Crítica: El Gran Hotel Budapest

El gran hotel BudapestComo la mente transgresora del director de “Los Tenembaums. Una familia de genios”, esta película no es una, son muchas: un viaje circular por la vida de dos personajes en un hotel de lujo de los años treinta. Crítica de la película “El Gran Hotel Budapest”.

Wes Anderson, su director, nos presenta una nueva expresión de su proceso creativo. Un manifiesto en tono cómico. Un canto leve al cine de los más atrevidos directores de los años gloriosos. Un homenaje al arte del absurdo lógico. Nos pone ante los ojos a Gustave H. (Ralph Fiennes), un legendario conserje de un famoso hotel europeo de entreguerras, que inicia amistad con Zero Moustafa (Tony Revolori), un joven empleado al que convierte en su protegido. Juntos pasarán tremendas aventuras hasta que llega a sus manos una pintura renacentista de valor incalculable, entonces se enfrentarán a todos los miembros de una familia.

Esta película divertirá a cualquiera que la vea aunque creo que no es para el gran público. La imaginación de Wes Anderson para diseñar los interesantes diálogos y sus equilibrios hacen de “El Gran Hotel Budapest”, sencillamente, un film bien hecho, con un argumento bien desarrollado, un ritmo excelente y una buena fotografía. El punto más alto, en mi opinión, es la realización escénica. El elenco está a la altura, con Ralph Fiennes en cabeza de cartel y el resto es una serie de actores notables, algunos como Adrien Brody con su rostro sobrio exclusivo. El inefable Willem Dafoe, el jovencísimo Tony Revolori y toda una compañía sobresaliente.Imagen de El gran hotel Budapest

“El Gran Hotel Budapest” es una película para quienes quieran disfrutar de un rato entretenido y sin vulgaridades, una comedia de humor de cine de autor, que se agradece porque es diferente al gastado humor comercial y porque sus planteamientos tienen un agradable sabor a distinción.

La música de Alexandre Desplat, deliciosa. Guión de Wes Anderson y Hugo Guinness. Fotografía de Robert D. Yeoman y en el reparto: Ralph Fiennes, Tony Revolori, Saoirse Ronan, Edward Norton, Jeff Goldblum,Willem Dafoe, Jude Law, F. Murray Abraham, Adrien Brody, Tilda Swinton y Harvey Keitel, entre otros.
El compás de la acción y las situaciones exageradas de “El Gran Hotel Budapest” rememoran antiguas comedias y hacen sentir que estás ante la pura esencia del cine en movimiento, perpetuamente acelerado y a la vez elegante y amable.
Muy recomendable.

 

Luciérnagas en el jardín

Hoy quiero comentar una película que hace algún tiempo vi. Seguramente el motivo de no hablar de ella en su momento, sea la decepción que sufrí. Viendo el reparto, me sentí predispuesta a que me gustase, Julia Roberts, Ryan Reynolds, Willem Dafoe , Emily Watson, Carrie-Anne Moss, Hayden Panettiere, Iona Gruffudd, Shannon Lucio, Cayden Boyd, George Newbern, Chase Ellison, Brooklyn Proulx, y el director y guionista: Dennis Lee, que aquí, en su primer largo utiliza la música de Javier Navarrete.

Es una historia de temores, mentiras, traumas  y perdones. A este tema se le ha sacado en el cine éxitos enormes, no es éste el caso.

Michael Taylor (Ryan Reynolds), desde pequeño, la dureza posesiva de su padre, le indignaba y le marginaba. En sus años de adolescente arrastró una profunda soledad y un trauma de integración familiar, casi nunca tomaba parte en lo que ocurría en el ámbito del hogar, siempre observador y al acecho. Pasa el tiempo, ahora es un hombre con una gran carrera y una vida resuelta, él no olvida su verdad aunque pasen los años, pero ocurre una desgracia y la tragedia hace que las rencillas y rencores vuelvan a salir a flote. Antiguas mentiras ven nuevamente la luz, y Michael vigilante de lo que ocurre a su alrededor, sale de su exilio y se hace visible en el corazón de quienes le dañaron.

