Rodolfo Sancho

Rodolfo SanchoRodolfo Sancho es un actor español nacido en Madrid el  14 de enero de 1975.

Ficha en Imdb: http://www.imdb.com/name/nm0761110/

Sus películas en Comentamos cine:

Crítica: No habrá paz para los malvados (2011)

Crítica: Entrelobos (2010)

Crítica: La herencia Valdemar (2010)

Crítica: No habrá paz para los malvados

cartelEnrique Urbizu después de años de ausencia de la pantalla, con “No habrá paz para los malvados”  nos da la pauta de cómo renovar el género sin ser ridiculizado. Lo que recrea esta película está muy lejos de ser un tema aislado, por lo que el director español se juega su paleta cinematográfica y su notoriedad como director de cine; el experto del cuadro arcaico de las pasiones, renueva su confianza empeñada con el  actor español José Coronado, en su voluntad de que la unión alcance el éxito como en anteriores trabajos, Caja 507 (2002), La vida mancha (2003).

Coronado encarna la justicia tranquila y fuera de la ley, metiéndose en la piel del inspector de policía Santos Trinidad, un hombre amargado por distintos motivos, que se conduce y se rige de modo arbitrario pasando por encima de cualquier consideración o mandamiento. Dentro de la historia, también la juez Chacón, (Elena Miguel), el buen policía, Leiva (Juanjo Artero), y el compañero paciente, de Santos Trinidad, Rodolfo (Rodolfo Sancho)

La trama, sin ser del todo única, atrae y prende por momentos, gracias al hecho de que todo se enmaraña de manera espantosa para el personaje principal, haciéndote partícipe del drama que vas a presenciar. “No habrá paz para los malvados” no adolece de nada. Todo su tiempo es un continuo ir y venir de sensaciones de sobra populares, como el odio, la violencia, la soledad y la muerte.

La película es perfecta en todo su universo, con un actor, Coronado, metido en su papel, un policía a ratos justo, a ratos pasional, efectos producidos por el mundo que le rodea y el escondido mundo que nos acecha, enterrado en el sufrimiento y la suciedad.

Así como en “No habrá paz para los malvados” hay un ligero humo de thriller americano, que comprime su buen ritmo de película española actual, otro acierto de su director Enrique Urbizu. Para mí es una película importante y el actor principal digno del más merecido Goya.

Que cada uno haga su eco particular.

Crítica: Entrelobos

CartelMi crítica de hoy lunes es para una nueva y preciosa película que ha irrumpido en las salas de nuestros cines, “Entrelobos”, dirigida por el director cordobés Gerardo Olivares, del que recordamos varias obras que dejaron un rastro inolvidable en nosotros: “14 Kilómetros”, “Una nube en Bhopal”  y “La gran final”, todas dueñas de un formidable puñado de premios. Olivares escribe el guion fundamentando su argumento en la vida real de Marcos Rodríguez Pantoja nacido en Cardeña, provincia de Córdoba. Un hombre que siendo niño, cuando tenía siete años, fue vendido por su padre a cambio de cinco cabras al señorito de la finca donde se cobijaban; este poderoso rico (José Manuel Soto) se lo mandó a uno de sus cabreros (Sancho Gracia) para cuidar el rebaño, con él aprendió a cuidar de los animales, a buscar comida , a cazar de formas distintas, y a curar heridas de forma natural en un perdido valle de Sierra Morena, lugar que hoy forma parte del parque natural de la sierra Montoro Cardeña. Al poco tiempo el cabrero muere y Marcos (Manuel Camacho, de niño, y Juan José Ballesta , en la juventud) se quedó sólo, y completamente aislado en medio de un paraíso rodeado de toda una fauna solidaria.

Gerardo Olivares seduce con el guion por su grandeza de mensaje sin entrar en la substancia política que entonces sitiaba a Andalucía,  pero además lo narra de  forma tan poética, sosegada y placentera, con una lírica cinematográfica tan atrapante que hace de “Entrelobos” un bello manjar para el espectador. En “Entrelobos” no hay nada efímero, todo está consolidado ya desde la idea hombre-naturaleza, el creador de “Las rutas de las Córdobas” nos introduce de lleno en la vida del personaje, la apasionante a la vez que desgraciada niñez de Marcos, al tiempo que brinda un documento inédito y fascinante de lectura universal, analizando desde un punto de vista pedagógico, divulgativo y palpable el hábitat deslumbrante de Sierra Morena. Olivares nos ofrece desde la palma de su mano como ubre inmensa, las cuatro estaciones que visitan el fulgente macizo. Si a ello le ponemos una pulcra y calculadamente efectiva fotografía del maestro Óscar Duran, el toque de filmación de animales de Joaquín Rodríguez Cacha, que se ensalza con la envolvente y hechicera música del director Klaus Badelt, y a la vez un grupo de excelentes actores que trabajan sus personajes como si fueran aquellos que lo vivieron, entonces tenemos como resultado “Entrelobos”, una película que no puede decaer, que siempre estará fresca para disfrutarla.

