Crítica: La modista

La modistaDe la directora australiana Jocelyn Moorhouse, nos encontramos con este trabajo basado en un libro de éxito, la primera novela de su paisana Rosalie Ham. Crítica de la película “La modista”.

Con guion de la propia directora Jocelyn Moorhouse, la película nos transporta

al pasado, concretamente a los años cincuenta, y cuenta que, tras pasar parte de su vida como modista de alta costura en Europa, Tilly (Kate Winslet) regresa a Dungatar, la pequeña localidad australiana donde pasó su infancia. Llega convertida en una hermosa y glamurosa muchacha que contrasta con la existencia gris de los vecinos del pueblo. Tilly ha vuelto para cuidar de su madre, Molly (Judy Davis), con la intención de volverse a marchar cuanto antes, pero su regreso despierta cierto alboroto entre los habitantes del lugar. La gente murmura a su alrededor, recordando un hecho trágico ligado a su infancia. La muchacha no claudica: con la ayuda de su máquina de coser y mucha imaginación conseguirá que el pueblo entero respire un aire nuevo y por las calles desfilen vestidos nunca vistos. Tilly se enamora de un guapo amigo de la niñez Teddy (Liam Hemsworth). Tilly entrelazará muy malos sentimientos…

Estilísticamente “La modista” es una obra sobria y a la vez llamativa. Una cinta confusa de principio a fin. Una trama narrada con mucho galimatías tanto en la forma como en los diálogos y la resolución, el espectador no acierta a descifrar si está viendo un drama, una comedia negra, un western o una mezcla de géneros que al religar se vuelven disparatados. Películas como “La modista” en su raíz, son necesarias para que el espectador sienta en carne viva el problema desgarrador que su protagonista sufre, símbolo de otras tantas mujeres que vivieron en aquellos tiempos solapadas en el mismo problema, alguien que constantemente se siente fuera de su casa aunque esté dentro de ella, siempre alerta, con miedos y pisando el fango que le han ido fabricando sus vecinos. Imagen de La modistaLas intenciones de “La modista” van por ese camino, empezando por un título que le queda perfecto y siguiendo con una estructura en la que todos los personajes están destinados a un juicio más o menos encarnizado. El problema es que esta película es incapaz de mostrarnos la evolución, proporcional de los protagonistas, tanto en los rechazos como en las cercanías. Lo surreal de su exposición la desmerece, convirtiéndola en una película nada atractiva.

Las dificultades en los terrenos que expongo no logran ser salvadas por el reparto de actores, aún estando geniales. En primer lugar Kate Winslet, trabaja su papel apurando al máximo todos los elementos que contiene el gran rompecabezas que es su personaje, “David enfrentado a Goliat” en toda una explosión física interpretativa.  Liam Hemsworth, Judy Davis, Hugo Weaving, Sarah Snook, Sacha Horler, Caroline Goodall, James Mackay, Kerry Fox, Alison Whyte, Barry Otto, Julia Blake, Rebecca Gibney, Shane Jacobson, Genevieve Lemon, Shane Black, Shane Bourne y Hayley Magnus forman un conjunto que consigue absorber la atención del público como si la obra fuese un estudio de personajes. La música es de David Hirschfelder y la fotografía de Donald McAlpine.

Yo que esperaba “La modista” con ganas, me quedé sumida en la locura de su irregularidad.

Crítica: A Roma con amor

CartelWoody Allen nos adentra en historias metafóricas dignas del mejor cuentista, descritas con cómicas  pinceladas de fantasía. CrÍtica de la película “A Roma con amor”.

Son sus mejores ingredientes, los giros surrealistas en las cuatro historias independientes, historia paralelas en distintos lapsos del día y en diferentes horarios. En la primera, un matrimonio americano Jerry (Woody Allen)  y Phyllis (Judy Davis) viajan a Italia para conocer a la familia del prometido de su hija Hayley (Alison Pill). En la segunda, un italiano Leopoldo (Roberto Benigni), se hace famoso sin motivo de la noche a la mañana. En la tercera, un arquitecto californiano John (Alec Baldwin), visita Roma con sus amigos donde conoce a un estudiante, Jack (Jesse Eisenberg). Y, en la cuarta, una recién casada Milly (Alessandra Mastronardi), se pierde en la capital italiana, a la que ha ido a visitar a los familiares de su marido, Antonio (Alessandro Tiberi),  éste, solo en el hotel,  conoce a una guapa y resplandeciente joven, Anna (Penélope Cruz), con la que pasará por divertidos y complicados momentos

“A Roma con amor” se puede ver como una simple comedia o como una frenética locura social, y es precisamente eso lo que la convierte en una composición sólida. Allen lleva a los personajes a situaciones exageradas, como siempre, indagando en su interior y poniéndolos bajo su prisma cómico: bromas con la fragilidad del amor, con los cazadores de talentos y con el miedo a la vejez; Allen distribuye estos temas en diferentes actos que tienen un caudal perfecto en la exposición, la expresión y el entorno.

“A Roma con amor” es algo más excéntrica que su anterior obra, Media noche en París, y menos poética y literaria; y, aunque guarda cierta similitud podemos situarla un escalón más abajo sin que esto suponga que es una obra menor como hay quien la ha calificado. En los últimos años ha habido una evidente ausencia de fatalismo y cinismo en las películas del director neoyorkino lo que ha servido para despertar desencuentros con los más críticos de sus seguidores. En un largo etcétera de películas, el maestro ha afinado dando otra particularidad a su trabajo, sin embargo nada de eso debe acarrear una queja, pues su todo permanece por encima de cualquier polémica a través de su código personal. Un autor con tan notables recursos narrativos está siempre en la vigencia y la contemporaneidad. Su fórmula para las bromas y su capacidad para aplicarlas le permiten llegar cada año a los cines y obsequiarnos con una comedia seria, quien se quede con los momentos divertidos y surrealistas sin ir más allá saboreará las ocurrencias del viejo director, y sus incondicionales, los que son constantes en captar su matiz, degustarán con gusto esta comedia.

Roma protagonista: sus monumentos, sus plazas y  sus calles ceñidas a músicas melódicas; la fotografía de Darius Khondji, se ampara en una excelente puesta en escena, de un ritmo penetrante, del uso de colores intensos y del guión del maestro Woody Allen, que construye una película con inteligencia y corrección. Sobresalen las acertadas interpretaciones de un reparto espléndido, bien desarrolladas, con el carácter y la fuerza adecuada.

Woody Allen y su película “A Roma con amor” te regalan 102 minutos de divertido cine, no te lo pierdas te lo mereces.