Crítica: Al final del túnel

Al final del tunelEl director y guionista argentino Rodrigo Grande, curtido en el difícil mundo del cine, con todas las de la ley, nos trae un trabajo de profundas huellas tenebrosas y alta tensión, escarbando en vidas derrumbadas tanto a nivel personal como profesional. Crítica de la película “Al final del túnel”.

Todo comienza con las inquietudes que crea la intriga en la sinopsis. “Joaquín (Leonardo Sbaraglia) está en silla de ruedas. Su casa, que conoció tiempos mejores, ahora es lúgubre y oscura. Berta (Clara Lago), bailarina de striptease, y su hija Betty (Uma Salduende), llaman a su puerta respondiendo a un anuncio que puso Joaquín para alquilar una habitación. Su presencia alegra la casa y anima la vida de Joaquín. Una noche, mientras trabaja en su sótano, Joaquín escucha un ruido casi imperceptible. Se da cuenta entonces de que una banda de delincuentes está construyendo un túnel que pasa bajo su casa con la intención de robar un banco cercano”.

Afortunadamente el guion es de Rodrigo Grande, “Al final del túnel” esconde inquietudes mucho más complejas e interesantes. Los primeros minutos brindan relámpagos de lucimiento en momentos cortos de los dos principales actores. Cuando todos los elementos que componen una película funcionan a la perfección no queda menos que descubrirse ante su creador. Pocos cineastas últimamente han mimado tanto las pinceladas en sus guiones, “Al final del túnel” es cine de intriga, cine muy entretenido por el color de su trama y la fuerza de sus interpretaciones. Tiene todo un poderoso carácter envolvente.

El lenguaje hombre-mujer aparece lentamente y con ello se perfila la historia de sus vidas. Se encuentran las palabras con el miedo, el sudor, las lágrimas, el pasado, los celos, el presente, el amor tal vez… Pero lo fuerte, lo atrapante es el contexto en el que Rodrigo Grande nos instala, depositario de una belleza suicida que acogemos y repudiamos, sin mover pestaña en la mini sala de un cine de verano.

Imagen Al final del túnelUn rotundo sí.

Bienvenido este film a un tiempo sin creatividad palpable. Bienvenido el cine de Argentina que siempre nos deja sabor a puro y riguroso cine sin fechas. “Al final del túnel” supera con creces los anteriores trabajos del joven director, volviendo a mantener las líneas maestras que le dieron prestigio, el cineasta las explota con carácter, ofreciendo un festín bien amarrado técnicamente a la estupenda fotografía de Félix Monti y la atmosférica música de Lucio Godoy y Federico Jusid.

“Al final del túnel” es un thriller con espectáculo y drama, anclado en una emoción real de tono alto y de referencia escalofriante, con una narración sencilla, seca y fría que resulta impactante. La cámara es testigo de los hechos y deja al espectador en manos de los personajes que allí se mueven; Leonardo Sbaraglia, tan sobresaliente como la libertad que le imprime a Joaquín, su personaje. Clara Lago, Pablo Echarri, Federico Luppi, Javier Godino,Walter Donado, Uma Salduende, Daniel Morales Comini, Laura Faienza, Sergio Ferreiro, Facundo Nahuel Giménez, Ariel Nuñez Di Croce y Cristóbal Pinto, en una ducha de inteligencia actoral consiguen la película mejor tejida que este mes de agosto proyectan las pantallas en España.

Felicidades.

 

 

Crítica: Relatos salvajes

Relatos salvajesCoproducción hispano-argentina escrita y dirigida por Damián Szifrón y producida por los hermanos Almodóvar. Szifrón crea personas perplejas ante la vida, de una forma serena, sonriente y terroríficamente rotunda. Crítica de la película “Relatos salvajes”.

La película se divide en seis episodios que alternan la intriga, la comedia y la violencia. Se inspira en los ‘Cuentos asombrosos‘(1985-1987), serie de televisión creada y producida por Steven Spielberg y nos ofrece unos personajes que se verán empujados hacia el abismo y hacia el innegable placer de perder el control, cruzando la delgada línea que separa la civilización de la barbarie.

Ofensa, injusticia, venganza. Con claridad y sencillez Damián Szifrón traba esta película y su puñado de historias apasionantes en el sentido estricto de la palabra. Todas poseen la virtud de atrapar al espectador desde el primer minuto y no soltarlo ni un solo instante hasta los créditos finales, sin que ningún relato pierda fuerza, sin que nada resulte cargante o tedioso y sin que ninguna línea argumental parezca confusa. Algo que, sin lugar a dudas, dice mucho de este director, sobre todo de su capacidad narrativa, me gusta extraordinariamente como lleva a cada personaje. El invisible piloto de avión. La mujer desgraciada. El encuentro de conductores. Bombita. El accidente incidente y la loca boda, son ya un punto de referencia ineludible e inexcusable cuando se hable de este tipo de cine.

