Crítica: London Boulevard

CartelTras haber entrado por la puerta grande en el mundo del cine, – es el autor del guion de Infiltrados de Martin Scorsese 2006 por el que obtuvo un Oscar-, William Monahan se estrena en la dirección. En esta su ópera prima trabaja el guion extrayendo la historia de la novela de Ken Brueny, lo transcribe y construye su forma. Crítica de la película “London Boulebard”.

Es un relato simple, nos cuenta como una bella, atractiva y extraña actriz, Charlotte (Keira Knightley) escondida del mundo en una casona de Hollan Park Londres, contrata a un jefe de mantenimiento que además debe de hacer de guardaespaldas. A Mitchell (Colin Farrell) que así se llama el hombre, le cuesta aceptar el trabajo, acaba de salir de la cárcel, es un delincuente del sur de Londres, y sale con la idea de borrar todo su pasado, cambiar de vida y ser un tipo respetable. No todo sale siempre como se programa y eso le pasa a Mitchell. Por culpa de su hermana Briony (Ana Friel), de antiguos amigos y sobre todo de la oscurecida Charlotte, nada puede ser nuevo en un mundo tan complicado como el que le encierra.

Esta historia presagia una buena película aunque queda en poco menos que un esbozo.

La película de William Monahan, aunque entretenida, no descubre nada nuevo, podría haber sido mucho mejor si se hubiese desarrollado algo más su poco acertado guión, más eficiente, encajando estimulaciones más concluyentes que las que nos presenta. A “London Boulebard” hay que observarla con prudencia, porque, simple y sencillamente, es un conato dentro del cine negro y de acción, la índole de la trama, intenta transmitir una mayor sensación de autenticidad , concurren combinaciones de acción distribuidas de forma ecuánime,  también vemos un tono global que entretiene por su nutrida afirmación vitalista, pero puede llegar a pasar para muchos espectadores, que a pesar de su técnica incluso del buen elenco de actores, la incierta visión general de Monahan, tenga su equivalente en la insensatez.

Colin Farrel apuntando con su armaDigamos que las interpretaciones de Colin Farrell, Keira Knightley y los demás actores que componen el conjunto, son acertadas dándole la convicción necesaria para dar fuerza desde el factor artístico. Escaseando todo lo positivo, destacamos la música de Sergio Pizzorno que sirve perfectamente para acondicionar la potencia de los escenarios alcanzando momentos placenteros para el oído del espectador.

Podría haber llegado a un aprobado pero es demasiado débil, creo que como muchas otras películas que actualmente tenemos en pantalla, no pasará a la historia del cine. No absorbe, no entretiene, ni siquiera atrae la atención del paciente espectador.

Al límite

Ha vuelto y como todo lo que se espera tanto tiempo, lo hemos recibido con ganas, no ha habido sorpresa, sabíamos que venía. Ocho años sin ponerse delante de una cámara, lo ultimo que vimos “Señales” y “El detective cantante”, aunque en el año 2004 como director rodó “La pasión de cristo” y en el 2006 ”Apocalycto” .

Pasó el tiempo y Mel Gibson estaba totalmente apartado del cine, nos llegaban noticias adversas de su vida privada, divorcio, alcohol, depresión y algún tema político enormemente radical, temas éstos que a nosotros son ajenos, nosotros admiramos al actor y en 2010 aquí le tenemos: de protagonista de un thriller como en sus mejores tiempos. Ahora pienso con añoranza (tal vez sea porque esta película me las recuerda) en “Conspiración” y “Rescate”.

“Al límite” esta dirigida por Martín Campbell, a este director le recordamos muchas películas taquilleras de agentes 007, de “El  zorro” y algunas más, pero entre todas mi preferida es “Límite Vertical”. Ahora dirige a Mel Gibson en esta cinta sacada de una serie que también dirigió en BBC televisión, en el año 1985, por la que recibió el premio la Academia Británica como mejor director. El guión lo ha adaptado William Monahan. Y la historia es ésta:

Thomas Craven (Mel Gibson) inspector de policía especializado en homicidios se reencuentra con su hija Emma (Bojana Novakovic, La trampa del mal) después de un tiempo separados y distantes, ella tiene vacaciones y decide pasarlas con su padre.  Thomas va a buscarla al aeropuerto, pero al llegar a casa  la chica se empieza a sentir mal, vómitos, sangrado de nariz, mareos. Deciden ir con urgencia al médico pero al salir Emma es tiroteada en la misma puerta de su casa,  y allí mismo muere en los brazos de su horrorizado padre. En principio todo apunta a que el auténtico objetivo era matar a Thomas pero a medida que discurre la narración se va descubriendo todo el oscuro entramado. Desolación, desamparo y desasosiego acompañan a este hombre roto de dolor por la muerte de su hija, un hombre a la deriva en una gran marea de venganza, un universo de pesadilla, pero a la vez tan real.

El guión nos muestra con contundencia los entramados del sórdido mundo de los asuntos internos americanos. Una narración experta cargada de intensidad, creíble en todo momento.

Martín Campbell nos consigue atraer con el fuerte tema que aborda la película, que sin duda tiene toda la intención de hacer una clara denuncia

Mel Gibson, admirable, cumpliendo con creces su papel, un personaje que se dibujó para que lo hiciera Robert de Niro, pero que por algún motivo no lo pudo hacer y Gibson lo ha bordado.

Para hacer la conclusión os digo: no es un producto para hacer historia en la cinematografía, pero aporta el empujón de nuevo a la pantalla de este admirado actor. (¡Que mayor le veo…!)