly Reilly) y tiene un niño y una niña, pero aun así sigue encontrando la vida muy complicada. Cuando su mujer se traslada a Nueva York por razones de trabajo con los niños, él es incapaz de soportar la situación, aunque parecía en un principio que todo sería más fácil, las cosas que antes eran importantes ahora parecen no tener ningún sentido por lo que decide trasladarse para estar junto a ellos. En la gran manzana se encontrará con amigas conocidas…

Con guión del propio Cedric Klapisch, tiene un punto de partida con posibilidades para el melodrama romántico. “Nueva vida en Nueva York” goza de un arranque interesante y curioso que invita a hilvanar una historia desde las distintas formas de entender las relaciones, la vivacidad de la convivencia con la paternidad y la asunción del presente soportando como natural esa cosa tan tremenda para algunos como es el cumplir 30, o 40 años. La historia se desgrana entre toques de humor, choque de culturas, situaciones conmovedoras, circunstancias confusas, romanticismo palpitante, anhelos de lo que se fue y ya no puede ser y deseos de acomodación en un mundo nuevo y variable que se nos pone encima.

Esta postal turística por Manhattan, con gran presencia del barrio Chinatown, resulta mucho más encantadora que anteriores trabajos del realizador y más inspirada. Termina en una mezcla de todo un poco, que se va amasando y sube como la masa del buen pan. Imagen de Nueva vida en Nueva YokLos momentos cómicos que se crean son muchos y variados y nos ratifica la brillantez en la dirección de actores de Klapisch y supone un nuevo paso en su forma de involucrar a los personajes y en la creación de personajes femeninos como factor dominante en la escena. La bordea una sencillez bastante exigua y algunas soluciones al relato algo atípicas, pero básicamente es una película que tiene que ver mucho con nuestra vida cotidiana, todo mostrado con ingenio y mucho humor y desde luego ahí no se atasca ni un segundo, convirtiéndose en una comedia deliciosa. Giros de cámara continuos, ritmo dinámico, bonitas estampas de Nueva York, ácidos comentarios sobre la relación y el amor, simpáticos enredos, diálogos hilarantes y los homenajes a la mujer que siempre están presentes en las películas de este director.

Su fotografía, de Natasha Braier, notable. La música ha sido nominada a los Premios César, compuesta por Christophe Minck. Buenas actuaciones. Dirección como siempre impecable, al igual que el instinto para elegir a los actores y actrices y encajarlos en los diferentes roles, me han gustado mucho todas las interpretaciones, todos muy acertados y enormemente alejados de la vulgaridad: Romain Duris, Audrey Tautou, Cécile De France, Kelly Reilly, Sandrine Holt, Flore Bonaventura, Jochen Hägele, Benoît Jacquot, Pablo Mugnier-Jacob, Margaux Mansart, Amin Djakliou, Clara Abbasi, Li Jun Li, Sharrieff Pugh, Peter McRobbie,Jason Kravits, Byron Jennings, Peter Hermann, Martine Demaret y Adrian Martinez.

No es imprescindible haber visto las dos entregas anteriores, se puede entender todo desde este visionado.

Una de las películas divertidas del año. Que cada cual saque su conclusión.

Paris

ParisCon el marco incomparable de Paris nos llega este sencillo y nada sorpresivo film, drama comedia, que nos recuerda a otras muchas películas francesas.

El hilo conductor de esta película es la propia ciudad, sus calles, sus panorámicas vistas   desde una terraza, sus mercados, sus tiendas pequeñas y algunos lugares emblemáticos.

Esta cinta, dirigida por Cédric Klapisch, desarrolla varias vidas de diversa procedencia, que coinciden en distintos sitios aunque sea poco tiempo. Vidas  cruzadas.

Pierre (Romain Duris) está esperando un trasplante y su hermana (Juliette Binoche) pone todo de su parte para que la situación le sea mucho más leve.

El desarrollo de la temática está muy edulcorado, no creo que  la  recordemos mucho tiempo, pues no llega a emocionar pese a la carga de drama que sopesa. No trasmite nada en absoluto.

El único factor positivo son los escenarios abiertos, la atmósfera y la agilidad con que este director nos lleva de una historia a otra. Por lo demás, es una historia fría, sin movimiento, lineal en su contexto y apática en su discurrir. Hasta los actores contagiados de tanto muermo no dan aquello a lo que nos tienen acostumbrados. Juliette Binoche destaca algo, pero no te engancha.

Mucho Paris en tono de tarjeta postal con un guión  pobrísimo.  Ni los paisajes ni los actores salvan a este producto aburrido que no tiene identidad, hecho con dos brochazos y que pasa al apartado de “por qué fui a verla al cine”.