Crítica: La sombra de los otros

CartelMans Marlind y Bjorn Stein nos enfrentan a un relato de desorden de personalidad múltiple. Crítica de la película “La sombra de los otros”.

Mans Marlind, es un director y guionista de cine nacido en Suecia el 29 de julio de 1969, que desde pequeño su afición por el séptimo arte fue evidente, estudió cine en la Universidad de Estocolmo y en el Instituto Americano, pero es con su amigo de doctorado, Bjorn Stein, nacido en 1970, con quien emprende su carrera cinematográfica. “La sombra de los otros” es su tercer trabajo juntos,  basado en el guion de Michael Cooney.

Cara (Julianne Moore) vive en Filadelfia y es la protagonista de esta historia, una psiquiatra forense especializada en resolver desórdenes de personalidad múltiple. La noche anterior había sido muy dura para ella, se había quedado aturdida por una ejecución. Ella, sola, paseó desolada por las habituales cafeterías tomando alcohol para cauterizar su culpa, ahora ya con la mente fresca se despide de su hija Sam (Brooklyn Proulx) y de su hermano Esteban (Nathan Corddri). Va a emprender un viaje de descanso, cuando en el mismo momento de tomar el avión una llamada de teléfono interrumpe su plan. Es su padre, el doctor Harding (Jeffrey DeMunn), la necesita para resolver el caso de un paciente muy complicado. Cara, suspende su tregua y se pone manos a la obra con el “enfermo” (Jonathan Rhys Meyers), poco a poco, descubre que las personalidades de este guapo joven tienen extrañas correspondencias. Ella tratará de encontrar una explicación lógica a la conducta del hombre y se obligará a descubrir todo cuanto pueda. La investigación solo acaba de empezar… sin embargo la vertiginosidad de los hechos no permitirá mucho tiempo para reflexiones terapéuticas o psiquiátricas.

Después de dos años y algunas dificultades, logra estrenarse en España “La sombra de los otros”, aunque clasificada como thriller psicológico habría que hablar hasta cuanto es justa esta calificación. La película tiene demasiados puntos en contra y aunque técnica y artísticamente puede elogiarse, puede sufrir un duro revés en la cartelera de nuestro país. Fue suspendida de las salas de Estados Unidos a los pocos días de su presentación, pasando al mundo de video directamente. “La sombra de los otros” efectivamente arranca como un perfecto thriller psicológico, con un pellizco atrapante desde el primer momento que se va esfumando ajustando un código de pérdida de poder tanto en el relato como en tiempo y ritmo, y así desafortunadamente se malgasta su potencial enigmático convirtiéndose en un combinado de géneros que bailan entre tópicos visuales rozando casi el subgénero. El primer giro es vago y asombroso, lanzado de forma precisa sin acrobacias ni aderezos, y el segundo y resolución, tan respetable como grotesco.

En fin, una película regular en términos generales, que desarrolla un tercio de su metraje divagando fantasías para fundamentar sinsentidos, es por ahí donde se pierde del todo, sin concebir una explicación del génesis donde se fragua el mal. Creo que nada más tengo que añadir a este laberinto de identidades que es “La sombra de los otros”, solo le pongo un 5 de 10 y consigue esta puntuación por la actuación de Julianne Moore. Poco importa el contexto mostrado, la imagen y los signos, eso sí, la música de John Frizzell muy adecuada aunque algo excesiva para lo poco que entrega el orden del film.

A “La sombra de los otros” o “Shelter» (Refugio), que es su título original, le sobran pretensiones y le falta mucho tacto cinematográfico.

Desde París con amor

Es una película de acción, casi, como las de toda la vida, pero con ciertos toques de modernidad, claro que el tiempo no pasa en balde, aquí hay unas enormes armas de guerra que se utilizan en la ciudad como si fuera lo normal.

Pierre Morel dirige esta película con guión de Luc Bensson y Adi Hasak.

Sin dudas esta película está hecha para que guste a los amantes de la acción sin más. Una vez más, una orgía de tiros y  Travolta (es decir acción y más acción)  servida con exceso, creo que la mitad de este laberíntico galimatías de asesinatos sobra.  Acelerados por el americanismo más exacerbado. En busca de un peligro inminente por medio de una célula árabe, los agentes secretos de la embajada americana en Paris, James Reece (Jonathan Rhys Meyers) y Charlie Wax (John Travolta, Dos canguros muy maduros) vislumbran una trama de terroristas en Paris que quieren atentar contra la representación americana en dicho país, y manos a la obra, “a por ellos”.

Partimos de un guión poco elaborado, está lleno de errores, viciado de violencia y no mostrando el fondo de la historia. Dejemos claro que la narración se reduce a la acción, mostrándonos que por encima de todo están los agentes antiterroristas. Ellos se saltan todas las leyes para cumplir su misión.

Film enormemente fallido, en definitiva no tengo nada que analizar de una película en la que sus dos personajes principales entran a comer en un restaurante y en un abrir y cerrar de ojos se han cargado a toda la plantilla; esta escena, que es al principio, es totalmente denigrante,  si  saben  que esconden droga, hubiera sido más correcto llevar una patrulla para detenerlos y incautarla, no cargarse a todo el que se mueve. Después de esto un encadenamiento de desaciertos cubre el recorrido.

Es un monumental lío de enredos y persecuciones con un Travolta de imagen cambiada y una gran sobreactuación a favor de la violencia y la intransigencia, esta película le lleva a una enorme ridícula imagen, el papel es parecido al que hizo en Pelham 123, pero con una diferencia abismal en cuanto a la violencia chulesca del agente secreto al que representa al que la prepotencia le hace odioso.

En definitiva, no me gusta esta película. Tiene gracia el título “Desde París con amor”, creo que han querido dulcificar el tema, pero sólo es un festival de violencia gratuita.