Imagen de Relatos salvajesTodas las historias tienen interés y su mensaje nos lleva a pensar que todos vivimos en un mundo hecho para entregarnos solo las miserias, en una persecución invisible, sometiéndonos a un estrés salvaje. Humor negrísimo que en conjunto está muy bien. Por añadidura y sin duda, hay una excusa irreductible para defenderla y son los actores, aunque me dejo algunos en el tintero: Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia, Érica Rivas, Oscar Martínez,Rita Cortese, Julieta Zylberberg, Osmar Núñez, Nancy Dupláa, Germán de Silva,María Marull, Marcelo Pozzi, Diego Gentile, María Onetto y mi admirado Ricardo Darín, que también está de lujo sin ser esta una excepción. Una extraordinaria fotografía a cargo de Javier Juliá y una espléndida banda sonora ensamblada por Gustavo Santaolalla,  dan una factura extraordinaria en una historia de bocados de realidad llevados al límite.

En resumen, una lujosa película, impecable en ambientación e idea, que marca los márgenes para ser un producto solvente, bien armado. No se echa de menos nada porque la historia impone y cumple lo que promete.

Crítica: Sin retorno

Cartel«Sin retorno». Film templado, adusto, directo; debate ético con combate, injusticia, culpa, venganza y perdón, guerra devastadora por culpa de la cobardía y de los dilemas morales.

Ópera prima de Miguel Cohan, que debuta con “Sin retorno”, una propuesta que modestamente concebida y con un marcado carácter personal narra las circunstancias difíciles en las vidas de unos personajes que hasta ahora habían sido felices.

La ágil mente de Pablo Machetti (Agustín Vázquez) pasa a otra cuestión,( deja atrás su salón de tatuajes) mientras va en bicicleta camino de su casa, le espera su padre Víctor Machetti (Federico Luppi). Algo le hace detenerse y hacer un alto en el camino, situándose justo casi en el centro de la calzada, ahí va a conocer a Federico Samaniego(Leonardo Sbaraglia), tendrán un encontronazo y alguna que otra palabra mal sonante, Federico está casado con Natalia (Barbara Goneaga) y tienen una preciosa niña, es ventrículo y humorista y vive una vida plena y feliz. Por ese mismo lugar, minutos más tarde tiene que pasar Matías Justiniano (Martin Slipak) un chico joven, estudiante de arquitectura, hijo de un renombrado arquitecto y de una dentista de notoriedad, con los que vive junto a una hermana menor que él. Matías viene demasiado bebido y veloz. Lo que ocurre en el momento en que sus destinos se encuentran, va a condicionar para siempre el futuro de los tres personajes.

“Sin retorno” no es una película de intriga porque en ella no se produce ninguna revelación, sobreviene la base del drama y  ya camina abierta y progresivamente desplegando su trama, sea como sea Miguel Cohan la presenta como un enigma, una película del género dramático social, de forma desesperada seca y demoledora, enseña agentes de seguros corruptos, policías cómodos en su poltrona, medios de comunicación blandiendo falsedades y personas con miedo, con distintos miedos.

Miguel Cohan es un director que, pese a su condición de primerizo, su estilo se aprecia ya abiertamente en esta película, da lo mejor de sí mismo con una dirección elegante y seriamente ingeniosa, tanto en la sordidez del relato como en la verídica ambientación y escenografía que muestra. Diálogos interesantes y retrato de personajes bien trazados, “Sin retorno”, permite, en su inocua acusación, sacar algunas conclusiones acerca de las inmoralidades adquiridas por culpa de esta presunta sociedad que nos asfixia con sus caracteres de falsa humanidad.

Miguel Cohan sin efectismo ni apelaciones al lagrimeo, nos da una película de ficción pero con un enorme periplo de realidad,  preciso, ilustrando hasta qué punto un hombre se hunde  por culpa de los malos impulsos que mueven el egoísmo humano en este mundo creador de monstruos, pero realmente el mensaje más importante de esta película reside, no tanto en su argumento o en los múltiples vericuetos morales a que éste puede prestarse, sino en su resolución final, donde verdaderamente se ve al hombre como tal.

“Sin retorno” no anhela nada que no consiga, incluso el magnífico elenco de actores que la mueven materializan una historia realmente creíble y espeluznante.

Lo que demuestra que debe ser vista.