Crítica: El sueño de Ellis

Cartel de La isla de EllisDado que James Gray siempre ha tenido debilidad por el trasfondo tranquilo y dramático de las historias (“La noche es nuestra”, “Two Lovers”) no es extraño que para su nueva obra haya decidido centrar su mirada en la trastienda de la emigración ajustando su relato al factor humano. Crítica de la película El sueño de Ellis”.

La historia da comienzo con Eva Ciybulska (Marion Cotillard)y su hermana Mag, que emigran a Nueva York huyendo de la gran guerra europea. Cuando llegan a Ellis Island, a Magda, enferma de tuberculosis, la llevan a un hospital. Eva se queda sola y desamparada. Sumida en un tremendo desconcierto, tiene la suerte de que un señor bien parecido la ayude, el caballero se llama Bruno Weiss, (Joaquin Phoenix) un hombre que la hará sufrir mucho pero Eva por salvar a su hermana, está dispuesta a aceptar todos los sacrificios. La llegada de Orlando (Jeremy Renner), un primo de Bruno, le devuelve la confianza y la esperanza de alcanzar una vida mejor. Pero nunca nada ha sido fácil para la gente pobre. Todo se complica aún más.

“El sueño de Ellis” es un conmovedor drama colectivo e íntimo de aquellas victimas que fueron y que son semejantes a las víctimas de hoy. Nueva York como impresionante escenario y el uso de la represión y el soborno mafioso como alma del conjunto. Sería algo así como lo que ocurre en la actualidad con tantos cientos de personas que llegan a cualquier país que llamamos “civilizado” buscando un sueño y solo encuentran el duro rastrojo de la explotación y la miseria.

Podría decir que cada fragmento de significado, cada fotograma, cada paso en la trama ha sido condensado prodigiosamente, al menos en sus más intensas manifestaciones, de modo que aunque en la segunda parte la intensidad del film decae algo, la comunicación sigue ininterrumpida y perfectamente vigorosa. James Gray siente lo que cuenta y nos dice todo a través de sus personajes, de cada uno de ellos. Un Gray que regresa en plena forma, mostrando, sin esconder emociones y moviéndose en el terreno donde mejor sabe jugar: los sentimientos.

Imagen de La isla de EllisUna tremenda historia con actores superiores, atención a Joaquin Phoenix que nunca estuvo mejor , una Marion Cotillard sencillamente magistral, y que junto con Jeremy Renner logran uno de los pilares importantes de la película, la elección del resto de los intérpretes Angela Sarafyan, Antoni Corone, Dylan Hartigan y Dagmara Dominczyk, aunque menos cargados con la responsabilidad de sostener la película, en conjunto responden con absoluta fidelidad y precisión a los imperativos exigidos al personaje asignado. La música de Chris Spelman me parece que enfoca perfectamente los momentos más altos e intensos y la fotografía de Darius Khondji juega de manera premeditada a hacer al espectador disfrutar de una imagen suspendida en la recreación. En cuanto al título, me quedo con el original The Immigrant” define más el corazón y el alma de la historia.

Con todo lo dicho, creo que queda claro que recomiendo verla. Es un premio que justifica lo que la historia nos hace sufrir.

Two Lovers

Su paso es largo, aunque no  camina apresuradamente. Le pone nervioso que no es una calle cualquiera: es un puente, un lugar donde su mente se dispara. Hay en este chico una mezcla de tedio y cansancio. Poco a poco avanza golpeando los adoquines del suelo con su firme pisar, a la vez que arrastra distraídamente las ropas que en la tintorería le pusieron en la percha, teme llegar al centro del caudal que circula bajo sus pies. Irremediablemente ha llegado. Mira para abajo como esperando que las aguas con su poder le devuelvan lo que tanta falta le hace y que tan imposible le resulta recuperar, de repente, una atracción enorme e inevitable le hace saltar al vacío y sumergirse en las profundidades. Se llama Leonard (Joaquin Phoenix). A este joven de equilibrio emocional frágil, su novia lo ha dejado y vuelve al hogar de su infancia en Brighton Beach, Brooklyn, donde lo está pasando realmente mal. Trata de recuperarse junto a sus preocupados padres que sufren todo lo que a su hijo le ocurre y allí va a conocer a dos chicas maravillosas. Michelle (Gwyneth Paltrow), una voluptuosa vecina con un halo de misterio que atrae, además de poseer una extraordinaria belleza y una dulzura muy especial, y la encantadora y sencilla Sandra (Vinessa Shaw), hija del nuevo socio de su padre. Los sentimientos de Leonard se debatirán entre la compleja y susceptible Michelle y Sandra, la chica que sus padres siempre han deseado como la perfecta esposa de Leonard.

Con este punto de partida y desarrollo transcurre esta película, con la que James Gray basándose en la novela “Noches Blancas” de Fiodor Dostoievski construye la historia más romántica de su carrera cinematográfica. Gray otra vez nos retrata a la familia, en las cuatro películas que lleva en su recorrido como director siempre el fondo del mensaje estriba entorno a la afectividad de un hogar. Sus historias pueden ser de mafias (las anteriores) o como en esta ocasión de drama amoroso, pero circulando todo fiel a su tendencia. Con “Two Lovers” nos ofrece la cara menos amable de las relaciones cegadas de amor.

Exquisita dirección de actores. La fotografía destaca por sus tonos fríos bien contrastados. El ritmo narrativo posee un equilibrio frágil, de ejecución serena que dan al relato uno de los motivos de su interés.

El pilar del buen resultado final se basa, además de en su sólido guión, en el prodigio que Joaquin Phoenix es en la escena. Creo no haber visto ni una sola película en la que no me haya gustado, Gwyneth Paltrow también merece un reconocimiento pues siguiendo su línea saca un personaje hermosamente triste y verosímil.

Esta película que acabo de ver, la voy a definir como trascendente y significativa, no es la historia que esperaba, por eso quizás, me ha prendido más, es un simple relato, pero con una fuerza formidable de sabor agridulce, es una romántica película con una salvaje violencia de sentimientos.

La crónica de una víctima del amor.