Más allá de la modestia profesional rara vez en estos tiempos, en los que todo el mundo quiere ser un genio con su primera película, la película de Lee es una historia sobre el aprendizaje de las relaciones familiares. Cuenta con buenas ideas para construir un drama, pero trata el relato con pincelas titubeantes, a través de una abertura sin posibilidades positivas que hacen que poco a poco vaya perdiendo consistencia hasta diluirse en una pobre historia de miserias familiares. En el aspecto de la dirección, hay que decir, que sólo se limita a contar una historia previsible, de su propia creación, llena de situaciones comunes, a pesar del derroche actoral.

Sólo la relación del personaje de Ryan Reynolds con el de Willem Dafoe, proporciona momentos de auténtico cine, pero no es suficiente, cuando todo el resto carece por completo de aliciente.

Tengo la seguridad de que esta primera incursión en el mundo de la dirección, le dará fuerzas a Denis Lee para que con la segunda tenga más acierto al escribir el guión, aunque creo que la segunda ya está muy próxima, esperemos que tenga mucha suerte con ella. Es muy joven, tiene toda una vida para demostrar su genio.

Conclusión: no le veo capacidad discursiva, sólo parece que se vislumbra la intencionalidad de mostrar el sentido de una doble moral. En fin, con lo dicho no creo que haya dudas en que mi valoración sea un poco negativa.

Daybreakers

Yo que siempre pasé de hacer caso a los cartelitos de “esta película puede herir la sensibilidad del espectador” y de repente me descubro alarmada en una sala de cine del centro de Madrid, apartando la mirada de la pantalla una y otra vez porque lo que veo me resulta insoportable. Salgo  convulsionada y sin saber por qué pasé a verla si a mí no me gustan las películas de vampiros, pero claro como últimamente el tema de los chupasangres está muy suavizado por los amorvampi de la saga Crepúsculo, como que no me lo pensé y  vaya si lo he pagado caro. Qué tremenda.

En el año 2019 casi todos los habitantes del mundo han sido infectados por un misterioso virus que los ha convertido en vampiros. Los humanos son ahora una especie próxima a  extinguirse,  quedan muy pocos y corren el peligro de desaparecer de la tierra, se ven obligados a vivir escondidos. Edward Dalton, un científico vampiro está intentando dar con algo semejante a la sangre que pueda alimentar a los vampiros y salvar, así, a los pocos humanos que quedan.   Edward conoce a Audrey, una superviviente humana que le cuenta un avance médico increíble.  Con una información así debe de moverse para sacarlo adelante y proteger a los humanos pero sobre todo a los de su raza pues no piensan ceder ni un milímetro de lo ya conseguido.

El auge provampirismo nos deja un guión circense elaborado a machetazos por un escritor sin mesura, criterio o coherencia, le da otra vuelta a la tuerca al género, la acción y el trascurso de los hechos surgen a partir de una suma de incongruencias imposibles de digerir, se asemeja por momentos a las películas gore de los años cuarenta, los vampiros no sólo chupan la sangre también comen carne humana, explotan como un petardo, arden como una falla en Valencia, rugen como fieras y para rematar: los soldados, vaya ejército de seres errabundos, desesperadas sombras tétricas, ansiosas de coger por banda a un humano para zampárselo, éstos también parecen salidos de una de muertos vivientes, son auténticos zombis.

En fin, todo el esquema es insalvable. El maquillaje, los decorados, los diálogos, incluso los actores: Ethan Hawke, Sam Neill, Willem Dafoe , Claudia Karvan, pero qué se puede hacer si eres actor y tienes que interpretar esto, nada, pues eso, nada es esta película.

“Daybreakers” logra superar el nivel de mediocridad temido, arribando a una insoportable área de servicio, vacua y sin sentido.

Y después de todo esto que os digo: creo que sería justo que los responsables hicieran una colecta para indemnizar a todos los que vayan a verla.

Director y guionista: Michael Spierig y Peter Spierig.