Crítica: Linterna verde

CartelVerde a la fuerza de voluntad, amarillo al miedo y la cobardía: Crítica y análisis  de la película “Linterna verde”.

“Linterna verde” tenía ya vida antes de llegar a los cines, deliberadamente o no, esta película  es una broma enorme. Obra  de ciencia ficción,  basada en los comic de universo DC, que si bien, no es más que un mero espectáculo de entretenimiento, también hay que reconocer que te mantiene pendiente hasta el último minuto. Martin Campbell, pone de relieve los dos lados de este film,  nada de historia y mucho espectáculo, en una denominación atrayente, enseñándonos el origen de un superhéroe.

Con la participación actoral de Ryan Reynolds,  Blake Lively, Peter Sarsgaard, Mark Strong, Tim Robbins, Angela Bassett y Temuera Morrison.

Todo empieza  cuando Hal Jordan (Ryan Reynolds), un piloto de pruebas es reclutado por la intergaláctica Green Lantern, en el planeta OA compuesto por 3600 individuos lantern (una especie de policías del firmamento). Lo necesitan para proteger su mundo, que el malvado Parrallax quiere hacer desparecer.  Esta cosa terrible, de lo más feo, es una especie de pulpo, a veces estándar, otras gigante y en algunas ocasiones inmenso, que  echando fuego por la boca destruye al enemigo, y cuando lo deja en nada, se lo traga por su maléfica garganta de monstruo.  Pues bien, Hal, el pobre humano, piensa que cómo se les ha ocurrido a esta familia de verdes luminosos elegirlo a él, él que estaba tan tranquilo con sus avioncitos haciendo cabriolas,  pero ya no tiene remedio, porque un anillo mágico, estúpidamente, ha sido el que ha tomado esta anormal decisión y lo que dice el anillo, eso va a misa, y por ahí anda el pobre Hal, con su anillo en el dedo, salvando y salvando mundos, pero sin centinelas del universo, él solito.

La propia magnitud de la película hace que la trama y los actores queden relegados a un segundo plano, Martin Campbell, un director  discordante en toda su carrera, en esta nueva obra, se entrega a la arquitectura visual, la espléndida sofisticación de escenarios y las monumentales escenas fantásticas que son las que consiguen enganchar a los espectadores. En primer lugar diré que después de ver “Linterna verde”, considero que no es la mejor película de superhéroes, pero no voy a compararla con ninguna de las ya famosas que todos conocemos, algunas se hicieron perfectas… igual que en tantas otras, también se erró el tiro, y quedaron ahí.

En “Linterna verde”, partiendo de una historia anodina y desatinada, se disfruta de la feria de artificio y luz. Es lo que tiene.

“Linterna verde” desde su mensaje visiblemente  generoso, infantil y etéreo.

Segundo aniversario de Comentamos cine

cartelcartelcartelcartelcartelMovida de improviso por una fuerza autónoma de voluntad, hace dos años comencé mi singladura por este sitio. El  año pasado por estos días escribía el post Un año comentando cine para celebrar el primero de los tramos que en principio me marqué, hoy celebramos el segundo aniversario de la exposición de las últimas películas que he seleccionado, enumeración caprichosa obtenida después de eliminar muchos títulos, esperando siempre que quede al gusto de todos. La magia del cine me lleva a escribir y relatar las desventuras de los personajes de las películas, que son casi siempre las de todos nosotros. En este

tiempo de análisis y crítica, apelo tanto a los temas de sensibilidades, como a los sofisticados compromisos de ciencia ficción, con la  misma entidad, sin transgredir las fronteras de la aceptabilidad del espectador, marcando un sistema contenido de narración, pues estamos hablando de personajes con alma, y debemos creer que las historias que vemos son tan reales como el cine mismo. Éste es el fundamento e  interés de mi homenaje. En este nuevo ciclo que hoy conmemoro tengo que felicitarme y felicitar a los amantes del cine europeo, ha habido mucha inquietud por su supervivencia en 2011 y eso se ha notado de forma continua en las pantallas. El aspecto más pragmático de la gran evolución que va conformando el arte cinematográfico, está reservado a las féminas, muchos han sido los estrenos con éxito en los que detrás de la cámara han estado mujeres. Quedan aspectos que pueden corregirse y, de nuevo lo digo mirando a Hollywood, esas comedias, señores… Los expertos cinematográficos españoles, directores, guionistas, músicos, fotógrafos… nos llenaron de orgullo patrio en muchas ocasiones con sus realizaciones, y aunque los precios de los cines han vuelto a subir, los que como yo amamos y vivimos el cine apasionadamente, seguiremos fieles a las intimidad de sus salas, compartiendo durante mucho tiempo, juntos comentando cine.