Manuel Camacho, Juan José Ballesta (Bruc, el Desafío), Carlos Bardem, Luisa Martin, Sancho Gracia Balada triste de trompeta), Antonio Dechet, Rodolfo Sancho, Eduardo Gómez Manzano, y algunos más, todos consiguen una obra terapéuticamente recomendable.

Yo, he contemplado días inmensos y noches estrelladas en aquella querida sierra a la que siempre arropa el mismo abrigo verde en sus dispares tonalidades, llueva, haga sol o esté nevando, esa sierra es en sí misma una exposición explícita de la naturaleza agradecida. He sido muy afortunada de escuchar en la noche los aullidos de los lobos con mis tíos de Venta del Charco en la finca “La Onza”. En aquellos meses de vacaciones, una niña feliz que descubría cada día con mis primos lo nuevo que el monte nos daba, recuerdo aquello con la mayor de las devociones, ahora visito con regularidad la zona, sobre todo Cardeña. Precisamente allí pude conocer por estas fechas, el año pasado, a Juan José Ballesta, en los días de pleno rodaje (guardo las fotos con gran cariño),  además de Marcos Rodríguez Pantoja y Gerardo Olivares.

“Entrelobos” es un regalo para los sentidos.

Gerardo Olivares triunfa de nuevo con su cine palpitante.

La herencia Valdemar

No tenía claro qué ver. Este fin de semana se han estrenado una buena cantidad de películas que me seducen, así que anduve mirando en la cartelera algo que se distinguiera entre todo para captar mi atención. “La herencia Valdemar”, tiene un póster  llamativo. Pasamos a verla.

Con su ópera prima como director, estrenada el pasado viernes, José Luis Alemán ha querido hacer una película distinta a lo que ahora se hace en el cine español. Basada en un relato de terror de H.P. Lovecraft, con guión realizado por el propio Alemán y toda ella producida con capital privado, (dicen que ha costado catorce millones de euros), parece ser que no ha habido subvenciones para esta cinta.

«La herencia Valdemar» es la historia de una heredad misteriosa y legendaria llamada Valdemar. Un tasador llamado Orquicia desaparece sin dejar rastro, lo mismo que le ocurrirá a su compañera Luisa Llorente (Silvia Abascal), una reconocida experta en la valoración y restauración de propiedades antiguas que también estuvo en Valdemar, enviada por su jefe (Rodolfo Sancho) en secreto y bajo presión. El presidente de la empresa para la que trabajan ambos tasadores, Maximilian (Eusebio Poncela), contrata los servicios del detective Nicolás Tramel (Óscar Jaenada) quien, con la ayuda de la doctora Cerviá (Ana Risueña), emprende un viaje al pasado, por medio de un libro que esta mujer le enseña, en el que se narra la leyenda de una tragedia protagonizada por Lázaro (Danielle Liotti) y Leonor Valdemar (Laia Marull, Pan negro), en su misteriosa casa de campo, una mansión inhóspita y apartada, que el matrimonio habitaba hacia el año 1880.

Los intérpretes que ponen rostro a los personajes son un gran elenco de actores, sin  destacar a ninguno, sólo decir que forman un bloque sólido e indiscutible.

Hay que reconocer que la cinta tiene algunos momentos logrados. Pero aún así, también posee algunos otros de sopor total, en determinadas ocasiones te desconcierta, donde la historia surrealista oscila casi tanto como para derrumbarse; otras muchas, te preguntas qué es esto, que mezcla extraña de distintas manifestaciones me da esta película, con momentos muertos donde aparecen demoras en la sucesión de diálogos. En fin, que me ha decepcionado bastante, durante todo su recorrido tienes la certeza de que el film no va hacia ningún lado, dándole algunos puntos involuntarios de humor negro que dan más risa que miedo. Y para rematar, la resolución final.

La fotografía y el diseño de producción muy correctos, el vestuario de la historia antigua, logrado, como veis no todo es malo.

Una película, sobre la que dudo mucho; sencillamente, no comprendo.

Estáis a tiempo de salvaros.