Vuelvo a alzar la cabeza y sondeo el horizonte. Hablaremos del tercero ahí os espero. Marelcartel

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Crítica: Cirkus Columbia

CartelEn su línea narrativa de compromiso histórico, su fina atención al trabajo de cámara y su entidad de diversas singularidades en espacios y tiempos para resaltar la historia, Danis Tanovic enriquece la comedia, contando una disimulada peripecia de amor y de guerra. En la crítica de hoy “Cirkus Columbia”, película en cuyo guion ha trabajado Ivica Djikic el propio autor de la novela en la que se basa el film.

La nueva obra del director bosnio se desarrolla en un pueblo al sur de Bosnia-Herzegovina y empieza justo cuando apenas han perdido el poder los comunistas. Divko Buntic (Miki Manojlovic) vuelve a su pueblo a reclamar la casa familiar. Tras veinte años de exilio en Alemania, regresa, buscando el calor de sus raíces, un lugar en la nueva y reciclada ideología y su identidad perdida, Divko regresa haciendo alarde de su riqueza, subido en su ostentoso coche, con una novia jovencita Azra (Jelena Stuljamin), con Boonie, su gato negro, y con los bolsillos llenos de marcos alemanes. Utiliza su dinero y sus relaciones con las nuevas autoridades: para desahuciar de la casa, a la fuerza, a su esposa Lucija (Mira Furlan) y a su hijo Martin,(Boris Ler) el chico tiene veinte años y nunca vivió con él, su padre. En el pueblo ya se empieza a respirar bastante aire separatista pero los habitantes del municipio hacen caso omiso de los rumores acerca de disturbios políticos de carácter cismático. Para ellos resulta imposible imaginar que las dos regiones que siempre han formado Bosnia-Herzegovina puedan separarse algún día y mucho menos que su pueblo pueda padecer el infierno de la guerra.

Danis Tanovic es el principal exponente del cine de esta parte de Europa, sus trabajos componen una alta elaboración tanto vital como intelectual, haciendo de ellos su autobiografía y volviendo al presente lo ya vivido. El título de la película “Cirkus Columbia” es el reflejo a la perfección de lo que el director quiere contar, en este circo de personajes, sabiendo no tener más función que la de suavizar, se usa el humor para describir la desintegración de Yugoslavia, ocupándonos en la excusa de una historia bonita, pero como auténtico espectáculo circense con su cara triste, casi oculta de la tragedia delegada en signos llenos de significado. El estupendo ritmo, al principio casi nos engaña, haciéndonos creer que nos hallamos ante una comedia hilarante.

“Cirkus Columbia” contiene una estética y un desarrollo, que a veces recuerda al admirado maestro Federico Fellini en sus retratos a los monstruos del alma, su país y sus gentes.

Danis Tanovic consigue poner a esta producción en el espacio más alto de sus trabajos cinematográficos, sería mucho decir que mejor que En Tierra de nadie, y no lo digo, pero si la ubico con la misma calificación. “Cirkus Columbia” es notable en fotografía y música. Las localizaciones muy apropiadas; representación, diálogos y vestuario fenomenal.

El personaje destacado por lo llamativo y absurdo es, Boonie, el gato como símbolo de ese círculo en que vivimos, muchas veces roto por el peso del pecado y la batalla de emociones. Boonie da a esta película el toque alegórico y enseña que, como ciegos, nos orientamos por el rayo revelador de un mundo nuevo, pasando por encima de nuestros sentimientos sin pensar que por malos que sean, siempre existe una solución poética para ellos… aunque las bombas estén amenazando detrás de la esquina

Deberíamos disfrutar más de las sillas voladoras.